{"id":13743,"date":"2017-08-03T19:34:53","date_gmt":"2017-08-03T22:34:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13743"},"modified":"2017-08-03T19:34:53","modified_gmt":"2017-08-03T22:34:53","slug":"memoria-e-historia-del-pasado-que-duele","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13743","title":{"rendered":"Memoria e historia del pasado que duele"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicamos el texto que ley\u00f3 Luis Alberto Romero el pasado 24 de junio en la tercera edici\u00f3n de \u201cLa noche de los fil\u00f3sofos\u201d, en el CCK. En \u00e9l analiza las complejas variables que entran en juego en la construcci\u00f3n de la memoria colectiva y el aporte ciudadano que pueden hacer los historiadores para la revisi\u00f3n de la memoria traum\u00e1tica de los a\u00f1os \u201870.<\/em><\/p>\n<p>Voy a hablar de la Memoria y la Historia en relaci\u00f3n con lo que muchos llamamos \u201cel pasado que duele\u201d. Este \u201cpasado que duele\u201d no es necesariamente el pasado reciente: padecemos por las cosas ocurridas hace cuarenta o cincuenta a\u00f1os. O quiz\u00e1 debemos decir: que siguen ocurriendo, pues una caracter\u00edstica de ese pasado es que mantiene una relaci\u00f3n activa con el presente. El car\u00e1cter activo est\u00e1 en nosotros, y en nuestra decisi\u00f3n de acordarnos de ese pasado de una manera tal que moviliza y reordena nuestros conflictos presentes.<br \/>\nHablamos entonces de un problema, un trauma, cuyo foco est\u00e1 en la memoria del pasado. Como en cualquier conflicto, su resoluci\u00f3n ser\u00e1, en definitiva, de car\u00e1cter pol\u00edtico, en el m\u00e1s amplio sentido del t\u00e9rmino. Pero dada la importancia que tiene nuestra relaci\u00f3n con el pasado, el saber hist\u00f3rico, el saber de quienes practicamos la historia, tiene algo importante que decir y aportar. De esta relaci\u00f3n entre Memoria e Historia voy a hablar hoy.<br \/>\nEn primer lugar, es preciso que defina los t\u00e9rminos que usar\u00e9: la Memoria del pasado y el Saber hist\u00f3rico.<br \/>\nLa Memoria se refiere a la manera como nos acordamos del pasado. No se trata de una remembranza ocasional e imprecisa sino de una relaci\u00f3n activa y de una construcci\u00f3n, conectada con el presente que vivimos y con el futuro que proyectamos. Usamos la palabra Memoria para recordar que el pasado est\u00e1, y debe estar, en nuestro presente y futuro, y para subrayar su dimensi\u00f3n subjetiva: siempre es la memoria de alguien.<br \/>\nEsta relaci\u00f3n indisoluble entre presente, pasado recordado y futuro proyectado es la parte esencial del problema de la memoria. Miramos el pasado desde el presente, buscando respuestas a nuestros problemas, y tambi\u00e9n sustento a nuestros proyectos, pues nadie construye un futuro en el aire, sino que, como quien construye un puente, pone una primera torre en el pasado. Por otra parte, el pasado no es una realidad fija e igual para todos. Es algo que construimos, recordando algunas cosas y olvidando muchas otras. Y lo hacemos para algo: cuando miramos el pasado, sus conflictos pueden operar como traumas que nos condicionan o nos bloquean, aunque tambi\u00e9n pueden ayudarnos a seguir adelante y avanzar con nuestros proyectos. O simplemente podemos revivirlo como un pasado tibio o fr\u00edo, que podemos estudiar y comprender.<br \/>\nHay cuatro cosas que debemos precisar acerca de la memoria del pasado: 1. que es de todos; 2. que es independiente de la verdad; 3. que es una construcci\u00f3n colectiva y, finalmente, 4. que es un campo conflictivo. Ve\u00e1moslas.