{"id":13949,"date":"2017-09-10T20:46:19","date_gmt":"2017-09-10T23:46:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13949"},"modified":"2017-09-10T20:46:19","modified_gmt":"2017-09-10T23:46:19","slug":"la-tragedia-ortiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13949","title":{"rendered":"La tragedia \u201cOrtiz\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Pasaron 75 a\u00f1os del fallecimiento del presidente Roberto M. Ortiz acaecido en julio de 1942. Durante dos d\u00edas, miles de argentinos rindieron honores al Presidente que hab\u00eda renunciado tan solo un mes antes, pero que ya se encontraba mortalmente enfermo y en uso de licencia. <em>La Naci\u00f3n<\/em>, entre otros matutinos de envergadura y alcance nacional, rescataba en aquella oportunidad no s\u00f3lo el \u201cdon de multitud\u201d del fallecido, sino su aptitud de \u201cviejo dem\u00f3crata\u201d. El senador Alfredo Palacios, en la Asamblea Legislativa, lo desped\u00eda como a uno de los \u201cpaladines del civismo\u201d en esa hora cr\u00edtica del mundo. Pues Ortiz, durante su corto mandato (1938-1940), hab\u00eda dado se\u00f1ales claras de un programa institucional orientado al restablecimiento de la libertad electoral, en el marco de una d\u00e9cada en la que el fraude imper\u00f3 como norma.<br \/>\nEran a\u00f1os de creciente polarizaci\u00f3n pol\u00edtica y dificultades institucionales. En el exterior, se desarrollaba con ritmo incierto la Segunda Guerra Mundial, en un escenario a\u00fan m\u00e1s complejo desde el ingreso de los Estados Unidos en la contienda en diciembre de 1941. Algunos pesimistas, simpatizantes de las democracias occidentales, ve\u00edan con pesar el declive de los aliados y el triunfo \u2013temporario\u2013 de las potencias del Eje. En el plano dom\u00e9stico, la situaci\u00f3n pol\u00edtica no s\u00f3lo combinaba una creciente apat\u00eda, debido a la utilizaci\u00f3n constante del fraude electoral por los gobiernos de la Concordancia, sino tambi\u00e9n una preocupante anomia, ante la palpitante desconfianza (y desprestigio) de las instituciones republicanas, poco atentas al term\u00f3metro popular y socavadas por esc\u00e1ndalos de corrupci\u00f3n. El pa\u00eds era gobernado desde mediados de 1940 por el vicepresidente conservador Ram\u00f3n Castillo \u2013f\u00e9rreo defensor de la neutralidad y del fraude electoral, pero tambi\u00e9n guardi\u00e1n celoso de los acuerdos que hab\u00edan despojado del gobierno a Yrigoyen en 1930 y que dejaban sistem\u00e1ticamente en subrepresentaci\u00f3n a las fuerzas opositoras.<br \/>\nOrtiz fue electo Presidente en septiembre de 1937. Pocos pudieron prever que ese corpulento diputado durante la primera administraci\u00f3n de Yrigoyen podr\u00eda llegar al cargo de la primera magistratura. Ese ascenso fue resultado, por un lado, del azar de la vida p\u00fablica en el per\u00edodo de entreguerras argentino, pero por otro, de un dato de la democratizaci\u00f3n de la era radical: el arribo de sectores medios profesionales a la vida p\u00fablica que, vinculados al radicalismo, alcanzaron visibilidad y posiciones. Ortiz combin\u00f3 cargos partidarios en la primera rep\u00fablica radical, con legislativos (en la Ciudad y en Diputados) y en el Gabinete nacional (fue Ministro del presidente Alvear, y luego, de Justo).<br \/>\nSu pensamiento estuvo crecientemente influido por ideas estatistas y nacionalistas, perceptibles en sus discursos y acciones p\u00fablicas, ya como legislador o como Presidente. En este sentido, su trayectoria ideol\u00f3gica y su diagn\u00f3stico sobre los problemas argentinos cruzaron aspectos republicanos y liberales, cl\u00e1sicos en el ideario radical, con nuevas ideas surgidas en ese mundo convulsionado de los a\u00f1os veinte y treinta. A diferencia de otras rutas ideol\u00f3gicas de dirigentes radicales, como la del ex presidente Marcelo T. de Alvear, la creciente complejidad en sus ideas pol\u00edticas fue perceptible.