{"id":14182,"date":"2017-11-07T17:56:06","date_gmt":"2017-11-07T20:56:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14182"},"modified":"2017-11-07T17:56:06","modified_gmt":"2017-11-07T20:56:06","slug":"educar-a-los-que-mandan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14182","title":{"rendered":"Educar a los que mandan"},"content":{"rendered":"<p>Cuando hablamos de educaci\u00f3n, habitualmente nos referimos a la que recibimos en las etapas iniciales y que nos permite el desarrollo de las distintas vocaciones. Pero hay otra educaci\u00f3n sobre la que abundan estudios y publicaciones. Es la educaci\u00f3n para la paz. Ella se contrapone a la afirmaci\u00f3n y al consejo de siglos: \u201cSi quieres la paz, prep\u00e1rate para la guerra\u201d. A lo largo de la historia y a pesar del esfuerzo de muchos, se siguen padeciendo guerras donde se enaltece a quienes vencen, sin mirar la destrucci\u00f3n de vidas que ocasionan. Pareciera que ser guerrero victorioso fuera una virtud, como si un instinto natural nos llevara a matar a quien consideramos enemigo.<br \/>\nLa educaci\u00f3n para la paz debiera extenderse, pues inicialmente est\u00e1 en las familias: los padres, frente a las peleas de sus hijos, no las favorecen ni los educan para que uno destruya al otro. Sin embargo, esos mismos padres, si les toca presidir los destinos de un pa\u00eds, no dudan en que los ciudadanos se enfrenten con sus hermanos y hasta los maten para lograr un fin determinado. De all\u00ed la necesidad de educar especialmente a los que mandan. Muchas instituciones lo hacen y predican la prohibici\u00f3n de armas que conducen a la guerra. Precisamente este a\u00f1o, el Premio Nobel de la Paz se otorg\u00f3 a una de ellas por sus campa\u00f1as contra la escalada nuclear. Incluso en la actualidad hay \u201cciencias de la paz\u201d y hasta en importantes universidades existen doctorados en estas ciencias.<br \/>\nSin embargo, prevalece el camino de la guerra. \u00bfC\u00f3mo educar, entonces, a los que mandan? \u00bfExigi\u00e9ndoles un doctorado en dichas ciencias, como se pretende un t\u00edtulo de arquitecto para construir una casa o de m\u00e9dico para atender a un enfermo? Ante la imposibilidad de imponer esta exigencia, se deber\u00eda al menos aspirar a que quien se postula a conducir una naci\u00f3n, tenga una cierta formaci\u00f3n en lo atinente a la paz. Gandhi fue un pol\u00edtico educado para la paz y por sus acciones se lo llam\u00f3 Mahatma, que significa \u201calma grande\u201d o \u201cmagn\u00e1nimo\u201d. Basta con leer algunas de sus reflexiones personales para darse cuenta cu\u00e1n lejos est\u00e1 dicha educaci\u00f3n de quienes hoy conducen el mundo:<br \/>\n\u201cAl mal, s\u00ed, lo odio con todas mis energ\u00edas. Siento horror por el r\u00e9gimen que los brit\u00e1nicos han establecido en la India. Odio la manera despiadada con que se explota a nuestro pa\u00eds. Pero no siento ning\u00fan odio por los ingleses que nos oprimen, ni por los hind\u00faes que no tienen piedad con sus hermanos. Procuro reformarlos con la ayuda de los medios que el amor pone a mi disposici\u00f3n\u201d.<br \/>\n\u201cMuchos hombres pol\u00edticos, amigos m\u00edos, pierden su esperanza en m\u00ed porque dicen que hasta mi pol\u00edtica est\u00e1 inspirada en la religi\u00f3n. Es cierto. Todas mis actividades pol\u00edticas y de cualquier otro tipo se explican por mi religi\u00f3n. La propia actividad puede hacerse con esp\u00edritu religioso o irreligioso. Mi concepci\u00f3n de la religi\u00f3n no tiene por qu\u00e9 hacerme abandonar la pol\u00edtica. La gente me describe como un santo que quiere volverse pol\u00edtico, pero la verdad es que las cosas son al rev\u00e9s\u201d.<br \/>\n\u201cLa lecci\u00f3n que hay que sacar de esta tragedia de la bomba at\u00f3mica es que no nos libraremos de su amenaza fabricando otras bombas todav\u00eda m\u00e1s destructoras, puesto que la violencia no es capaz de hacer desaparecer la violencia. S\u00f3lo el amor es capaz de vencer al odio. Responder al odio con el odio equivale a agravar m\u00e1s todav\u00eda sus efectos. El ojo por ojo termina haciendo que el mundo entero quede ciego\u201d.<br \/>\n\u201cEl amor y la verdad representan dos caras de una misma moneda. Con ellas se puede conquistar el mundo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando hablamos de educaci\u00f3n, habitualmente nos referimos a la que recibimos en las etapas iniciales y que nos permite el desarrollo de las distintas vocaciones&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[972],"tags":[270,910],"class_list":["post-14182","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","tag-economia","tag-economia-del-conocimiento"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3GK","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14182"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14183,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14182\/revisions\/14183"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}