{"id":14593,"date":"2018-05-10T17:00:40","date_gmt":"2018-05-10T20:00:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14593"},"modified":"2018-05-22T17:09:03","modified_gmt":"2018-05-22T20:09:03","slug":"aborto-el-dialogo-como-desafio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14593","title":{"rendered":"Aborto: el di\u00e1logo como desaf\u00edo"},"content":{"rendered":"<p>Ante el reciente debate sobre el aborto, los obispos argentinos hicieron semanas atr\u00e1s un llamado a \u201cun di\u00e1logo sincero y profundo que pueda responder a este drama, escuchar las distintas voces y las leg\u00edtimas preocupaciones que atraviesan quienes no saben c\u00f3mo actuar, sin descalificaciones, violencia o agresi\u00f3n\u201d. El tono sereno y mesurado del mensaje fue ampliamente elogiado e influy\u00f3 positivamente en los fieles, como qued\u00f3 demostrado en la Marcha por la Vida del 25 de marzo pasado, cuando miles de personas en todo el pa\u00eds se volcaron a las calles para expresar su rechazo al aborto de modo respetuoso y pac\u00edfico bajo el lema \u201cVale toda vida\u201d.<br \/>\nPero llamar al di\u00e1logo p\u00fablico en torno al aborto implica un desaf\u00edo exigente. Se trata de alcanzar un acuerdo operativo en un tema sumamente sensible, para lo cual quien desea dialogar sinceramente debe estar dispuesto a renunciar a expectativas maximalistas, aceptando que en el an\u00e1lisis del problema habr\u00e1 muchas diferencias inconciliables y que para consensuar medidas concretas ser\u00e1 necesario llegar a compromisos y rec\u00edprocas concesiones. Si los cat\u00f3licos participamos del debate con una posici\u00f3n demasiado r\u00edgida, \u00bfno terminaremos aislados en un rol meramente testimonial, quiz\u00e1s heroico pero pr\u00e1cticamente irrelevante?<br \/>\nNo podremos, en todo caso, invocar para ello el magisterio de la Iglesia, ya que \u00e9ste nos brinda elementos para poder participar en el debate con firmeza y flexibilidad a la vez, elementos que casi nunca se mencionan, a veces por desconocimiento y otras para no dar apariencia de debilidad. Se\u00f1alaremos los tres principales.<br \/>\nEn primer lugar, ning\u00fan texto del magisterio afirma directamente que el embri\u00f3n es persona. La Iglesia reconoce que su tradici\u00f3n en este punto no es un\u00e1nime, ya que importantes autores (entre ellos, Santo Tom\u00e1s) defendieron la tesis de que el alma espiritual no es infundida en el cuerpo desde el principio sino s\u00f3lo cuando ha alcanzado cierto grado de organizaci\u00f3n. Pero esto nunca impidi\u00f3 que el aborto fuera considerado un\u00e1nimemente un crimen, una falta grave, aunque la severidad de la pena pudiera variar seg\u00fan el per\u00edodo de la gestaci\u00f3n, y nunca se lo equiparara completamente a un homicidio.<br \/>\nLa ciencia actual, es cierto, aporta datos elocuentes que tornan imposible negar que se est\u00e1 ante un individuo humano distinto de sus progenitores. Aun as\u00ed, el car\u00e1cter personal de esta nueva vida no es un tema cient\u00edfico sino filos\u00f3fico. La Iglesia, sin cerrar el debate, tiene una clara preferencia por la animaci\u00f3n inmediata (\u201c\u00bfc\u00f3mo un individuo humano podr\u00eda no ser persona humana?\u201d se pregunta la declaraci\u00f3n <em>Donum vitae<\/em>), pero aun as\u00ed no hace depender totalmente la condena del aborto de esta posici\u00f3n: basta la probabilidad de que el embri\u00f3n sea persona para que deba ser tratado como tal, y que le correspondan los derechos propios de toda persona, en primer lugar, el derecho a la vida.<br \/>\nHoy por hoy es imposible llegar a un acuerdo extendido sobre el car\u00e1cter de persona del embri\u00f3n humano. Pero esto no debe bloquear el di\u00e1logo como si ese t\u00f3pico fuera la precondici\u00f3n ineludible para todo lo dem\u00e1s. Porque negar que sea persona no significa necesariamente considerarlo una simple cosa, propiedad de libre disponibilidad de los padres, o una parte del cuerpo materno. Lo razonable es al menos reconocer su car\u00e1cter de individuo humano merecedor de tutela jur\u00eddica, aunque dentro de los l\u00edmites impuestos por su especial\u00edsima realidad.<br \/>\nAc\u00e1 entra un segundo elemento digno de atenci\u00f3n. El embri\u00f3n, en efecto, est\u00e1 dentro de su madre. Esta situaci\u00f3n impone ciertos l\u00edmites al poder tutelar del Estado, ante todo, en el \u00e1mbito penal. La Iglesia reconoce, y lo afirma repetidamente, que la ley civil no puede querer abarcar todo el campo de la moral o castigar todas las faltas. La ley humana puede renunciar al castigo, pero no puede declarar honesto lo que sea contrario a los derechos fundamentales de toda persona. La hip\u00f3tesis de descriminalizar ciertos supuestos de aborto es mirada por el magisterio con disfavor, ya que se corre el riesgo de interpretar esta medida como una t\u00e1cita autorizaci\u00f3n. Aun as\u00ed, mientras la Iglesia rechaza taxativamente el reconocimiento de un derecho al aborto, no excluye totalmente la descriminalizaci\u00f3n de ciertos casos, ya que reconoce que con frecuencia debe tolerarse lo que en definitiva es un mal menor para evitar otro mayor.