{"id":14208,"date":"2017-11-12T12:50:31","date_gmt":"2017-11-12T15:50:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14208"},"modified":"2017-11-12T12:50:31","modified_gmt":"2017-11-12T15:50:31","slug":"kazuo-ishiguro-autor-sensato-y-humano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14208","title":{"rendered":"Kazuo Ishiguro, autor sensato y humano"},"content":{"rendered":"<p>Si no recuerdo mal, a finales de los a\u00f1os \u201890 el gran editor barcelon\u00e9s Jorge Herralde me invit\u00f3 a un encuentro de escritores brit\u00e1nicos que hab\u00edan sido traducidos al espa\u00f1ol por su editorial Anagrama. La foto de la convocatoria literaria en casa de la agente Koukla Mac Lehose reapareci\u00f3 en los medios hace pocos d\u00edas con el anuncio de que Kazuo Ishiguro hab\u00eda ganado el Premio Nobel de la Literatura. Volver a ver la imagen en el diario <em>El Pa\u00eds<\/em> me llen\u00f3 de orgullo por haber tenido la oportunidad de conocerlo personalmente aunque, para ser sincero, sin ninguna intimidad. Como veremos, Ish, como lo llaman sus amigos m\u00e1s fieles, no es f\u00e1cil de conocer.<br \/>\nEntre los autores brit\u00e1nicos presentes esa noche, adem\u00e1s de ser el \u00fanico con sangre espa\u00f1ola, yo era sin duda el principiante en el mundo editorial y muy lejos de la celebridad del cual ya presum\u00edan varios de los presentes.<br \/>\nLe deb\u00eda al generoso Herralde la traducci\u00f3n desde su versi\u00f3n original en ingl\u00e9s de mi libro <em>Barca, la pasi\u00f3n de un pueblo<\/em>, sobre la historia del Club Barcelona, que tambi\u00e9n era un ensayo sobre el nacionalismo catal\u00e1n y el deporte, tema que le fascinaba a Jorge como catal\u00e1n de pura cepa.<br \/>\nEn tiempos en que los independistas a\u00fan no hab\u00edan destruido la convivencia cultural en la capital condal, lo hab\u00eda animado a firmar un contrato conmigo otra catalana, Gloria Guti\u00e9rrez, de la Agencia Carmen Balcells, que a trav\u00e9s de los a\u00f1os hab\u00eda llegado a representar a autores mucho m\u00e1s destacados que yo, entre ellos Garc\u00eda M\u00e1rquez y Vargas Llosa.<br \/>\nPero para Herralde uno de su grandes logros era captar a otros autores que aspiraban hacia finales del siglo pasado a ser la mejor generaci\u00f3n de escritores brit\u00e1nicos de la historia. Fue as\u00ed que identific\u00f3 a varios de ellos en 1983 gracias al autor estadounidense Bill Buford, que en esa \u00e9poca editaba en la ciudad universitaria inglesa de Cambridge la legendaria revista literaria anglo-sajona <em>Granta<\/em>.<br \/>\nEntre los se\u00f1alados por Buford estaba Ishiguro, adem\u00e1s de Martin Amis y Julian Barnes, miembros del \u2018Dream Team\u2019 que convoc\u00f3 Herralde esa noche londinense en la cual particip\u00e9, gozando de los tragos de vino blanco y alg\u00fan que otro canap\u00e9 y la conversaci\u00f3n de mis \u00eddolos, que entonces me rodeaban.<br \/>\nOtros \u201cjugadores\u201d reunidos en el patio de la casa eran Hanif Kureishi, Graham Swift, David Lloyd y Vikram Seth. Como escribi\u00f3 Leila Guerrero en un perfil sobre Herralde en La Naci\u00f3n unos meses despu\u00e9s, \u201csi una cat\u00e1strofe hubiera sucedido ese d\u00eda en ese patio (un tornado, un terremoto, una lluvia \u00e1cida, una nube t\u00f3xica) el ciento por ciento de la nueva narrativa brit\u00e1nica y algo de la norteamericana hubieran quedado truncas para siempre\u201d.<br \/>\nSin personalizar excesivamente, recuerdo que, aunque en general simp\u00e1tica y solidaria, la noche se distingu\u00eda por la arrogancia individual de algunos y la humildad de otros \u2013y a Ishiguro lo recuerdo entre los m\u00e1s simp\u00e1ticos adem\u00e1s de pensativo, con ojos que sonre\u00edan detr\u00e1s de las gafas, como si ya supiera lo fr\u00edvolo y transitorio que pod\u00edan ser los festejos literarios, y la auto-adulaci\u00f3n de ciertos escritores\u2013.<br \/>\nUn gran amigo de Ishiguro, su primer editor brit\u00e1nico, Robert McCrum, recuerda un comentario que hizo hace tiempo el autor sobre la mejor manera de sobrevivir al mundo literario de Londres: \u201cCuando uno se junta con otros escritores, lo mejor es criticar a los agentes literarios y las editoriales, etc., pero nunca hablar de la obra de ninguno de ellos, sino simplemente hacer referencia a una p\u00e1gina espec\u00edfica, para que sepan que los has le\u00eddo\u201d.