<br \/>\nLa primera cuesti\u00f3n: el pasado es de todos, y no de los historiadores; tampoco del Estado. Como dec\u00eda, la memoria es un proceso de selecci\u00f3n de recuerdos. Y cada uno puede y hasta dir\u00eda debe armar su historia, pues esa historia que se cuenta a s\u00ed mismo, con la que construye su identidad, es la que le permite vivir como quiere. El derecho a la memoria deber\u00eda ser uno de los derechos humanos b\u00e1sicos. Pretender reducirla a lo que dicen los historiadores es atentar contra una libertad b\u00e1sica; decidir qui\u00e9nes somos.<br \/>\nLa segunda cuesti\u00f3n se refiere a su relaci\u00f3n con la verdad. Cada uno se construye la historia que mejor le cuadra. La hace acord\u00e1ndose de lo que quiere y olvid\u00e1ndose de lo que le molesta. Otras operaciones propias de la memoria son retocar, acomodar, maquillar, tergiversar, colorear hasta dar con el matiz adecuado. Algo as\u00ed como el <em>fotoshoping<\/em>. Lo que convencionalmente se conoce como \u201cla verdad\u201d no tiene ning\u00fan papel en esto. Queremos que nuestra memoria nos sea \u00fatil y adecuada para la manera como queremos vivir.<br \/>\nLa tercera cuesti\u00f3n nos cambia un poco el problema. En la construcci\u00f3n de la memoria hay algo de individual y mucho de colectivo. Hay numerosos sujetos colectivos posibles, que elaboran sus memorias. Hay memorias compartidas, de una familia, un grupo de amigos, una multitud, la gente. A veces esto resulta de conversar, sumar los recuerdos de otros y hacerlos propios. Pero mucho m\u00e1s com\u00fan todav\u00eda es \u201cproducir\u201d una memoria de los hechos. Esta suele ser una tarea del Estado, de los medios, de los intelectuales o de los grupos activistas. Desde Gustave Le Bon, la psicolog\u00eda social viene estudiando c\u00f3mo se generan estos procesos colectivos.<br \/>\nLa cuarta cuesti\u00f3n es la m\u00e1s importante. La memoria colectiva es el producto de una construcci\u00f3n conflictiva. Muchos actores intervienen en su construcci\u00f3n, compiten y pujan en t\u00e9rminos similares a los de los conflictos sociales y pol\u00edticos. O mejor dicho, los conflictos por la memoria, que son conflictos creadores, componen una de las zonas del conflicto que caracteriza a cualquier sociedad. Y como dec\u00eda antes, no se dirimen por \u201cla verdad\u201d, aunque pueda apelarse a ella, como argumento, sino por otras capacidades.<br \/>\nAqu\u00ed reaparece el Saber hist\u00f3rico, el saber de los historiadores. A veces se espera que esa \u201cverdad\u201d, m\u00e1s all\u00e1 de las versiones interesadas, sea suministrada por ellos. Debido a esa capacidad, tradicionalmente se les ha asignado una cierta autoridad en los debates, s\u00f3lo comparable con la de los poetas. Pero quienes nos dedicamos al saber hist\u00f3rico, con el prop\u00f3sito sincero de acercarnos a la verdad, sabemos desde el comienzo que la verdad, \u00fanica y eterna, no existe. No existe porque los historiadores revisamos permanentemente nuestras conclusiones, y sobre todo porque cada uno inevitablemente tiene un punto de vista, que siempre es parcial, y sobre todo condicionado por nuestro tiempo. Le preguntamos al pasado las cosas que nos interesan hoy o que tienen que ver con nuestros proyectos. En ese sentido, participamos de los mismos procesos de cualquier constructor de memoria.<br \/>\nPero adem\u00e1s tenemos un oficio y pertenecemos a una corporaci\u00f3n. Nos hacemos cargo de esas limitaciones y procuramos controlarlas, y en primer lugar, no esconderlas. En nuestro oficio aprendemos a ser rigurosos, en los hechos y tambi\u00e9n en las interpretaciones, hasta donde es posible. Luego est\u00e1 el juicio de nuestros pares, al que estamos muy atentos. Los colegas controlan que nuestras conclusiones, aunque sean diversas, est\u00e9n dentro de la zona en la que es aceptable disentir. As\u00ed funciona nuestro oficio, igual que muchos otros.