{"id":13764,"date":"2017-08-04T20:00:36","date_gmt":"2017-08-04T23:00:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13764"},"modified":"2017-08-04T20:00:36","modified_gmt":"2017-08-04T23:00:36","slug":"opcion-por-los-pobres-y-pauperismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13764","title":{"rendered":"Opci\u00f3n por los pobres y pauperismo*"},"content":{"rendered":"<p>La opci\u00f3n por los pobres, un gran aporte de la Iglesia Latinoamericana a la Iglesia universal, es un principio que est\u00e1 adquiriendo una creciente centralidad no s\u00f3lo en el campo social sino en el compromiso de la Iglesia ante toda forma de vulnerabilidad humana. Pero en su car\u00e1cter originariamente social, referido a la pobreza material, f\u00e1cilmente puede derivar en alguna forma de exaltaci\u00f3n de la pobreza como un valor en s\u00ed mismo, lo que se conoce como \u201cpauperismo\u201d.<\/p>\n<p><strong>El peligro del pauperismo<\/strong><\/p>\n<p>Una ilustraci\u00f3n de este peligro la encontramos ya en el Documento de Puebla. En un n\u00famero muy breve (1151), posiblemente inadvertido para la mayor\u00eda, se filtran estas palabras, que presentamos en su contexto para poder apreciar mejor su sentido:<br \/>\n1148. \u201cPara el cristianismo, el t\u00e9rmino \u2018pobreza\u2019 no es solamente expresi\u00f3n de privaci\u00f3n y marginaci\u00f3n de las que debamos liberarnos. Designa tambi\u00e9n un modelo de vida (\u2026) Este modelo de vida pobre se exige en el Evangelio a todos los creyentes en Cristo y por eso podemos llamarlo \u2018pobreza evang\u00e9lica\u2019. (\u2026) 1149. La pobreza evang\u00e9lica une la actitud de la apertura confiada en Dios con una vida sencilla, sobria y austera que aparta la atenci\u00f3n de la codicia y del orgullo. (\u2026) 1151. La Iglesia se alegra de ver en muchos de sus hijos, sobre todo de la clase media m\u00e1s modesta, la vivencia concreta de esta pobreza cristiana\u201d.<\/p>\n<p>Esta afirmaci\u00f3n expresa involuntariamente toda la tensi\u00f3n que encierra el pensamiento de Puebla sobre este tema. Por un lado, la pobreza es calificada como una injusticia intolerable, que ofende la dignidad humana, lo que significa que conlleva consecuencias negativas, aunque sea potencialmente, para todos los aspectos de la existencia personal. Por otro lado, este documento desea mostrar a los pobres como la reserva moral y espiritual del continente, por su sabidur\u00eda y su piedad. Seg\u00fan lo primero, la pobreza debe ser erradicada, pero lo segundo deber\u00eda llevar l\u00f3gicamente a cuestionar ese objetivo. En efecto, dejar de ser pobre, \u00bfno conlleva un gran peligro espiritual? Si el pobre dejara de serlo, \u00bfseguir\u00eda encarnando la sabidur\u00eda y la piedad \u201cpopulares\u201d? \u00bfNo estar\u00eda renunciando a los valores espirituales a cambio de un progreso meramente material?<\/p>\n<p>Estos interrogantes pueden explicar la afirmaci\u00f3n de Puebla que cito, y que a primera vista sorprende. El lector esperar\u00eda una atribuci\u00f3n de la pobreza cristiana a los pobres materiales. Sin embargo, sorpresivamente, se atribuye aqu\u00ed a un grupo social que es ignorado en el resto del documento. Pero a mi juicio hay una explicaci\u00f3n plausible: se trata de la b\u00fasqueda de un equilibrio entre aquellas dos ideas, que no se armonizan f\u00e1cilmente entre s\u00ed: la pobreza es mala, los pobres son buenos. En virtud de lo primero, es necesario que los pobres dejen de ser pobres. Pero no del todo, si se tiene en cuenta lo segundo. Ser de clase media baja ser\u00eda suficiente: tendr\u00edan as\u00ed las necesidades b\u00e1sicas cubiertas, pero la ausencia de holgura material los pondr\u00eda a salvo de los peligros espirituales de la abundancia.<\/p>\n<p>Si la \u201cclase media m\u00e1s modesta\u201d es la que mejor vive la pobreza cristiana, es de desear que las familias nunca prosperen. Que los empleados sigan siendo empleados, y nunca lleguen a gerentes. Que quien tiene un kiosco contin\u00fae con su peque\u00f1o comercio y nunca se transforme en un empresario. Que quien desea estudiar se limite a lo sumo a alguna carrera terciaria, pero nunca la universidad. Si lo que est\u00e1 en juego es la virtud, el \u00e9xito debe ser m\u00e1s temido que el fracaso.<\/p>\n<p>Por supuesto que esta l\u00ednea de reflexi\u00f3n no ten\u00eda destino. Pero es dif\u00edcil evitar la sospecha de que estamos ante lo que un psic\u00f3logo quiz\u00e1s llamar\u00eda un \u201cacto fallido\u201d, que ilustra de un modo particularmente claro las apor\u00edas de la interpretaci\u00f3n pauperista de la opci\u00f3n por los pobres.