{"id":14383,"date":"2018-01-06T09:20:10","date_gmt":"2018-01-06T12:20:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14383"},"modified":"2018-01-06T09:20:10","modified_gmt":"2018-01-06T12:20:10","slug":"neurociencia-el-caso-particular-de-antonio-damasio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14383","title":{"rendered":"Neurociencia. El caso particular de Antonio Damasio"},"content":{"rendered":"<p>La filosof\u00eda, como eje sistematizador de saberes, se sigue preguntando por el hombre, v\u00e9rtice y centro de lo creado. Y el mismo conocimiento emp\u00edrico del hombre le sigue imputando preguntas a la filosof\u00eda. Y es auspiciable que eso ocurra.<br \/>\nDesde hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os las neurociencias gozan de un prestigio creciente y han hecho su ingreso a sectores hasta ahora asignados a la filosof\u00eda o la psicolog\u00eda. Hoy las neurociencias se ocupan de temas c\u00f3mo la percepci\u00f3n, la inteligencia, el lenguaje, las emociones, la conciencia, el yo personal, las decisiones \u00e9ticas, las opciones de g\u00e9nero, la est\u00e9tica y la educaci\u00f3n.<br \/>\nMuchas conclusiones ser\u00e1n v\u00e1lidas y algunas de ellas, d\u00e9biles y poco convincentes. Los descubrimientos cient\u00edficos neurobiol\u00f3gicos se presentan con una dosis de confiabilidad significativa merced a la seguridad de los m\u00e9todos emp\u00edricos, y hasta prometen un horizonte de futuro que ampliar\u00eda las posibilidades humanas en cuanto no s\u00f3lo a la extensi\u00f3n de vida sino a la misma calidad de vida. Ello, \u00bfperfilar\u00eda una nueva imagen del hombre? \u00bfHabr\u00eda que esperar una nueva amplitud de dimensiones del yo personal? Las decisiones \u00e9ticas, por ejemplo, \u00bfestar\u00edan condicionadas o subordinadas al trasfondo neurofisiol\u00f3gico de cada persona y su contexto?<br \/>\nDesde la mirada de la filosof\u00eda personalista surgen interrogantes sobre el alcance de las estas investigaciones, que a veces complementan y otras sustituyen las reflexiones t\u00edpicas de la antropolog\u00eda, la gnoseolog\u00eda y la \u00e9tica. En el nuevo contexto cultural, signado por el avance cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico, la cl\u00e1sica cuesti\u00f3n de las relaciones entre filosof\u00eda y ciencias se reedita. Pero con nuevo vigor, con m\u00e1s bibliograf\u00eda disponible, con nuevas pretensiones. Adem\u00e1s, el terreno de discusi\u00f3n es nuevo. La neurobiolog\u00eda informa con detalle y amplitud acerca de muchos aspectos de la vida humana \u2013sobre todo el mundo conductual y la toma de decisiones\u2013, mientras que la filosof\u00eda no por eso pierde validez, sino que por el contrario, se vuelve m\u00e1s necesaria. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la filosof\u00eda no pierde su vocaci\u00f3n de poner luz y orientar cualquier logro humano. Y dado que lo humano es lo m\u00e1s importante aqu\u00ed, pues parece claro que en no pocas oportunidades deber\u00edan ambas disciplinas trabajar juntas y hacer posible el rico di\u00e1logo interdisciplinar. Nos detenemos s\u00f3lo en el an\u00e1lisis de un autor contempor\u00e1neo, Antonio Damasio.<br \/>\nPortugu\u00e9s radicado en los Estados Unidos, es un neurobi\u00f3logo cognitivo de fama internacional. Gracias a sus experiencias cl\u00ednicas, expuso sus investigaciones con un estilo humanista y con muchas reflexiones antropol\u00f3gicas en obras ampliamente conocidas como Descartes: <em>Error<\/em> (1994),<em> The Feeling of What Happens<\/em> (1999), <em>Looking for Spinoza<\/em> (2003) y <em>Self Comes to Mind<\/em> (2010). El objeto principal de sus estudios es la base neural de las emociones y sentimientos como presupuesto para las diversas manifestaciones de la conciencia y del sentido del yo o \u201cs\u00ed mismo\u201d (Self). En su libro <em>El error de Descartes<\/em> (1997) dice: \u201cEmpec\u00e9 a escribir este libro para proponer que la raz\u00f3n puede no ser tan pura como muchos suponemos (o deseamos); que emociones y sentimientos quiz\u00e1s no son para nada intrusos en el basti\u00f3n racional: que acaso est\u00e9n enmara\u00f1ados en sus redes para mal y <em>para bien<\/em>. Las estrategias racionales del ser humano, maduradas a lo largo de la evoluci\u00f3n (y plasmadas en el individuo), no se habr\u00edan desarrollado sin los mecanismos de regulaci\u00f3n biol\u00f3gica, de los que son destacada expresi\u00f3n las emociones y los sentimientos\u201d (1).