{"id":14714,"date":"2018-08-02T17:04:41","date_gmt":"2018-08-02T20:04:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14714"},"modified":"2018-08-02T17:07:19","modified_gmt":"2018-08-02T20:07:19","slug":"debate-sobre-el-aborto-la-ausencia-del-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=14714","title":{"rendered":"Debate sobre el aborto: la ausencia del padre"},"content":{"rendered":"<p>Cuando escribo estas l\u00edneas, en el Congreso de la Naci\u00f3n se est\u00e1 discutiendo la ley sobre la despenalizaci\u00f3n y legalizaci\u00f3n del aborto. La tem\u00e1tica toca sensibilidades personales y despierta reacciones afectivas profundamente enraizadas en las propias biograf\u00edas \u2013m\u00e1s all\u00e1 de las conveniencias pol\u00edticas\u2013. Esa es una de las razones que dificultan un di\u00e1logo honesto que permita poner palabras a todos los impl\u00edcitos que suponen las decisiones de los legisladores.<br \/>\nLos grupos sociales que defienden los derechos de la mujer y los j\u00f3venes en general, r\u00e1pidamente tomaron posiciones y los debates se ideologizaron, profundizando grietas existentes y abriendo otras nuevas. Lejos de contribuir a crecer como comunidad, expresando una identidad compartida a\u00fan en la diversidad, las posiciones en pro o en contra de la ley se extremaron, trivializando los argumentos y exigiendo decisiones binarias. Las calles se ti\u00f1eron de pa\u00f1uelos celestes y verdes repitiendo sus consignas.<br \/>\nLa discusi\u00f3n exige definirse sobre la justificaci\u00f3n legal y moral de la conducta a tomar ante un embarazo no deseado, sin considerar que esta situaci\u00f3n es el resultado final de una secuencia de conductas, actitudes, valores y creencias ante la sexualidad y el modo de ejercerla.<br \/>\nEs cierto que los abortos no dejar\u00e1n de existir cualquiera sea el resultado de la ley y que una legislaci\u00f3n adecuada permitir\u00e1 evitar injusticias y desalentar a los que lucran con su pr\u00e1ctica. Sin embargo, cabe prestar atenci\u00f3n a los argumentos desde los cuales se fundamenta su defensa cuando se plantea como \u201cel derecho de la mujer a disponer de su propio cuerpo\u201d porque expone a confusiones. Si bien dicha afirmaci\u00f3n es apropiada para la mujer adulta cuando se trata de su salud o de su est\u00e9tica, su aplicaci\u00f3n a la decisi\u00f3n sobre su embarazo implica la consideraci\u00f3n del nuevo ser como un producto indiferenciado de s\u00ed misma.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de las opiniones acerca del momento en que comienza la vida, intentando  justificar la licitud del aborto, y de los planteos filos\u00f3ficos sobre el momento en que se adquiere la jerarqu\u00eda de persona, desde las ciencias m\u00e9dicas no hay discusi\u00f3n acerca del hecho incontrastable de que en el \u00f3vulo fecundado hay una explosi\u00f3n de vida gen\u00e9ticamente novedosa, identificable como distinta a la de la madre que concibe, conteniendo 23 pares de cromosomas diferentes provenientes de un origen femenino y uno masculino. Lejos de ser un manojo de c\u00e9lulas, el primer estadio del \u00f3vulo fecundado demuestra ya una organizaci\u00f3n con toda la informaci\u00f3n que permitir\u00e1 el desarrollo de una tan compleja como asombrosa sucesi\u00f3n de divisiones y diferenciaciones celulares que dar\u00e1n origen a un hombre o una mujer que vivir\u00e1 en esta tierra una cantidad variable de a\u00f1os.<br \/>\nEse embri\u00f3n, que a partir del sexto d\u00eda de vida comienza su implantaci\u00f3n en el \u00fatero, alberga los genes que van a permitir el desarrollo embrionario por s\u00ed mismo, pero necesita del cuerpo de la madre para obtener nutrientes y ox\u00edgeno, sin los cuales no puede sobrevivir.<br \/>\nAs\u00ed, desde el vamos, se configura la relacionalidad constitutiva de la condici\u00f3n humana.  Hay un v\u00ednculo fundante que se expresa biol\u00f3gicamente por la uni\u00f3n entre un \u00f3vulo y un espermatozoide, y  para su desarrollo requiere del soporte vital que le aporta el cuerpo materno en su etapa intrauterina y del afecto y el cuidado de quienes lo reciban cuando nazca.