{"id":14522,"date":"2018-03-28T11:08:47","date_gmt":"2018-03-28T14:08:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14522"},"modified":"2018-03-28T11:08:47","modified_gmt":"2018-03-28T14:08:47","slug":"a-proposito-de-coco-de-lee-unkrich","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14522","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito de \u00abCoco\u00bb, de Lee Unkrich"},"content":{"rendered":"<p>Enmarcada la pel\u00edcula en el folklore mexicano del D\u00eda de los Muertos, en el \u2018chamaco\u2019 Miguel se encarnan una doble exigencia de lo humano: (1) la originalidad creativa que invita a hacer de la propia vida una obra de arte, simbolizado esto en su vocaci\u00f3n por la m\u00fasica, la guitarra y su admiraci\u00f3n al supuesto t\u00e1tara abuelo Ernesto de la Cruz, y por otro lado (2) la pertenencia a una familia de zapateros, que rechazan la m\u00fasica a causa de lo que acab\u00f3 siendo un secreto de familia: el bohemio alejamiento de Ernesto, visto por la abuela como una persona ego\u00edsta que olvid\u00f3 a los suyos.<br \/>\nEsta dial\u00e9ctica existencial entre libertad y pertenencia tambi\u00e9n se expresa en la simb\u00f3lica contraposici\u00f3n entre el modesto apellido de familia (=Rivera, lo contrario a navegar mar adentro), y el ambicioso horizonte que abre su vagabundo perro gu\u00eda (=Dante). Parece una tensi\u00f3n irreconciliable, ya que la gente sigue idolatrando a Ernesto, mitificado incluso en la regi\u00f3n de los muertos. Llega a ser una especie de \u2018dios\u2019, absolutamente autorreferencial, encandilado y encandilando con su nombre y fama a todos. Su familia, en cambio, confecciona zapatos y rechaza todo lo relacionado con la m\u00fasica. Un d\u00eda, su abuela enojada destroza la guitarra de Miguel, que huye.<br \/>\nEl muchacho quiere participar del festival de m\u00fasica del D\u00eda de los Muertos. Nadie le presta una guitarra, as\u00ed que recurre a su \u00fanica opci\u00f3n: intenta \u2018tomar prestada\u2019 la guitarra de Ernesto de su tumba, ya que siguiendo las ense\u00f1anzas de \u00e9ste, tambi\u00e9n \u00e9l quer\u00eda \u201capresar su momento\u201d. Era el lema de su \u00eddolo (\u00bfuna especie de carpe diem?). Pero queda hechizado, y sin quererlo, inicia un viaje inici\u00e1tico a la regi\u00f3n de los muertos, donde se encuentra con sus antepasados, a quienes va reconociendo gracias a las fotos puestas en el altar familiar durante los sucesivos d\u00edas de los muertos. Para regresar al mundo de los vivos, debe ser bendecido por alguno de sus ancestros, pero nadie quiere hacerlo a no ser con una condici\u00f3n: que abandone definitivamente la m\u00fasica, cosa a la que \u00e9l no est\u00e1 decidido. Libertad versus pertenencia parecen irreconciliables tambi\u00e9n en la regi\u00f3n de los muertos.<br \/>\nSin embargo aparece H\u00e9ctor, un personaje mucho m\u00e1s modesto que corre el riesgo de ser olvidado por los vivos y extinguirse para siempre de su recuerdo. La pel\u00edcula nos va haciendo descubrir que el autor de los grandes \u00e9xitos de Ernesto en realidad era \u00e9l\u2026 Miguel lo fue descubriendo paso a paso: primero su guitarra en la foto, luego el silencio en torno a su persona en la familia, luego su rostro en una parte de foto que conservaba su bisabuela Coco y el lento apagarse de su vida solo demorado por su recuerdo de De la Cruz. Efectivamente, H\u00e9ctor hab\u00eda compuesto su canto \u2018estrella\u2019 (\u201cRecu\u00e9rdame\u201d) para su hijita Coco, antes de partir. Luego de un tiempo decidi\u00f3 volver sobre sus pasos, en pleno \u00e9xito con Ernesto, y regresar a su familia. Pero como \u00e9ste no quer\u00eda renunciar \u201ca su momento\u201d justo en pleno apogeo, lo envenen\u00f3 con un trago y se qued\u00f3 con sus letras. La muerte de H\u00e9ctor pas\u00f3 como una indigesti\u00f3n con chorizo.<br \/>\nEn plena fiesta de los muertos, gracias a su insospechado talento art\u00edstico, Miguel y H\u00e9ctor hab\u00edan logrado acceder a la gran fiesta privada de Ernesto. En un principio, Ernesto queda encantado por el talento de Miguel, y por descubrir que tiene en \u00e9l un t\u00e1tara nieto. Lo trata muy bien, e incluso est\u00e1 dispuesto a bendecirlo para que regrese a la regi\u00f3n de los vivos. Pero los acontecimientos van haciendo que su crimen quede en evidencia a los ojos de Miguel, por lo que no solo se va a negar dejarlo partir, sino que lo har\u00e1 encerrar en una gruta. Ser\u00e1 Dante quien lo saque, finalmente, de ese inferos, que en realidad termina siendo un pozo de agua cristalina donde se le revela su verdadero t\u00e1tara abuelo: H\u00e9ctor. Era de \u00e9l de quien proced\u00eda su talento art\u00edstico y su amor a la m\u00fasica.<br \/>\nEn pleno show, Ernesto es descubierto y perseguido por la familia de Miguel. Los altavoces y las c\u00e1maras acaban por ponerlo de manifiesto ante un estadio colmado de fans. La trama secreta que se cern\u00eda en torno al crimen de Ernesto es ahora conocida por la multitud, y el \u00eddolo eterno se desmorona. Es abucheado y vituperado por la multitud, y su imagen y voz se desvanecen en cuesti\u00f3n de segundos. Queda sepultado debajo de una nueva campana, como en su primera muerte, pero de ahora en m\u00e1s ser\u00e1 olvidado para siempre. H\u00e9ctor recuperar\u00e1 el nombre y lugar que nunca debi\u00f3 haber perdido en su familia, y la m\u00fasica volver\u00e1 a ocupar un lugar central en la vida de los Rivera.<br \/>\nLa pel\u00edcula nos invita a no dejarnos encandilar por el \u00e9xito, ni seducir por la fascinaci\u00f3n que los aplausos generan. Lo grande est\u00e1 m\u00e1s bien en lo peque\u00f1o, y en lo que a los ojos del mundo parece olvidado. De eso es de lo que, en realidad, deber\u00edamos estar orgullosos, ya que es en realidad esa experiencia la que fermenta la verdadera y perdurable grandeza. Como la de H\u00e9ctor, finalmente reconciliado con su esposa Imelda. Desde una perspectiva creyente, el que nos redime no es el que triunfa siempre aplastando y usando a los dem\u00e1s, sino m\u00e1s bien el que resucita de entre los muertos, el que pas\u00f3 por la oscuridad \u201cde la Cruz\u201d y el sepulcro, pero que ahora vive para siempre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enmarcada la pel\u00edcula en el folklore mexicano del D\u00eda de los Muertos, en el \u2018chamaco\u2019 Miguel se encarnan una doble exigencia de lo humano: (1)&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[959,4],"tags":[32,2374,1462,2376,2375],"class_list":["post-14522","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-criterio-digital","category-cultura","tag-cine","tag-coco","tag-cultura","tag-dia-de-los-muertos","tag-unkrich"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3Me","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14522"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14525,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14522\/revisions\/14525"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}