{"id":14699,"date":"2018-07-10T20:14:56","date_gmt":"2018-07-10T23:14:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14699"},"modified":"2018-07-24T20:26:44","modified_gmt":"2018-07-24T23:26:44","slug":"otra-vez-en-ascuas-pero-distintas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14699","title":{"rendered":"Otra vez en ascuas, pero distintas"},"content":{"rendered":"<p>Hace apenas siete meses el oficialismo obtuvo un amplio triunfo en las elecciones de medio t\u00e9rmino, con el 42.3% de los votos, ganando en 13 de los 24 distritos y derrotando a Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner en la provincia de Buenos Aires. Entonces, los analistas pol\u00edticos y \u201ctodo el mundo\u201d dieron por sentada la reelecci\u00f3n del presidente Mauricio Macri en 2019. En rudo contraste, hoy vemos un gobierno a la defensiva, los preopinantes compiten en la cantidad de errores y defectos que le asignan y se duda de su reelecci\u00f3n.<br \/>\n\u00bfPura ciclotimia argentina o cuestiones m\u00e1s profundas? Un poco y un poco, porque nuestra evidente ciclotimia tiene ra\u00edces hondas. Son las de un pa\u00eds que cree haber vivido en un para\u00edso luego perdido, cuya data difiere seg\u00fan las subculturas y que c\u00edclicamente parece estar de nuevo al alcance. Con la previsible frustraci\u00f3n fluyen abundantes el enojo y la contrariedad, y los cr\u00edticos, muchos de ellos elogiosos hasta ayer, censuran hoy en tono altisonante y pagado de s\u00ed mismo, sin distinci\u00f3n de profesiones ni conocimientos. Tales tonalidades emotivas sorprenden por varias razones. La primera es que se habla de nuestra econom\u00eda como si ella fuera normal, pero hace mucho tiempo que dej\u00f3 de serlo. Somos el pa\u00eds de mayor decadencia econ\u00f3mica relativa en el \u00faltimo siglo y el \u00fanico que, en 73 a\u00f1os, no logr\u00f3 dejar atr\u00e1s la inflaci\u00f3n cr\u00f3nica. S\u00ed \u201clogramos\u201d, en cambio, derrotar a cuanto plan de estabilizaci\u00f3n se nos interpuso. As\u00ed llegamos a ser la \u00fanica econom\u00eda plenamente bimonetaria del mundo. Se usan los pesos para los consumos cotidianos, los salarios, los impuestos y parte del gasto p\u00fablico, pero se ahorra y se invierte en d\u00f3lares. Por esto, y por la expropiaci\u00f3n de los fondos previsionales en 2008, que liquid\u00f3 el ahorro y la capitalizaci\u00f3n, aunque fueran estatales, tampoco hay mercado de capitales dom\u00e9stico y se depende del financiamiento externo.<br \/>\nLa arrogancia tambi\u00e9n sorprende porque ignora u olvida las dificultades intr\u00ednsecas de la herencia econ\u00f3mica recibida en 2015. En esto el gobierno est\u00e1 pagando su grave error de no haber mostrado y explicado dicha herencia ni los costos de superarla, al impulso del enfoque new age de no pasar malas ondas, impulsado por el jefe de facto de la comunicaci\u00f3n oficial.<br \/>\nRecordemos brevemente el \u201ccombo\u201d recibido en diciembre de 2015. Un d\u00e9ficit fiscal de 42.000 millones de d\u00f3lares; el gasto p\u00fablico en un record de 41,2% del PIB (producto bruto interno), en parte por subsidios a los servicios p\u00fablicos de 4% del PIB, concentrados en el GBA y m\u00e1s de la mitad para sectores sociales pudientes. Tambi\u00e9n fue record la creaci\u00f3n de un mill\u00f3n y medio de empleos en el Estado nacional pero, sobre todo, en las provincias y municipios (2003-2015), que agravaron la ya muy baja productividad del sector p\u00fablico; la presi\u00f3n tributaria, incluyendo el impuesto inflacionario, tambi\u00e9n en record de 37.9% del PIB, y con la peor estructura del mundo por recaudar pocos impuestos progresivos y muchos distorsivos que castigan directamente a la inversi\u00f3n; esta hab\u00eda ca\u00eddo a s\u00f3lo 15,3% del PIB, por debajo de 132 entre 155 pa\u00edses; la tercera inflaci\u00f3n del mundo (2011-15); un ingreso por habitante menor en 2015 que en 2011; el cepo cambiario, un peso sobrevaluado en el mercado oficial y, para no extenderse, grandes deudas del Banco Central en el mercado de futuros de divisas.