<\/p>\n<p><strong>Jes\u00fas y los pobres<\/strong><\/p>\n<p>La idea de los pobres como \u201cla reserva espiritual del pueblo\u201d parecer\u00eda tener un profundo arraigo b\u00edblico. En el Antiguo Testamento, cuando el Pueblo de Dios es llevado al destierro, son los pobres de Yahv\u00e9, el sector m\u00e1s humilde de la poblaci\u00f3n, el que mantiene viva la llama de la fe, seg\u00fan lo recuerdan reiteradamente los textos prof\u00e9ticos. Retomando esa tradici\u00f3n, Jes\u00fas dedica la primera bienaventuranza a los pobres. De un modo parecido, hace reiteradas referencias a los peque\u00f1os, a los cuales Dios revela sus secretos, que por otro lado oculta a los sabios y prudentes, e invita a sus ap\u00f3stoles a identificarse con ellos.<\/p>\n<p>Sin embargo, cabe preguntarse: \u00bfqui\u00e9nes son esos \u201cpobres\u201d y \u201cpeque\u00f1os\u201d? Es dif\u00edcil dar una definici\u00f3n precisa. Incluso el acento var\u00eda seg\u00fan los textos. Mateo habla de los pobres \u201cde esp\u00edritu\u201d, Lucas no menciona esa cualificaci\u00f3n, y parece referirse m\u00e1s a la pobreza material. Digamos que no cabe interpretar estos conceptos en un sentido exclusivamente espiritual, pero tampoco en un sentido puramente material. Es la conducta de Jes\u00fas la que da contenido a estos t\u00e9rminos, y Jes\u00fas muestra una especial atenci\u00f3n y cercan\u00eda a todos aquellos que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad: oprimidos, enfermos, pecadores, etc. \u201cPobres\u201d y \u201cpeque\u00f1os\u201d no son categor\u00edas emp\u00edricas, porque no designan un grupo social o una clase. Esta ambig\u00fcedad deliberada nos desaf\u00eda a trascender (sin dejar de lado) las conceptualizaciones sociol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Por ello, el elogio de Jes\u00fas a los \u201cpobres\u201d y \u201cpeque\u00f1os\u201d debe ser interpretado como el llamado de atenci\u00f3n sobre un hecho que invita a todos a reflexionar: aquellos que se encuentran en situaciones existenciales de mayor fragilidad son con mucha frecuencia los m\u00e1s dispuestos a recibir el mensaje de la salvaci\u00f3n. Por lo tanto, quienes enfrentan este tipo de situaciones, deben hacerlo con la esperanza puesta en Dios; y quienes se sientan fuertes, deben tener cuidado de no cerrarse a \u00c9l. El \u201cpobre\u201d que se abre al Evangelio es un mensaje de Dios para todos: todo ser humano es, en el fondo, un \u201cpobre\u201d, lo sepa y lo acepte o no, y necesita ser salvado.<\/p>\n<p>Pero de este hecho \u2013la revelaci\u00f3n de Dios a los pobres y peque\u00f1os\u2013 Jes\u00fas nunca concluye que un determinado grupo social sea, por su sola existencia, sabio o bueno. Por el contrario, es consciente de lo rudimentario de la fe de quienes acuden a \u00c9l. Muchas veces se acercan buscando pan, curaciones, o liberaci\u00f3n pol\u00edtica. Tampoco los considera necesariamente buenos. Incluso da por supuesto que son, en mayor o menor medida, \u201cmalos\u201d. Por momentos pierde la paciencia ante su dureza de coraz\u00f3n (\u00bfhasta cu\u00e1ndo tendr\u00e9 que soportarlos?). No se f\u00eda demasiado de su entusiasmo porque conoc\u00eda \u201clo que hay en sus corazones\u201d. El Pueblo tambi\u00e9n es voluble: un d\u00eda lo aclama como rey, y pocos d\u00edas despu\u00e9s pide su crucifixi\u00f3n. Pedro sacude sus conciencias responsabiliz\u00e1ndolos de la muerte de Jes\u00fas, lo que produce en muchos de ellos una saludable reacci\u00f3n de arrepentimiento y conversi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00bfM\u00e1s all\u00e1 de la sociolog\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>Es significativo que la complejidad de la relaci\u00f3n de Jes\u00fas con las multitudes no se vea adecuadamente reflejada, hasta donde s\u00e9, en la reflexi\u00f3n de la teolog\u00eda pastoral latinoamericana sobre la pobreza. El por qu\u00e9 me parece claro: esa dial\u00e9ctica no se compadece con la lectura sociol\u00f3gica del mensaje evang\u00e9lico sobre la pobreza, lectura tan extendida en la Iglesia latinoamericana, y que atribuye a una determinada clase social, los pobres, la aut\u00e9ntica santidad: la sabidur\u00eda y la piedad popular. \u201cPopular\u201d viene a significar as\u00ed, por antonomasia, la regla y medida de toda otra religiosidad y espiritualidad.<\/p>\n<p>Que la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n haya sido acusada de sociologismo no es sorprendente, dado su recurso al an\u00e1lisis marxista y a la lucha de clases. Pero es parad\u00f3jico que esa cr\u00edtica provenga tambi\u00e9n de la variante argentina de dicha teolog\u00eda, que se conoce como Teolog\u00eda del Pueblo. \u00c9sta alega haber superado la lectura sociol\u00f3gica de la realidad social a trav\u00e9s de una mirada \u201cde fe\u201d, atenta de un modo especial a la dimensi\u00f3n cultural, y dentro de la cultura, a la religiosidad popular. Pero, \u00bfes as\u00ed? \u00bfHa superado realmente el sociologismo?