<br \/>\nDada la realidad corporal femenina como el lugar del encuentro y el desarrollo del nuevo hu\u00e9sped, el tema de la vida del ni\u00f1o por nacer se considera como de su exclusiva competencia, negando la uni\u00f3n fundante y su identidad \u00fanica, diferente e irrepetible revelada en su ADN.<br \/>\nSin embargo, el reconocimiento de esa realidad puede negarse o suprimirse de la conciencia de la mujer gestante por variadas razones. A veces es una decisi\u00f3n voluntaria de oponerse llanamente a la posibilidad de hacerse cargo de un hijo en ese momento o en las circunstancias en que fue concebido. En otras ocasiones es la soledad en la que debe afrontar la situaci\u00f3n o las condiciones de extrema carencia en que ocurre, lo que las obliga a vivir un duelo que no ocurrir\u00eda en presencia de  otros apoyos. Pero muchas veces es la consecuencia de la sumisi\u00f3n a mandatos culturales vigentes que se expanden con la rapidez que la \u00e9poca condiciona. Una poblaci\u00f3n de adolescentes inmaduras y mal informadas, pertenecientes a distintos niveles socioculturales, comienzan a ejercer su sexualidad con una enorme ignorancia acerca de la cualidad de su participaci\u00f3n en la misma y de las consecuencias que pudiera acarrearles.<br \/>\nPara que una mujer pueda dar un s\u00ed a la nueva vida es necesario que haya alcanzado una capacidad relacional suficiente como para reconocer la alteridad, es decir, la existencia de otros diferentes a s\u00ed misma y no tratar sus vinculaciones sexuales como meras proyecciones de su propio deseo y al producto de estas como clones de s\u00ed misma, o como un cuerpo extra\u00f1o del que necesita liberarse. A veces la sola presencia de este hu\u00e9sped inesperado despierta su conciencia de la nube narcisista en que vive, y otras veces, cuando esa vida es anulada, ser\u00e1 su recuerdo y la posibilidad de lo que hubiera sido, lo que la sana de su encierro.<br \/>\nClaro que la conciencia del hijo como otro no es una vivencia que se puede pedir a todos, ya que la capacidad para vivir la sexualidad integrada al v\u00ednculo y reconocer su incre\u00edble posibilidad de dar nueva vida, no es algo que est\u00e9 dado, sino el resultado de un proceso de maduraci\u00f3n vincular posibilitado desde la m\u00e1s temprana infancia y luego legitimado por el grupo de influencia socio cultural. Por eso estas consignas que flamean en las pancartas y se viralizan en las redes son tan importantes.<br \/>\nPor otra parte, ese hu\u00e9sped denuncia irrefutablemente la intervenci\u00f3n de otro diferente, puede referirse a un hombre que conoce su presencia en el interior m\u00e1s identitario de ese embri\u00f3n y, conoci\u00e9ndola, la acepta, adquiriendo en ese momento el nombre de padre, o la rechaza, a trav\u00e9s de la amenaza o la indiferencia. Pero tambi\u00e9n puede ser un desconocido inidentificable en la promiscuidad de encuentros sin nombre y a veces sin conciencia, o a un agresor con conductas criminales. Cada situaci\u00f3n implica contextos diferentes que modifican la vivencia del embarazo y exigen consideraci\u00f3n espec\u00edfica.<br \/>\nSin embargo,  la apelaci\u00f3n a la voz de ese otro participante innegable en el origen de la nueva vida, no se escucha en los debates. El aborto se considera un derecho de la mujer y se lo trata como tal. La afirmaci\u00f3n de que si en la C\u00e1mara de Diputados hubiese habido paridad de g\u00e9nero la ley ya hubiera salido, confirma lo dicho. Se considera que los hombres no tienen injerencia en el tema.<br \/>\nLa mujer asume el rol que ella misma se adjudica como una defensa de su libertad. Por su parte, los posibles padres no reclaman ni siquiera el derecho a estar informados en una retirada c\u00f3mplice y enga\u00f1osa porque tras la fachada de defender el derecho de ella a decidir sobre s\u00ed misma est\u00e1n justificando su propio derecho a ejercer una sexualidad sin compromiso en el v\u00ednculo con la mujer ni en las consecuencias de su acci\u00f3n.