<br \/>\nLa sorpresa por la contundencia de las cr\u00edticas tiene una \u00faltima raz\u00f3n. En verdad, nuestra econom\u00eda anormal carece de teor\u00eda suficiente, de manual de operaciones y de \u201cprotocolo\u201d que prescriban una pol\u00edtica econ\u00f3mica con chances ciertas de \u00e9xito. Refiri\u00e9ndose a pa\u00edses normales, la revista The Economist ped\u00eda, hace poco, humildad a los economistas, dada la fragilidad de su ciencia. Por esto no es sorprendente que coexistan en nuestro pa\u00eds cuatro diagn\u00f3sticos distintos, y otras tantas propuestas, insuficientes o err\u00f3neas, sobre la pol\u00edtica econ\u00f3mica adecuada. El gobierno opt\u00f3 por el ahora famoso gradualismo, con reducci\u00f3n lenta del d\u00e9ficit fiscal, financiado en gran medida externamente, metas de inflaci\u00f3n ambiciosas y buscando apoyarse en el crecimiento y en la econom\u00eda mixta para minimizar el costo social. Como se vio crudamente en abril-mayo, pero se sab\u00eda desde el principio, la fuerte dependencia del financiamiento externo lo hac\u00eda muy fr\u00e1gil ante cambios en las expectativas externas o internas. Desde una defensa de la econom\u00eda de mercado con un Estado peque\u00f1o, la ortodoxia propugna, en cambio, un shock fiscal dr\u00e1stico. Adem\u00e1s de su magro apoyo social, su gran limitaci\u00f3n es suponer que tal propuesta ser\u00eda viable, algo m\u00e1s que dudoso en democracia, como se vio en el Rodrigazo de 1975 \u2013pese a ser realizado por un gobierno peronista\u2013 o en lo ocurrido en diciembre pasado en las calles y el 30 de mayo en el Congreso.<br \/>\nLas otras dos propuestas otorgan menor importancia al d\u00e9ficit fiscal que al del sector externo que, en 2016-17, pas\u00f3 de moderado y reprimido a grande y expl\u00edcito. El estructuralismo actualizado \u2013con adeptos en el radicalismo y en parte del peronismo\u2013 propone algo menos de mercado y de apertura y m\u00e1s Estado que el gradualismo, otorga prioridad a la pol\u00edtica cambiaria y tolera una inflaci\u00f3n m\u00e1s alta. La cuarta propuesta, la heterodoxia populista, encarnada en el kirchnerismo y en parte del peronismo, se insinu\u00f3 en 2003-2007 y lleg\u00f3 a su malhadada plenitud en 2007-2015. Busca maximizar los roles del Estado, del mercado interno y del consumo presente, despreocup\u00e1ndose del futuro, que lleg\u00f3 y estamos pagando. Los problemas que aparecen se enfrentan con m\u00e1s inflaci\u00f3n, m\u00e1s controles o ambos. Su aplicaci\u00f3n es una rareza mundial porque lleva al desastre de la Venezuela, hiperinflaci\u00f3n incluida.<br \/>\nDesechados el shock ortodoxo, por su inviabilidad social y pol\u00edtica y por ser injusto, y el populismo, por sus p\u00e9simos resultados, es de inter\u00e9s comparar los sobrevivientes: el gradualismo oficial y el estructuralismo actualizado (EA). \u00c9ste tiene tres problemas centrales. Primero, no contar con un an\u00e1lisis convincente de las relaciones entre la cuesti\u00f3n fiscal y la externa. Omite, por ejemplo, subrayar que un d\u00e9ficit fiscal financiado externamente \u2013ineludible en la Argentina de hoy\u2013 conduce a apreciar la moneda y es causa principal de la \u201crestricci\u00f3n externa\u201d. Si se insiste en lograr un \u201ctipo de cambio alto\u201d, aparece el segundo problema del estructuralismo actualizado, que es el aumento de la inflaci\u00f3n. C\u00e1lculos recientes muestran que, de haberse aplicado esta receta, la inflaci\u00f3n habr\u00eda llegado a cerca del 60% anual en 2016. Una aventura que, por nuestros antecedentes en la materia, luce a\u00fan m\u00e1s riesgosa que la del gradualismo.<br \/>\nUna tercera falencia de este \u00faltimo diagn\u00f3stico es no asumir que, para lograr una Argentina m\u00e1s volcada a la exportaci\u00f3n \u2013que cuenta con amplio consenso\u2013 y con menor inflaci\u00f3n, lo mejor que puede hacerse es recurrir al \u201ctesoro de competitividad\u201d oculto en los impuestos distorsivos, de magnitud astron\u00f3mica y \u00fanica en el mundo: 8,45% del PIB o 45.300 millones de d\u00f3lares. Impuestos \u201cdistorsivos\u201d \u2013que incluyen ingresos brutos, sus an\u00e1logos municipales, cr\u00e9ditos y d\u00e9bitos bancarios, retenciones a las exportaciones y otros\u2013 son los que aumentan directamente los costos, o bajan el precio, de producir. La eliminaci\u00f3n o reemplazo, total o parcial, de estos impuestos est\u00e1 por vez primera en marcha con el consenso fiscal Naci\u00f3n-provincias y con la reforma impositiva, aprobados en 2017. Su marcha es lenta por la restricci\u00f3n fiscal, pero hay, y urgen, caminos para acelerar esta reforma de modo compatible con la reducci\u00f3n del d\u00e9ficit, dando as\u00ed una respuesta cabal a la restricci\u00f3n externa que tantas veces fren\u00f3 a nuestra econom\u00eda, y m\u00e1s impulso a la inversi\u00f3n, que ayudar\u00edan hoy a la credibilidad del pa\u00eds.