<br \/>\nEso nos permite distinguir a los historiadores profesionales \u2013que no tenemos matr\u00edcula profesional\u2013 de otros que ejercen su derecho a contar el pasado como les viene en gana. Algunos de ellos aclaran que escriben ficci\u00f3n, pero otros se atribuyen la denominaci\u00f3n de historiador, que nosotros, modestamente, preferir\u00edamos limitar a los que ejercen su oficio seg\u00fan las reglas.<br \/>\nVuelvo a la cuesti\u00f3n de la memoria colectiva. \u00bfQui\u00e9nes la crean? En primer lugar el Estado, a trav\u00e9s de la escuela, con todo lo que eso implica, y de infinidad de otras acciones, como el establecimiento de un feriado, la denominaci\u00f3n de una calle o la creaci\u00f3n de lugares dedicados a la memoria. Luego est\u00e1n los formadores de opini\u00f3n en la esfera p\u00fablica, incluyendo a los grupos activos y a los medios masivos. Tambi\u00e9n hay muchos que escriben sobre el pasado, y proponen alguna clave simple para entenderlo, desde Borges a Pacho O&#8217;Donnell. Y en alg\u00fan lugar, est\u00e1n los historiadores de oficio. Nosotros podemos se\u00f1alar las falsedades en los hechos. Pero sobre la interpretaci\u00f3n, siempre decimos \u201cesto es m\u00e1s complejo\u201d, y ah\u00ed perdemos a todos los que quieren respuestas simples.<\/p>\n<p><strong>El pasado incomprendido<\/strong><br \/>\nNo me propongo hacer una teor\u00eda de esto sino ver c\u00f3mo este planteo funciona en el caso que hoy nos preocupa: la memoria del pasado que duele, el de la dictadura y la violencia.<br \/>\nPodemos repasar el proceso de su construcci\u00f3n, tan cercano. Fue iniciado desde la sociedad, y contra el Estado, por los familiares de las v\u00edctimas y las organizaciones de derechos humanos. Narraron lo que les pasaba, lo que vieron, lo que imaginaron y lo que necesitaron decir, en su lucha desigual \u2013por ejemplo, que los desaparecidos fueron 30 mil\u2013. Tambi\u00e9n incluyeron su relato en uno m\u00e1s vasto: la defensa de los derechos humanos. Es un t\u00f3pico cl\u00e1sico, que remite a la Constituci\u00f3n de 1853, a las revoluciones francesa e inglesa y a una tradici\u00f3n liberal que hasta 1976 estaba en bancarrota y que algunos procuraban reconstruir. Pasado, presente y futuro.<br \/>\nEsa memoria, que asociaba un trauma tangible y valores universales, fue esencial para la construcci\u00f3n de la democracia de 1983, que fue institucional, liberal y \u00e9tica, fundada en los derechos humanos y el Estado de derecho, algo que conviene recordar. El Estado intervino activamente en expandir aquella Memoria: uno de sus fundamentos fue el repudio del pasado militar. Hubo una intensa tarea de educaci\u00f3n c\u00edvica, de \u00e9xito contundente. Sus resultados se aprecian a\u00fan hoy, por la solidez de algunas convicciones. Tambi\u00e9n por la deriva de algunas conductas que \u2013en mi opini\u00f3n\u2013 se desviaron del prop\u00f3sito original.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 quiero decir con esto? El entusiasmo puesto en esta causa com\u00fan hizo que el Proceso, nombre de la \u00faltima dictadura militar, fuera m\u00e1s odiado que comprendido. Por falta de comprensi\u00f3n del pasado se generaron actitudes maniqueas. La dictadura militar resum\u00eda todo lo malo, y la civilidad expresaba lo que era bueno. Esto fue \u00fatil en su momento, y permiti\u00f3 sumar a los indecisos. Pero el manique\u00edsmo gener\u00f3 intolerancia, y la intolerancia reintrodujo una violencia verbal ajena al esp\u00edritu de la democracia liberal.<br \/>\nA lo largo de los a\u00f1os \u201890 surgi\u00f3 una variante de la memoria del Proceso, que podemos llamar \u201cmilitante\u201d. Renaci\u00f3 una \u00e9pica nost\u00e1lgica de los \u201870. Se declar\u00f3, o reconoci\u00f3, que muchas \u201cv\u00edctimas inocentes\u201d \u2013as\u00ed se las denomin\u00f3 en 1983\u2013 hab\u00edan sido militantes revolucionarios. Se recuper\u00f3 su pasado, y tambi\u00e9n los valores de la llamada \u201cjuventud idealista\u201d. Finalmente, en las palabras se revalor\u00f3 su estrategia y su t\u00e1ctica.