{"id":13800,"date":"2017-08-08T10:02:39","date_gmt":"2017-08-08T13:02:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13800"},"modified":"2017-08-08T10:02:39","modified_gmt":"2017-08-08T13:02:39","slug":"el-reves-de-la-trama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13800","title":{"rendered":"El rev\u00e9s de la trama"},"content":{"rendered":"<p>Llamamos <em>poder <\/em>a toda influencia de una persona sobre otra. Dado el car\u00e1cter esencialmente vincular de la condici\u00f3n humana, ello es inevitable y de por s\u00ed su \u00edndole no es positiva ni negativa: el poder del mafioso del barrio es malo y el de un buen padre sobre su hijo es bueno.<br \/>\nTodas las sociedades tienen centros de poder ya que la vida social requiere ser ordenada, organizada y gobernada. Pero, en los \u00faltimos tiempos, el poder ha ido adquiriendo caracter\u00edsticas y dimensiones hasta ahora desconocidas, de una magnitud que la historia de la humanidad no registra antecedentes.<br \/>\nEl avance de la ciencia y de la t\u00e9cnica, de las comunicaciones y de los sistemas de planificaci\u00f3n y organizaci\u00f3n social, etc., ha adquirido tal fuerza que ha creado una estructura combinada al modo de una enorme m\u00e1quina tecnocr\u00e1tica que cubre el planeta con un poder\u00edo abrumador, frente al cual el individuo parece el min\u00fasculo integrante de un mecanismo colosal que determina pr\u00e1cticamente su vida. Ante \u00e9l, el ser humano quedar\u00eda reducido a un simple espectador que presencia c\u00f3mo el mundo evoluciona por s\u00ed mismo, como un sistema an\u00f3nimo que <em>todos, de alg\u00fan modo, tienden a formar pero nadie puede controlar ni hacerse cargo<\/em>. Se trata de una responsabilidad colectiva generadora y al mismo tiempo de una irresponsabilidad colectiva exculpatoria.<br \/>\nDe modo que el hombre, con su poder, ha creado una m\u00e1quina que se le hace inmanejable y de la que termina siendo v\u00edctima. En consecuencia, la derivaci\u00f3n no puede ser otra que una sensaci\u00f3n de inseguridad universal.<br \/>\nPero la contracara de esta realidad es que el sistema est\u00e1 compuesto por una multiplicidad de poderes, <em>ninguno <\/em>de los cuales es plenamente aut\u00f3nomo ni tiene poder <em>absoluto<\/em>. El poder econ\u00f3mico, el pol\u00edtico, el social, el cultural, el inform\u00e1tico, el militar, el sindical, el de los servicios secretos\u2026 (la lista ser\u00eda interminable) son fuerzas interdependientes que se condicionan mutuamente y que compiten, y todas ellas igualmente est\u00e1n <em>sometidas a la ley de lo imprevisto<\/em>. Los seres humanos somos libres en cuanto a las acciones que decidimos asumir pero no en cuanto al <em>control de los resultados<\/em> de esas decisiones: las derivaciones pueden hacer que \u201cel aleteo de una mariposa en el Caribe pueda provocar un cicl\u00f3n en Texas\u201d.<br \/>\nLa historia comienza cada d\u00eda y hemos visto que sucesos impensados han hecho derrumbarse a imperios que parec\u00edan indestructibles. La vida humana es una vida de sorpresas y nadie puede tener una seguridad absoluta acerca de su futuro, ni siquiera del inmediato.<br \/>\nAs\u00ed, por ejemplo, el film <em>Mentiras que matan<\/em>, de Robert De Niro y Dustin Hoffman, constituye un magn\u00edfico repertorio de iron\u00edas, donde se muestra c\u00f3mo el poder puede jugar con la credulidad de la gente y crear realidades ficticias s\u00f3lo porque \u201csi lo dijo la televisi\u00f3n, es verdad\u201d, pero tambi\u00e9n c\u00f3mo <em>los mismos agentes del poder est\u00e1n sujetos a lo inesperado e impensado <\/em>y a vicisitudes coyunturales que puede hacer fracasar cualquier plan. Por lo tanto en la historia no hay \u201cleyes inexorables\u201d ni existen determinismos absolutos: ni econ\u00f3micos, ni ideol\u00f3gicos ni de ninguna otra \u00edndole.<br \/>\nLa condici\u00f3n humana est\u00e1 configurada con valores que orientan su existencia y a los que las circunstancias pueden desacelerar u obstaculizar temporariamente, pero no extinguir, pues pertenecen a su esencia. Hay una pedagog\u00eda por parte de la historia que hace que el hombre vaya descubriendo y profundizando la comprensi\u00f3n de esos valores, con un desarrollo cuya direcci\u00f3n es probable que podamos vislumbrar: parece avizorarse la concreci\u00f3n de una Sociedad del Conocimiento, despu\u00e9s de la cual se arribar\u00eda a una Sociedad de la Fraternidad, aquella que una concepci\u00f3n human\u00edstica-espiritual, como siempre, anticipa y el conocimiento cient\u00edfico luego confirma.    <\/p>\n<p><em>El autor es psic\u00f3logo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llamamos poder a toda influencia de una persona sobre otra. 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