{"id":14653,"date":"2018-06-26T18:23:16","date_gmt":"2018-06-26T21:23:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14653"},"modified":"2018-06-26T18:23:16","modified_gmt":"2018-06-26T21:23:16","slug":"mas-alla-de-la-tolerancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14653","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la tolerancia"},"content":{"rendered":"<p>\u201cDefendi\u00f3 la tolerancia contra los dogmas y el pragmatismo contra la utop\u00eda\u201d, escribe en su reciente libro, <em>La llamada de la tribu<\/em>, Mario Vargas Llosa, cuando presenta al pensador franc\u00e9s Raymond Aron, muchas veces citado en nuestra revista. La idea de la tolerancia surge en el siglo XVII en el \u00e1mbito jur\u00eddico-religioso, y posteriormente los pensadores de la Ilustraci\u00f3n en el siglo XVIII la desarrollaron. Se suscita a partir de la Paz de Westfalia, cuando cat\u00f3licos y protestantes llegaron a la conclusi\u00f3n de que era preferible \u201ctolerar\u201d al otro (es decir, \u201csoportarlo\u201d) a seguir mat\u00e1ndose. Voltaire public\u00f3 en 1763 el <em>Tratado de la tolerancia<\/em>, y casi un siglo antes John Locke su <em>Carta sobre la tolerancia<\/em>, que acaso hoy nos parecer\u00edan pensamientos no demasiados tolerantes.<br \/>\nDe todas maneras, esta \u201cvirtud social\u201d se propone en modo opuesto a la segregaci\u00f3n o negaci\u00f3n del otro. Se\u00f1alaba Giovanni Sartori en un texto de 1998: \u201cEntender el pluralismo es tambi\u00e9n entender el significado de tolerancia, consenso, disenso y conflicto. Tolerancia no es indiferencia, no presupone indiferencia. Si somos indiferentes no tenemos inter\u00e9s: y aqu\u00ed se acaba todo\u201d. Por su parte, escrib\u00eda hace unos a\u00f1os Carlos Floria en una nota para CRITERIO: \u201cLa tolerancia involucra tres niveles: uno, es que siempre debemos dar razones de lo que consideramos intolerable; otro, es que no debemos tolerar un comportamiento da\u00f1ino; y el tercero es la reciprocidad: al ser tolerantes o al conceder tolerancia esperamos, como contrapartida, ser tolerados\u201d.<br \/>\nLa necesaria contraparte que le da su raz\u00f3n de ser a la tolerancia es, por lo menos, la incomodidad. Una incomodidad que molesta, que inquieta, que nos cuestiona, que fuerza todo tipo de actitudes:descalificar, denostar, etiquetar, y, finalmente, hasta destruir el objeto\/sujeto que incomoda.<br \/>\nSin embargo, ser tolerante no implica necesariamente abrirse, ni ponerse en el lugar del otro. Y es ah\u00ed donde esta actitud, que ha salvado y mejorado las condiciones de incontables vidas, al no seguir evolucionando se perfilar\u00eda como un \u201cvicio\u201d complaciente y condescendiente, sin demasiada capacidad de acci\u00f3n. Nuestro actual pluralismo, en cambio, exige valorar positivamente la existencia de diferencias, a\u00fan las ideol\u00f3gicas.<br \/>\nQuer\u00e1moslo o no, el espacio en que nos movemos es inevitablemente pluricultural, en el que toda cultura se nutre de otras. Que hoy ciertos grupos, relegados por ser minor\u00edas o haber carecido de la necesaria cohesi\u00f3n o convencimiento, reaccionen en forma agresiva o inc\u00f3moda (forzando la famosa tolerancia), discriminando a su vez, escrachando, desnud\u00e1ndose, haciendo piquetes o acampes, mostrando una actitud dudosamente democr\u00e1tica, no invalida la eventual justicia de sus reclamos. La coexistencia equitativa es un imperativo social que no s\u00f3lo har\u00e1 justicia a los excluidos, sino que tambi\u00e9n enriquecer\u00e1 a la sociedad en su conjunto; coexistencia equitativa que implica el reconocimiento de la diversidad cultural en los distintos niveles de identificaci\u00f3n individual y grupal, la revaloraci\u00f3n sin prejuicios del individuo dentro del marco de la diversidad y el reconocimiento formal e informal de los derechos culturales del otro.