{"id":14326,"date":"2017-12-11T10:05:33","date_gmt":"2017-12-11T13:05:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14326"},"modified":"2017-12-11T10:05:33","modified_gmt":"2017-12-11T13:05:33","slug":"vitch-era-una-suma-de-grises-como-tantas-personas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14326","title":{"rendered":"\u201cVitch era una suma de grises, como tantas personas\u201d"},"content":{"rendered":"<p><em>Entrevista a la documentalista Sigal Bujman, directora del film sobre el artista polaco Ignace Levkovitch que se present\u00f3 en la 14\u00b0 edici\u00f3n del Festival Internacional de Cine Jud\u00edo en la Argentina.<\/em><\/p>\n<p>Suele decirse que \u201cel arte nos salva\u201d. La frase tuvo ir\u00f3nica aplicaci\u00f3n para el actor y director jud\u00edo Reinhold Schunzel, el de la comedia <em>Viktor und Viktoria<\/em>, tan popular que los nazis lo calificaron de \u201cehrenairer\u201d, ario honorario, y lo siguieron festejando hasta 1937. \u00c9l emigr\u00f3 a los Estados Unidos justo a tiempo. La iron\u00eda fue doble para la Lilliput Troup\u00e9 de los hermanos Ovitz, una familia de siete artistas enanos y tres altos, de origen judeo-rumano, excepcionalmente autorizados para actuar por los pueblos. Hasta que en 1944 los enviaron al campo de Auschwitz. Pero se salvaron, gracias al entusiasmo que sus shows musicales provocaban en el personal del lugar, incluyendo al propio y terrible doctor Mengele. Otro fue Ignace Levkovitch, alias Vitch, caricaturista y genio de la m\u00edmica. Noche tras noche, en plena guerra, los nazis se agolpaban en el mayor teatro de Berl\u00edn para aplaudirlo. S\u00f3lo que, en este caso, todos ignoraban que era jud\u00edo. \u00bfO alguien lo proteg\u00eda? As\u00ed lo recuerda <em>Vitch<\/em>, uno de los t\u00edtulos m\u00e1s interesantes vistos en el 14\u00b0 Festival de Cine Jud\u00edo de este a\u00f1o. Charlamos con su autora, la documentalista Sigal Bujman.<\/p>\n<p><strong>-Usted habla espa\u00f1ol casi perfectamente, \u00bfd\u00f3nde lo aprendi\u00f3?<\/strong><\/p>\n<p>-Nac\u00ed en un kibbutz de Israel, pero mis padres son argentinos. Descendemos de aquellos jud\u00edos que vinieron a fundar colonias agr\u00edcolas gracias al bar\u00f3n Hirsh a fines del siglo XIX. Incluso viv\u00ed cuatro a\u00f1os aqu\u00ed, cuando era ni\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Y despu\u00e9s alz\u00f3 vuelo.<\/strong><\/p>\n<p>-S\u00ed, me fui a estudiar actuaci\u00f3n en los Estados Unidos, y cine en Israel. Luego, durante tres a\u00f1os recorr\u00ed varios pa\u00edses haciendo la serie de viajes y cultura Fantastic Festivals of the World, que mostraba costumbres singulares y a veces similares, como la celebraci\u00f3n de los muertos en Jap\u00f3n y en M\u00e9xico. Tambi\u00e9n durante tres a\u00f1os hice cortos para una asociaci\u00f3n de padres que perdieron a sus hijos por el conflicto palestino-israel\u00ed, pero padres de ambos lados, unidos en el dolor. Con ellos entrevist\u00e9 al entonces ministro Ehud Barak y a Yasser Arafat.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo fue su encuentro con Arafat?<\/strong><\/p>\n<p>-Me bes\u00f3 la mano. Un hombre de much\u00edsimo carisma, muy atento, muy emotivo. Lo vi lagrimeando cuando un padre jud\u00edo le cont\u00f3 sobre su hijo. Pero despu\u00e9s sigui\u00f3 la violencia. Otro hombre singular que conoc\u00ed es un alcalde filipino, Edward Hagedorn, que fue mafioso y ahora es militante ecologista. S\u00f3lo que defiende la selva con m\u00e9todos mafiosos.<\/p>\n<p><strong>-Cada uno tiene cosas buenas y malas. Por ejemplo, Vitch. Cu\u00e9ntenos qui\u00e9n era.<\/strong><br \/>\n-Ignace Levkovitch desde ni\u00f1o dibujaba a sus vecinos, actuaba, so\u00f1aba con dejar su pueblito polaco y brillar en las grandes ciudades. Lleg\u00f3 a Hollywood, tuvo su fama en los restaurantes de lujo haciendo caricaturas, y tambi\u00e9n en los escenarios. Hablaban del \u201ctoque Chaplin\u201d, se codeaba con las estrellas, pero lo expulsaron por indocumentado. Luego se impuso en el Folies Bergere de Par\u00eds, donde Maurice Chevalier era la estrella m\u00e1xima. Cuando llegaron los nazis, Chevalier se fue y \u00e9l aprovech\u00f3 a ser primera figura. Una noche lo vieron Goebbels y Goring, y lo invitaron a actuar en el Scala de Berl\u00edn, el mayor teatro de variet\u00e9 de la \u00e9poca. Imposible rehusarse. Ah\u00ed sigui\u00f3, alternando con diversas giras, hasta que en 1943 mandaron a los artistas a trabajar en las f\u00e1bricas de armas. Entonces escap\u00f3 a pie rumbo a la frontera, donde lo apres\u00f3 la Resistencia. No lo fusilaron porque revel\u00f3 que era jud\u00edo.