{"id":15432,"date":"2018-11-06T20:03:38","date_gmt":"2018-11-06T23:03:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15432"},"modified":"2018-11-06T20:41:57","modified_gmt":"2018-11-06T23:41:57","slug":"las-migraciones-en-el-sistema-mundial-capitalistay-el-caso-de-la-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15432","title":{"rendered":"Las migraciones en el sistema mundial capitalista y el caso de la Argentina"},"content":{"rendered":"<p>El sistema mundial capitalista, nacido en el siglo XVI en Europa y dominando el mundo desde entonces, se divide en tres categor\u00edas de pa\u00edses y regiones: los centrales, los semi-perif\u00e9ricos y los perif\u00e9ricos. Cada uno de ellos se define por el poder\u00edo militar, la capacidad de generar tecnolog\u00eda propia y la relativa ventaja o desventaja en los flujos financieros y comerciales a trav\u00e9s del mundo. La relativa posici\u00f3n de pa\u00edses y regiones puede variar dentro del sistema, aunque \u00e9ste permanece estable. As\u00ed Espa\u00f1a, potencia central en el primer ciclo de acumulaci\u00f3n capitalista,fue posteriormente descendiendo hasta convertirse en pa\u00eds semi-perif\u00e9rico en el siglo XIX. De la misma manera, los Estados Unidos, colonia brit\u00e1nica por tres siglos, fue ascendiendo a partir de su independencia pol\u00edtica hasta convertirse en centro del sistema mundial a partir de la primera guerra mundial.<br \/>\nAlgo parecido podr\u00eda haber ocurrido con la Argentina, pero no fue as\u00ed. Aunque hacia fines del siglo XIX el pa\u00eds se aproximaba a los centros del sistema mundial por su poder\u00edo econ\u00f3mico, una serie de desventurados eventos y crisis pol\u00edticas en el siguiente siglo mantuvieron a la naci\u00f3n firmemente anclada en la semi-periferia, amenazando incluso con empujarla hacia los niveles inferiores del sistema mundial. Tal resultado no ocurri\u00f3, pero el pa\u00eds nunca logr\u00f3 acceder al reducido c\u00edrculo de las potencias centrales. Es cierto que su posici\u00f3n geogr\u00e1fica no ayudaba al encontrarse a gran distancia de los centros del sistema en Europa y Am\u00e9rica del Norte, pero tambi\u00e9n es cierto que otros pa\u00edses con la misma desventaja geogr\u00e1fica s\u00ed lograron consolidarse como parte integral del sistema dominante. Tal es el caso de Australia y Nueva Zelandia.<br \/>\nLa diferencia radic\u00f3 en la calidad de las instituciones y a su continuidad y predictibilidad a trav\u00e9s del tiempo. Desde su consolidaci\u00f3n en el siglo XVIII como factor \u00fanico y dominante en el mundo, queda claro que al capital \u201cno le gustan\u201d las sorpresas ni los rompimientos institucionales y que huye de ellos, prefiriendo invertir y consolidarse en aquellos pa\u00edses y regiones que ofrecen estabilidad y garant\u00edas fiables. Tal es el caso de Australia y Nueva Zelandia, pa\u00edses que copiaron casi integralmente el marco legal e institucional ingl\u00e9s y precisamente lo opuesto a la Argentina, cuya historia \u2013como se\u00f1ala Alejandro Grimson (2012)\u2013 se caracteriza por la discontinuidad institucional y repetidos cambios de rumbo.<br \/>\nSea como fuere, la condici\u00f3n de semi-periferia de la Argentina se asocia a dos caracter\u00edsticas importantes en relaci\u00f3n con los flujos migratorios hacia ella. Primero, no ocurren al mismo tiempo que en los pa\u00edses centrales y, en general, toman m\u00e1s tiempo en surgir y consolidarse. Segundo, en su condici\u00f3n de integrante intermedio del sistema mundial, el pa\u00eds es a la vez receptor y expulsor de migrantes. Conviene explicar m\u00e1s en detalles ambas caracter\u00edsticas.