{"id":14544,"date":"2018-03-04T16:17:48","date_gmt":"2018-03-04T19:17:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14544"},"modified":"2018-04-04T16:26:33","modified_gmt":"2018-04-04T19:26:33","slug":"la-democracia-en-mutacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14544","title":{"rendered":"La democracia en mutaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><em>El problema de la desvinculaci\u00f3n humana de lo trascendente y el aqu\u00ed y ahora del mercado puede habilitar un acercamiento entre democracia y religi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfPuede haber conciliaci\u00f3n entre la democracia (uno de cuyos pilares es la separaci\u00f3n entre la Iglesia y el Estado), y la religi\u00f3n (uno de cuyos pilares, al menos en el \u00e1mbito del cristianismo de cu\u00f1o agustiniano, es la subordinaci\u00f3n de la <em>Civitas huius saeculi<\/em> a la <em>Civitas Dei<\/em>)? Para acercarse al sentido de esa pregunta hay que dejar de lado la soluci\u00f3n m\u00e1s f\u00e1cil, a saber: buscar refugio en una religi\u00f3n aceptada por el grupo de referencia y entendida como mera religiosidad o sentimiento religioso, circunscrita al \u00e1mbito interno de los individuos. S\u00f3lo que la religi\u00f3n no puede limitarse a un mero sentimiento, una efusi\u00f3n cordial e \u00edntima, sino que necesita de una doctrina, de un Credo, el cual, no por haber sido propuesto mediante una revelaci\u00f3n, habr\u00eda de dejar de ser susceptible de an\u00e1lisis y aceptaci\u00f3n racionales. Por otra parte, esa exigencia de creencia razonable, implica tambi\u00e9n la voluntad de creer. Implica el esfuerzo humano por elevarse una y otra vez al \u00e1mbito trascendente, vincul\u00e1ndose de nuevo a \u00e9l, puesto que, absorbido como se encuentra por los asuntos urgentes del d\u00eda, el uomo qualunque tiende naturalmente a desligarse de ese \u00e1mbito, a la vez que sigue ech\u00e1ndolo de menos. Y es que si el hombre no estuviera de alg\u00fan modo atra\u00eddo desde su estado de abandono o p\u00e9rdida, no se ver\u00eda incitado a restaurar un v\u00ednculo que \u00e9l siente, justamente, como algo olvidado o perdido (tal es el sentido del t\u00e9rmino <em>religatio<\/em>, en <em>Lactancio<\/em>, cuyo resultado, de lograrse, ser\u00eda precisamente la <em>religio<\/em>, la religi\u00f3n).<\/p>\n<p>La religio se dar\u00eda entonces en la conjunci\u00f3n dial\u00e9ctica de dos factores antit\u00e9ticos: del lado humano, en cuanto <em>religatio<\/em> (a la vez, desvinculaci\u00f3n y religaci\u00f3n); del lado trascendente, en cuanto <em>revelatio<\/em>. Por cierto, el peso relativo de cada uno de estos miembros contrapuestos podr\u00eda servir para trazar un esquema de la relaci\u00f3n entre pol\u00edtica y religi\u00f3n. Parece claro que la preponderancia de la <em>revelatio<\/em> como donaci\u00f3n gratuita por parte de un Ser superior, unida al sentimiento humano de haberse desvinculado de lo trascendente (es decir, de haber pecado) y, por ende, de necesitar de ayuda exterior para salvarse, corresponde a un tipo de <em>religio<\/em> en el que la humildad, la sumisi\u00f3n y la obediencia remiten pol\u00edticamente a un <em>imperium<\/em>, a un individuo (el Monarca) o grupo (la Aristocracia) se\u00f1alados, capaces de restablecer de arriba abajo el orden perdido.