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfLos alemanes nunca se dieron cuenta?<\/strong><\/p>\n<p>-Es una inc\u00f3gnita. \u00bfAcaso alguien lo proteg\u00eda? \u00bfO supo disimular tan admirablemente? \u00a1Y lo ve\u00edan todas las noches en el escenario! Para cerrar la historia, cuando la Resistencia lo solt\u00f3, \u00e9l actu\u00f3 para los soldados americanos, y con ellos lleg\u00f3 hasta N\u00fcremberg. Ah\u00ed vio a Goring por \u00faltima vez, pero \u00e9l sentado en la platea y Goring en el centro de atenci\u00f3n, en el banquillo de los acusados por cr\u00edmenes de guerra. Luego Vitch se reinvent\u00f3 en Londres, form\u00f3 familia con una bailarina inglesa, Wendy Leyton, y termin\u00f3 en Australia como gerente de un hotel. Apareci\u00f3 en algunas pel\u00edculas, pero nunca lleg\u00f3 a ser la gran estrella inolvidable que hubiera querido.<\/p>\n<p><strong>-Da para una gran comedia dram\u00e1tica.<\/strong><br \/>\n-Ya estoy escribiendo el gui\u00f3n. Pero el documental que traje enfoca otra cosa: la verg\u00fcenza de sus hijas.<br \/>\n<strong>-\u00bfC\u00f3mo es eso?<\/strong><\/p>\n<p>-Ellas lo sienten culpable de sobrevivir. No es ni h\u00e9roe cl\u00e1sico ni v\u00edctima, no escondi\u00f3 a nadie, como Chevalier, Josephine Baker o Edith Piaf, que ni siquiera eran jud\u00edos. Les molesta que pensara s\u00f3lo en s\u00ed mismo. El tuvo dos mujeres anteriores, tambi\u00e9n bailarinas: Paulette Lederman, franco jud\u00eda, con quien se cas\u00f3 en la mayor sinagoga de Par\u00eds, y tuvo un hijo, pero el matrimonio dur\u00f3 poco; y una alemana, Ingeborg Regauer, que se neg\u00f3 a casarse con \u00e9l pero le dio una hija, a la que vio contadas veces.<\/p>\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 fue de esas mujeres?<\/strong><\/p>\n<p>-Ingeborg se ubic\u00f3 en el Scala de Barcelona, dejando a la nena con su abuela en Breslau, que parec\u00eda seguro hasta que avanzaron los sovi\u00e9ticos y la vieja y la ni\u00f1a debieron escapar bajo la nieve. Se salvaron, tras mucho sufrimiento. Mientras, Paulette, sobreviviendo en el mercado negro, puso al chico en un internado cat\u00f3lico y lo visitaba una vez al mes. Una tarde no vino. El hijo escap\u00f3 del internado, fue al hogar y lo encontr\u00f3 clausurado. Ah\u00ed entendi\u00f3 que no ten\u00eda m\u00e1s mam\u00e1. Entr\u00f3, se llev\u00f3 los recuerdos que pudo, y despu\u00e9s de la guerra se reencontr\u00f3 con el padre, lo salud\u00f3, y se fue a vivir a Israel, asqueado de Francia. Investigando, encontramos la fecha y el n\u00famero de tren en que se llevaron a la madre a Auschwitz. Algo que tambi\u00e9n les molesta a las hijas inglesas (a la alemana la vio muy poco) es que el padre nunca les transmiti\u00f3 lo que sab\u00eda del Holocausto, porque toda su familia natal muri\u00f3 en la Guerra, salvo un hermano, con el que nunca se encontr\u00f3 y parece que tampoco lo busc\u00f3 demasiado. Pareciera que su lucha fue s\u00f3lo por mantener el arte del variet\u00e9; ese era su orgullo.<\/p>\n<p><strong>-Quiz\u00e1s alguien ten\u00eda que hacerlo.<\/strong><\/p>\n<p>-Conoc\u00ed a un sobreviviente que al comienzo de la ocupaci\u00f3n se ganaba la vida llevando a los nazis por bares y burdeles. As\u00ed evit\u00f3 usar la estrella amarilla. \u00c9l me dijo: \u201cMe sent\u00eda mal, pero ten\u00eda que vivir\u201d. Luego entr\u00f3 en la Resistencia, lo capturaron, y estuvo en un campo hasta la Liberaci\u00f3n. Le mostr\u00e9 la foto de Vitch actuando con la bandera nazi de fondo. La mir\u00f3 y me dijo: \u201cNo lo juzgo. Era un artista e hizo lo que ten\u00eda que hacer\u201d. Creo que las cosas nunca son blanco o negro. Y que Vitch era una suma de grises, como tantas personas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista a la documentalista Sigal Bujman, directora del film sobre el artista polaco Ignace Levkovitch que se present\u00f3 en la 14\u00b0 edici\u00f3n del Festival Internacional&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[32,1462,886,2309,2308],"class_list":["post-14326","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cine","tag-cultura","tag-nazismo","tag-sigal-bujman","tag-vitch"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3J4","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14326"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14326\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14329,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14326\/revisions\/14329"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}