<\/p>\n<p><strong>Su mirada de Descartes<\/strong><\/p>\n<p>Nos detenemos a continuaci\u00f3n \u2013siquiera en breve\u2013 en el an\u00e1lisis de algunas hip\u00f3tesis de un libro clave de Damasio: <em>El error de Descartes.<\/em><\/p>\n<p>All\u00ed se\u00f1ala la insuficiencia de este fil\u00f3sofo que inicia la modernidad (el primero que hace traducir sus escritos del lat\u00edn al franc\u00e9s), por haber separado la mente pensante de las emociones, que en su nivel b\u00e1sico tienen que ver con la corporeidad y afectan a la cognici\u00f3n de las cosas y del s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Expone all\u00ed su hip\u00f3tesis del \u201cmarcador som\u00e1tico\u201d, seg\u00fan la cual ciertas sensaciones emotivas son se\u00f1ales som\u00e1ticas que influyen en la toma de decisiones y razonamientos. \u201cLos marcadores som\u00e1ticos son un caso especial de sentimientos generados a partir de emociones secundarias. Estas emociones y sentimientos se han conectado, mediante el aprendizaje, a futuros resultados, previsibles en ciertos escenarios. Cuando un marcador som\u00e1tico negativo se yuxtapone a un resultado futuro posible, la combinaci\u00f3n funciona como un campanazo de alarma. A la inversa, cuando la yuxtaposici\u00f3n se refiere a un marcador som\u00e1tico positivo, la se\u00f1al se transforma en elemento incentivador. Esa es la esencia de la hip\u00f3tesis del marcador som\u00e1tico\u201d. (2)<br \/>\nDesde aqu\u00ed Damasio profundiz\u00f3 en el papel positivo de las emociones en el conocimiento incluso racional. Hizo ver la importancia del conocimiento de los objetos sensibles ambientales para la captaci\u00f3n del propio cuerpo y el rol de tal captaci\u00f3n en la formaci\u00f3n de la conciencia. Profundiz\u00f3 en la importancia de la corteza anterior del giro cingulado en la producci\u00f3n de emociones y sentimientos, que pueden ser conscientes o inconscientes.<br \/>\nPropuso un cuadro sugestivo de diversos tipos de emociones: primarias (como la alegr\u00eda, la tristeza, la rabia), secundarias (como el orgullo o los celos) y de fondo (bienestar, tensi\u00f3n, calma), as\u00ed como las motivaciones o impulsos b\u00e1sicos (placer y dolor). Investig\u00f3 sobre su base biol\u00f3gica y su funci\u00f3n, por ejemplo, de tipo homeost\u00e1tica.<br \/>\nEn suma: \u201cEste es el error de Descartes: la separaci\u00f3n abismal entre cuerpo y mente, entre la sustancia medible, dimensionada, mec\u00e1nicamente operada e infinitamente divisible del cuerpo, por una parte, y la sustancia sin dimensiones, no mec\u00e1nica e indivisible de la mente; la sugerencia de que el razonamiento, juicio moral y sufrimiento derivado de dolor f\u00edsico o de alteraci\u00f3n emocional pueden existir separados del cuerpo\u201d. (3)<br \/>\nEn <em>La sensaci\u00f3n de lo que ocurre<\/em>, Damasio ve a las emociones como la base neurofisiol\u00f3gica de la conciencia. Propone la distinci\u00f3n entre una conciencia nuclear o sentimiento consciente de base de que se tiene un cuerpo con relaci\u00f3n a objetos significativos del ambiente, y una conciencia<em> autobiogr\u00e1fica o extendida<\/em> que a\u00f1ade la proyecci\u00f3n del sujeto en el tiempo, con un pasado y un futuro, junto con la expresi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica. Por debajo de la conciencia estar\u00eda el llamado proto-yo, pre-consciente, constituido por una estructuraci\u00f3n din\u00e1mica de mapas neurales interactivos \u2013 comprendiendo circuitos y redes neuronales\u2013 que dan lugar a sensaciones primordiales del propio cuerpo. En los estadios sucesivos conscientes siguen siendo importantes las interacciones y confrontaciones entre los diversos mapeos neurales que el cerebro opera sobre los estados corp\u00f3reos y la percepci\u00f3n de los objetos del medio ambiente.