<br \/>\nLas grandes migraciones que acompa\u00f1aron la constituci\u00f3n del sistema mundial en los \u00faltimos quinientos a\u00f1os comprenden cuatro tipos principales: a) las migraciones de colonos europeos; b) las migraciones de esclavos africanos; c) las migraciones \u201creclutadas\u201d de trabajadores de Europa y Asia; d) las migraciones \u201cespont\u00e1neas\u201d desde pa\u00edses perif\u00e9ricos en Asia, \u00c1frica y las Am\u00e9ricas.<br \/>\nLas migraciones de colonos siguieron al descubrimiento de Am\u00e9rica en el siglo XV y su posterior colonizaci\u00f3n por parte de Espa\u00f1a, Inglaterra, Francia y Portugal. Se trata de desplazamientos de poblaci\u00f3n de las metr\u00f3polis europeas destinados a ocupar las nuevas colonias, desplazando o esclavizando a la poblaci\u00f3n nativa. Todas las potencias europeas confrontaron el problema de c\u00f3mo poblar los grandes territorios ocupados en las Am\u00e9ricas y posteriormente en Asia y \u00c1frica y lo hicieron incentivando a sus propios habitantes a desplazarse hacia ellos (Arrighi,1994).<br \/>\nEl exterminio de las poblaciones nativas por su explotaci\u00f3n o por enfermedades europeas contra las cuales no ten\u00edan defensa condujo al derrumbe demogr\u00e1fico de las Am\u00e9ricas en los siglos XVI y XVII. Frente a ese hecho y la imperiosa necesidad de reemplazar a los nativos desaparecidos por otra fuerza laboral, las potencias europeas recurrieron a la importaci\u00f3n masiva de esclavos de \u00c1frica. El desplazamiento de esclavos de \u00c1frica a las Am\u00e9ricas se constituy\u00f3 de esta forma en la migraci\u00f3n laboral predominante en el mundo por tres siglos \u2013desde el XVI hasta mediados del XIX\u2013.<br \/>\nEl fin de la trata negrera en el siglo XIX, debido a la evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica de los pa\u00edses europeos y la menor necesidad econ\u00f3mica de esclavos por la potencia dominante (Gran Breta\u00f1a) conllev\u00f3 una disminuci\u00f3n de las migraciones laborales a nivel mundial por algunas d\u00e9cadas. Sin embargo, el desarrollo industrial en la segunda mitad de ese siglo y a principios del XX gener\u00f3 nuevas necesidades de mano de obra que esta vez no pod\u00edan llenarse con esclavos. Las grandes empresas y los gobiernos recurrieron entonces al reclutamiento deliberado entre las masas campesinas de la periferia del sistema capitalista \u2013en Italia meridional, Polonia, Rusia, Turqu\u00eda, etc.\u2013, ofreciendo incentivos econ\u00f3micos y transporte gratuito a trav\u00e9s del Atl\u00e1ntico. Tal fue el origen de las grandes masas inmigrantes que nutrieron el desarrollo industrial norteamericano durante ese periodo e hicieron posible el crecimiento de las haciendas cafeteras en el sur de Brasil pese al fin de la esclavitud (Tilly, 1978; Thomas, 1971; Portes y Walton, 1981).<br \/>\nEn India y China tambi\u00e9n se reclutaron trabajadores para suplir la mano de obra esclava en las plantaciones de Centroam\u00e9rica y el Caribe y para la construcci\u00f3n de los ferrocarriles trans-continentales en Am\u00e9rica del Norte. La Primera Guerra Mundial y la Gran Depresi\u00f3n de los a\u00f1os treinta pusieron fin a esta fase de las migraciones globales. Aunque el reclutamiento deliberado de trabajadores contin\u00faa hasta nuestros d\u00edas, ocurre en mucha menor escala que hace apenas un siglo.