<br \/>\nPero su vida combin\u00f3 la imprevisibilidad con el drama. Luego de 1930, la situaci\u00f3n pol\u00edtica cambi\u00f3 en el pa\u00eds, y la proscripci\u00f3n del radicalismo primero, y la abstenci\u00f3n despu\u00e9s, alteraron las reglas de juego en lo que Tulio Halper\u00edn Donghi titul\u00f3 la \u201crep\u00fablica imposible\u201d de los a\u00f1os treinta. Los problemas de legitimidad inherentes al primer golpe de Estado y, despu\u00e9s, a los acuerdos fraudulentos, llevaban consigo situaciones de dif\u00edcil soluci\u00f3n.<br \/>\nOrtiz estuvo en el lugar preciso cuando el presidente Agust\u00edn P. Justo lo nombr\u00f3 su delf\u00edn (luego de la muerte de otros \u201cpresidenciables\u201d y con los ojos puestos en su propia reelecci\u00f3n). En el Gobierno, el nuevo Presidente busc\u00f3 reformar el sistema pol\u00edtico, terminar con el fraude, y posiblemente, armar un propio partido pol\u00edtico con inclusi\u00f3n de los viejos radicales. Pero la tragedia cruz\u00f3 su vida. Los pensamientos sobre lo que pudo suceder \u201csi Ortiz hubiese sobrevivido\u201d s\u00f3lo endulzan los o\u00eddos de los nost\u00e1lgicos.<br \/>\nLa gravedad de su cuadro diab\u00e9tico lo sorprendi\u00f3 en la primera magistratura y debi\u00f3 alejarse de la Presidencia definitivamente. Su visi\u00f3n empeor\u00f3 y luego de un a\u00f1o y once meses de licencia \u2013el \u00fanico titular del Ejecutivo que marc\u00f3 ese r\u00e9cord\u2013 present\u00f3 su renuncia definitiva en junio de 1942. Pero el l\u00edder ya hab\u00eda cosechado otra marca: fue el \u00fanico Presidente \u2013hasta el d\u00eda de hoy\u2013 que present\u00f3 su renuncia en solidaridad con un Ministro, cuando sinti\u00f3 que su figura estaba salpicada por un esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n. Su agon\u00eda y muerte, como las de un h\u00e9roe tr\u00e1gico, contribuyeron a revalorizar su imagen en la Argentina de la Segunda Guerra por los firmes valores democr\u00e1ticos que profes\u00f3.<br \/>\nTal vez, como se\u00f1al\u00f3 con perspicacia Ronald Newton en una rese\u00f1a al libro de F\u00e9lix Luna Ortiz. <em>Reportaje a la Argentina Opulenta<\/em>, el Presidente ciego fue el \u00faltimo v\u00e1stago de una vieja clase dirigente argentina y de un estilo pol\u00edtico. Pero tambi\u00e9n la \u00faltima oportunidad de reforma del sistema representativo en el mismo momento en que la revoluci\u00f3n de la pol\u00edtica de masas se estaba gestando.<\/p>\n<p><em>El autor es historiador.\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Foto: Cortes\u00eda del Archivo General de la Naci\u00f3n, Dto. Doc. Fotogr\u00e1ficos, Buenos Aires, Argentina.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pasaron 75 a\u00f1os del fallecimiento del presidente Roberto M. Ortiz acaecido en julio de 1942. Durante dos d\u00edas, miles de argentinos rindieron honores al Presidente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[986],"tags":[120,148,218,2164,211,274],"class_list":["post-13949","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","tag-democracia","tag-elecciones","tag-historia","tag-ortiz","tag-politica","tag-republica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3CZ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13949","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=13949"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13949\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":13952,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/13949\/revisions\/13952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=13949"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=13949"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=13949"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}