<\/p>\n<p>Damasio se concentra en los aspectos estrictamente neurales de las emociones y la conciencia. Las emociones son vistas como un conjunto caracter\u00edstico de respuestas neurobioqu\u00edmicas. Los sentimientos son una percepci\u00f3n o \u201cidea\u201d de los estados del cuerpo, estados \u2013advertidos gracias a los mapeos neurales\u2013 que en su base son los sentimientos de bienestar o sufrimiento, en un contexto de b\u00fasqueda vital de un equilibrio homeost\u00e1tico.<br \/>\nEn sus dos \u00faltimas obras, este autor sobrepasa el \u00e1mbito de la estricta investigaci\u00f3n emp\u00edrica y presenta una aut\u00e9ntica antropolog\u00eda, con tonos algo esfumados pero asumiendo, en definitiva, un planteamiento materialista, marcado por cierta adhesi\u00f3n a la filosof\u00eda de Spinoza a causa de su visi\u00f3n de la mente y el cuerpo como dos modalidades de una \u00fanica substancia.<br \/>\nLos eventos mentales y neurales ser\u00edan equivalentes. En la especie humana, igual que en los animales superiores, pero de un modo m\u00e1s alto, se da como un \u201cconato\u201d en funci\u00f3n de la supervivencia y el bienestar. Ese conato est\u00e1 centrado en el dinamismo de los sentimientos, un dinamismo orientado a la homeostasis, la cual hace nacer las diversas configuraciones sociales, como el derecho, la \u00e9tica y las distintas formas de la religiosidad. La conducta \u00e9tica, presente ya en sus bases en los animales superiores, nace de cierta regulaci\u00f3n biol\u00f3gica y es como un dispositivo homeost\u00e1tico destinado a potenciar el bienestar vital humano. La \u201cmente\u201d emerge desde procesos cerebrales. Corresponde a la conciencia, que en \u00faltimo t\u00e9rmino ser\u00eda la conciencia de s\u00ed que tiene el cuerpo humano.<br \/>\nDamasio piensa que estamos en el mundo desoladamente solos y que nada hay detr\u00e1s de la muerte. Sin embargo, mira con simpat\u00eda a las religiones que estimulan los sentimientos positivos y ve en las experiencias espirituales humanas un elemento enriquecedor que se concentrar\u00eda en sentimientos de armon\u00eda, belleza, paz, comunicaci\u00f3n. Es una espiritualidad absolutamente volcada al cuerpo. Al bien del cuerpo.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Las investigaciones de este estudioso sobre las relaciones entre la conciencia, el cuerpo, las emociones y los sentimientos, pese a algunas imprecisiones y a veces confusiones, presentan algunos aspectos positivos que es necesario advertir.<br \/>\nEn primer t\u00e9rmino, sirven para corregir la visi\u00f3n racionalista del hombre. La persona no es s\u00f3lo \u201cracionalidad\u201d o \u201cintelectualidad\u201d. Es un todo, espiritual, ps\u00edquico, corp\u00f3rero, emocional, social. Esta memoria, por ende, es incorporable a una antropolog\u00eda personalista, de suyo ontol\u00f3gica y trascendente.<br \/>\nPero, me animo a decir, aqu\u00ed est\u00e1 el error de Damasio: el destacado neurocient\u00edfico no llega a\u00fan a esa visi\u00f3n integral, completa, a causa de su enfoque predominantemente neurobiol\u00f3gico (materialista) de la persona humana. Por eso incluso niega la inmortalidad del alma.<br \/>\nEn esta l\u00ednea, no faltan contempor\u00e1neos que incluso defienden la postura de dejar de definir al hombre por su racionalidad y proponen la sustituyan por lo emotivo. \u201cNo somos seres racionales; somos seres emotivos que razonan\u201d, se suele decir. Una vez m\u00e1s, la parte en lugar del Todo, el fragmento usurpando un lugar de preeminencia que no es suyo.<\/p>\n<p><em>El autor es sacerdote, Doctor en Teolog\u00eda, Filosof\u00eda e Historia y Vicerrector de la Universidad Cat\u00f3lica de Cuyo.<\/em><\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n1. Damasio, A., El Error de Descartes, ed. Andr\u00e9s Bello, Santiago de Chile, 1997, p\u00e1g. 12.<br \/>\n2. Damasio, A., Idem, p\u00e1g. 200.<br \/>\n3. Damasio, A., Idem., p\u00e1gs. 277-278.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La filosof\u00eda, como eje sistematizador de saberes, se sigue preguntando por el hombre, v\u00e9rtice y centro de lo creado. 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