<br \/>\nNo se escuchan muchas referencias a la existencia de un padre exigiendo su derecho a saber que hay un fruto sobre el que tiene una palabra, y a exigir su participaci\u00f3n en la decisi\u00f3n. Antes bien, aparece un hombre confortable en este planteo sobre ella y su embarazo que lo libra del dolor de la decisi\u00f3n, del inmenso vac\u00edo que deja en \u00e9l el saber que puede dar vida a un ser que sale de sus mismos genes y dar\u00eda prolongaci\u00f3n a su existencia. S\u00f3lo cuatro diputados hicieron referencia concreta a  este tema.<br \/>\nEs cierto que llev\u00f3 mucho tiempo a la humanidad lograr que el hombre se sintiera unido a su paternidad, ya que la historia revela un sinf\u00edn de situaciones en las que los hombres derramaron su semen por doquier sin querer saber qu\u00e9 pasaba con sus hijos. Entre otras cosas, as\u00ed se pobl\u00f3 nuestra Am\u00e9rica.<br \/>\nTambi\u00e9n la tradici\u00f3n cat\u00f3lica llev\u00f3 a los altares la figura de Mar\u00eda y su Hijo a partir del dogma de su virginal concepci\u00f3n del Hijo de Dios silenciando o minusvalorando la figura de Jos\u00e9, tan bellamente rescatada por el escritor polaco Jan Dobraczynski en su libro La sombra del padre. Poco se ha reflexionado acerca de que la posibilidad plena de esa sagrada concepci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo a partir de la aceptaci\u00f3n de Jos\u00e9 del Misterio que estaba haci\u00e9ndose realidad en el vientre de su mujer y, poni\u00e9ndose a su lado, la cuid\u00f3, acompa\u00f1\u00f3 y encontr\u00f3 el lugar desde el cual el nacimiento irradi\u00f3 luz a la humanidad.<br \/>\nEn los contextos de pobreza culturalmente marginal, donde las mujeres est\u00e1n a cargo de los hijos, de ganar el dinero, de sostener los v\u00ednculos, pero sometidas por la violencia, el alcohol, la delincuencia y el machismo, ellas se aproximan a la fe buscando una figura que las ayude a tolerar su situaci\u00f3n. Muchas veces encuentran en Mar\u00eda a la madre sola que asume el destino de su hijo; y si bien esta identificaci\u00f3n las ayuda a sostener sus propias vidas, no reclaman a un hombre que sigue perdido en la noche de sus pulsiones. As\u00ed, la figura del padre se desdibuja, desaparece, y esa situaci\u00f3n se naturaliza y se legitima al excluirlo de sus responsabilidades.<br \/>\nEn una sociedad que exige transparencia en los v\u00ednculos, que condena el ejercicio de la violencia y clama por la verdad, dif\u00edcilmente se puedan seguir aceptando estas posturas. Repetidas como argumentos que embanderan a ni\u00f1os y adolescentes que se inician en la sexualidad, el mensaje que transmiten es peligrosamente ambiguo.<br \/>\nEn lo que respecta a los varones, se traduce como aliento a actuar su pulsi\u00f3n sin preocuparse por las consecuencias, d\u00e1ndose el lujo incluso de desconocerlas, ya que, si la pastilla del d\u00eda despu\u00e9s no funciona, el aborto est\u00e1 al alcance de cualquiera; si ella no toma esa decisi\u00f3n, \u00e9l no siente escr\u00fapulos de ning\u00fan tipo. Puede as\u00ed usar y tambi\u00e9n abusar de su sexualidad seg\u00fan su antojo, excepto el cuidarse acerca de las enfermedades de transmisi\u00f3n sexual que podr\u00edan ocasionarle un inconveniente mayor. Ya ni siquiera es necesario conseguir el dinero para el aborto que en \u00e9pocas no tan lejanas facilitaban los padres en esa complicidad viril entre padres e hijos, estimulante de una sexualidad narcisista y mentirosa.<br \/>\nLas adolescentes, a su vez, alentadas por los argumentos en debate, sienten que su derecho a la sexualidad no puede verse observado por ninguna condici\u00f3n de g\u00e9nero ya que hoy puede hablarse de paridad total al liberarse la maternidad de la determinaci\u00f3n biol\u00f3gica, hasta que ellas decidan aceptarla. Entonces, a una edad muy temprana, piden a sus madres que las lleven al ginec\u00f3logo para ser aconsejadas sobre los mejores m\u00e9todos de anticoncepci\u00f3n, pero no se les dice que ellas deber\u00e1n asumir los riesgos f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos de una concepci\u00f3n no deseada en un v\u00ednculo no