{"id":14257,"date":"2017-12-10T09:32:17","date_gmt":"2017-12-10T12:32:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14257"},"modified":"2017-12-10T10:02:45","modified_gmt":"2017-12-10T13:02:45","slug":"musica-para-un-nacimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14257","title":{"rendered":"M\u00fasica para un nacimiento"},"content":{"rendered":"<p>El adviento es por supuesto el advenimiento, la preparaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n de la Navidad, pero es tambi\u00e9n algo m\u00e1s, o mejor dicho, algo contenido en esa preparaci\u00f3n. No significa solamente \u201cespera\u201d, sino que traduce en realidad la palabra griega <em>parus\u00eda<\/em>, que quiere decir \u201cpresencia\u201d, o incluso \u201cllegada\u201d, esto es, presencia comenzada, anticipaci\u00f3n de una segunda venida. En su libro <em>Dogma und Verk\u00fcndigung<\/em> (en castellano se conoci\u00f3 con el t\u00edtulo <em>Palabra en la Iglesia<\/em>), Joseph Ratzinger lo explica con claridad: \u201cAdviento significa presencia de Dios ya comenzada, pero tambi\u00e9n <em>tan s\u00f3lo<\/em> comenzada. Esto implica que el cristiano no mira solamente a lo que ya ha sido y ya ha pasado, sino tambi\u00e9n a lo que est\u00e1 por venir\u201d.<br \/>\nLa Natividad fue, con su perspectiva abierta hacia el futuro, un t\u00f3pico privilegiado de la pintura, y esto ya desde el tiempo temprano en el que el papa Gregorio el Grande se declarara a favor de la pintura como instrumento de esclarecimiento. La m\u00fasica lleg\u00f3 un poco m\u00e1s tarde. Habr\u00eda que esperar por lo menos hasta Johann Sebastian Bach para encontrar algo musicalmente equivalente a, por ejemplo, <em>La Natividad <\/em>de Giotto en la Capilla de Scrovegni en Padua.<br \/>\nEs asombroso pensar c\u00f3mo en 1723, ya en Leipzig, Bach tuvo que completar en menos de un mes la m\u00fasica para siete festividades desde el d\u00eda de Navidad hasta el primer domingo despu\u00e9s de Reyes; seis nuevas cantatas: BWV 40, 64, 190, 153, 65 y 154. A estas hay que sumar una cantata anterior, de la \u00e9poca de Weimar, la BWV 63, <em>Christen, \u00e4tzet diesen Tag<\/em>, \u201cCristianos, graben este d\u00eda\u201d. Pero sin duda el posterior Oratorio de Navidad ocupa, por su inmediatez emocional y su complejidad estil\u00edstica, un lugar singular en el repertorio bachiano.<br \/>\nEl <em>Oratorio de Navidad<\/em> es una serie de seis partes: las tres cantatas para los tres d\u00edas de Navidad, una para el A\u00f1o Nuevo, una para el domingo siguiente, y una para la Epifan\u00eda. Cada cantata fue interpretada en los d\u00edas correspondientes durante las fiestas de Navidad de 1734. Mencionamos antes a Giotto; igual que el maestro del <em>Trecento<\/em>, Bach consigui\u00f3 un realismo inusitado, que sin duda procede de su experiencia en la escritura de las <em>Pasiones<\/em>. En <em>La m\u00fasica en el castillo del Cielo<\/em>, su monumental biograf\u00eda de Bach, el director John Eliot Gardiner cita, a prop\u00f3sito de este oratorio, una frase de William Byrd sobre su relaci\u00f3n con los textos religiosos: \u201cEn estas palabras, como he aprendido mientras lo probaba, hay una fuerza tan oculta y escondida que, al pensar en las cosas divinas y reflexionar sobre ellas diligente y seriamente, todos los n\u00fameros m\u00e1s apropiados surgen como si nacieran de ellas mismas\u2026\u201d. Gardiner observa que el <em>Oratorio de Navidad<\/em> alcanza ese mismo pacto entre palabra, melod\u00eda y armon\u00eda. Otra singularidad del oratorio (o ciclo de cantatas) es el uso de la parodia, es decir, el modo en que Bach reescribi\u00f3 piezas que proced\u00edan por ejemplo del <em>dramma per musica La elecci\u00f3n de H\u00e9rcules<\/em>: el coro del comienzo es id\u00e9ntico a Fallt mit Danken del Oratorio de Navidad, y el caso m\u00e1s asombroso es el de la berceuse que la Voluptuosidad canta a H\u00e9rcules y que se convierte en el aria <em>Schlafe, mein Liebster, geni\u00dfe der Ruh<\/em>, \u201cDuerme, mi querid\u00edsimo\u2026\u201d, la m\u00e1s conmovedora y serena canci\u00f3n de cuna de Mar\u00eda al Ni\u00f1o Jes\u00fas.<br \/>\nPor otros medios, y con una caracterizaci\u00f3n mucho m\u00e1s espesa, se abre paso esa emotividad sin pliegues que conoc\u00edamos en el <em>Concerto grosso en sol menor<\/em><em>, op. 6, n\u00ba 8<\/em>, de Corelli, <em>Fatto per la notte di Natale<\/em>, que se remonta a fines del siglo XVII.