{"id":15489,"date":"2019-01-31T17:04:57","date_gmt":"2019-01-31T20:04:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15489"},"modified":"2019-01-31T17:04:57","modified_gmt":"2019-01-31T20:04:57","slug":"g20resta-todavia-algun-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15489","title":{"rendered":"G20:\u00bfResta todav\u00eda alg\u00fan futuro?"},"content":{"rendered":"<p>Cuando este texto llegue al lector habr\u00e1 pasado m\u00e1s de un mes desde que el G-20, grupo de \u00e9lite de pa\u00edses seg\u00fan un criterio imperfecto, se reuniera en Buenos Aires, donde dialogaron entre ellos, confrontaron sus posiciones en cuestiones de la nutrida agenda internacional multilateral y bilateral, disfrutaron de la calidad de anfitri\u00f3n del pa\u00eds receptor, que demostr\u00f3 que puede organizar algo decentemente, y regresaron a sus respectivas capitales. En la mayor\u00eda de los casos quedaron satisfechos, menos irritados que cuando llegaron, y cada uno recalculando agendas, en esa especie de ajedrez \u201ca tres bandas\u201d en la que se ha convertido la comunidad internacional. Seg\u00fan la mayor\u00eda de opiniones tanto en nuestro pa\u00eds como en los convocados, sobre todo entre los protagonistas m\u00e1s conspicuos, el G-20 fue un \u00e9xito; uno de los m\u00e1s logrados (seg\u00fan Lagarde, \u201cel mejor, por lejos\u201d), de los realizados hasta ahora.<br \/>\nSabemos c\u00f3mo surgi\u00f3 el G-20, para qu\u00e9, y tambi\u00e9n qu\u00e9 resultados surgieron de las reuniones previas. Conocemos cu\u00e1l fue el escaso, diminuto rol que la Argentina desempe\u00f1\u00f3 en las pret\u00e9ritas reuniones y el contraste, muy positivo para nuestro pa\u00eds, con el que organizamos. Hasta all\u00ed todo estuvo bien y hasta muy bien. Buenos Aires dej\u00f3 un balance bueno para el G-20, y m\u00e1s a\u00fan, para el Gobierno argentino. Se podr\u00e1n compartir otras opiniones menos generosas que, sin ser pesimistas, siguen preocupadas por nuestro futuro e inquietas tambi\u00e9n por los futuros ajenos. Y todav\u00eda m\u00e1s por el futuro global, el de todos.<br \/>\nPor cierto, siempre es bueno que las cosas terminen bien, no s\u00f3lo protocolar y ceremonialmente; no s\u00f3lo art\u00edstica y simb\u00f3licamente; no s\u00f3lo econ\u00f3mica y socialmente; no s\u00f3lo pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente; sino que las cosas \u201csalgan bien\u201d, a un nivel superior, del cual quiz\u00e1 se tiene escasa conciencia. Ser\u00eda bueno que dados a favor tales factores positivos, \u201cno nos la creamos\u201d, es decir, no nos enga\u00f1emos pretendiendo que as\u00ed es suficiente.<br \/>\nPorque no lo es. La conciencia que debe prevalecer, la que debiera asumirse esla contenida en una frase concisa pero brutal: \u201cEl mundo es as\u00ed\u201d. Parece que no dice nada, pero dice mucho m\u00e1s de lo que aparenta. Un pa\u00eds como el nuestro \u2013 record\u00e9moslo, entre los menores del grupo G-20\u2013debe hacer por necesidad y obligaci\u00f3n absoluta su homework, sus deberes. Tales pa\u00edses \u2013que son la inmensa mayor\u00eda, excluyendo s\u00f3lo a los que son una \u00e9lite de la \u00e9lite\u2013 deben, ante todo, behave, es decir, comportarse, observar todas las normas vigentes. Todas y no unas s\u00ed y otras no. Los aparentemente excluidos de tal obligaci\u00f3n \u2013 la \u201c\u00e9lite\u201d\u2013puede, en cambio, atreverse a cosas tales como provocar desastres bochornosos, cr\u00edmenes incalificables, indisciplinas enormes y dem\u00e1s tropel\u00edas. Las inconductas quedan \u201creservadas\u201d para ellos. No hay sorpresas, as\u00ed suele pasar de continuo.<br \/>\nSemejante juicio, crudo y brutal, suena, o es,inmoral, amoral o c\u00ednico. O los tres sumados. Repugna a la conciencia honesta, educada, civilizada. Pero el punto es que, en realidad, no se trata de un juicio de valor, sino de constatar crudas realidades de un orden internacional que pretende hacer creer lo que no es.