<br \/>\nCuando a los pocos minutos del anuncio del Premio Nobel los medios de medio mundo asediaron su casa londinense, en el barrio norte de Golders Green, la primera reacci\u00f3n de Ishiguro fue preguntar a los periodistas: \u201cPero \u00bfc\u00f3mo sab\u00edan d\u00f3nde vivo?\u201d. La segunda fue pensar que el anuncio era todo un invento, un fake news de los medios sociales.<br \/>\nDiscreci\u00f3n y humildad tal vez son las caracter\u00edsticas que mejor definen la personalidad de Ishiguro, de sangre y padres japoneses, radicado en el Reino Unido desde que cumpli\u00f3 cinco a\u00f1os en 1959. De cierto modo, sigue siendo un misterio hasta para los que lo han conocido desde su \u00e9poca de joven universitario como McCrum, que lo descubri\u00f3 en 1979. En ese entonces Ishiguro ten\u00eda veinte a\u00f1os y hab\u00eda escrito tres novelas cortas, fruto de un curso de Masters en Escritura Creativa en la Universidad inglesa de East Anglia.<br \/>\nSu madre, que a\u00fan vive, sobrevivi\u00f3 a la bomba at\u00f3mica en Nagasaki. Su padre, ya difunto, emigr\u00f3 a Inglaterra e instal\u00f3 a su familia en Guildford, Surrey, cerca de Londres, para seguir su trabajo oceanogr\u00e1fico.<br \/>\n\u201cNunca he olvidado \u2013escribi\u00f3 McCrum recientemente en el semanario ingl\u00e9s Observer\u2013 la extra\u00f1eza deslumbrante, la calidad \u00fanica de c\u00f3mo escrib\u00eda, una mezcla extra\u00f1a entre ingles cl\u00e1sico  y prosa amenazadora japonesa\u201d.<br \/>\nFue McCrum quien public\u00f3 la primera larga novela de Ishiguro, <em>P\u00e1lida luz en las colinas<\/em>, en 1982. Fue un a\u00f1o que muchos brit\u00e1nicos y argentinos de su generaci\u00f3n nunca olvidaremos: el Reino Unido vivi\u00f3 una cierta euforia  pos-imperialista al liderar la se\u00f1ora Thatcher la reconquista de esas islas llamadas por los ingleses las Falklands y Malvinas por los argentinos.<br \/>\nYo viv\u00ed esa guerra como corresponsal del diario brit\u00e1nico <em>Financial Times<\/em> en Buenos Aires, y fue en esa misma \u00e9poca que Ishiguro decidi\u00f3 presentar el fruto de su propia conciencia gen\u00e9tica y imaginaci\u00f3n literaria.<br \/>\nIshiguro naci\u00f3, igual que su madre, en Nagasaki, en 1954, un a\u00f1o despu\u00e9s de mi nacimiento en Madrid \u2013\u00e9l de padre y madre japoneses, yo de padre brit\u00e1nico y madre espa\u00f1ola\u2013. Nuestras historias personales y creaci\u00f3n literaria estuvieron marcadas por la memoria de guerras traum\u00e1ticas y el reto de adaptarnos a la cultura anglosajona, bien diferente de donde hab\u00edamos nacido.<br \/>\nEntre mis libros hay uno dedicado a la guerra de Malvinas \u2013<em>La tierra que perdi\u00f3 sus h\u00e9roes<\/em>\u2013, otro, <em>Papa esp\u00eda<\/em>, a la Segunda Guerra Mundial y la experiencia de mi padre en la embajada brit\u00e1nica en Madrid, espiando a los nazis.<br \/>\nLos padres de Ishiguro, como los m\u00edos aunque con m\u00e1s tardanza, se instalaron en los a\u00f1os de la posguerra en Inglaterra, y a partir de aqu\u00ed nuestras diferencias se agudizan.<br \/>\nMientras que los brit\u00e1nicos surgieron de la Segunda Guerra Mundial como los victoriosos, el Imperio japon\u00e9s, igual que el Tercer Reich de Hitler, tuvo que soportar un cambio brusco, dejando de la noche a la ma\u00f1ana el ritual y la jerarqu\u00eda para enfrentarse con un futuro incierto, bajo el dominio de los aliados.<br \/>\nLa narradora de P\u00e1lida luz en las colinas es una mujer japonesa, Etsuko, que igual que el autor vive en Inglaterra despu\u00e9s de haber nacido en Nagazaki, una de las dos ciudades japonesas destruidas por el bombardeo at\u00f3mico de los americanos.<br \/>\nDesde la experiencia de su vida c\u00f3moda pero extranjera en Inglaterra, Etsuko, ya viuda de su segundo marido ingl\u00e9s y a\u00fan de luto por el suicidio de su primer marido japon\u00e9s, recuerda momentos de su pasada vida en Nagasaki, donde todo va cambiando, sobre todo bajo la influencia del \u201csue\u00f1o americano\u201d y el progreso prometido por el libre mercado del capitalismo.<br \/>\nSus recuerdos se centran en la amistad que tuvo con otra japonesa, una vecina llamada Sachiko, que vive con su hija depresiva.<br \/>\nLas dos mujeres, Etsuko y Sachiko, cada una a su manera, han intentado liberarse del pasado, buscando una nueva vida que es a la vez consumista y liberadora.