{"id":13970,"date":"2017-09-10T21:16:50","date_gmt":"2017-09-11T00:16:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13970"},"modified":"2017-09-10T21:16:50","modified_gmt":"2017-09-11T00:16:50","slug":"un-thriller-psicologico-y-una-comedia-clasica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=13970","title":{"rendered":"Un thriller psicol\u00f3gico y una comedia cl\u00e1sica"},"content":{"rendered":"<p>Cr\u00edticas de teatro: <em>Umbr\u00edo\u00a0<\/em>de Josep M. Mir\u00f3 (Traducci\u00f3n Eva Vallines. Sala Cunill Cabanellas, Teatro San Mart\u00edn) y de\u00a0<em>El avaro\u00a0<\/em>de Moli\u00e8re (Adaptaci\u00f3n Corina Fiorillo en el Teatro Regio).<\/p>\n<p>La sala m\u00e1s peque\u00f1a del Teatro San Mart\u00edn reabri\u00f3 sus puertas con el estreno mundial de <em>Umbr\u00edo<\/em> (2014), del dramaturgo y director catal\u00e1n Josep Mir\u00f3, de quien ya conocimos en el 2014, y en este mismo \u00e1mbito, El principio de Arqu\u00edmedes, obra que, luego en distintas salas, se mantuvo largamente en cartel al igual que <em>Nerium Park<\/em>, todav\u00eda en escena en la Sala Timbre 4.<br \/>\nFiel a su modo de entender el teatro \u2013\u201cmirar el mundo\u201d y \u201ccontarlo\u201d, plantear interrogantes sin resolverlos\u2013 el teatro de Mir\u00f3 pone el foco en algunas cuestiones que, a su entender, derivan del triunfo de un capitalismo salvaje que deshumaniza las relaciones interpersonales, tanto laborales como familiares. En este texto la mirada se centra en una joven pareja \u2013econ\u00f3micamente s\u00f3lida\u2013 y con una \u00fanica hija, que ve invadida su intimidad de distintas maneras por seres ajenos al grupo familiar. Algunos surgen de v\u00ednculos del pasado \u2013como Toni\u2013 y otros del presente \u2013la vecina Olga y el adolescente Lucas\u2013 pero en todos los casos estas presencias activan facetas ocultas y oscuras de los protagonistas \u2013a las que alude el t\u00edtulo\u2013, que salen a la luz de manera gradual pero sin provocar la resoluci\u00f3n de los conflictos planteados: el vac\u00edo existencial, la incomunicaci\u00f3n, la insatisfacci\u00f3n amorosa, la ambici\u00f3n desmedida, la p\u00e9rdida de la intimidad. La ambig\u00fcedad de situaciones y dichos y la crispaci\u00f3n que alterna con la violencia velada pero creciente de las siete escenas que conforman la obra generan en el espectador una tensi\u00f3n constante que va virando al miedo y, por momentos, al terror. De all\u00ed el calificativo de thriller psicol\u00f3gico que se le puede aplicar al texto, que desanda el camino que Julia y Rafael recorren cuando lo cotidiano se les vuelve extra\u00f1o, cuando para no dejar caer sus m\u00e1scaras deben enredarse en mentiras y manipulaciones que revelan la hipocres\u00eda de sus vidas.<br \/>\nLa puesta de Luciano Suardi \u2013primera vez que el autor no dirige un estreno propio\u2013 logra eficazmente sostener el suspenso y comunicar la perturbaci\u00f3n que genera el texto en el receptor. Esto se consigue, ante todo, mediante la marcaci\u00f3n actoral de un elenco que responde de manera sobresaliente: Eleonora Wexler y Alejandro Paker en los roles protag\u00f3nicos y William Prociuk, Gaby Ferrero y Pedro Merlo en los secundarios. La propuesta escenogr\u00e1fica de Rodrigo Gonz\u00e1lez Garillo subraya los borrosos l\u00edmites entre lo p\u00fablico y lo privado mediante un enorme ventanal que avanza hacia la sala, para que los espectadores \u2013reduplicando lo sucedido en la intriga\u2013 tambi\u00e9n se conviertan en \u201cesp\u00edas\u201d de la intimidad de la pareja. Una peque\u00f1a ventana lateral, que se abre al cuarto siempre iluminado de la hija, se a\u00f1ade para permitir el juego en espejos del mirar a escondidas y ser mirado. La iluminaci\u00f3n y el decorado minimalista \u2013dentro del que se destaca un sugestivo retrato de una mujer vendada que se toma la cabeza dolorida\u2013 se conjugan para recrear el lujoso y as\u00e9ptico departamento cuya marcada luminosidad no alcanza a disipar las sombras que hostigan a los personajes y que tambi\u00e9n terminan por turbar al espectador ante la falta de certezas.