<\/p>\n<p>Por el contrario, el \u00e9nfasis en el esfuerzo humano por levantarse de la propia postraci\u00f3n, junto con la conciencia de hallarse ante una revelatio devaluada que exige una nueva interpretaci\u00f3n que s\u00f3lo puede ser ratificada reflexivamente, por consenso de quienes se alzan consciente y voluntariamente ante lo trascendente, remiten pol\u00edticamente a la democracia. Y a\u00fan podr\u00edamos matizar esta segunda opci\u00f3n, a fin de evitar dos extremos, dif\u00edcilmente deseables: por un lado, el esfuerzo social de religaci\u00f3n, de retorno al fundamento, a la fuente de los valores, podr\u00eda conducirnos a un fundamentalismo de tipo democr\u00e1tico-imperialista; por otro, en cambio, al poner el \u00e9nfasis en el consensus interpretativo, se correr\u00eda el peligro de disolver el k\u00e9rigma, el mensaje de salvaci\u00f3n, en una multitud de interpretaciones, secularizando as\u00ed el lado de la revelaci\u00f3n hasta reducirla a un mero recuerdo cultural, como cabe apreciar por el hecho de que en la nonnata propuesta de Constituci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea faltara toda alusi\u00f3n a las ra\u00edces cristianas de Europa, llevando a lo que Peter Berger ha denominado con acierto Eurosecularity.<\/p>\n<p>Ahora bien, frente a los extremos del fundacionalismo y de la secularizaci\u00f3n, quiz\u00e1s quepa avanzar tentativamente la tesis siguiente: la religi\u00f3n tiene como n\u00facleo un evento perturbador y nunca claramente presente y accesible, sino tan s\u00f3lo entrevisto a trav\u00e9s de las distintas modulaciones de los contextos en que acaece. La raz\u00f3n \u00faltima est\u00e1 en el car\u00e1cter mismo de desvinculaci\u00f3n f\u00e1ctica y a la vez de religaci\u00f3n deseada y prometida que tiene la religi\u00f3n, a la b\u00fasqueda parad\u00f3jica de un origen siempre pospuesto y de un futuro siempre anticipado, sin haberse apagado por completo la huella del primero, que no acaba en ning\u00fan caso de venir, aunque tampoco parece haberse marchado por completo. Este desgarramiento de la conciencia religiosa es algo com\u00fan, al menos, a las tres religiones abrah\u00e1micas del Libro: en el juda\u00edsmo, late en la nostalgia del Para\u00edso y la esperanza en el Mes\u00edas futuro; en el cristianismo se muestra en la conciencia desgraciada, sabedora de que Jes\u00fas es Dios pero est\u00e1 ausente del mundo, y por eso ans\u00eda el cristiano la Segunda Venida; en el islamismo se oscila entre el recuerdo de la H\u00e9gira y la consumaci\u00f3n ecum\u00e9nica de la Umma.<\/p>\n<p>Este extra\u00f1o car\u00e1cter de un pasado que se niega a pasar por completo y de un futuro que siempre est\u00e1 avisando de su venida, constituye una dislocaci\u00f3n, un trastorno del tiempo que conlleva una desconfianza y hasta un resquemor contra el capitalismo tard\u00edo y la econom\u00eda de los mercados financieros, basada por el contrario en la medida fiable y sostenida del tiempo cotidiano. Y creo tambi\u00e9n que precisamente ese conflicto entre el desgarramiento religioso y la regulaci\u00f3n de los mercados puede coadyuvar a una mutaci\u00f3n interna de la democracia (que no ser\u00eda ya meramente representativa ni simplemente participativa, sino comunitaria, basada en la reafirmaci\u00f3n del Credo y sus s\u00edmbolos en el ritual, por parte del grupo). Podemos encontrar un prometedor indicio de ese viraje en aquello que para los fundacionalistas ser\u00eda un esc\u00e1ndalo y para el progresismo secularizado una locura: en la<em> Spiritual Revolution<\/em> del movimiento contestatario estudiado por Paul Heelas y Linda Woodhead, entre otros. De acuerdo con la caracterizaci\u00f3n general ofrecida por los autores, ese movimiento se habr\u00eda centrado en una b\u00fasqueda personal (quest es la palabra m\u00e1s repetida, como la qu\u00eate medieval en busca del Santo Grial) de: \u201charmony, balance, flow, integrations, being at one, centred\u201d. Con todo, es evidente que a esta sincera protesta contra la hipocres\u00eda de las instituciones pol\u00edticas y religiosas le faltaba coherencia doctrinal y base filos\u00f3fica, mientras que le sobraba justamente el ansia de llegar directamente a la unio