{"id":14363,"date":"2018-01-05T18:55:29","date_gmt":"2018-01-05T21:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14363"},"modified":"2018-01-05T18:55:29","modified_gmt":"2018-01-05T21:55:29","slug":"china-imperio-del-medio-o-imperio-del-miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14363","title":{"rendered":"China: \u00bfImperio del medio o Imperio del miedo?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em> Y no escrib\u00ed ni la mitad de lo que vi.<br \/>\nMarco Polo <\/em><\/p>\n<p>La confirmaci\u00f3n de Xi Jinping como presidente de China por un segundo mandato, sumada a los honores que le anexaron (<em>figura central o n\u00facleo<\/em> del Partido, incorporaci\u00f3n de sus pensamientos a la Constituci\u00f3n y \u2013muy significativo\u2013 jefe del poderoso Comit\u00e9 Militar), no s\u00f3lo deja abierta la puerta para ulteriores mandatos sino que desnuda un secreto a voces: la preocupaci\u00f3n de la dirigencia por fortalecer un liderazgo imprescindible para mantener al pa\u00eds en una senda del <em>crecimiento con gobierno de mano firme.<\/em><br \/>\nNo est\u00e1 en discusi\u00f3n la destreza pol\u00edtica de Xi; la cuesti\u00f3n de fondo son las dudas y preocupaciones en la cima del poder (y no s\u00f3lo en la clase pol\u00edtica) centradas en el futuro, luego de d\u00e9cadas de un desarrollo que plantea interrogantes y contradicciones. Y all\u00ed surge una inc\u00f3gnita esencial: \u00bfes indefinidamente sustentable la conjunci\u00f3n entre capitalismo y comunismo que China experimenta desde que Deng Xiaoping recuper\u00f3 el poder a fines de los a\u00f1os \u201970? Un sistema que puede avanzar y asombrar al mundo, pero tambi\u00e9n engendrar malformaciones que lo lleven al colapso.<br \/>\nLo que se llam\u00f3 <em>Consenso de Beijing (<\/em>1) sostuvo que la poblaci\u00f3n no se preocupa demasiado por la democracia, la libertad de expresi\u00f3n y el libre mercado, si el gobierno asegura el progreso econ\u00f3mico. Sin embargo, la realidad parece no confirmar esa hip\u00f3tesis: cuando en una sociedad el ingreso medio per c\u00e1pita alcanza un nivel del orden de los 5.000 d\u00f3lares anuales, los reclamos primero asoman y luego se tornan perentorios. En 2017 China sobrepas\u00f3 la barrera de los 8.000 d\u00f3lares y no es de extra\u00f1ar que las protestas se hagan o\u00edr y, no lejos, asome el fantasma del estallido social.<br \/>\nLa gran transformaci\u00f3n se puede simbolizar viendo c\u00f3mo en Shanghai, el monumento en honor de Mao Ts\u00e9-tung queda oculto entre los gigantescos rascacielos que lo rodean. En el siglo XXI China es una potencia de peso en la escena internacional; segunda econom\u00eda del mundo; uno de los cinco pa\u00edses con asiento permanente y derecho de veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sus fuerzas armadas est\u00e1n modernizadas con equipamiento sofisticado, incluyendo el arsenal nuclear y una gran capacidad misil\u00edstica. Fuentes de inteligencia sit\u00faan su gasto militar en el orden de los 115.000 millones de d\u00f3lares anuales, uno de los m\u00e1s elevados del mundo. Desde esta perspectiva, no faltan augures que especulen con la transmutaci\u00f3n del <em>Imperio del Medio<\/em> en un imprevisible <em>Imperio del Miedo<\/em>.<br \/>\nSin embargo, como se ha dicho con raz\u00f3n, China, m\u00e1s que cuestionar el sistema econ\u00f3mico mundial, busca sacar provecho de \u00e9l. El gran desaf\u00edo por delante ser\u00e1 mantener esa hoja de ruta en un entorno de complejidad. El rumbo que viene siguiendo el pa\u00eds implica tener presente que sus conductores han cuestionado a Marx, que hab\u00eda pronosticado el derrumbe del capitalismo debido a sus contradicciones. Enfatizan que el capitalismo se mantiene, se fortalece y exhibe una notable capacidad de adaptaci\u00f3n. Un an\u00e1lisis del China Daily sostiene que el \u00e9xito alcanzado se debe a haber aplicado al pie de la letra el Consenso de Washington; un documento atacado ruidosamente en Am\u00e9rica latina, que lo considera como una siniestra <em>maquinaci\u00f3n del imperialismo<\/em>.