{"id":14224,"date":"2017-11-12T17:18:41","date_gmt":"2017-11-12T20:18:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14224"},"modified":"2017-11-12T17:18:42","modified_gmt":"2017-11-12T20:18:42","slug":"representacion-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14224","title":{"rendered":"Representaci\u00f3n de la vida"},"content":{"rendered":"<p><em>Comentario a la obra de teatro <\/em>El inspector<em>, basada en la obra de N. G\u00f3gol. Traducci\u00f3n Jos\u00e9 L. Entralgo. Versi\u00f3n: Daniel Veronese. Teatro San Mart\u00edn.<\/em><\/p>\n<p>Profundo admirador del genio de Moli\u00e8re, Nikol\u00e1i G\u00f3gol \u2013frustrado actor\u2013 logr\u00f3 afianzar la tendencia realista dentro del teatro ruso de la cuarta d\u00e9cada del siglo XIX. Curiosamente y en gran medida lo consigui\u00f3 con una sola pieza que supuso su consagraci\u00f3n como escritor pero, a la vez, gener\u00f3 amplia pol\u00e9mica: <em>El inspector<\/em>, estrenada en 1836 frente al propio Emperador. El consejo encerrado en el dicho popular que le sirve de ep\u00edgrafe \u2013\u201cNo culpes al espejo si es tu propia cara la torcida\u201d\u2013 no tuvo el efecto deseado y el autor fue condenado por todos aquellos que reconoc\u00edan sus propias lacras en las de los personajes. G\u00f3gol intent\u00f3 minimizar el impacto social de la pieza, declarando que su intenci\u00f3n hab\u00eda sido \u201cacumular todas las cosas malas de Rusia y re\u00edrse de ellas\u201d. Lo cierto es que, en contraste con el teatro rom\u00e1ntico en boga, su comedia alcanz\u00f3 la dimensi\u00f3n de una fuerte s\u00e1tira social y signific\u00f3 un fuerte golpe al ordenamiento burocr\u00e1tico del Estado ruso.<br \/>\nEl argumento le fue sugerido por su gran amigo Alexander Puschkin y responde al t\u00edpico esquema de la \u201ccomedia de errores\u201d. La acci\u00f3n se ubica en un pueblo administrado por un alcalde autoritario y corrupto y rodeado por una serie de funcionarios tan venales como ineficaces a los que se suman hacendados de escasas luces y comerciantes deshonestos. La llegada de un misterioso personaje en coincidencia con el anuncio del arribo de inc\u00f3gnito de un inspector general con instrucciones secretas, genera una confusi\u00f3n y una conmoci\u00f3n may\u00fascula que pondr\u00e1 al desnudo la \u00edndole pat\u00e9tica y oscura de todos ellos.<br \/>\nDaniel Veronese, adaptador y responsable de esta tercera puesta de la obra en el Teatro San Mart\u00edn, reconoce el marcado car\u00e1cter farsesco y la teatralidad de un texto que por su autorreferencialidad resulta anticipatorio. De impactante modernidad resultan las intervenciones finales del Alcalde al reconocerse v\u00edctima del enga\u00f1o y hazmerre\u00edr de todos, m\u00e1s preocupado por la trascendencia que tendr\u00e1 su acci\u00f3n al quedar plasmada en un texto, que por su inconducta. Aunque el desarrollo de la intriga resulte previsible, es en las situaciones y en la compleja construcci\u00f3n de los personajes con todos sus matices donde reside el potencial de la pieza de este autor que exig\u00eda \u201cverismo en la representaci\u00f3n de la vida\u201d.<br \/>\nLa versi\u00f3n de Veronese traspone los cinco largos actos en menos de dos horas de funci\u00f3n y con un elenco de diecis\u00e9is actores logra dar vida a m\u00e1s de una veintena de personajes. En una sala tan imponente como la Mart\u00edn Coronado, se impone elegir \u201cactores de pasta\u201d, opin\u00f3 Villanueva Cosse, responsable de la versi\u00f3n anterior. Se entiende entonces que para los roles protag\u00f3nicos \u2013el alcalde y el funcionario fanfarr\u00f3n y jugador empedernido\u2013 Veronese haya convocado a los experimentados y talentosos Jorge Su\u00e1rez y Carlos Belloso, respectivamente. Su\u00e1rez despliega todo su rotundo histrionismo gestual y corporal, que incluye la modulaci\u00f3n de su extraordinaria voz, pero sin caer en la caricatura. Belloso se maneja, en cambio, dentro de un registro m\u00e1s desbocado pero con contundente efectividad. Lautaro Delgado, como su p\u00edcaro y sufrido criado, Mar\u00eda Figueras y Maida Andrenacci \u2013ambiciosa esposa la primera y sometida hija del Alcalde la segunda\u2013 se destacan tambi\u00e9n en sus respectivos roles dentro de un elenco de parejo nivel, cuya \u00fanica fisura \u2013dado el tama\u00f1o de la sala\u2013 es el escaso volumen de las voces de algunos de los funcionarios.<br \/>\nEl dise\u00f1o escenogr\u00e1fico de Jorge Ferrari recrea con una fastuosidad acorde con sus veleidades la casa del Alcalde y resuelve eficazmente el \u00fanico cambio de escena de la obra.<br \/>\nA 180 a\u00f1os de estrenada la pieza, comprobamos que los vicios que retrata G\u00f3gol siguen tan enquistados como entonces en la naturaleza humana. Es de esperar, como desea el director de esta brillante puesta, que la reflexi\u00f3n que sigue a la risa, cuando no el horror, nos interpele eficazmente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comentario a la obra de teatro El inspector, basada en la obra de N. G\u00f3gol. Traducci\u00f3n Jos\u00e9 L. Entralgo. Versi\u00f3n: Daniel Veronese. 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