<br \/>\nLa etapa siguiente consisti\u00f3 en el movimiento \u201cespont\u00e1neo\u201d de inmigrantes, esta vez no reclutados pero que vienen por su propia cuenta atra\u00eddos por los mejores salarios y las mejores condiciones de vida en los pa\u00edses centrales (Portes y Rumbaut, 2014; Castles, 2004). La creciente integraci\u00f3n del sistema mundial ha llevado esta informaci\u00f3n,as\u00ed como nuevas expectativas de consumo, a los pa\u00edsesperif\u00e9ricos y, expulsados de los mismos por la pobreza y opresi\u00f3n pol\u00edtica, buena parte de su poblaci\u00f3n se auto-motiva a buscar mejores condiciones a trav\u00e9s de la migraci\u00f3n, legal o ilegal, a las naciones avanzadas. De este modo, los pa\u00edses centrales ya no necesitan esclavizar trabajadores ni reclutarlos, sino que se hallan en la m\u00e1sc\u00f3moda posici\u00f3n de regular flujos auto-iniciados desde la periferia. En el momento actual, estos flujos alcanzan tal tama\u00f1o que amenazan la integridad cultural e institucional de los pa\u00edses receptores y se torna entonces necesario reducirlos o suprimirlos del todo (Freeman, 1995;Hollifield, 2004; Portes y de Wind, 2004).<br \/>\n\u00bfPero esta s\u00edntesis de los grandes movimientos migratorios a trav\u00e9s de los siglos, que tiene que ver con la Argentina? Ocurre que cada uno de los tipos mencionados tuvo su equivalente en el Cono Sur de las Am\u00e9ricas, pero de forma atenuada o con prop\u00f3sitos distintos a las ocurridas en los pa\u00edses centrales del sistema mundial. Primero, se dio un movimiento colonizador desde Espa\u00f1a hacia las Provincias del Plata que cre\u00f3 ciudades y organiz\u00f3 la producci\u00f3n agr\u00edcola y ganadera de la regi\u00f3n. Sin embargo, tal colonizaci\u00f3n no ocurri\u00f3 con el mismo \u00edmpetu y los grandes n\u00fameros de migrantes que acompa\u00f1aron la ocupaci\u00f3n de otras colonias europeas, inclusive las de la propia Espa\u00f1a. La relativa ausencia de metales preciosos y de condiciones adecuadas para la creaci\u00f3n de plantaciones cafetaleras o azucareras restaron incentivos a la migraci\u00f3n masiva de colonos a partir de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica (Hardoy; Morse).<br \/>\nDe la misma manera, aunque hubo migraci\u00f3n de esclavos africanos hacia el R\u00edo de la Plata, este movimiento nunca alcanz\u00f3 la magnitud de los registrados en el Caribe o hacia las plantaciones algodoneras en Am\u00e9rica del Norte y cafetaleras en Brasil. La producci\u00f3n ganadera y triguera de la pampa no requiri\u00f3 de grandes fuerzas laborales ni de explotaci\u00f3n intensiva, como ocurri\u00f3 en las plantaciones azucareras de Cuba y las \u201cfazendas\u201d cafetaleras del Brasil. De esta forma, la contribuci\u00f3n africana a la composici\u00f3n demogr\u00e1fica de las Provincias del Plata qued\u00f3 reducida a m\u00ednimos, salvo en provincias del noroeste colindantes con el Brasil.<br \/>\nLa segunda mitad del siglo XIX fue testigo de un vigoroso esfuerzo por parte del Gobierno argentino por reclutar inmigrantes de Europa. Pero, aunque, superficialmente, tal esfuerzo se asemeja al que ocurri\u00f3 durante la revoluci\u00f3n industrial en Norteam\u00e9rica, su prop\u00f3sito fue fundamentalmente distinto. Se trataba de poblar un pa\u00eds vac\u00edo precisamente por la debilidad de los flujos colonizadores en la etapa colonial. Para Sarmiento, \u201cgobernar es poblar\u201d, es decir, suplir la debilidad demogr\u00e1fica heredada de los siglos anteriores a trav\u00e9s de grandes flujos colonizadores a partir de Europa. S\u00f3lo a comienzos del siglo XX comienza a surgir una industrializaci\u00f3n incipiente que pudo hacer uso de parte de los flujos europeos pero, fundamentalmente, \u00e9stos se dirigieron a corregir el atraso demogr\u00e1fico debido a la debilidad de los movimientos colonizadores a partir de la metr\u00f3polis colonial.