{"id":15368,"date":"2018-09-03T19:10:28","date_gmt":"2018-09-03T22:10:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15368"},"modified":"2018-10-03T19:14:49","modified_gmt":"2018-10-03T22:14:49","slug":"dylan-thomas-y-la-musica-de-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15368","title":{"rendered":"Dylan Thomas y la m\u00fasica de las palabras"},"content":{"rendered":"<p><em>En 1951, un joven que estudiaba la obra del escritor brit\u00e1nico Dylan Thomas (1914-1953) le escribi\u00f3 algunas preguntas que fueron respondidas por el autor y luego publicadas por primera vez en castellano en la revista Sur (N. 283, 1963). La primera se refer\u00eda a por qu\u00e9 comenz\u00f3 a escribir poes\u00eda. El entrevistado ilustr\u00f3 con sus primeros recuerdos la relaci\u00f3n \u00edntima que entablan m\u00fasica y poes\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>Para responder a esta pregunta dir\u00eda que en primer lugar quer\u00eda escribir poes\u00eda porque me hab\u00eda enamorado de las palabras. Los primeros poemas que conoc\u00ed fueron canciones infantiles y, antes de poder leerlas, me hab\u00eda enamorado de sus palabras, s\u00f3lo de sus palabras. Lo que las palabras representan, simbolizan o quer\u00edan decir ten\u00edan una importancia muy secundaria; lo que importaba era su sonido cuando las o\u00eda por primera vez en los labios de la remota e incomprensible gente mayor que, por alguna raz\u00f3n, viv\u00eda en mi mundo. Y para m\u00ed esas palabras eran como pueden ser para un sordo de nacimiento que ha recuperado misteriosamente el o\u00eddo: los ta\u00f1idos de las campanas, los sonidos de instrumentos musicales, los rumores del viento, el mar y la lluvia, el ruido de los carros del lechero, los golpes de los cascos sobre el empedrado, el jugueteo de las ramas contra el vidrio de una ventana. No me importaba lo que dec\u00edan las palabras, ni tampoco lo que le sucediera a Jack, a Jill, a la Madre Oca y a todos los dem\u00e1s; me importaban las formas sonoras que sus nombres y las palabras que describ\u00edan sus acciones creaban en mis o\u00eddos; me importaban los colores que las palabras arrojaban a mis ojos. Me doy cuenta de que quiz\u00e1, mientras repienso todo aquello, estoy idealizando mis reacciones ante las simples y hermosas palabras de estos poemas puros, pero eso es todo lo que puedo recordar, aunque el tiempo haya podido falsear mi memoria. Me enamor\u00e9 inmediatamente \u2013\u00e9sta es la \u00fanica expresi\u00f3n que se me ocurre\u2013, y todav\u00eda estoy a merced de las palabras, aunque ahora a veces, porque conozco muy bien algo de su conducta, creo que puedo influir levemente en ellas, y hasta he aprendido a dominarlas de vez en cuando, lo que parece gustarles. Inmediatamente empec\u00e9 a trastabillar detr\u00e1s de las palabras. Y cuando yo mismo empec\u00e9 a leer los poemas infantiles y, m\u00e1s tarde, otros versos y baladas, supe que hab\u00eda descubierto las cosas m\u00e1s importantes que pod\u00edan existir para m\u00ed. All\u00ed estaban, aparentemente inertes, hechas s\u00f3lo de blanco y negro, pero de ellas, de su propio ser, surg\u00edan el amor, el terror, la piedad, el dolor, la admiraci\u00f3n y todas las dem\u00e1s abstracciones imprecisas que tornan peligrosas, grandes y soportables nuestras vidas ef\u00edmeras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1951, un joven que estudiaba la obra del escritor brit\u00e1nico Dylan Thomas (1914-1953) le escribi\u00f3 algunas preguntas que fueron respondidas por el autor y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[1462,2451,960],"class_list":["post-15368","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cultura","tag-dylan-thomas","tag-letras"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-3ZS","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15368","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15368"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15368\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15371,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15368\/revisions\/15371"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}