<br \/>\nA pesar de los inmensos progresos logrados desde el \u00faltimo gran conflicto global, la Segunda Guerra Mundial, la cruda realidad\u2013y el acento va sobre el calificativo \u201ccruda\u201d\u2013 la ineludible certidumbre es que, al fin,\u201cel mundo es as\u00ed\u201d. Ver transcurrir por los medios tantas buenas maneras, veleidades, educaci\u00f3n y modales, junto con tantos acuerdos, pactos, promesas y dem\u00e1s bondades, puede resultar para los meros espectadores (nosotros) un alivio, un respiro, una especie de  reaseguro de que quiz\u00e1 logremos sobrevivir, e incluso hasta mejorar nuestra suerte. Pero la conciencia profunda, la que reaparece s\u00f3lo espor\u00e1dicamente, nos recuerda que el mundo real no es ni remotamente tan bondadoso como esa ilusi\u00f3n.<br \/>\nMenos mal que todav\u00eda existe esa conciencia profunda, aunque sea escasa, porque el mundo real, el que \u201ces as\u00ed\u201d, sigue en peligro grave, cierto, casi fatal. Un juicio relativo a la ruinosa confrontaci\u00f3n entre gigantes en el maltrecho comercio internacional, suspendido apenas pocos d\u00edas despu\u00e9s por s\u00f3lo tres meses; o una negativa radical para detener el deterioro cada vez m\u00e1s evidente del nefasto cambio clim\u00e1tico; o peor, el inocultable litigio al m\u00e1s alto nivel del \u201cn\u00famero uno\u201d con el \u201cn\u00famero dos\u201d (con un \u201cn\u00famero tres\u201d no menos peligroso, en ciernes), no s\u00f3lo en lo econ\u00f3mico, sino especialmente en el campo militar; m\u00e1s la inestabilidad pol\u00edtica en algunos de los pa\u00edses considerados \u201ccentrales\u201d, para no ocuparnos del \u201ccrimen como una de las bellas artes\u201d,practicado por m\u00e1s de uno de los asistentes, constatan que el \u201cser as\u00ed\u201d del mundo real \u2013el cual, adem\u00e1s, puede incluso empeorar\u2013 sigue cruelmente presente. Y tambi\u00e9n que est\u00e1 presente para ser \u201crespetado\u201d. No por ser \u201cbueno\u201d en s\u00ed mismo, sino precisamente para que no sea peor. Es decir, por temor a opciones peores.<br \/>\nLa mentada \u201csoberan\u00eda\u201d, considerada una pieza esencial en el \u201cconcierto\u201d de las naciones (malhadada met\u00e1fora \u00e9sta) y utilizada para justificar casi todo es, en realidad, una fantas\u00eda. Y la alternativa \u2013un \u201cconcierto\u201d que no ponga a la soberan\u00eda como clave imprescindible\u2013 puede ser una pesadilla a\u00fan peor.<br \/>\nEstos duros juicios pretenden sin embargo no ser pesimistas ni apocal\u00edpticos. Quieren ser, m\u00e1s bien, apenas realistas. Pero el realismo no goza de buena fama en nuestros tiempos, porque neutraliza y anula la ilusi\u00f3n y la fantas\u00eda. Una terapia que puede ayudar a tratar de llevarse bien con el realismo puede ser releer literatura de los a\u00f1os de entreguerras del siglo pasado. Orwell o Huxley, por ejemplo. O Thomas Mann. Pero habr\u00eda antes que admitir no s\u00f3lo que \u201cel mundo es as\u00ed\u201d, sino que, en particular, no es bello.<br \/>\nEl G-20 de Buenos Aires se pierde r\u00e1pidamente en el pasado. Puede quedar como algo que Argentina \u2013Sociedad, Estado, Gobierno\u2013 supieron hacer razonablemente bien. Un alivio entre tantas cr\u00edticas y resultados negativos arrastrados durante a\u00f1os, d\u00e9cadas, generaciones. M\u00e1s a\u00fan, luego del inmediato precedente, el famos\u00edsimo y frustrado final de f\u00fatbol.<br \/>\nPero, de seguro, cambi\u00f3 muy poco la Historia. No estamos mejor que antes.<\/p>\n<p><em>El autor es embajador. <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando este texto llegue al lector habr\u00e1 pasado m\u00e1s de un mes desde que el G-20, grupo de \u00e9lite de pa\u00edses seg\u00fan un criterio imperfecto,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[986],"tags":[2413,1422,643,211],"class_list":["post-15489","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica","tag-g20","tag-geopolitica","tag-internacional","tag-politica"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-41P","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15489","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15489"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15489\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15492,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15489\/revisions\/15492"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15489"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15489"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15489"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}