<br \/>\nEsta nueva Memoria modific\u00f3 las existentes. Las organizaciones de derechos humanos radicalizaron su postura intransigente, agudizada por la Obediencia debida y la amnist\u00eda. Por influjo de le nueva militancia pasaron de su reclamo inicial de justicia, memoria y verdad, a la reivindicaci\u00f3n de la violencia armada y el asesinato por parte de su figura emblem\u00e1tica, Hebe de Bonafini.<br \/>\nOtro efecto no querido de la versi\u00f3n militante fue rehabilitar la voz, inicialmente silenciada, de quienes se identificaban de alguna manera con los militares. Ellos reivindicaron sus v\u00edctimas, leg\u00edtimamente, pero en muchos casos, reivindicaron lo hecho durante la dictadura.<br \/>\nLa sutura de 1983 comenz\u00f3 a rasgarse. Se desgarr\u00f3 completamente desde 2004. El gobierno y las organizaciones de derechos humanos, incorporadas a la alianza pol\u00edtica gobernante, construyeron una nueva versi\u00f3n, sustancialmente distinta de la de 1983. Los buenos eran los militantes de los \u201870, las Madres y los Kirchner. Del otro lado quedaban los militares, sus c\u00f3mplices civiles y todos los anteriores gobernantes de la democracia. La l\u00ednea fue tajante, el manique\u00edsmo se profundiz\u00f3 y sus expresiones pasaron de lo verbal a los escraches y de all\u00ed a una Justicia orientada hacia la revancha. El Estado us\u00f3 poderosos instrumentos para esta reconstrucci\u00f3n de la Memoria, pero cont\u00f3 con una opini\u00f3n dispuesta a aceptarla y redondearla en los t\u00e9rminos propuestos.<br \/>\nLa versi\u00f3n, fuertemente conflictiva, va m\u00e1s all\u00e1 de los kirchneristas. Articula eficazmente el pasado con el presente y el futuro. Se ha convertido en una creencia, con sus dogmas incuestionables. Uno de ellos es la cifra de los 30 mil desaparecidos. Quien niega la cifra es un miserable negacionista. Sobre verdades de fe los historiadores no tenemos nada que decir.<\/p>\n<p><strong>El aporte de los historiadores<\/strong><br \/>\nSon muchos lo que est\u00e1n satisfechos con esta situaci\u00f3n de enconado conflicto y esperan la victoria total. Lo que sigue es mi propia reflexi\u00f3n desde otra posici\u00f3n, tan opinable como la primera.<br \/>\nEnfrentamos uno de los problemas que la construcci\u00f3n de su Memoria puede generar en una colectividad. Hay un combate que bloquea el desarrollo de cualquier proyecto colectivo para un pa\u00eds que necesita tomar algunas decisiones y pensar para adelante. No nos ayuda, no nos es \u00fatil. Y la utilidad es la principal funci\u00f3n de la Memoria.<br \/>\nTengo una segunda consideraci\u00f3n. Creo que debemos recuperar algunos valores del proyecto democr\u00e1tico inicial, afectados por este giro de la memoria. Uno de ellos es la valoraci\u00f3n del Estado de derecho y de la igualdad ante la ley. El otro son las garant\u00edas individuales, los derechos humanos, cuyo valor consiste en que rijan para todos, y especialmente para las minor\u00edas, incluso los reos, por horrible que haya sido su crimen.<br \/>\nEstamos lejos de esta situaci\u00f3n, y uno de los obst\u00e1culos se encuentra en nuestra memoria traum\u00e1tica. Deber\u00edamos revisarla, lo que no es f\u00e1cil. Aqu\u00ed reintroduzco al Saber hist\u00f3rico, porque creo que los historiadores podemos aportar algo.<br \/>\nNuestro oficio consiste en buscar la verdad, criticar las verdades recibidas, y especialmente los dogmas. Nos dedicamos a hurgar, criticar, descubrir cosas molestas, con rigor, buena fe y mucho control de nuestros pares. Por eso, como historiadores, debemos tomar un poco de distancia de los debates militantes.