<br \/>\nLa industrializaci\u00f3n tard\u00eda en la Argentina, iniciada a principios del siglo XX y que toma fuerza a partir de la segunda guerra mundial, s\u00ed se asocia con el tipo de inmigraci\u00f3n espont\u00e1nea predominante en los centros del sistema mundial en el mismo periodo. Mientras tales flujos surgen de M\u00e9xico y el Caribe con destino a los Estados Unidos y sus antiguas colonias a Inglaterra y Francia, en la Argentina provienen de los pa\u00edses perif\u00e9ricos lim\u00edtrofes. No fue necesario enviar demasiados\u201cenganchadores\u201d a Bolivia, Paraguay o Per\u00fa para que surgieran movimientos migratorios hacia el R\u00edo de la Plata en busca de empleo en las nuevas industrias y en la construcci\u00f3n.<br \/>\nLa relativa paralizaci\u00f3n del proceso de industrializaci\u00f3n argentina asociada al fin del modelo de sustituci\u00f3n de importaciones y su sustituci\u00f3n por el nuevo modelo neo-liberal a final del siglo XX se asoci\u00f3, predeciblemente, a una disminuci\u00f3n de los flujos laborales a partir de los lim\u00edtrofes, aunque la poblaci\u00f3n inmigrante ya asentada en el pa\u00eds rara vez regres\u00f3 a aqu\u00e9llos. El surgimiento de Chile como el pa\u00eds econ\u00f3micamente m\u00e1s exitoso de la regi\u00f3n ha conllevado una re-canalizaci\u00f3n de flujos migratorios desde Bolivia y Per\u00fa hacia el nuevo polo regional de crecimiento (Wormald y Brieba 2012).<br \/>\nEl estancamiento industrial argentino y la imposibilidad de transcender su condici\u00f3n de pa\u00eds semi-perif\u00e9rico tambi\u00e9n se ve reflejado en la emigraci\u00f3n de argentinos\u2013en general profesionales y t\u00e9cnicos\u2013 hacia los pa\u00edses centrales, los Estados Unidos y Europa Occidental (Portes y Rumbaut 2014). Tal perdida de capital humano no se ha visto compensada hasta el momento con un flujo de inversiones y transferencia de conocimiento por parte de las comunidades de profesionales expatriados, como ha sido el caso de China, India e Israel (Saxenian, 2006). Como pa\u00eds semi-perif\u00e9rico, la Argentina es hoy en d\u00eda y simult\u00e1neamente receptor y expulsor de migrantes. Los flujos laborales que recibe han disminuido a partir del estancamiento econ\u00f3mico e industrial, mientras que los que expulsa se ven reforzados por las repetidas crisis sufridas en tiempos recientes.<br \/>\nLa inesperada llegada de contingentes de venezolanos,iniciada por la desesperada situaci\u00f3n de ese pa\u00eds, introduce un elemento novedoso en la situaci\u00f3n actual. Es probable que si la crisis venezolana logra resolverse a corto plazo, estos refugiados regresen a su pa\u00eds. De no ser as\u00ed y de asentarse definitivamente, es posible anticipar una contribuci\u00f3n positiva de este nuevo contingente de migrantes a la Argentina dado su relativamente alto nivel de capital humano. En el corto plazo, las medidas aconsejables para las autoridades ser\u00edan facilitar la incorporaci\u00f3n social y econ\u00f3mica de estos refugiados a la sociedad argentina y a la vez procurar articular canales de comunicaci\u00f3n con las comunidades de profesionales argentinos en los Estados Unidos y Europa para estimular sus inversiones, transferencias de conocimientos y su eventual retorno al pa\u00eds. Tales contribuciones por parte de otros contingentes de expatriados de alto capital humano han conllevado resultados altamente positivos para el desarrollo econ\u00f3mico y cient\u00edfico de las naciones de origen (Saxenian, 2006; Zhou y Lee, 2015). A trav\u00e9s de la historia del sistema mundial capitalista a partir del siglo XVI, las migraciones has representado un factor importante en el desarrollo econ\u00f3mico y la composici\u00f3n demogr\u00e1fica de pa\u00edses tanto del centro como de la periferia. Como parte integral del sistema, la Argentina no ha escapado ni escapar\u00e1 a tal influencia.<\/p>\n<p><em>El autor es\u00a0<\/em><em>Profesor en las universidades de Princeton y Miami.