{"id":15502,"date":"2019-01-31T18:01:05","date_gmt":"2019-01-31T21:01:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15502"},"modified":"2019-01-31T18:01:05","modified_gmt":"2019-01-31T21:01:05","slug":"cartas-de-leonardo-castellani-a-donald-a-yates","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15502","title":{"rendered":"Cartas de Leonardo Castellani a Donald A. Yates"},"content":{"rendered":"<p>El reciente fallecimiento del Dr. Donald A. Yates, profesor em\u00e9rito en Michigan State University (donde tuvo como maestro a Enrique Anderson Imbert, quien apadrin\u00f3 su tesis doctoral titulada \u00abThe Argentine Detective Story\u00bb, 1960) y admirador y promotor de la literatura argentina, me llev\u00f3 a revisar la correspondencia que mantuve con \u00e9l durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os. Fue una relaci\u00f3n que se inici\u00f3 cuando a prop\u00f3sito de un ensayo que yo escrib\u00eda sobre Cornell Woolrich \u00e9l me hizo llegar una fotograf\u00eda del recluido escritor norteamericano, la que ilustr\u00f3 la publicaci\u00f3n.<br \/>\nJunto a James Irby, Yates fue uno de los primeros traductores al ingl\u00e9s de la obra de Jorge Luis Borges mediante la antolog\u00eda titulada <em>Labyrinths <\/em>(1962),que se ha convertido en un cl\u00e1sico para los anglosajones que quieran empezar a conocer la obra de nuestro m\u00e1ximo autor. Tras sucesivos viajes a Buenos Aires, Yates se relacion\u00f3 con Borges, Rodolfo Walsh (de quien no s\u00f3lo fue amigo y traductor sino tambi\u00e9n socio en una aventura editorial biling\u00fce y fallida), Adolfo P\u00e9rez Zelaschi, Marco Denevi, Adolfo Bioy Casares, Manuel Peyrou y Leonardo Castellani, entre otros. Tradujo obras de todos ellos como las novelas <em>Rosaura a las diez<\/em>, de Denevi, <em>El estruendo de las rosas<\/em>, de Manuel Peyrou, y <em>Diario de la guerra del cerdo<\/em>, de Bioy Casares, como asimismo numerosas narraciones breves que colocaba en los pulps norteamericanos.<br \/>\nEn el examen del material que, durante tantos a\u00f1os, Donald me provey\u00f3, di con cartas que el padre Leonardo Castellani le escribi\u00f3 a prop\u00f3sito de su actividad como escritor de relatos detectivescos o de misterio (<em>Las muertes del padre Metro<\/em> [1942], <em>Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas<\/em> [1944], <em>El enigma del fantasma en coche<\/em> [1958] y <em>El crimen de Ducadelia<\/em> [1959]). Habiendo recibido en su momento la autorizaci\u00f3n para disponer de esos documentos, veo ahora la oportunidad de hacerlo como evocaci\u00f3n y homenaje a ambos hombres de letras.<br \/>\nSe trata de una serie de diez textos fechados entre 1959 y 1964. Relacionados con la literatura en general y con el subg\u00e9nero policial en particular, hay tambi\u00e9n informaci\u00f3n personal que interesar\u00e1 a alg\u00fan futuro bi\u00f3grafo de aquel rebelde jesuita que dej\u00f3 una obra descomunal que a\u00fan espera justicia.<br \/>\nDe los relatos policiales escritos por Castellani, muy especialmente los que tienen como protagonista al padre Metri, se ha repetido que derivan de los de Gilbert Keith Chesterton, de su famoso eclesi\u00e1stico y detective Padre Brown. Pero quienes examinen las piezas de nuestro escritor admitir\u00e1n que la obra de Chesterton fue, en todo caso, inspiradora, y no modelo de imitaci\u00f3n. Por de pronto, el padre Metri es un car\u00e1cter esencialmente nuestro por lo que hace y, muy especialmente, por lo que dice: sus palabras revelan una tipolog\u00eda esencialmente vern\u00e1cula, para no hablar de la prosa narrativa, tan distinta de la del escriba brit\u00e1nico; la de Castellani es transgresora, extra\u00f1a, distinta, sugeridora y plenamente eficaz.<br \/>\nEl primer documento est\u00e1 fechado el 17 de agosto de 1959, y ya el p\u00e1rrafo inicial nos muestra a un Castellani audaz que se anima a tratar de escribir en ingl\u00e9s, lengua que no domina, lo que, al final, admite: \u201cI\u2019am not a good hand at writing or speaking English, though I can read it, even Shakespeare or Poe\u201d. Inmediatamente se ufana de haber estado entre los iniciadores del g\u00e9nero policial en la Argentina, junto a Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares creadores de los par\u00f3dicos <em>Seis problemas para don Isidro Parodi<\/em>, publicados en 1942, el mismo a\u00f1o en que apareci\u00f3 <em>Las 9 muertes del Padre Metri<\/em>; especifica, sin embargo, que ya en 1940 Abel Mateo hab\u00eda publicado <em>Con la guada\u00f1a al hombro<\/em>, y Adolfo P\u00e9rez Zelaschi alg\u00fan cuento policial.