<br \/>\nLos historiadores podemos hacer un modesto aporte ciudadano, a la revisi\u00f3n de la memoria traum\u00e1tica. Nuestro oficio tiene una regla y un a priori que vienen al caso. La regla es que nuestro trabajo consiste en comprender antes que en juzgar. El a priori es: la historia se teje tanto con cambios como con continuidades, y es necesario entender las dos cosas juntas.<br \/>\nEsto puede aplicarse al problema de la violencia asesina o terrorista. \u00bfCu\u00e1ndo comenz\u00f3 en la Argentina? \u00bfDe qui\u00e9n fue la culpa? En las versiones facciosas del pasado, todo empez\u00f3 cuando alguien nos hizo algo. Decimos, como los chicos, \u201c\u00e9l la empez\u00f3\u201d. Para un historiador, en cambio, se trata de un proceso largo, de or\u00edgenes imprecisos, quiz\u00e1s imperceptibles. En ese largo proceso, hubo una gradual aceleraci\u00f3n y finalmente una espiral de violencia. La violencia verbal comienza con un susurro y llega a ser un alarido; luego se pasa de las palabras a los hechos.<br \/>\nA lo largo del proceso cada uno, en su momento, ayud\u00f3 a acelerarlo o consinti\u00f3 en que se lo acelerara. Nadie ha sido ajeno ni es \u201cinocente\u201d en el sentido religioso del t\u00e9rmino. A la vez, nadie es totalmente culpable. A los ojos de quien quiere comprender, todos los actores, activos o pasivos, se ubican en alguna de las gradaciones de un gris infinito. Hay zonas m\u00e1s oscuras y m\u00e1s claras, pero en las sociedades humanas no hay ni blancos puros ni negros demon\u00edacos. Por esta v\u00eda, reflexiva y racional, es posible construir una versi\u00f3n comprensiva y no facciosa del pasado y llegar a hablar de los a\u00f1os setenta con la serenidad con que, en estas d\u00e9cadas, hemos aprendido a hablar de Rosas, y hasta de Per\u00f3n.<br \/>\nHasta aqu\u00ed llega el historiador. El ciudadano puede recibir el mensaje y dar un paso adelante. La violencia nos pas\u00f3 a todos, nos victimiz\u00f3 a todos. Si queremos reparar los da\u00f1os, tambi\u00e9n debemos hacerlo entre todos. Y entre esos da\u00f1os se encuentra una memoria traum\u00e1tica, que hay que curar. Hacerlo es responsabilidad de la sociedad y el Estado, es decir, de la pol\u00edtica. Quiz\u00e1 podamos llegar a ese final que hace unos a\u00f1os nos dibuj\u00f3 H\u00e9ctor Leis: un \u00fanico monumento que recuerde a todos los muertos durante los a\u00f1os de la violencia, sin otra indicaci\u00f3n que el orden alfab\u00e9tico. El mensaje es que, de un modo u otro, todos fueron v\u00edctimas. No se si es verdadero, pero con seguridad ser\u00eda muy \u00fatil.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos el texto que ley\u00f3 Luis Alberto Romero el pasado 24 de junio en la tercera edici\u00f3n de \u201cLa noche de los fil\u00f3sofos\u201d, en el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456,6,5],"tags":[50,355,218,1552,2078,758],"class_list":["post-13743","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","category-nota-tapa","category-sociedad","tag-dictadura","tag-filosofia","tag-historia","tag-luis-alberto-romero","tag-memoria","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3zF","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13743","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13743"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13743\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13746,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13743\/revisions\/13746"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13743"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13743"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13743"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}