<br \/>\nLas voces que \u2013ancladas en el conservadurismo, en un mal entendido tradicionalismo o en cualquier tipo de integrismo cultural\u2013 no quieren reconocer el derecho de estos reclamos recurren a advertencias que hablan de los peligros del multiculturalismo, del relativismo de los valores, de la igualdad irrestricta, del \u201cposmodernismo\u201d. En realidad no existe una cultura que no sea el producto de diversos encuentros y, por otra parte, la que se niega a recibir nuevos aportes (fundamentalmente externos) est\u00e1 condenada a languidecer. Una cultura inm\u00f3vil es una cultura muerta. En todo caso, lo que se nos plantea actualmente es una discusi\u00f3n sobre la equidad. Y es esta discusi\u00f3n la que nos interroga concretamente en qu\u00e9 sociedad queremos vivir.<br \/>\nLas desigualdades y luchas que enfrentamos estar\u00edan indicando que s\u00f3lo con la tolerancia no alcanzar\u00eda para modelar un mundo m\u00e1s justo. Una coexistencia superadora requiere un esfuerzo m\u00e1s activo y generalizado, la capacidad de ver la realidad con los ojos y la historia del otro. Esfuerzo que tambi\u00e9n el otro debe realizar.<br \/>\nEn todo este proceso hay dos aspectos fundamentales que no deber\u00edan obviarse. El primero es el marco objetivo de la ley. Esta debe adecuarse y acompa\u00f1ar los cambios que la ciudadan\u00eda pide, pero no puede ser incumplida o transgredida. El segundo es que la aceptaci\u00f3n de lo pluricultural no implica desconocer cada cultura con sus valores y principios. Renunciar a la intolerancia no significa tampoco que todo sea aceptable. Se debe ser claro sobre lo que no es admisible. Muy probablemente los conflictos dentro de la sociedad tengan ra\u00edces reales, pero deben ser resueltos con los mecanismos que provee el orden jur\u00eddico. Lo que la coexistencia pide es pensar las distintas situaciones discordantes o de no encuentro desde la perspectiva del otro, sin por eso renunciar a la propia cultura.<br \/>\nIsaiah Berlin, al recibir un doctorado en la Universidad de Toronto en 1994, afirmaba: \u201cSi hemos de perseguir los valores humanos esenciales que nos rigen, es necesario establecer compromisos, compensaciones, medidas para evitar que ocurra lo peor. Los fines que perseguimos est\u00e1n generados por nuestra naturaleza com\u00fan, pero su exploraci\u00f3n tiene que controlarse hasta cierto grado: la libertad y la b\u00fasqueda de la felicidad pueden no ser del todo compatibles una con otra, as\u00ed como tampoco lo son la libertad, la igualdad y la fraternidad. De modo que debemos pesar y medir, pactar, conceder y prevenir la destrucci\u00f3n de una forma de vida por quienes se oponen a ella\u201d.<br \/>\nLa tolerancia, entonces,aunque gris, ser\u00eda un gran primer paso en nuestro pa\u00eds para superar paulatinamente desencuentros que da\u00f1an el tejido social, y muchas veces nos impiden concentrar las energ\u00edas en la construcci\u00f3n de un porvenir m\u00e1s justo y pacificado. Pero m\u00e1s all\u00e1 de la tolerancia se impone la coexistencia equitativa, mejor a\u00fan si es animada por la \u201camistad social\u201d. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cDefendi\u00f3 la tolerancia contra los dogmas y el pragmatismo contra la utop\u00eda\u201d, escribe en su reciente libro, La llamada de la tribu, Mario Vargas Llosa,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[2420,1123,2419],"class_list":["post-14653","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-coexistencia-equitativa","tag-editorial","tag-tolerancia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3Ol","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14653","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14653"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14653\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14656,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14653\/revisions\/14656"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14653"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14653"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14653"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}