{"id":13921,"date":"2017-09-10T17:21:12","date_gmt":"2017-09-10T20:21:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13921"},"modified":"2017-09-10T17:21:12","modified_gmt":"2017-09-10T20:21:12","slug":"umberto-eco-homenaje-y-decepcion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13921","title":{"rendered":"Umberto Eco. Homenaje y decepci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Pape Sat\u00e0n aleppe<\/em><\/p>\n<p>En noviembre de 2015 Umberto Eco se\u00f1ala el fin de su relaci\u00f3n con la editorial Bompiani, de la que fue codirector de 1959 a 1975 y donde hab\u00eda publicado casi toda su obra, y crea el sello \u201cLa nave di Teseo\u201d junto a Elisabetta Sgarbi (hasta ese momento directora editorial de la misma casa) y un importante grupo de escritores y editores, en manifiesta oposici\u00f3n a la mega fusi\u00f3n de Mondadori y Rizzoli, a la que Eco denominaba con sarcasmo \u201cMondazzoli\u201d. Es tambi\u00e9n \u00e9l quien da el nombre al nuevo proyecto editorial, que remite a Plutarco (Vidas paralelas \u2013 Teseo y R\u00f3mulo) y a los mitos fundacionales de nuestra civilizaci\u00f3n.<br \/>\nEco eligi\u00f3 como t\u00edtulo de su \u00faltimo libro, p\u00f3stumo por s\u00f3lo siete d\u00edas (se public\u00f3 el 26 de febrero de 2016), un verso intraducible de la Divina Comedia, <em>Pape Sat\u00e0n aleppe<\/em>, y como subt\u00edtulo, <em>Cronache di una societ\u00e0 liquida<\/em>. T\u00edtulo y bajada que no fueron mantenidos por el \u201cMondazzoli\u201d local (Penguin-Random House-Mondadori) ya que, probablemente en la creencia que los hispano parlantes no tenemos condiciones para entender las referencias a Dante o a Zygmunt Bauman, lo retitularon <em>De la estupidez a la locura &#8211; Cr\u00f3nicas para el futuro que nos espera<\/em>. Cambios de presentaci\u00f3n que no concuerdan con el contenido del libro, cuyas cr\u00f3nicas no se refieren al futuro, m\u00e1s bien est\u00e1n ancladas en un an\u00e1lisis del presente y alg\u00fan rescate del pasado y s\u00f3lo en el \u00faltimo cap\u00edtulo, donde se despliega a fondo el humor de Eco en art\u00edculos que van desde la recopilaci\u00f3n de desopilantes dichos de Bush (por ejemplo, entre otras perlas: \u201cEl problema de los franceses es que no tienen la palabra entrepreneur\u201d) a paradojas y ox\u00edmoros cotidianos, hablan del pasaje de la estupidez a la locura.<br \/>\nEs posible que Eco, por su edad y por la enfermedad que sufr\u00eda, presintiese su fin cercano y que por esta misma causa quisiera que sus \u00faltimos gestos fueran un homenaje hacia quienes \u00e9l siempre mantuvo una deuda de gratitud: Dante, en principio, no s\u00f3lo fundamental para la literatura universal, sino tambi\u00e9n el fundamental impulsor del toscano como la lengua que unificar\u00eda a toda la pen\u00ednsula; doble reconocimiento, de literato y de ling\u00fcista. \u201cPape Sat\u00e0n, pape Sat\u00e0n aleppe!\u201d es la invectiva que Plut\u00f3n lanza a Dante y Virgilio cuando pretenden entrar al IV c\u00edrculo del Infierno, el de los avaros y los pr\u00f3digos (\u00bfquiz\u00e1 una resonancia del globalizado mundo neoliberal?), en el intento de detenerlos. Si bien Eco ratifica lo cr\u00edptico de del verso, \u00e9ste no debe leerse sin referirlo al subt\u00edtulo original. Unidos los avaros y los pr\u00f3digos con la sociedad l\u00edquida y el Infierno no quedan dudas sobre el sentido asignado.<br \/>\nSon varios los homenajes que Eco enlaz\u00f3 en sus \u00faltimos meses. Por una parte, en el nombre de la nueva editorial, aparecen Plutarco, Teseo, R\u00f3mulo y una nave que \u00bfpermanece la misma a pesar de que a lo largo de su trayecto sustituyen todo su maderamen original? Por otra parte, est\u00e1 el homenaje a Dante, pero no en soledad, porque de su mano viene Virgilio, quien a su vez remite a Homero y al ciclo troyano. El medievalista trae a sus personajes centrales y nos recuerda que sin ellos ser\u00edamos otros. Finalmente Bauman, en un homenaje a la cr\u00edtica social y pol\u00edtica, a la lucidez, el fil\u00f3sofo intenta no rendirse.