mystica con lo absolutamente Otro mediante la ingesta de drogas o las t\u00e9cnicas de \u201cmeditaci\u00f3n trascendental\u201d. Pero adem\u00e1s le faltaba la ra\u00edz seguramente m\u00e1s profunda y viva de la religi\u00f3n: la disposici\u00f3n al sacrificio, la abnegaci\u00f3n, que en este caso habr\u00eda debido dirigirse hacia esos seres miserables y desfavorecidos que, parad\u00f3jicamente, viv\u00edan y viven en esos lugares ex\u00f3ticos con los que fr\u00edvolamente so\u00f1aban los j\u00f3venes del spleen antes de que la hambruna y el terrorismo asolaran esas tierras, y el desempleo y la falta de futuro devastara el alma de esos j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Todo ello ha cambiado en estos \u00faltimos a\u00f1os, desde luego. Pero lo ha hecho para caer de un lado en la expansi\u00f3n acelerada de una <em>diffusive Christianity<\/em> (Jeffrey Cox) que acaba por desembocar en <em>The Secular Age<\/em> (Charles Taylor), y del otro lado en un fundamentalismo cada vez m\u00e1s agresivo: el movimiento integrista neoconservador americano, acompa\u00f1ado enseguida por su reflejo cat\u00f3lico en Italia: los llamados <em>teocons<\/em>, con Marcello Pera y el Papa anterior, Joseph Ratzinger. Ambas cosmovisiones, el integrismo y la secularizaci\u00f3n, coinciden en un punto fundamental: ambos se glor\u00edan de su origen cristiano (en Am\u00e9rica se acent\u00faa con m\u00e1s vigor, adem\u00e1s, el origen jud\u00edo de la nueva Imagen del mundo o, desde la \u00f3rbita <em>neocon<\/em>, del New Welt Order), y ambas pretenden ser la culminaci\u00f3n verdadera, por v\u00eda de exacerbaci\u00f3n o de languidecimiento, de la religi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfAcaso tambi\u00e9n, en la cansada Europa, la Eurosecularity se inclinar\u00e1 a una democracia fundamentalista, ansiosa de volver a encontrar las ra\u00edces perdidas? Creo que no. Y ello porque el fundamentalismo americano se basa precisamente en la idea de que Am\u00e9rica es \u201cthe great Nation of futurity\u201d, como se dice al inicio del <em>Manifest Destiny<\/em> de John L. O\u2019Sullivan (1839); una naci\u00f3n que presenta una \u201cdisconnected position as regards any other nation\u201d, sin \u201cconnection with the past history of any of them, and still less with all antiquity, its glories, or its crimes\u201d. En una palabra: esa Naci\u00f3n proyecta para el futuro su propio fundamento mediante una Constituci\u00f3n, justamente porque carece de ra\u00edces (o reniega de ellas). En cambio, los pa\u00edses europeos, indecisos todav\u00eda respecto al gran salto pol\u00edtico que supondr\u00eda una efectiva Uni\u00f3n Europea, tienen demasiado pasado. S\u00f3lo que, en este caso, ese pasado apunta menos hacia la democracia que hacia el respecto absolutista y mon\u00e1dico, basado en el c\u00ednico apotegma cuius regio, eius religio. De ah\u00ed que la transfusi\u00f3n o trasplante americano \u2013sea del cristianismo secularizado y difuso o del fundamentalismo neoconservador\u2013 a tierras europeas, sedimentadas sobre formas autoritarias pol\u00edticas y religiosas, corra el riesgo de constituir un indeseable retorno de lo religioso en sentido premoderno, en extra\u00f1a y casi insoportable amalgama con las formas pol\u00edticas que Europa est\u00e1, como a tientas, queriendo darse a s\u00ed misma. Por desgracia, no faltan ejemplos: en Espa\u00f1a, en los \u00faltimos diez a\u00f1os de la dictadura franquista; desde los a\u00f1os noventa del siglo pasado en los Balcanes, con rescoldos que abrasan todav\u00eda algunas zonas fricci\u00f3n de los viejos Imperios; en la actualidad, en la actitud xen\u00f3foba de fuertes corrientes radicales en Hungr\u00eda, en Francia, en Holanda. Sin olvidar la nueva Alianza del Trono y el Altar en la Rusia actual.