<br \/>\nPero hay obras mucho m\u00e1s secretas que las de Corelli y Bach, piezas que ni siquiera fueron concebidas en su origen para el templo ni para la sala de conciertos. No ser\u00e1n muchos seguramente los que recuerden que Arnold Sch\u00f6nberg compuso una Weihnachtsmusik, una m\u00fasica para la Navidad. Fue en 1921 y su destino era enteramente hogare\u00f1o: la celebraci\u00f3n familiar. La pieza, cuya duraci\u00f3n ronda los seis minutos, est\u00e1 escrita para dos violines, violoncello, piano y armonio (se hicieron luego varias transcripciones) y el subt\u00edtulo alude a una adaptaci\u00f3n del famoso coral \u201cEs ist ein Ros entsprungen\u201d (Ha brotado una rosa). A diferencia de otras piezas de Sch\u00f6nberg del mismo per\u00edodo, hay aqu\u00ed una asombrosa sujeci\u00f3n al orden tonal y varias citas de canciones populares, algo bastante inusual en el compositor. \u201cEs ist ein Ros entsprungen\u201d mantiene una relaci\u00f3n polif\u00f3nica con \u201cNoche de paz\u201d, lo que provoca una especie de estr\u00eda estil\u00edstica que Sch\u00f6nberg, maestro del contrapunto, logra presentar de una manera unificada.<br \/>\nMuy diferente es el caso de <em>La Nativit\u00e9 du Seigneur<\/em>, la serie de piezas para \u00f3rgano que Olivier Messiaen escribi\u00f3 en 1935. Cada una de las nueve partes (\u201cLa Vierge et l\u2019Enfant\u201d, \u201cLe Verbe\u201d, \u201cLes Enfants de Dieu\u201d, \u201cLes Mages\u201d son algunas de ellas) parece extraer su programa de alguna cita b\u00edblica. La m\u00e1s evidente de todas, \u201cLe Verbe\u201d, remite a Juan I, 1.<br \/>\nToda la obra para \u00f3rgano de Messiaen (que fue organista de la Sainte Trinit\u00e9 de Par\u00eds desde los 22 a\u00f1os hasta su muerte) est\u00e1 ligada a la espiritualidad cat\u00f3lica. Messiaen despliega nueve meditaciones muy contrastantes, y a la vez concentradas, que son tambi\u00e9n una anticipaci\u00f3n: \u201cJ\u00e9sus accepte la souffrance\u201d.<br \/>\nAs\u00ed como no puede dudarse del fervor religioso de Messiaen, no hay nada en <em>Dies natalis opus 8<\/em> que aluda de manera expl\u00edcita al nacimiento de Jes\u00fas, ni siquiera, y mucho menos que cualquier otra cosa, el car\u00e1cter sombr\u00edo tan t\u00edpico de la po\u00e9tica del compositor ingl\u00e9s Gerald Finzi. Sin embargo, el poema del poeta y te\u00f3logo Thomas Traherne deja pocas dudas sobre el alcance del ciclo de canciones. No hubo otro compositor m\u00e1s sensible que Finzi a la poes\u00eda y a las palabras del poema, as\u00ed que no hay causalidades: el m\u00fasico del siglo XX habla con palabras del siglo XVII. Veamos por ejemplo el hermoso \u00e9nfasis en el principio de \u201cThe Rapture\u201d, que Finzi convierte en una danza: \u201cSweet Infacy!\/ O Hevenly Fire! O Sacred Light!\/ How Fair and bright!\/ How Great am I\/ Whom the whol World doth magnify!\u201d. El fervor ingenuo \u2013felizmente ingenuo\u2013 de Traherne.<br \/>\nPero no hay nada m\u00e1s conmovedor ni dram\u00e1tico que el uso que hace Jules Massenet de la m\u00fasica navide\u00f1a en su \u00f3pera <em>Werther<\/em>. Hacia el final del Acto IV y por lo tanto de la \u00f3pera misma, el coro de chicos canta \u201cNo\u00ebl! No\u00ebl! No\u00ebl!\u201d Charlotte canta a su vez: \u201cDios m\u00edo, esos cantos felices, esas risas en un momento tan cruel\u201d. Tiene raz\u00f3n: Werthe se suicida. Pero los chicos no dejan de cantar: \u201cJ\u00e9sus vient de na\u00eetre! Voici notre divin. Ma\u00eetre, rois et bergers d\u2019Isra\u00ebl!\u201d La ambig\u00fcedad es aparente. Como si alucinara, Werther se dice a s\u00ed mismo: \u201cLos chicos, los \u00e1ngeles, s\u00ed, Navidad, es el himno de la redenci\u00f3n\u201d. \u201cNo\u00ebl! No\u00ebl! No\u00ebl!\u201d, sigue el coro de chicos, como si fuera un llamado.<br \/>\n La idea de Massenet no podr\u00eda m\u00e1s clara ni m\u00e1s religiosamente exacta: en medio de la oscuridad, hay ya una simiente de luz, la de lo que va a nacer, justamente. <\/p>\n<p><em>El autor es ensayista, cr\u00edtico y docente. Subeditor de Cultura en el diario La Naci\u00f3n.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El adviento es por supuesto el advenimiento, la preparaci\u00f3n para la celebraci\u00f3n de la Navidad, pero es tambi\u00e9n algo m\u00e1s, o mejor dicho, algo contenido&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,8,6],"tags":[2287,1462,2289,14,2288,28,116],"class_list":["post-14257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-bach","tag-cultura","tag-dmassenet","tag-iglesia","tag-messiaen","tag-musica","tag-navidad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3HX","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14257"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14257\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14260,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14257\/revisions\/14260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}