v\u00e1lido. Cuando a pesar de todas las t\u00e9cnicas de contracepci\u00f3n el m\u00e9todo falle, nadie le dir\u00e1 tampoco las complicaciones para su salud que pueden derivarse del uso de la pastilla del d\u00eda despu\u00e9s, ni lo que les puede significar afrontar un aborto. Es de p\u00fablico conocimiento el riesgo de que abortar se convierta incluso en el m\u00e9todo elegido para ejercer promiscuamente su sexualidad. Pero los pap\u00e1s de estas chicas parecen tan ajenos a las consecuencias de la modalidad sexual de ellas como sus compa\u00f1eros ocasionales, evit\u00e1ndose a s\u00ed mismos situaciones de confrontaci\u00f3n desagradables para la armon\u00eda del v\u00ednculo.<br \/>\nUna cultura propiciadora del hedonismo y su sustrato narcisista hasta l\u00edmites enfermizos se aterroriza ante la posibilidad de plantear alg\u00fan l\u00edmite a la realizaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n sexual aunque el modo de expresarla implique la destrucci\u00f3n de las personas. La apelaci\u00f3n a la educaci\u00f3n sexual tal como se imparte, estimula a la mujer a hacer uso de su sexualidad en la modalidad hiperkin\u00e9tica y vol\u00e1til que tipifica la sexualidad masculina sin considerar que su modo emocional, a\u00fan cuando culturalmente construido, es intr\u00ednsecamente diferente.<br \/>\nQue los hombres no vacilen a la hora de apoyar el derecho omnipotente de la mujer con respecto a su descendencia implica que ellos no han podido asumir lo m\u00e1s espec\u00edfico de la funci\u00f3n paterna: ser los cuidadores y protectores de la vida que engendran dejando al posible hijo ante el triunfo de la ley del m\u00e1s fuerte. Curiosa situaci\u00f3n en un pa\u00eds que tanto sufri\u00f3 la opresi\u00f3n del uso del poder sin respeto por la ley.<br \/>\nLa defensa de la mujer desde los conceptos de g\u00e9nero, v\u00e1lidos en cuanto al reclamo de ancestrales sometimientos y diferencias vigentes en distintos \u00e1mbitos de la vida social y laboral, entran en un sendero muy peligroso para ella, cuando en pos de una igualdad de derechos niega la igualdad de responsabilidades, cargando \u00e9stas enteramente sobre sus hombros, es decir, sobre su cuerpo. Involuntariamente propicia un infantilismo viril ya que las experiencias sexuales van configurando una poderosa representaci\u00f3n del s\u00ed mismo. En todo caso, cada mujer, a trav\u00e9s del hombre que acepta, construye el hombre deseable. Y viceversa.<br \/>\nUna educaci\u00f3n sexual integral supone no s\u00f3lo la instrucci\u00f3n sobre m\u00e9todos anticonceptivos eficaces, sino el acompa\u00f1amiento para una maduraci\u00f3n en los v\u00ednculos que incluye la integraci\u00f3n de los afectos, las emociones, los ideales, los miedos, las esperanzas, las fantas\u00edas, los proyectos personales, la espiritualidad, la persona entera. De lo contrario no es integral sino disociada de la intimidad del ser personal.<br \/>\nLa ley que se debate debe considerarse apelando al tipo de sociedad que queremos tener. Los seres humanos no somos animales sexuales biol\u00f3gicos, sino seres socio-culturales que actuamos en contextos ling\u00fc\u00edsticos que dan sentido a nuestras acciones.  El significado que damos a los v\u00ednculos sexuales se deriva de las formas de relacionarnos y de las palabras con que los expresamos pero circularmente, a su vez, resignifican un modo de vivir con otros.<br \/>\nLa sexualidad asumida supone la mutualidad y reciprocidad de responsabilidades en lo que se consiente y decide. Ac\u00e1 se van abriendo numerosos cap\u00edtulos para pensar, compartir, debatir y aprender juntos a partir de las razones del otro. Por eso asusta tanto la superficialidad de las posturas y la ausencia de la voz paterna. <\/p>\n<p><em>Alicia Zanotti de Savanti, autora del art\u00edculo, es Terapeuta Familiar<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando escribo estas l\u00edneas, en el Congreso de la Naci\u00f3n se est\u00e1 discutiendo la ley sobre la despenalizaci\u00f3n y legalizaci\u00f3n del aborto. 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