{"id":14155,"date":"2017-11-03T17:34:02","date_gmt":"2017-11-03T20:34:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14155"},"modified":"2017-11-03T17:34:02","modified_gmt":"2017-11-03T20:34:02","slug":"pederastia-y-cultura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14155","title":{"rendered":"Pederastia y cultura"},"content":{"rendered":"<p>El pasado 6 de octubre fue presentado el documento final del Congreso Mundial \u201cLa dignidad del ni\u00f1o en el mundo digital\u201d, promovido y organizado por el Centro de Protecci\u00f3n Infantil de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Este documento, conocido como \u201cDeclaraci\u00f3n de Roma\u201d, advierte sobre ciertos fen\u00f3menos negativos (como el <em>bullying <\/em>cibern\u00e9tico, el acoso, la extorsi\u00f3n sexual, el abuso y la explotaci\u00f3n sexual infantil) que se dan en un contexto de proliferaci\u00f3n de nuevos medios de comunicaci\u00f3n. Tambi\u00e9n se\u00f1ala, como otro de los importantes da\u00f1os online, el impacto perjudicial de los distintos modos en que se presenta hoy la pornograf\u00eda en las mentes maleables de los ni\u00f1os.<br \/>\nEsta situaci\u00f3n de creciente gravedad y extensi\u00f3n torna imperioso garantizar el acceso seguro a Internet por parte de los ni\u00f1os para cuidar su educaci\u00f3n, sus comunicaciones y sus conexiones. Entre las medidas propuestas, se demanda mayor investigaci\u00f3n sobre las repercusiones en la salud infantil y adolescente cuando est\u00e1n expuestos a la pornograf\u00eda gr\u00e1fica o a trav\u00e9s de Internet; y el desarrollo de nuevas herramientas y tecnolog\u00edas para combatir la proliferaci\u00f3n de im\u00e1genes de abuso sexual por ese medio.<br \/>\nEn su discurso en el Vaticano a los participantes del Congreso, el papa Francisco no se limit\u00f3 a apoyar las conclusiones del documento, sino que agreg\u00f3 algunas reflexiones muy importantes, sobre todo aludiendo a los factores culturales que generan un contexto propicio para estos cr\u00edmenes contra la dignidad de ni\u00f1os y adolescentes.<br \/>\nEn primer lugar, exhort\u00f3 a combatir con todas las fuerzas \u201cesa cultura del descarte que hoy se manifiesta de muchas maneras en detrimento sobre todo de los m\u00e1s d\u00e9biles y vulnerables, como son precisamente los ni\u00f1os\u201d. Esta enf\u00e1tica referencia a uno de sus temas preferidos puede parecer aqu\u00ed una simplificaci\u00f3n excesiva. Pero a continuaci\u00f3n, hizo otra glosa personal al discurso con la que ampl\u00eda el horizonte de reflexi\u00f3n sobre la dimensi\u00f3n cultural de este tema: \u201cCorresponde insistir en la gravedad de estos problemas para los menores, pero la consecuencia puede ser subestimar o tratar de olvidar que tambi\u00e9n se dan en los adultos y que, aunque para los ordenamientos jur\u00eddicos se necesita un l\u00edmite que distinga entre el menor y el mayor de edad, eso no es suficiente para afrontar los desaf\u00edos, porque la difusi\u00f3n de pornograf\u00eda cada vez m\u00e1s extrema y otros usos impropios de la red no s\u00f3lo causan trastornos, adicciones y da\u00f1os graves, sino que afecta tambi\u00e9n a la representaci\u00f3n simb\u00f3lica del amor y a las relaciones entre los sexos. Y ser\u00eda muy da\u00f1ino pensar que una sociedad en la que el consumo an\u00f3malo de sexo en la red se extiende entre los adultos ser\u00e1 capaz de proteger eficazmente a los menores\u201d.<br \/>\nEvidentemente no son suficientes \u2013aunque s\u00ed necesarias\u2212 las soluciones t\u00e9cnicas autom\u00e1ticas, como los filtros construidos en base a algoritmos cada vez m\u00e1s sofisticados para identificar y bloquear la difusi\u00f3n de im\u00e1genes abusivas y da\u00f1inas. Es necesario que, \u201cdentro de la din\u00e1mica misma del desarrollo t\u00e9cnico, sus actores y protagonistas perciban con mayor urgencia, en toda su amplitud y en sus diversas implicaciones, <em>la fuerza de la exigencia \u00e9tica<\/em>\u201d, y que se eduque a los j\u00f3venes ayud\u00e1ndolos a desarrollar \u201cla sensibilidad y la <em>formaci\u00f3n moral<\/em>\u201d.<br \/>\nEn pocas palabras, el desaf\u00edo no es ante todo jur\u00eddico o t\u00e9cnico sino \u00e9tico, porque no puede ser comprendido en sus ra\u00edces profundas si no se lo vincula con el conjunto de la vida social, empezando por la conducta de los adultos y la cultura que generan, en particular en lo que ata\u00f1e a \u201cla representaci\u00f3n simb\u00f3lica del amor y a las relaciones entre los sexos\u201d.