<\/p>\n<p>Es un panorama no ciertamente alentador, pero del que cabe advertir que todos los bandos en liza dicen estar apoyados en ra\u00edces religiosas. Ahora bien, pretender acercarse frente a \u00e9l al misterio que alienta en la religi\u00f3n, \u00bfno deber\u00eda ser considerado como un ejemplo de vox clamantis in deserto en el mejor de los casos, y de desmesura dogm\u00e1tica \u00acen el peor? Y sin embargo, \u00bfc\u00f3mo no hablar?, \u00bfc\u00f3mo no intentar pensar? Hablaban Marcello Pera y Ratzinger de que el peligro supremo es quedarse Senza radici. S\u00f3lo que las ra\u00edces europeas son m\u00faltiples, entremezcladas y diversamente sedimentadas. Pues si es verdad que religatio deja ver la desvinculaci\u00f3n de lo divino y la desdicha consiguiente en el alma, no menos lo es que esa ruptura del v\u00ednculo, del symbolum fidei, remite a una forma religiosa y se proyecta a su vez sobre otra religatio todav\u00eda indecisa, como de aurora. S\u00f3lo que, entonces, dicha reiteraci\u00f3n se convierte en cosa de no poca monta, habida cuenta de que la restauraci\u00f3n humana del v\u00ednculo, de la firme obligaci\u00f3n del hombre para con Dios no puede quedar dogm\u00e1ticamente decidida ab initio, en virtud de una donaci\u00f3n literalmente fundamental, a saber: de una graciosa y, en \u00faltima instancia, incomprensible revelaci\u00f3n de Dios a los hombres. Ya incluso la concesi\u00f3n escol\u00e1stica del obsequium fidei implica el reconocimiento de la capacidad humana, por limitada que \u00e9sta sea, para penetrar en lo trascendente. No se olvide que ha sido el propio Jesucristo el que ha querido revelar a los suyos lo que, para jud\u00edos y gentiles, no dejaba de constituir un misterio, sacando en cambio a la luz lo que estaba oculto desde los fundamentos del mundo. Es Palabra de Dios que \u201cNo se enciende una l\u00e1mpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra alg\u00fan d\u00eda, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.\u201d (Lucas 8, 16-17).<\/p>\n<p>\u201cAlg\u00fan d\u00eda\u201d, dec\u00eda el Cristo. \u00bfHa llegado ya, acaso, ese d\u00eda? Si as\u00ed fuera, \u00bfc\u00f3mo conciliar esa revelaci\u00f3n absoluta con la \u201cdesvinculaci\u00f3n\u201d, con la reca\u00edda del hombre en la tierra? Naturalmente, ser\u00eda demasiado f\u00e1cil obviar la dificultad recordando el origen del hombre en cuanto hombre en las religiones del Libro, a saber que el pecado original supuso una libre ruptura del hombre con Dios, que esa separaci\u00f3n implica caer in statu naturae corruptae y que, por ende, sin el auxilio de la gracia el hombre non potest non peccare (cf. <em>Summa Theologiae<\/em> I-II q.74 a.3 ad 2).<\/p>\n<p>Pero no se trata solamente de esto. Dado el doble y dial\u00e9ctico sentido de la religio (desvinculaci\u00f3n y religaci\u00f3n) no es posible distinguir tajantemente entre forma y contenido, entre la actitud subjetiva ante lo divino (la palabra y el rito), por un lado, y el mensaje, el k\u00e9rigma procedente de la divinidad misma, por otro. Y a su vez, no puede haber un cambio en las formas pol\u00edticas sin el correspondiente cambio en la conciencia religiosa: un cambio que puede conllevar a su vez una literal met\u00e1noia en el hombre y en su modo de entender y difundir el contenido del mensaje y, por ende, el de la actividad pol\u00edtica misma. Y si ello es as\u00ed, entonces no es posible separar una forma de religi\u00f3n de una forma pol\u00edtica y de una actitud subjetiva. Y dando un paso m\u00e1s all\u00e1: cuando la religi\u00f3n viene entendida como iterabilidad de un proceso metam\u00f3rfico de desvinculaci\u00f3n y de religaci\u00f3n de formas y contenidos diversos, e incluso conflictivos, se sigue que