<br \/>\n<strong>Interludio personal<\/strong><br \/>\nConoc\u00ed a Deng Xiaoping en Beijing, en 1980. M\u00e1s que sus palabras, previsiblemente cordiales y diplom\u00e1ticas, me atrap\u00f3 su figura: muy bajo, llevaba un modesto traje mao, y se recostaba en un gran sill\u00f3n. A sus pies luc\u00eda la infaltable salivadera, propia de una tradici\u00f3n que cree saludable y socialmente aceptable no escatimar salivazos. Su expresi\u00f3n lo dec\u00eda todo: una imperturbable sonrisa transmit\u00eda la certeza de quien se sabe due\u00f1o del control total, aunque por entonces el Presidente formal fuera, por poco tiempo, Hua Guofeng, sucesor de Mao. Dif\u00edcil profetizar entonces que con el ascenso de Deng se iniciaba la gran transformaci\u00f3n que, con asombrosos logros y no menos sorprendentes contradicciones, llega hasta nuestros d\u00edas.<br \/>\nEl cambio comenz\u00f3 con t\u00edmidas se\u00f1ales de apertura que en junio de 1989 se tradujeron en demostraciones pac\u00edficas en la plaza Tiananm\u00e9n, el coraz\u00f3n de Beijing. El clima era festivo pero cuando la multitud colm\u00f3 el lugar, termin\u00f3 en una inexplicable represi\u00f3n con un n\u00famero estimado y nunca del todo esclarecido de 800 muertos. Aquel poder total, como seguramente el de hoy, era un poder con temores. Rondaba la obsesi\u00f3n por mantener a cualquier precio el control, algo que persiste hoy en los intrincados laberintos del establishment. En lo alto, la atm\u00f3sfera est\u00e1 lejos de la calma.<br \/>\nTanto o m\u00e1s pesada es la atm\u00f3sfera material, que se ven obligados a respirar los habitantes de las grandes metr\u00f3polis con sus rascacielos deslumbrantes. Hoy Beijing convive con un smog casi insoportable. Los m\u00e1s ricos se encierran en casas con instalaciones permanentes de aire purificado; los todav\u00eda m\u00e1s, m\u00e1s ricos pueden permitirse un jard\u00edn sellado, tambi\u00e9n con aire puro. El resto respira como puede. Hace una d\u00e9cada la Agencia del Medio Ambiente de los Pa\u00edses Bajos informaba que China iba a la cabeza del mundo en cuanto a emisiones de di\u00f3xido de carbono. Nada parece haber cambiado.<br \/>\nEn pleno avance del cambio, un dirigente populista, el entonces primer ministro Wen Jiabao, se anim\u00f3 calificar al desarrollo de China de inestable, desequilibrado, descoordinado e insostenible. Ve\u00eda un desastre si su pa\u00eds segu\u00eda por un camino que juzgaba de un irresponsable desenfreno. No lo dijo, pero desde su perspectiva resultaba evidente que la forma de evitar el colapso era administrar un proceso que parec\u00eda tornarse ciego. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s surg\u00eda, con aval indiscutido, Xi Jinping, el \u201cnuevo timonel\u201d que el pa\u00eds reclamaba.<br \/>\nEn su primer discurso como Presidente, en 2014, Xi mencion\u00f3 s\u00f3lo una vez la palabra \u201csocialismo\u201d; claramente impulsaba una etapa de flexibilizaci\u00f3n del r\u00e9gimen comunista e instaba a una mayor receptividad hacia ideas diferentes. Tambi\u00e9n marc\u00f3 all\u00ed su determinaci\u00f3n de poner fin a la corrupci\u00f3n y sacar a 80 millones de habitantes de la pobreza extrema. Buscando reemplazar el <em>Made in China<\/em> por el <em>Designed in China<\/em>, lanz\u00f3 una b\u00fasqueda de 2.000 profesionales del exterior, capaces de aportar la excelencia que el pa\u00eds requer\u00eda. La captaci\u00f3n de cerebros en el mundo pasaba a ser una prioridad.