{"id":14251,"date":"2017-12-10T09:20:34","date_gmt":"2017-12-10T12:20:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14251"},"modified":"2017-12-10T09:22:26","modified_gmt":"2017-12-10T12:22:26","slug":"rusia-1917-tres-revoluciones-en-una","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14251","title":{"rendered":"Rusia 1917: Tres revoluciones en una"},"content":{"rendered":"<p>En estas \u00faltimas semanas se habl\u00f3 mucho del legado de la revoluci\u00f3n rusa. No cabe duda de que conserva una poderosa capacidad de interpelar a las sociedades del siglo XXI. Quiz\u00e1s una clave resida en su compleja naturaleza. Es hija de la revoluci\u00f3n francesa, que fue una revoluci\u00f3n pol\u00edtica y social al mismo tiempo. Pero tambi\u00e9n lo es de la revoluci\u00f3n industrial, con todas sus implicancias, que llegan a terrenos insospechados como la familia, las costumbres, la geograf\u00eda, la naturaleza, las ciencias y las artes.<\/p>\n<p><strong>Las tres caras de la revoluci\u00f3n rusa<\/strong><\/p>\n<p>En febrero (marzo) se produjo <em>una revoluci\u00f3n pol\u00edtica<\/em> que se inici\u00f3 con el colapso del zarismo, un r\u00e9gimen que se hab\u00eda vuelto anacr\u00f3nico, y concluy\u00f3 en octubre (noviembre) con la toma del poder por los bolcheviques. La revoluci\u00f3n pol\u00edtica fue a su vez doble: por un lado, el colapso de la dinast\u00eda de los Romanov, que dej\u00f3 un juego abierto con varias alternativas; por otro, la toma del poder por los bolcheviques en octubre y su consolidaci\u00f3n luego de ganar la guerra civil. Finalmente, terminaron por hacer realidad la metamorfosis de la vieja Rusia en la vanguardista Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<br \/>\nFue asimismo una <em>revoluci\u00f3n social <\/em>que trastorn\u00f3 las jerarqu\u00edas tradicionales, derrib\u00f3 prejuicios y viejas creencias, anul\u00f3 el prestigio arcaico de las aristocracias y la deferencia por parte de los sectores subalternos. En pocas palabras, permiti\u00f3 que se le abriera el paso a una sociedad que aspiraba a ser m\u00e1s igualitaria. O al menos, motoriz\u00f3 la expectativa de lograrlo, algo imposible bajo la opresiva \u00e9poca de los zares. Esto se reflej\u00f3 en las estructuras sociales, la composici\u00f3n familiar, el papel de la mujer, las expresiones culturales y est\u00e9ticas imbuidas de la fiebre vanguardista. La sociedad se vio profundamente trastocada, as\u00ed como las aldeas rurales e incluso las ciudades, sometidas al esfuerzo b\u00e9lico primero y, m\u00e1s tarde, al hacinamiento de los planes quinquenales.<br \/>\nEn tercer lugar, sent\u00f3 las bases de una completa <em>revoluci\u00f3n industrial<\/em>, sumamente original, por cierto, dado que innov\u00f3 en materia de planificaci\u00f3n, algo a lo que Occidente s\u00f3lo se hab\u00eda asomado muy t\u00edmidamente. Ese proceso no fue irrelevante, puesto que habilit\u00f3 a la URSS a convertirse en pocas d\u00e9cadas en superpotencia, con una capacidad industrial que habr\u00eda sido inimaginable en 1917. Y buena parte de ese proceso se dio a contrapelo de Occidente, en crisis desde 1929. La revoluci\u00f3n transform\u00f3 la econom\u00eda, alter\u00f3 el tradicional equilibrio campo\/ciudad, llev\u00f3 a que se levantaran urbes de la nada, modificando incluso el paisaje y la naturaleza.<br \/>\nSi la revoluci\u00f3n rusa contiene tres revoluciones en una, cabe arg\u00fcir que supera en proporciones y significaci\u00f3n a la revoluci\u00f3n francesa. Esta \u00faltima fue una revoluci\u00f3n social y pol\u00edtica, pero en absoluto industrial. La rusa es por tanto un hito may\u00fasculo en la historia del siglo XX. As\u00ed, \u00bfpueden sus causas ser min\u00fasculas? <\/p>\n<p><strong>Un complejo abanico de causas<\/strong><\/p>\n<p>Los historiadores prefieren unas u otras explicaciones seg\u00fan infinidad de criterios. Los h\u00e9roes no faltan, dado que los hay en gran n\u00famero