ella s\u00f3lo ha podido darse un contenido \u2013un Credo maduro\u2013 en la \u00e9poca moderna y, m\u00e1s precisamente, en la forma pol\u00edtica de la democracia, dado que la democracia, y s\u00f3lo ella, consiste igualmente en un ejercicio de renovaci\u00f3n, de reiterabilidad de unos or\u00edgenes solamente existentes en la reflexi\u00f3n que la comunidad realiza sobre ellos: unos or\u00edgenes, por lo dem\u00e1s, que a su vez son ya de siempre reflexivos, en cuanto recogidos de una parte en la Escritura (respectivamente: la Biblia o la Constituci\u00f3n), pero de otra en la hermeneusis que de esos textos se hace, una y otra vez: <em>eadem<\/em>, <em>sed aliter<\/em>; en un caso, ateni\u00e9ndose \u2013entre los cat\u00f3licos\u2013 a la Tradici\u00f3n oral, en cuanto compa\u00f1era inseparable de los Evangelios (cf. Pablo, 1 Cor. 11,2 y 15,1; 2 Tes. 2, 9 y 3, 6; 2 Pedro 2, 21; Judas 3); en el otro, siempre adaptable, sin p\u00e9rdida de su h\u00e1lito originario, mediante enmiendas o reformas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 podamos decir ahora, de un modo m\u00e1s lapidario: lo religioso y lo democr\u00e1tico s\u00f3lo existen en estar una y otra vez de vuelta; mas ese retorno no se realiza desde un origen fijo y bien determinado, sino desde un \u00e1topon (\u00e9sta ser\u00eda la \u00fanica manera de aceptar, matiz\u00e1ndola, la declaraci\u00f3n de Tertuliano: <em>Credo quia absurdum<\/em>), desde un no lugar que abre a todo lugar, ya que no hay revelaci\u00f3n sin manifestaci\u00f3n p\u00fablica, sin la apertura para todos del Misterio (recu\u00e9rdense las palabras de Cristo); ahora bien, tampoco puede haber manifestaci\u00f3n p\u00fablica sin la revelaci\u00f3n de lo p\u00fablico y de la vida p\u00fablica (no en vano la revelaci\u00f3n y la vida p\u00fablica remiten en alem\u00e1n a lo p\u00fablicamente abierto: no hay <em>Offenbarung<\/em> sin <em>\u00d6ffentlichkeit<\/em>). El peligro es la imitaci\u00f3n, entre la parodia y la represi\u00f3n: <em>simia Dei<\/em> como <em>simia Populi<\/em>; el peligro es el suced\u00e1neo de este democr\u00e1tico \u201c\u00e1mbito p\u00fablico\u201d como publicidad (que en espa\u00f1ol vierte: <em>advertising<\/em>), degradada hoy en los <em>mass media<\/em> a <em>publicity<\/em>, o lo que es lo mismo: la reca\u00edda (la <em>re-ligatio<\/em> como desvinculaci\u00f3n) en la tentaci\u00f3n \u201cdemocr\u00e1tica\u201d de preferir el consumo a la consumaci\u00f3n, tambi\u00e9n y sobre todo por lo que hace a la posibilidad de elegir entre diversas ofertas de salvaci\u00f3n: una choice en la que lo \u201clibre\u201d se confunde ya no con la gracia sino con lo \u201cgratuito\u201d (It\u2019s free!, reza la propaganda de m\u00faltiples sectas religiosas en los Estados Unidos para atraer a los indecisos consumidores, dentro del abierto Market Place virtual).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que intenta ocultar la fren\u00e9tica sociedad de consumo, que desespera de s\u00ed misma y de la pol\u00edtica cuando empieza a fallar la circulaci\u00f3n de las commodities? \u00bfQu\u00e9 deja entrever esa propaganda por conseguir adeptos religiosos, paralela a la del intento de conseguir votantes en las elecciones? En esa reiterada deformaci\u00f3n, \u00bfno se vislumbra acaso la nostalgia nunca cumplida y la venida siempre pendiente de la ligatio o zeugma, del ligamen o v\u00ednculo mismo? Todav\u00eda una precisi\u00f3n: la genuina religio es justamente lo contrario del mito del consumo y de las promesas tranquilizadoras de las sectas. Porque el mito es la narraci\u00f3n, repetida una y otra vez, de la Presencia siempre presente: un decir lo mismo sobre lo mismo, sobre lo que siempre es: ta\u00fbta a\u00e8i. El mito, como el cuento, se repite: evoca la vez primera (\u201c\u00c9rase una vez\u201d); la religi\u00f3n, en cambio, reitera su desplazamiento desde un presente herido, mortalmente afectado por la falta de no haber estado all\u00ed, in illo tempore, cuando dijo Jes\u00fas algo a sus disc\u00edpulos que nosotros jam\u00e1s escucharemos, porque su Palabra est\u00e1 escrita.