<br \/>\nHist\u00f3ricamente, China, o acaso sus elites, parecen tener la rara capacidad de descubrir dirigentes dispuestos a hab\u00e9rselas con desaf\u00edos que a primera vista parecen insuperables. En el caso de Xi, se trata de llevar a buen puerto una nueva etapa de transformaci\u00f3n: hacer viable y sustentable un cambio radical que hasta no hace mucho parec\u00eda imposible, pero que la informaci\u00f3n objetiva muestra que se logr\u00f3. Por ejemplo:<br \/>\n\u25cf China consume la mitad del cemento que produce el mundo, la tercera parte del acero y la cuarta parte del aluminio.<br \/>\n\u25cf Los chinos compran m\u00e1s autos que los norteamericanos y tres veces m\u00e1s heladeras, lavarropas y aparatos de aire acondicionado.<br \/>\n\u25cf Es el pa\u00eds donde se construyen m\u00e1s iglesias cristianas en el mundo \u00a1que rivalizan por exhibir la torre m\u00e1s elevada!<br \/>\n\u25cf Un cajero autom\u00e1tico despacha oro; la meta es que haya 2.000.<br \/>\n\u25cf En 2006 finaliz\u00f3 la construcci\u00f3n de la represa m\u00e1s grande del mundo (2.310 metros de largo y 185 de alto) en la garganta del Yangtze.<br \/>\n\u25cf Por sus tenencias en Bonos del Tesoro de los Estados Unidos (en el orden de los 800.000 millones de d\u00f3lares) China es el principal acreedor de ese pa\u00eds.<br \/>\n\u25cf En 2004 envi\u00f3 un astronauta al espacio, algo hasta entonces exclusivo de los Estados Unidos y Rusia. Ese mismo a\u00f1o lanz\u00f3 un m\u00f3dulo del tama\u00f1o de un vag\u00f3n de ferrocarril, base para una estaci\u00f3n orbital propia.<br \/>\n\u25cf El chino m\u00e1s rico (un magnate industrial) integra el Comit\u00e9 Central del Partido Comunista, algo ins\u00f3lito con los criterios tradicionales.<br \/>\n\u25cf En 2011 se inaugur\u00f3 el puente m\u00e1s largo del mundo (42 kil\u00f3metros).<br \/>\n\u25cf En 2006, el ferrocarril m\u00e1s elevado del mundo alcanza los 5.072 metros en un trayecto de 1.100 kms hasta Lhasa, capital del T\u00edbet.<br \/>\n\u25cf En 2005 el entonces presidente venezolano Hugo Ch\u00e1vez clausuraba 80 locales de McDonald\u2019s; China informaba que su red de restaurants de esa firma se ampliar\u00e1 hasta el millar.<br \/>\n<strong>No turning back<\/strong><br \/>\nChina llega a un <em>punto de no retorno<\/em>, \u201cobligada\u201d a seguir creciendo por el camino iniciado hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os. El pueblo chino sufri\u00f3 hasta extremos inconcebibles en la era de Mao; hay j\u00f3venes que hoy critican el \u201cculto del dinero y la ola de lujo que llega de Occidente\u201d, pero es muy poco probable que acepten regresar a un pasado de privaciones y sacrificios. Y esta contradicci\u00f3n explica la \u201centronizaci\u00f3n\u201d de Xi como l\u00edder supremo, a\u00fan por encima de Mao.<br \/>\nNo se olvidan f\u00e1cilmente las inenarrables hambrunas y los desbordes de su Revoluci\u00f3n Permanente, su \u201cGran Salto Adelante\u201d (1958) y sobre todo su \u201cRevoluci\u00f3n Cultural\u201d (1966-1977). Para no hablar de guerras: el Kuomintang, Corea, India, choques con la URSS, crisis de Taiw\u00e1n\u2026 Hoy persiste una suerte de \u201cpuritanismo\u201d colectivo que se manifiesta en contra de la \u201cambici\u00f3n materialista\u201d, pero muy pocos extra\u00f1an ese pasado fundacional de la \u201cCampa\u00f1a de las Cien Flores\u201d (1956) pregonada por Mao como puerta de acceso al para\u00edso de la \u201cGran Armon\u00eda\u201d.<br \/>\nCon obstinaci\u00f3n y millones de muertos, el <em>Gran Conductor<\/em> desafiaba a sus enemigos y afirmaba que a su pueblo no le asustaban las armas nucleares: \u201cNo tienen que asustarnos las bombas at\u00f3micas y los misiles. Estalle la guerra que estalle, convencional o termonuclear, la ganaremos. En cuanto a China, si los imperialistas desencadenan la guerra contra nosotros, podemos perder m\u00e1s de 300 millones de personas. \u00bfQu\u00e9 importancia tiene? La guerra es la guerra. Pasar\u00e1n los a\u00f1os, pondremos manos a la obra y engendraremos m\u00e1s hijos que antes\u201d.