<br \/>\nLas dos son cr\u00edticas de la represi\u00f3n del Jap\u00f3n tradicional, que era una prisi\u00f3n para la mujer. Pero el centro de la novela, pese a que su comienzo tiene que ver con la bomba at\u00f3mica que cay\u00f3 sobre Nagasaki, es el recuerdo presente como punto de referencia existencialista en im\u00e1genes de destrucci\u00f3n e infanticidio, y costumbres y vidas perdidas para siempre en el viento apocal\u00edptico   de la bomba monstruosa y aniquiladora.<br \/>\nComo escribi\u00f3 el <em>New York Times <\/em>en el momento de su edici\u00f3n en los Estados Unidos, la primera novela de Ishiguro \u201cest\u00e1 llena de sorpresas y escrita con gran encanto, pero lo que uno recuerda es su equilibrio, entre eleg\u00eda y iron\u00eda\u201d.<br \/>\nCon su segunda novela, <em>Un artista del mundo flotante<\/em>, publicada en 1986, Ishuguro entr\u00f3 en la primera liga de genios literarios reconocidos como tales. La historia est\u00e1 localizada en el Jap\u00f3n de la posguerra y el personaje central es un pintor que sufre la verg\u00fcenza de su pasado. La novela gan\u00f3 el premio literario el Whitbread, aunque su obra a\u00fan estaba por verse en la gran pantalla.<br \/>\nFue su tercera novela, <em>Lo que queda del d\u00eda<\/em>, publicada en 1989, y ganadora del premio Man Booker, que al verse convertida en una gran pel\u00edcula en 1993 \u2013con los sobresalientes actores Anthony Hopkins y Emma Thomson y nominada para ocho Academy Awards\u2013 le dio a Ishuguro proyecci\u00f3n y reconocimiento masivo a nivel internacional.<br \/>\nIgual que sus otras novelas, esta se narra en primera persona. La voz es la de un mayordomo que cuenta su vida en una casa se\u00f1orial inglesa en los \u00faltimos a\u00f1os decantes previos a la Segunda Guerra Mundial, bajo el mando de un ficticio simpatizante de los nazis, Lord Darlington.<br \/>\nAunque influenciado por autores brit\u00e1nicos desde PG Wodehouse hasta Ian McEwen, pocos novelistas nos han ofrecido una perspectiva \u201cde la otra ribera\u201d \u2013como dec\u00eda Valle Incl\u00e1n\u2013 tan penetrante sobre el mundo idiosincr\u00e1tico de la clase dominante brit\u00e1nica y sus servidores durante una \u00e9poca donde el mundo de tradici\u00f3n y privilegio estaba a punto de cambiar irreversiblemente. Seg\u00fan el comit\u00e9 del Premio Nobel de Literatura, la novela se destaca por la manera genial que trata los temas universales de la memoria, el tiempo y el enga\u00f1o.<br \/>\n|En opini\u00f3n de su amigo McCrum, gran cr\u00edtico literario adem\u00e1s de editor, es <em>Los inconsolables<\/em> \u2013novela que se publica en 1995 y que tal vez hasta el d\u00eda de hoy se la considera la obra maestra de Ishiguro\u2013 un relato hipn\u00f3tico sobre el sufrimiento de un pianista itinerante, que parece en parte estar inspirado por la propia experiencia del autor en el circuito promocional literario.<br \/>\n\u201cMi amigo Ish es gracioso, amable y discreto, con gran reservas de sabidur\u00eda y simpat\u00eda \u2013cuenta McCrum\u2013. En el mundo fren\u00e9tico, inquieto e inestable en que nos toca vivir, \u00e9l es una voz de sensatez, decoro, humanidad y elegancia\u201d.<br \/>\nSin duda alguna, este japon\u00e9s convertido en un gran autor brit\u00e1nico es un Premio Nobel de la Literatura bien merecido. <\/p>\n<p><em>El autor es periodista y escritor. La biograf\u00eda sobre el Papa Francisco, Franciscus: Papa de la Promesa, ser\u00e1 publicada en la Argentina en una edici\u00f3n actualizada en 2018.<br \/>\nwww.jimmy-burns.com<br \/>\n@jimmy_burns<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si no recuerdo mal, a finales de los a\u00f1os \u201890 el gran editor barcelon\u00e9s Jorge Herralde me invit\u00f3 a un encuentro de escritores brit\u00e1nicos que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1462,2266,31,425],"class_list":["post-14208","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cultura","tag-ishiguro","tag-libros","tag-literatura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3Ha","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14208","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14208"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14208\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14211,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14208\/revisions\/14211"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}