<br \/>\n<em>Pape Sat\u00e0n Aleppe<\/em> es tambi\u00e9n el libro de las profec\u00edas cumplidas, de los an\u00e1lisis que en el tiempo se mostraron acertados y, simult\u00e1neamente, un manifiesto (c\u00ednico, erudito, ir\u00f3nico) de lectura ineludible que transmite la amargura y la decepci\u00f3n del autor ante un \u00e1mbito que no es m\u00e1s el propio. Estas cr\u00f3nicas, publicadas semanalmente en <em>L\u2019Espresso<\/em>, abarcan del 2000 al 2015, quince a\u00f1os donde el mundo no ha hecho m\u00e1s que adentrarse sin interrupci\u00f3n en una realidad cada vez m\u00e1s desconcertante y de futuro incierto. Descontrol de la informaci\u00f3n (posverdad incluida), de guerras civiles, de desequilibrios alarmantes, de crisis de la democracia y de las instituciones. De este caos, y m\u00e1s, hablan sus cr\u00f3nicas.<br \/>\nEn las d\u00e9cadas del \u201960 al \u201990 Eco escribi\u00f3 diversos ensayos relacionados con los mass media, las manifestaciones culturales y los elementos de cambio que ya aparec\u00edan entonces y que luego se profundizar\u00edan; son los a\u00f1os de Mac Luhan, Barthes, Foucault, Guy Debord y tantos otros autores que comienzan a alertar que el espect\u00e1culo y los medios han devenido modeladores omnipresentes de la realidad, genuinos estructuradores de poder. Sobre estos temas Eco escribir\u00eda libros esenciales para entender el nuevo contexto y prever alg\u00fan futuro posible, como <em>Apocal\u00edpticos e integrados<\/em> o<em> La estrategia de la ilusi\u00f3n<\/em>. Vale la pena recuperar algunas citas representativas de aquella \u00e9poca, que no s\u00f3lo no han perdido vigencia sino que a la luz de Internet y las redes sociales han tomado nueva relevancia:<br \/>\n\u201cLo que cuenta es el bombardeo gradual y uniforme de la informaci\u00f3n, en la que los diversos contenidos se nivelan y pierden sus diferencias.\u201d \u201cEl universo de la comunicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica ser\u00eda entonces atravesado por grupos guerrilleros de la comunicaci\u00f3n\u2026\u201d <em>Para una guerrilla semiol\u00f3gica<\/em> (1967).<br \/>\n\u201c\u2026no se ha dicho todav\u00eda si las cosas marchan mejor o peor: simplemente han cambiado, y tambi\u00e9n los juicios de valor deber\u00e1n atenerse a par\u00e1metros diferentes\u2026 El hecho es que tales cosas las saben mejor los ni\u00f1os que cualquier catedr\u00e1tico setent\u00f3n\u201d. \u201cTodos los catedr\u00e1ticos de teor\u00eda de la comunicaci\u00f3n, formados con textos de hace veinte a\u00f1os (entre los que me incluyo), deber\u00edan jubilarse\u201d. \u201cBien, todo ha terminado. Hay que volver a preguntarse qu\u00e9 es lo que sucede desde el principio\u201d. <em>La multiplicaci\u00f3n de los media<\/em> (1983)<br \/>\n\u201c\u2026 en los que se mezclan de modo indisoluble informaci\u00f3n y ficci\u00f3n y donde no importa que el p\u00fablico pueda distinguir entre noticias \u2018verdaderas\u2019 e invenciones ficticias\u201d. \u201cToda una estrategia de ficciones se pone al servicio de un efecto de verdad\u201d. \u201cAhora la irrealidad est\u00e1 al alcance de todos\u201d. <em>La transparencia p\u00e9rdida<\/em> (1983)<br \/>\n\u201cHe aqu\u00ed que en plena era de la informaci\u00f3n electr\u00f3nica se abre camino la consigna para una forma de guerrilla no violenta (o, por lo menos, no sangrienta): la guerrilla de la falsificaci\u00f3n\u201d. <em>La falsificaci\u00f3n y el consenso<\/em> (1978)<br \/>\n\u201c\u2026lentos deslizamientos perif\u00e9ricos, en un universo sin centro, donde todo es periferia y donde no existe ya el \u2018coraz\u00f3n\u2019 de nada\u201d. <em>La lengua, el poder, la fuerza<\/em> (1979)<br \/>\n\u201c\u2026la suma de estos mensajes m\u00ednimos que acompa\u00f1an nuestra vida cotidiana constituye el fen\u00f3meno cultural m\u00e1s notable de la civilizaci\u00f3n en la que hemos sido llamados a operar\u201d. <em>Apocal\u00edpticos e integrados<\/em> (1964)<br \/>\nCada una de estas citas, que no son m\u00e1s que la punta del iceberg, goza de una vitalidad que asombra. La mirada del intelectual