en esta historia, y para ello basta con cotejar el pante\u00f3n de pr\u00f3ceres que construy\u00f3 la \u00e9pica revolucionaria. La tentaci\u00f3n historicista est\u00e1 latente. Adem\u00e1s, el comunismo les dio a los l\u00edderes revolucionarios una s\u00f3lida preparaci\u00f3n pol\u00edtica, aunque no se puede pasar por alto que en febrero de 1917 se vieron sorprendidos por el modo en que se precipitaron los acontecimientos. Sea como fuere, los revolucionarios son importantes actores, pero necesitan de las condiciones hist\u00f3ricas, que no cre\u00edan sin embargo mayormente favorables, al menos a priori.<br \/>\nNo lo parec\u00edan por varias razones. El agotamiento de un r\u00e9gimen escasamente popular que se enred\u00f3 en una guerra mundial que no controlaba pod\u00eda ser un buen terreno, pero la sociedad estaba exhausta y el gobierno se favorec\u00eda con esa inercia; la debilidad de la burgues\u00eda y del liberalismo en una Rusia que hab\u00eda dejado la servidumbre apenas medio siglo antes y que lo hab\u00eda hecho a desgano, sin alentar la modernizaci\u00f3n de la sociedad, tambi\u00e9n cuentan. Incluso podr\u00eda hablarse del fracaso de todo intento de modernizaci\u00f3n, por m\u00e1s tibio que haya sido luego del asesinato del zar Alejandro II, con el consecuente endurecimiento pol\u00edtico de sus sucesores, que retrocedieron a la m\u00e1s dura autocracia. Tambi\u00e9n la derrota en la guerra ruso japonesa, no s\u00f3lo humillante a nivel internacional sino debilitante para un gobierno que depend\u00eda de la coerci\u00f3n m\u00e1s que de cualquier otra cosa; de ah\u00ed que todo el mundo tuviera bien claro que nada hab\u00eda cambiado cuando se cre\u00f3 la Duma. Y a todo ello hay que sumar un pa\u00eds de extensos latifundios y con escasa inversi\u00f3n por parte de sus due\u00f1os, que trabajaban la tierra con t\u00e9cnicas envejecidas.<br \/>\nLas reformas que se intentaron fueron insuficientes y sin demasiado entusiasmo, por ejemplo, la industrializaci\u00f3n emprendida a fines del siglo XIX que, si bien importante, no tuvo posibilidades reales de alterar las estructuras sociales ni econ\u00f3micas de la Rusia profunda. En efecto, fueron pensadas m\u00e1s para preservar el poder del zar que para expresar un compromiso sincero por modernizar y hacer progresar el pa\u00eds. La sumatoria de estos factores explica la inesperada coyuntura revolucionaria que contra todos los pron\u00f3sticos se produjo en 1917, en el pa\u00eds menos esperado, sin clase obrera casi y sin haber transitado previamente ninguna revoluci\u00f3n burguesa \u2013la experiencia decembrista no fue m\u00e1s que una fugaz primavera de la que nadie se acordaba a comienzos del siglo XX\u2013. <\/p>\n<p><strong>Presto vivace e finale<\/strong><\/p>\n<p>En 1917 el r\u00e9gimen zarista no pudo seguir funcionando con la inercia que le daban siglos de opresi\u00f3n. La situaci\u00f3n se hab\u00eda modificado con la Primera Guerra Mundial (1914-1918). No fue una guerra m\u00e1s sino un conflicto capaz de consumir todas las energ\u00edas sociales, deshacer sistemas de valores, estructuras de poder, jerarqu\u00edas y relaciones de autoridad, haciendo de la sociedad una suerte de tabula rasa; adem\u00e1s, moviliz\u00f3 pasiones, a favor y en contra, dado que necesitaba poner en marcha a los soldados y sostener todo ese esfuerzo social.<br \/>\nLa guerra y la revoluci\u00f3n se entrelazaron en 1917, as\u00ed como lo hab\u00edan hecho en 1905 en la misma Rusia, en Francia en 1870 con la Comuna, para poner antecedentes a los que se parece esta relaci\u00f3n entre guerra y revoluci\u00f3n, que casi no fue contemplada por la teor\u00eda marxista de la revoluci\u00f3n. Y se repiti\u00f3 igualmente en Espa\u00f1a en 1936 y en China durante la invasi\u00f3n japonesa en la d\u00e9cada de 1930. Antes de que llegara Lenin al poder, la guerra ya hab\u00eda provocado una completa revoluci\u00f3n en las estructuras sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas de Rusia, y amenaz\u00f3 con provocar escenarios parecidos tambi\u00e9n en otras geograf\u00edas. De c\u00f3mo las guerras producen revoluciones podr\u00eda denominarse tambi\u00e9n este art\u00edculo.