<\/p>\n<p>En realidad, la exaltaci\u00f3n de los pobres, entendidos como un grupo socialmente definido, en cuanto sujetos de la sabidur\u00eda y la piedad populares, es una trasposici\u00f3n sociol\u00f3gica del mensaje evang\u00e9lico, que lo distorsiona considerablemente. Al mismo tiempo, la resistencia a reconocer este sociologismo impl\u00edcito permite evadir el rigor de pensamiento que exige el m\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Nadie puede negar que en los vecindarios m\u00e1s pobres hay mucha gente honrada, trabajadora, que lucha por progresar y educar a sus hijos. Est\u00e1 fuera de discusi\u00f3n tambi\u00e9n que la convivencia en los barrios pobres est\u00e1 caracterizada muchas veces por la cooperaci\u00f3n y la solidaridad entre vecinos. Hay mucha sabidur\u00eda y fe aut\u00e9ntica y ejemplar entre la gente m\u00e1s pobre. Los sectores m\u00e1s acomodados de la sociedad, a veces proclives a un estilo de vida individualista y secularizado, tienen mucho que aprender de los humildes.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n los pobres tienen que aprender de quienes no lo son. Si la escasez de medios materiales comporta una oportunidad de desplegar ciertas virtudes, la disposici\u00f3n de dichos medios da la ocasi\u00f3n de desarrollar otras. Clases medias y altas, profesionales, empresarios, comerciantes, intelectuales, todos tienen algo para ense\u00f1ar y algo para aprender. Ninguna clase social puede erigirse en el faro moral y espiritual del resto. Todos los sectores sociales se necesitan entre s\u00ed y deben aprender los unos de los otros.<\/p>\n<p>La idea de que la sociedad s\u00f3lo puede redimirse por una \u201cconversi\u00f3n a los pobres\u201d \u2013no simplemente en el sentido de adoptar una solicitud preferencial hacia ellos sino de convertirse a sus valores, cuando esto \u00faltimo se entiende en un modo estrictamente unidireccional, sin que los pobres tengan que convertirse a su vez a valores que puede aportarles el resto\u2013 no es evang\u00e9lica sino ideol\u00f3gica. Es pauperismo.<\/p>\n<p>Y esto no se debe a que la sabidur\u00eda y la religiosidad \u201cpopular\u201d no existan, sino a que no se identifican sin m\u00e1s con el modo espont\u00e1neo de pensar y de vivir la fe de \u201cla gente\u201d, aunque sea la gente pobre. S\u00f3lo se conoce la sabidur\u00eda y la piedad aut\u00e9nticas a trav\u00e9s de un adecuado discernimiento, al cual sin embargo muchos pastores renuncian por considerarlo elitista o ilustrado.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Es notable la frecuencia con que el discurso de la opci\u00f3n por los pobres est\u00e1 atravesado por la contraposici\u00f3n entre el pueblo y las elites, estas \u00faltimas aludidas siempre en todo peyorativo. \u00bfHabr\u00e1 sido elitista Jes\u00fas al consagrar tanto tiempo y energ\u00eda a preparar el grupo de los Doce Ap\u00f3stoles, o al no haber cantado nunca las loas del pueblo creyente?<\/p>\n<p>Si la Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n es por su esencia revolucionaria, el pauperismo, por encendida y audaz que sea su ret\u00f3rica, es intr\u00ednsecamente conservador. La exaltaci\u00f3n del pobre termina privando de sentido cualquier esfuerzo por salir de la pobreza. El principio de la opci\u00f3n por los pobres no debe ser \u201cespiritualizado\u201d al punto de perder su acento socio-econ\u00f3mico y su objetivo de transformaci\u00f3n social, pero tampoco debe ser materializado y \u201csociologizado\u201d hasta el punto de poner una clase social sobre las dem\u00e1s. Todos necesitamos de todos. \u00bfEs tan dif\u00edcil entenderlo?<\/p>\n<p>*Publicado originalmente en la web del Instituto Acton.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La opci\u00f3n por los pobres, un gran aporte de la Iglesia Latinoamericana a la Iglesia universal, es un principio que est\u00e1 adquiriendo una creciente centralidad&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[2088,14,2087,86,2029,2089],"class_list":["post-13764","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-documento-de-puebla","tag-iglesia","tag-pauperismo","tag-pobreza","tag-teologia-de-la-liberacion","tag-teologia-del-pueblo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3A0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13764","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13764"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13764\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13767,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13764\/revisions\/13767"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13764"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13764"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13764"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}