(2)<br \/>\nEs cierto, Mao pod\u00eda esgrimir el ominoso recuerdo de la humillaci\u00f3n del siglo XIX, cuando las potencias europeas forzaron a China a abrir sus puertos al comercio e instalar embajadas en Beijing. Los chinos no comprend\u00edan que hubiera en el mundo pa\u00edses capaces de vencer al suyo. China se vio siempre a s\u00ed misma como \u00fanica, el Imperio del Medio, el Pa\u00eds del Centro (del Universo) superior al resto casi siempre ignorado. Durante ese siglo a los dignatarios chinos les resultaba imposible aceptar que \u201clos b\u00e1rbaros\u201d emplearan la fuerza contra su tierra de \u201cTodo Bajo el Cielo\u201d.<br \/>\n<strong>La gran transformaci\u00f3n<\/strong><br \/>\nPero la realidad presente obliga a reexaminar de cerca los escenarios: es evidente que los estamentos del poder nunca podr\u00edan olvidar a la otrora poderosa Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, que implosion\u00f3 precisamente cuando alcanzaba un aceptable ascenso social, ya perceptible en la \u00e9poca de Khruschev y mucho m\u00e1s con la perestroika y la glasnost de Mihail Gorbachov. Pensar que la dirigencia china no toma en cuenta las circunstancias del derrumbe sovi\u00e9tico, que cambi\u00f3 el rumbo de la historia, es sencillamente no entender c\u00f3mo funciona el mundo.<br \/>\nLo \u00fanico que el Gobierno chino no puede permitirse es que se desacelere su econom\u00eda: el Producto Bruto Interno (3) creci\u00f3 el 8,5% en 2000; subi\u00f3 al 10% en 2004; salt\u00f3 a un incre\u00edble pico del 14,3 % en 2007; se mantuvo entre el 9 y 10% entre 2008 y 2011; oscil\u00f3 en torno del 7 y el 8% entre 2012 y 1014; fue del 6,9% en 2015 y 6,7% en 2016. Para 2017 se estima que el crecimiento cerrar\u00e1 en el 6,5%, un valor m\u00e1s que aceptable cuando la expectativa para el mundo en su conjunto es de un 3.5 %: 2% en los Estados Unidos, 1,8% en Alemania y 1,4% en Rusia (aunque fue del \u20132,8% en 2015 y del \u20130,2% en 2016). La econom\u00eda china no exhibe hoy las vertiginosas tasas de la primera d\u00e9cada del siglo XXI, pero en cualquier caso aventaja a econom\u00edas relevantes.<br \/>\nEl recorrido para comprender a China y mucho m\u00e1s vislumbrar su futuro puede no tener fin. Un intento que pas\u00f3 a la historia fue el del erudito Joseph Needham volcado en 16 enormes vol\u00famenes, en s\u00ed mismos una haza\u00f1a de dise\u00f1o y tipograf\u00eda. Fue un sorprendente intento, que al cabo se torn\u00f3 imposible, de volcar all\u00ed \u201ctodo\u201d lo referido a China. (4) En su modesta escala, este art\u00edculo merece concluir con un pensamiento que ilustra la inmensa sabidur\u00eda de K\u2019ung Fu-Tzu, a quien conocemos como Confucio (551-479 AC): \u00bfPor qu\u00e9 me odias, si no hice nada por ayudarte?<\/p>\n<p><em>El autor es Profesor de An\u00e1lisis Internacional en la Universidad Austral.<\/em><\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p>1\u2013 La pol\u00edtica exterior de Beijing, especialmente hacia los pa\u00edses en desarrollo, y particularmente hacia \u00c1frica. El presente art\u00edculo es deudor, entre otros, de Emilio C\u00e1rdenas. Ver su muy completo ensayo en Revista Agenda Internacional, N\u00ba 26.<br \/>\n2 \u2013 Citado por H. Kissinger: China, Ed. Debate, Buenos Aires, 2012<br \/>\n3 \u2013 Fuente, Banco Mundial (2017).<br \/>\n4 \u2013 Cf. George Steiner, \u201cChinoiserie\u201d en Los libros que nunca he escrito, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2008.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y no escrib\u00ed ni la mitad de lo que vi. 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