<\/em><\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><br \/>\n-Arrighi, Giovanni. 1994. The Long Tewntieth Century. Londres: Verso Books.<br \/>\n-Castles, Stephen. 2004. \u201cThe Factors that Make and Unmake Migration Policies\u201d. International Migration Review. 38 (Oto\u0148o).<br \/>\n-Freeman, Gary. 1995. \u201cModes of Immigration Politics in Liberal Democratic States\u201d, International Migration Review, 29 (Invierno): 881-902.<br \/>\n-Grimson, Alejandro; Castellani,Ana y Roig, Alexandre, 2012,\u201cInstitutional Change and Development in Argentina\u201d. Pp. 39-59 en A. Portes and L. D. Smith (eds.) Institutions Count: Their Role and Significance in Latin American Development, Berkley, University of California Press.<br \/>\n-Hollifield, James. 2004. \u201cThe Emerging Migration State\u201d. International Migration Review, 38, (Oto\u0148o): 885-912.<br \/>\n-Hardoy, Jorge E. 1969. \u00abDos Mil A\u0148os de Urbanizacion en America Latina.\u201d Pp. 3-55 en Urbanization in Latin America: Approaches and Issues, editado por J. E. Hardoy. Garden City, NY: Anchor Books.<br \/>\n&#8211; Morse,Richard,1971,\u00bbTrendsand Issues in LatinAmerican Urban Research,1965-70. Latin American Research Review 6:3-52.<br \/>\n-Portes, Alejandro y John Walton. 1981. Labor, Class and the International System, New York: Academic.<br \/>\n-Portes, Alejandro y Rub\u00e9n G. Rumbaut. 2014. Immigrant America: A Portrait, Berkeley, California: University of California Press.<br \/>\n-Saxenian, Anna Lee. 2006. The New Argonauts; Regional Advantage in The Global Economy, Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press.<br \/>\n-Thomas, Bradley.1973. Migration and Economic Growth: A Study of Great Britain and theAtlantic Economy. Cambridge, Inglaterra: Cambridge University Press.<br \/>\n-Tilly, Charles. 1978. \u201cMigration in Modern European History\u201d. Pp. 48-71 en W.H. McNeil and R.J. Adams (eds.) Human Migration: Patters and Policies. Bloomington, Indiana: Indiana University Press.<br \/>\n-Wormald, G. and D. Brieba. 2012,\u00bbInstitutional Changeand Developmentin Chilean Market Society\u00bb.In A.PortesandL.D.Smith,Institutions Count: Theirroleand significance in LatinAmerican Development,(Pp.60-84).Berkeley,CA: University of California Press.<\/p>\n<p>-Zhou, Min and Rennis Lee. 2015. \u201cTraversing Ancestral and New Homelands: ChineseTransnation Organization in the United States. Pp. 27-59 en A. Portes and P. FernandezKelly (eds.). The State and the Grassroots: Immigrant Transnational Organization in Four Continents, New York: Berghahn Books.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sistema mundial capitalista, nacido en el siglo XVI en Europa y dominando el mundo desde entonces, se divide en tres categor\u00edas de pa\u00edses y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[971,6],"tags":[2466,643,689,2465,1316,1659],"class_list":["post-15432","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-internacional","category-nota-tapa","tag-colonizacion","tag-internacional","tag-migraciones","tag-migrantes","tag-poblacion","tag-refugiados"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-40U","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15432","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15432"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15432\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15445,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15432\/revisions\/15445"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15432"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15432"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15432"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}