<br \/>\nComplacer al p\u00fablico pero fustigando vicios es lo que se propone Moli\u00e8re cuatro siglos antes en una de sus m\u00e1s c\u00e9lebres y logradas comedias de caracteres y costumbres. Apelando a recursos de formas teatrales prexistentes que supera \u2013como la farsa, la comedia de intriga y la comedia dell\u2019arte\u2013, el autor censura los vicios m\u00e1s frecuentes de su \u00e9poca, dando prueba de un fina capacidad de observaci\u00f3n de la naturaleza humana. <em>El avaro<\/em> es una de las comedias donde la comicidad surgida de la ridiculizaci\u00f3n se da de manera m\u00e1s intensa mediante el uso marcado de recursos farsescos. Adem\u00e1s de la mezquindad extrema y sus efectos en las relaciones interpersonales, aparecen otros temas recurrentes en el teatro de Moli\u00e8re: el autoritarismo ego\u00edsta y la falta de sensatez de los padres frente a las decisiones de los hijos, el sentido com\u00fan e iniciativa de los criados frente a la tozudez de sus amos y la hipocres\u00eda. Si bien triunfa la verdad y la raz\u00f3n sobre la avaricia del protagonista, \u00e9ste no recibe castigo alguno, por lo que el tono de la cr\u00edtica se aten\u00faa con respecto a comedias anteriores.<br \/>\nCorina Fiorillo \u2013casualmente responsable de la direcci\u00f3n de las dos obras de J. Mir\u00f3 que precedieron al estreno arriba comentado\u2013 encar\u00f3 el desaf\u00edo de montar este cl\u00e1sico. Fiel al esp\u00edritu de Moli\u00e8re, opt\u00f3 por recrear el texto con esp\u00edritu l\u00fadico, acerc\u00e1ndolo al habla de hoy, con gui\u00f1os al presente en el vestuario y los accesorios, y recurriendo a la m\u00fasica en vivo de Rony Keselman como elemento fuerte en la configuraci\u00f3n de la puesta, no s\u00f3lo como acompa\u00f1amiento sino a trav\u00e9s de canciones y bailes que fijan un ritmo, por momentos, trepidante.<br \/>\nCuatro actores-m\u00fasicos de gran histrionismo se incorporan a la trama en roles secundarios y con sus comentarios dirigidos al p\u00fablico contribuyen al efecto de distanciamiento buscado. El resto del elenco se luce por igual en un aceitado trabajo de conjunto. Cabe destacar la sobresaliente composici\u00f3n de Antonio Grimau como Harpag\u00f3n, el protagonista, a quien le entrega cuerpo y voz de manera notable para abordar con naturalidad el registro rid\u00edculo que predomina en su personaje y a la vez pulsar una cuerda m\u00e1s dram\u00e1tica cuando la circunstancia lo pide: el mon\u00f3logo final del Acto 4.<br \/>\nEl dise\u00f1o escenogr\u00e1fico de Gonzalo C\u00f3rdoba Est\u00e9vez para la casa de Harpag\u00f3n resulta original y sugestivo: un enorme cubo giratorio de armaz\u00f3n met\u00e1lico que se transforma por la iluminaci\u00f3n seg\u00fan va movi\u00e9ndose y desplegando en sus distintas caras escaleras y puertas, por lo que nunca es totalmente lo que parece, tal como sucede con varios personajes. Precisamente <em>ser y parecer<\/em> es la idea fuerza de la adaptaci\u00f3n de Fiorillo que se expresa en el t\u00edtulo que le da al 3er. Acto \u2013\u201cLas apariencias\u201d\u2013 y en el saludo final a toda m\u00fasica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00edticas de teatro: Umbr\u00edo\u00a0de Josep M. Mir\u00f3 (Traducci\u00f3n Eva Vallines. 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