<br \/>\nEn el balance puede afirmarse que no fue desacertado optar por el gradualismo, pese a saberse que exist\u00eda el riesgo de una crisis como la que se manifest\u00f3 en abril y mayo. La crisis fue posibilitada tambi\u00e9n por variados errores de pol\u00edtica econ\u00f3mica, conflictos pol\u00edticos internos, la sequ\u00eda que quit\u00f3 7500 millones de d\u00f3lares y, muy relevante, una crisis de confianza financiera externa hacia los pa\u00edses emergentes. La turbulencia tom\u00f3 tal dimensi\u00f3n que la prudencia hizo aconsejable, pese al costo pol\u00edtico-simb\u00f3lico involucrado, tomar un seguro contra males mayores. El m\u00e1s barato, amplio (casi nadie pensaba en 50.000 millones de d\u00f3lares) y disponible es el del Fondo Monetario Internacional. Por cierto, su necesidad es una derrota del pa\u00eds y pone de manifiesto la gran dificultad de la Argentina para autogobernarse.<br \/>\nTambi\u00e9n es bueno recordar que nuestra anormalidad econ\u00f3mica naci\u00f3 de intensas pujas distributivas, arraigadas en desigualdades estridentes, a las que la pol\u00edtica no le encontr\u00f3 otra respuesta que \u201cestirar\u201d el Estado todo lo necesario, con gastos siempre superiores a los ingresos y que resultaron en inflaci\u00f3n cr\u00f3nica, bimonetarismo, destrucci\u00f3n del mercado de capitales dom\u00e9stico, defaults y pedidos de ayuda externa. Las fallas de la pol\u00edtica tambi\u00e9n se ven en estas semanas, con los senadores opositores uni\u00e9ndose, con algunas excepciones, para anular los aumentos de tarifas de servicios p\u00fablicos pese a carecer de competencias para ello. Curiosamente, los principal\u00edsimos beneficiarios de la ley votada por la que es c\u00e1mara federal por excelencia son los usuarios del Gran Buenos Aires. Pero lo peor fue, sin dudas, decidir gastar 110.000 millones de pesos sin proponer nada sobre su financiamiento. Una decisi\u00f3n tan irresponsable como todas las que han hecho de la Argentina un pa\u00eds anormal, correctamente vetada por el Poder Ejecutivo.<br \/>\nA pesar de todo, dada la seriedad de la situaci\u00f3n, ser\u00eda ideal que al menos algunas de las pol\u00edticas para salir de la crisis se basaran en acuerdos, tal como se hizo a fines del 2017. Intentarlo con el presupuesto 2019, como lo ha insinuado el gobierno, podr\u00eda ser la ocasi\u00f3n. As\u00ed podr\u00eda discutirse, por ejemplo, algo tan esencial como una pol\u00edtica pro-equidad capaz de armonizar las exportaciones agroindustriales con el consumo interno de alimentos, cuesti\u00f3n pendiente desde hace d\u00e9cadas. Un modo de hacerlo ser\u00eda transformar total o parcialmente la Asignaci\u00f3n Universal por Hijo en un subsidio al consumo de alimentos, con \u00e9nfasis en los m\u00e1s nutritivos. Se trata de un elemento clave para hacer m\u00e1s viable un tipo de cambio competitivo. Podr\u00eda y deber\u00eda financiarse con una contribuci\u00f3n de los sectores m\u00e1s pudientes, ya fuera en el impuesto a las ganancias o en el de bienes personales. Lograr este tipo de acuerdos ser\u00eda la mejor se\u00f1al interna y externa que podr\u00eda darse: que estamos mejorando nuestra capacidad de autogobierno.<br \/>\nA pesar del desasosiego de esta hora todav\u00eda es posible que las ascuas sobre las que caminamos resulten ser distintas que las del pasado, en tanto nos pueden conducir a un pa\u00eds con una vida p\u00fablica m\u00e1s institucional y a un desarrollo inclusivo y sostenible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor es miembro de la Academia Nacional de Ciencias Econ\u00f3micas y profesor em\u00e9rito del IAE-Universidad Austral.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace apenas siete meses el oficialismo obtuvo un amplio triunfo en las elecciones de medio t\u00e9rmino, con el 42.3% de los votos, ganando en 13&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[972,6],"tags":[1107,270,2223,137,2429],"class_list":["post-14699","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-nota-tapa","tag-deficit","tag-economia","tag-gradualismo","tag-inflacion","tag-llach"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3P5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14699","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=14699"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14699\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14702,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/14699\/revisions\/14702"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=14699"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=14699"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=14699"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}