l\u00facido se mantiene en el tiempo, sus frases de hace 40, 50 a\u00f1os describen con precisi\u00f3n el espacio comunicacional en expansi\u00f3n continua en el que hoy nos hallamos; el universo de Twitter, de las redes sociales y de la posverdad creada ex profeso en la b\u00fasqueda de \u201cimpacto\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de sus acertadas cr\u00edticas se percib\u00eda en sus ensayos la esperanza de una revoluci\u00f3n en los modos de comunicaci\u00f3n, la guerrilla semiol\u00f3gica, la guerrilla cultural. En la pluralidad del poder \u2013los micropoderes de Foucault\u2013 montada sobre una comunicaci\u00f3n sin centro, ve\u00eda un futuro de democratizaci\u00f3n del manejo de la informaci\u00f3n y los medios. Esa profec\u00eda se prob\u00f3 certera. La vulgarizaci\u00f3n indiscriminada en la producci\u00f3n de informaci\u00f3n es vertiginosa y sus mutaciones ininterrumpidas la hacen incontrolable. Pero el cambio, como casi siempre sucede con los nuevos paradigmas, tuvo consecuencias que el mass-medi\u00f3logo no previ\u00f3. Y la decepci\u00f3n ante este efecto inesperado es lo que transmite en las bustine de su \u00faltimo libro.<br \/>\nEl cumplimiento de sus an\u00e1lisis del siglo XX lo conducen al desencanto de lo que \u00e9l ve, en el XXI, como un individualismo desenfrenado, un subjetivismo que conmueve las bases de la modernidad dej\u00e1ndola endeble, donde todo se disuelve en una suerte de licuefacci\u00f3n, un consumismo que define como bulimia sin objeto. Crisis de las ideolog\u00edas. Precarizaci\u00f3n del Estado. Degradaci\u00f3n de la democracia. S\u00f3lo Bauman parece permanecer en solitario como una <em>vox clamanti in deserto<\/em>.<br \/>\nAnte la desmesura y el desorden de comentarios e informaci\u00f3n en que nos encontramos sumergidos, su \u00fanica opci\u00f3n racional era convertirse en un (neo) \u201capocal\u00edptico\u201d, casi un milenarista. El libro se lee con gran placer, los art\u00edculos son breves, concisos, de a lo sumo dos o tres p\u00e1ginas, con un tema concreto de la pol\u00edtica, la comunicaci\u00f3n o la vida cotidiana; y en todos ellos aparecen el humor filoso, la mirada profunda, la cr\u00edtica exacta, la observaci\u00f3n del detalle sintom\u00e1tico, la expresi\u00f3n sublime de uno de los \u00faltimos pensadores de una generaci\u00f3n de intelectuales provocadores y brillantes. El patetismo de su desencanto queda expresado en uno de los \u00faltimos art\u00edculos donde, en la b\u00fasqueda de alguna \u201cverificabilidad\u201d de la informaci\u00f3n que circula por las redes, sugiere que sean los diarios, la prensa escrita, quienes encarnen la funci\u00f3n de contralor.<br \/>\nEl profesor vanguardista de los a\u00f1os \u201970, que ve\u00eda con simpat\u00eda la democratizaci\u00f3n y descentralizaci\u00f3n de la informaci\u00f3n, que \u00e9l llam\u00f3 la \u201cguerrilla cultural\u201d, finaliz\u00f3 sosteniendo la necesidad de un censor. Eco reencarna el rol dantesco de Plut\u00f3n y nos advierte, ya entrados en el Infierno Global, \u201cPape Sat\u00e0n, pape Sat\u00e0n Aleppe!\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pape Sat\u00e0n aleppe En noviembre de 2015 Umberto Eco se\u00f1ala el fin de su relaci\u00f3n con la editorial Bompiani, de la que fue codirector de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1462,31,1524],"class_list":["post-13921","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cultura","tag-libros","tag-umberto-eco"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3Cx","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13921","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13921"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13921\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13924,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13921\/revisions\/13924"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13921"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13921"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13921"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}