<br \/>\nEsta \u00faltima alternativa es ciertamente problem\u00e1tica, pero s\u00f3lo puede ser resuelta por consideraciones de prudencia jur\u00eddica, en atenci\u00f3n a sus consecuencias. En los dos casos mencionados por el art\u00edculo 86 del C\u00f3digo Penal \u2212el de riesgo de vida para la madre o el de violaci\u00f3n\u2212 m\u00e1s all\u00e1 del juicio moral sobre la decisi\u00f3n de abortar, la pregunta pertinente es si un Estado democr\u00e1tico tiene poder para imponer a la madre bajo sanci\u00f3n penal continuar el embarazo hasta su t\u00e9rmino. \u00bfNo ser\u00eda utilizarla como simple medio para un fin?<br \/>\nEventualmente, por an\u00e1logos argumentos podr\u00edan incorporarse algunas otras hip\u00f3tesis. En todos los casos, las conductas seguir\u00edan siendo consideradas disvaliosas, excepcionales, y estar\u00edan sujetas en su tratamiento a protocolos estrictos que eviten un abuso de estas causales, y que garanticen a la madre no simplemente una autonom\u00eda formal, sino tambi\u00e9n las condiciones, informaciones y acompa\u00f1amiento necesarios para que su decisi\u00f3n sea aut\u00f3noma en un sentido real, es decir, consciente, libre y adecuadamente informado.<br \/>\nPor \u00faltimo, si bien la Iglesia reconoce la importancia insoslayable del rol de la ley para la protecci\u00f3n de la vida, y el efecto pedag\u00f3gico (o anti-pedag\u00f3gico) que puede ejercitar sobre la sociedad, es bien consciente de que el poder de la ley tiene l\u00edmites, y que nada podr\u00eda la mejor ley contra una cultura y unas costumbres que pierdan el sentido de la dignidad de cada ser humano. El desaf\u00edo, en su \u00faltima profundidad, no es de naturaleza legal sino cultural. En todo caso, el rol de la ley no se acaba en su funci\u00f3n penal: \u201cLo que por el contrario incumbe a la ley es procurar una reforma de la sociedad, de las condiciones de vida en todos los ambientes, comenzando por los menos favorecidos, para que siempre y en todas partes sea posible una acogida digna del hombre a toda criatura humana que viene a este mundo. Ayuda a las familias y a las madres solteras, ayuda asegurada a los ni\u00f1os, estatuto para los hijos naturales y organizaci\u00f3n razonable de la adopci\u00f3n: toda una pol\u00edtica positiva que hay que promover para que haya siempre una alternativa concretamente posible y honrosa para el aborto\u201d (Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, Declaraci\u00f3n sobre el aborto procurado, 1974).<br \/>\nA esto se debe agregar la importancia de impartir una seria educaci\u00f3n en la responsabilidad sexual y el valor del matrimonio y la familia. Pero precisamente esta noci\u00f3n de responsabilidad personal \u2212tan central en la ense\u00f1anza de la Iglesia\u2212 se ha convertido en este debate en un tab\u00fa que nadie se atreve a infringir, cuando todos sabemos que lo que caracteriza a una persona adulta es precisamente la disposici\u00f3n a considerar y asumir las consecuencias previsibles de sus propios actos. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 se discute el tema del aborto como si la falta de responsabilidad fuera la regla y no la excepci\u00f3n? \u00bfY no estaremos asumiendo nosotros los creyentes de un modo inadvertido esta premisa?<br \/>\nEn resumen, el Estado no puede refugiarse en una posici\u00f3n de neutralidad frente al valor de toda vida humana: debe tutelar al individuo humano por nacer, aunque no pueda hacerlo del mismo modo que con los ya nacidos, ni pueda garantizar la misma protecci\u00f3n en todas las etapas de la gestaci\u00f3n. Estos l\u00edmites, sobre todo en el campo penal, deben ser compensados por una activa promoci\u00f3n de la dignidad de la vida humana en otros m\u00faltiples \u00e1mbitos con todos los medios a su disposici\u00f3n. Se abre as\u00ed toda una agenda para el di\u00e1logo p\u00fablico que los obispos reclaman. Pero para que este di\u00e1logo sea realista, deber\u00e1 partir del reconocimiento de que el Estado no puede sustituir la responsabilidad personal de los ciudadanos. De poco servir\u00eda su m\u00e1s firme compromiso con la vida frente a una sociedad adolescente, que exalta la \u201cliberaci\u00f3n\u201d sexual para escandalizarse despu\u00e9s de sus naturales consecuencias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante el reciente debate sobre el aborto, los obispos argentinos hicieron semanas atr\u00e1s un llamado a \u201cun di\u00e1logo sincero y profundo que pueda responder a&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[93,2405,101,1123,371,2406,1393],"class_list":["post-14593","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-aborto","tag-despenalizacion","tag-dialogo","tag-editorial","tag-embrion","tag-legalizacion","tag-persona"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3Nn","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14593","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14593"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14593\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14594,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14593\/revisions\/14594"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14593"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14593"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14593"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}