<\/p>\n<p>Y si esto es as\u00ed, el no lugar de la religio habr\u00e1 de cuidarse constantemente de ceder a la nostalgia fundamentalista que anhela el retorno de un pasado cuya fuerza, hasta ahora, hasta la prometida restauraci\u00f3n, nunca habr\u00eda logrado ser del todo efectiva, y la esperanza secularizada de proyecci\u00f3n abierta de un futuro inminente y, por ello, pendiente una y otra vez, hasta que la promesa acaba por ser olvidada.<\/p>\n<p>En esa reiteraci\u00f3n queda pendiente, brillando por su ausencia, el origen, patente tan s\u00f3lo en la transmisi\u00f3n. En la religi\u00f3n cristiana, en el misterio trinitario, tambi\u00e9n es eternamente demasiado tarde, tanto para el Cristo como para Dios Padre, el llegar a ser Dios sin m\u00e1s, <em>simpliciter<\/em>, en s\u00ed, cuando en verdad son Personas trinitarias, para nosotros. Y es tambi\u00e9n, por ende, demasiado tarde para ser solamente, num\u00e9ricamente Dios Padre por un lado o Jes\u00fas de Nazareth por otro, puesto que ambos lo son de verdad en el transitus de la Cruz: all\u00ed donde al abandono del Padre (un abandono que supone un hundimiento del Padre mismo en las profundidades del Silencio) corresponde la entrega del Hijo: un movimiento de vaiv\u00e9n en cuyo entrecruzamiento, en cuya crux, se da Dios. No s\u00f3lo expiraci\u00f3n mortal (<em>religatio qua exsolvere<\/em>), sino tambi\u00e9n env\u00edo sobrenatural, espiritual (<em>religatio qua missio<\/em>): \u201cSe ha consumado [dijo], e inclinando la cabeza entreg\u00f3 el esp\u00edritu\u201d (Juan 19,30). Digamos, hoy: al inclinar su cabeza, \u00bfacaso no nos entreg\u00f3 el Esp\u00edritu, a nosotros: la democracia por venir?<\/p>\n<p>Como cabe apreciar, la filosof\u00eda por m\u00ed propugnada cree en esa entrega, de modo que, aunque en consecuencia todo lo f\u00ede al Esp\u00edritu, deber\u00e1 guardarse de ser edificante. Pero no por ello dejar\u00e1 de sondear y explorar al modo humano \u2013esto es, con el esfuerzo del concepto\u2013 las razones de la ineludible necesidad que tienen los hombres de edificaci\u00f3n. <em>Dixi<\/em>, mas no estoy seguro de que, con ello,<em> salvavi animam meam<\/em>.<\/p>\n<p><em>El autor es fil\u00f3sofo, investigador, docente y traductor. En 2017 recibi\u00f3 el doctorado Honoris Causa en la UNSAM.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El problema de la desvinculaci\u00f3n humana de lo trascendente y el aqu\u00ed y ahora del mercado puede habilitar un acercamiento entre democracia y religi\u00f3n. \u00bfPuede&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,1456],"tags":[1462,120,355,761,286,1129,2386],"class_list":["post-14544","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-filosofia","tag-cultura","tag-democracia","tag-filosofia","tag-fundamentalismo","tag-religion","tag-secularizacion","tag-trascendencia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3MA","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14544","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14544"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14544\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14547,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14544\/revisions\/14547"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14544"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14544"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14544"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}