<br \/>\nLa revoluci\u00f3n empez\u00f3 <em>ya <\/em>durante la guerra, antes de 1917 o de la vuelta de Lenin a Rusia en abril. La guerra puso a prueba la autoridad del zar y llev\u00f3 al punto de erosionarla, cuando \u00e9ste se dispuso a cumplir los compromisos b\u00e9licos con Occidente contra el clamor de la sociedad rusa y de la calle. Adem\u00e1s, en un gobierno personal, autocr\u00e1tico, la responsabilidad reposa sobre una sola cabeza y esto es un riesgo porque es quien tiene que dar la cara por los errores y pagar las consecuencias. La revoluci\u00f3n pol\u00edtica ya se sent\u00eda en el aire cuando Rasput\u00edn estuvo en boca de todos: la tradicional autoridad del zar se encontraba deslegitimada.<br \/>\nPor otro lado, en Rusia la guerra tambi\u00e9n provoc\u00f3 una revoluci\u00f3n social; la sociedad que lleg\u00f3 a 1917 ya hab\u00eda abandonado la tradici\u00f3n. El conflicto total de 1914 exigi\u00f3 reclutamiento de masas, en un pa\u00eds donde las masas carec\u00edan de los derechos m\u00e1s elementales. Miles de campesinos pobres se convirtieron en soldados mal provistos y mal alimentados, mientras los oficiales, que hab\u00edan sido sus se\u00f1ores en tiempos de paz, daban las \u00f3rdenes. No era posible que se unieran para conformar la heroica naci\u00f3n en armas: no hubo union sacr\u00e9e, puesto que no pod\u00eda haber un nosotros que los mancomunara. Definitivamente, la guerra no era una causa \u00abnacional\u00bb para estos soldados. Era la tropa la que deb\u00eda poner el cuerpo, ir al frente en primera l\u00ednea y era duramente castigada en caso de deserci\u00f3n. La guerra no hizo la naci\u00f3n, sino la revoluci\u00f3n. El reclutamiento en masa aceler\u00f3 el reclamo por mayor igualdad social. A diferencia de Occidente, Rusia no era una sociedad de masas, donde \u00e9stas hubieran sido integradas a trav\u00e9s de la extensi\u00f3n de los derechos o de pol\u00edticas de nacionalizaci\u00f3n.<br \/>\nLa guerra tambi\u00e9n lanz\u00f3 en Rusia la primera piedra de la revoluci\u00f3n industrial. No porque sea posible arg\u00fcir que \u00e9sta haya tenido su inicio durante el conflicto, sino porque se advirti\u00f3 ah\u00ed con claridad que no se pod\u00eda ganar una guerra de masas sin industria y que Rusia en este terreno dejaba mucho que desear (el conflicto armado de 1914 sobre-exigi\u00f3 la econom\u00eda de todos los pa\u00edses involucrados). El pobre desempe\u00f1o militar no fue s\u00f3lo producto de la limitada industria rusa, sino tambi\u00e9n de sus arcaicos m\u00e9todos de producci\u00f3n rural que imped\u00edan obtener los excedentes que el esfuerzo b\u00e9lico requer\u00eda. No s\u00f3lo se necesitaba una revoluci\u00f3n industrial sino una transformaci\u00f3n en el campo que acompa\u00f1ara toda la modernizaci\u00f3n de la econom\u00eda. Pero los campesinos a duras penas pod\u00edan sostener una econom\u00eda de subsistencia, que se volv\u00eda insuficiente en tiempos de guerra de masas, con miles de soldados para alimentar.<br \/>\nAs\u00ed, las condiciones impuestas por la guerra trazaron la agenda de la revoluci\u00f3n. Por ello, cuando en febrero de 1917 asumi\u00f3 el gobierno provisional, y se vio que \u00e9ste no avanzaba en los cambios sociales o econ\u00f3micos esperados, se cav\u00f3 su propio foso. En octubre (noviembre), los bolcheviques llegaron para hacer cumplir las promesas de la triple (o cu\u00e1druple) revoluci\u00f3n.<br \/>\n<em><br \/>\nLa autora es historiadora e investigadora del Conicet. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En estas \u00faltimas semanas se habl\u00f3 mucho del legado de la revoluci\u00f3n rusa. 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