<br \/>\nEl conocido sacerdote y psicoterapeuta Tony Anatrella, en su obra <em>La diferencia prohibida<\/em> (Ediciones Encuentro, 2011), describe la nuestra como una cultura que exalta de diversas maneras las tendencias sexuales m\u00e1s primitivas del ser humano; que asume como modelo la sexualidad infantil y adolescente (es decir, una sexualidad todav\u00eda no orientada a lo relacional); una cultura que reduce la educaci\u00f3n sexual a las normas higi\u00e9nicas del as\u00ed llamado \u201csexo seguro\u201d; que no educa para la relaci\u00f3n, para los v\u00ednculos estables y comprometidos, sino para la b\u00fasqueda individual de placer y \u201crealizaci\u00f3n\u201d; una cultura que fomenta las fantas\u00edas de una libertad sexual ilimitada que en los hechos jam\u00e1s podr\u00e1 realizarse, pero que s\u00ed causar\u00e1 incontables da\u00f1os a las personas; que ya no ense\u00f1a valores, normas ni criterios \u00e9ticos; que renuncia a todo juicio de valor, y que pone todas las conductas sexuales en pie de igualdad; una cultura de familias sin autoridad, donde los padres se convierten en hermanos y a veces en hijos de sus hijos, con tal de rehuir a su rol de guiar y orientar.<br \/>\nEn este contexto, no debe trivializarse el efecto da\u00f1ino de la pornograf\u00eda, ya que separa el cuerpo cosificado y sus partes fragmentadas de la persona que se hace presente en el cuerpo. No hay rostros, no hay relaci\u00f3n, no hay otro. En el caso de los ni\u00f1os, como espectadores se ven expuestos a cualquier hora del d\u00eda a la pornograf\u00eda soft y al bombardeo de conversaciones procaces, mirando la televisi\u00f3n al mediod\u00eda o durante la cena en familia, sin necesidad de entrar furtivamente en sitios especiales de la web (\u00bfa qu\u00e9 se dedican los organismos encargados del control en esta materia?). Mucho m\u00e1s grave a\u00fan son los casos en que los ni\u00f1os son abusados precisamente para producir contenidos pornogr\u00e1ficos, luego consumidos por adultos.<br \/>\nDe un modo m\u00e1s general, la nuestra es una sociedad que sigue pens\u00e1ndose a la medida de los adultos y de sus aspiraciones, y que pone en funci\u00f3n de ellos a los ni\u00f1os y su bienestar. Esta es la triste visi\u00f3n prevaleciente del matrimonio y la familia, la que se consagra en las leyes. No es extra\u00f1o advertir que en muchos casos los ni\u00f1os est\u00e1n en funci\u00f3n de los proyectos de los adultos y no cuentan por s\u00ed mismos. Se podr\u00e1n multiplicar hasta el infinito las normas sobre los derechos del ni\u00f1o \u2013que por otra parte fueron definidas a partir de 1959, cuando las Naciones Unidas aprobaron la Declaraci\u00f3n\u2013, contra la pedofilia y la explotaci\u00f3n infantil, pero los ni\u00f1os y adolescentes muchas veces siguen siendo v\u00edctimas aunque de modos m\u00e1s sutiles: se los empuja con frecuencia a crecer de golpe, o a ser compa\u00f1eros y consejeros de sus mayores. Se intenta manipularlos a trav\u00e9s de la pol\u00edtica en los colegios. O comprarlos con regalos y con demagogia. Muchas veces, incluso con la intenci\u00f3n de protegerlos o de conformarlos, se los adula y se los seduce de mil maneras sin prever las consecuencias de esas conductas de los adultos en el largo plazo.<br \/>\nCon respecto al esc\u00e1ndalo de los abusos, el Papa se\u00f1ala tambi\u00e9n que \u201cla Iglesia cat\u00f3lica en los \u00faltimos a\u00f1os se ha tornado cada vez m\u00e1s consciente de no haber hecho lo suficiente en su interior para la protecci\u00f3n de los menores\u201d, y llama a los l\u00edderes religiosos y a las comunidades de creyentes a que \u201cparticipen en este esfuerzo com\u00fan, aportando toda su experiencia, su autoridad y su capacidad educativa y de formaci\u00f3n moral y espiritual\u201d.<br \/>\nNo debemos tener miedo de salir del espacio de lo pol\u00edticamente correcto, y de se\u00f1alar la ceguera de una sociedad que condena lo que ella misma, a trav\u00e9s muchas veces de nuestra conducta como adultos, propicia. Por otra parte, tan peligrosa como la cultura del descarte es la cultura del narcisismo y de la eterna adolescencia. Como Iglesia no podemos renunciar a hablar con claridad, y como adultos debemos promover una cultura que favorezca la defensa integral de los ni\u00f1os y su futuro<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 6 de octubre fue presentado el documento final del Congreso Mundial \u201cLa dignidad del ni\u00f1o en el mundo digital\u201d, promovido y organizado por&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[1462,2243,237,282,2242,2241],"class_list":["post-14155","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-cultura","tag-declaracion-de-roma","tag-etica","tag-infancia","tag-mundo-digital","tag-pederastia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3Gj","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14155","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14155"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14155\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14158,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14155\/revisions\/14158"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14155"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14155"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14155"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}