<br \/>\nA la pregunta de Yates de si pod\u00eda de alguna manera vincular la suerte del g\u00e9nero policial en la Argentina con el surgimiento y la ca\u00edda del r\u00e9gimen peronista, Castellani, sin ofrecer una respuesta clara a la cuesti\u00f3n, conjetura:\u201c(\u2026) Creo que la causa principal del auge del g\u00e9nero entre nosotros se debe al influjo creciente de la literatura de lengua inglesa sobre los escritores argentinos&#8230;\u201d.<br \/>\nM\u00e1s adelante, y como otras veces, ignora la grandeza de la escritura borgesiana, y a la pregunta de qui\u00e9nes han sido los principales cultivadores del g\u00e9nero, dice: \u201cJ. L. Borges is reputed to have been the first and the best, although his production is exiguous; notwithstanding, I prefer Rudolph Walsh to him; perhaps I am blased (sic); Borges to me is too sophisticated, artificial and mischievous enough\u201d .<br \/>\nEn cuanto a s\u00ed mismo, enfatiza que no es un cultor del g\u00e9nero y que, en realidad, \u00e9l se dedica a la filosof\u00eda y a la teolog\u00eda. \u201cHice esos libros por diversi\u00f3n y por (I\u2019m ashamed) ganar dinero; y no lo gan\u00e9\u201d. En consonancia con esta afirmaci\u00f3n, en la carta fechada 13 de agosto de 1960, escribe: \u201cLe env\u00edo hoy por correo simple un ejemplar de <em>El Evangelio de Jesucristo<\/em>, mi pen\u00faltimo libro, un libro religioso: EL PRIMER LIBRO RELIGIOSO DE LA LITERATURA ARGENTINA, believe it or not.<br \/>\nMi intenci\u00f3n o deseo es que Ud. lo ofreciera a alg\u00fan editor cat\u00f3lico estadounidense para su traducci\u00f3n \u2013si le fuera a Ud. posible. Conozco un libro religioso uruguayo, Historia de Mar\u00eda la Virgen Madre de Agustina Schroeder, editado en New York con mucho \u00e9xito. Y eso me ha tentado hoy.<br \/>\nPara m\u00ed si esto saliera ser\u00eda una cosa de fairy land o fairy-dreams \u2013en todos sentidos, incluso econ\u00f3mico. Estoy desde hace a\u00f1os al borde de la miseria \u2013sin caer en ella, sin embargo\u201d.<\/p>\n<p>Consciente de su estilo an\u00f3malo y de la complejidad de la materia, concluye: \u201cEl libro es un poco dif\u00edcil de traducir, pero no imposible\u201d.<\/p>\n<p>El 23 de septiembre de 1959,tras informar que estuvo enfermo, le solicita novelas religiosas de Robert Hugh Benson (1871-1914) que \u00e9l no pudo hallar en Londres cuando viaj\u00f3 en 1956: The Dawn of All, None Other God, A Winnowing y The Tragedy of the Queen, termina se\u00f1alando que \u201cEs un autor que no ha tenido mucha suerte. Su lectura nutri\u00f3 mi religiosidad en mi adolescencia\u201d. Tras recibir de Yates tres de las obras solicitadas, el 13 de diciembre, tambi\u00e9n de 1959, le comenta que, ahora, algunas de esas novelas le parecen \u201cflojas, e incluso algo pueriles \u2013o c\u00e1ndidas al menos; pero las le\u00ed en mi adolescencia (que fue tard\u00eda, y se prolong\u00f3 mucho tiempo) aprendiendo en ellas a la vez ingl\u00e9s y religi\u00f3n\u201d. La carta del 13 de septiembre de 1963 suma a lo bibliogr\u00e1fico cuestiones personales de inter\u00e9s: \u201cEstimado Dr Yates: Me alegr\u00f3 mucho su env\u00edo del 10 Sept. con su carta en perfecto castellano: ha gastado Ud. como 200$ argentinos para que me llegara pronto. Justamente ese libro de A. A. Fair no lo ten\u00eda: debe ser el \u00faltimo. En cambio, el que le ped\u00ed You can die laughing lo he conseguido aqu\u00ed en estos d\u00edas por una casualidad. Lo que me dice, que le ha ido bien en mi pa\u00eds, me ha dado gran satisfacci\u00f3n. Dios sabe que estaba dispuesto a ayudarlo en todo cuanto pudiera; pero tambi\u00e9n Dios sabe que puedo poco. Soy un hombre \u201cisolated\u201d aunque no \u201clonely\u201d. \u201cErmita\u00f1o urbano\u201d me dicen aqu\u00ed; o sea \u201curban hermit\u201d.<br \/>\nLe enviar\u00e9 una lista peque\u00f1a de libros que me convienen, ya que es Ud. tan generoso. Mis estudios se han dirigido hacia la ex\u00e9gesis de la Biblia, despu\u00e9s de haber ejercido un tiempo de cr\u00edtico literario y de periodista \u2013lo cual significa ensayista, cuentista y versificador, si no poeta. Me acusan de haber dispersado mis facultades, pero no es verdad del todo pues siempre estudi\u00e9 ex\u00e9gesis. Hay tres libros m\u00edos en prensa, Comentario al Apokalipsis, Los misterios del Rosario y Leopoldo Lugones, que le enviar\u00e9 cuando salgan a luz\u201d.<\/p>\n<p>Termina afirmando que los libros de Erle Stanley Gardner le hicieron \u201capreciar, admirar y amar a esa gran naci\u00f3n del Norte (\u2026)\u201d.<br \/>\nEl 21 de febrero de 1964 comunica que acaba de terminar, \u201ccon mucha facilidad una larga novela JUAN XXIII, PAPA, que estoy ahora copiando a m\u00e1quina. Tiene el mismo tema que la de Rolfe HADRIAN VI (sic); la cual no he le\u00eddo, pero conozco el argumento por el breve resumen que trae la biograf\u00eda del \u2018Bar\u00f3n Corvo\u2019, de A. J. A. Symons\u201d. Unos meses despu\u00e9s, el 19 de junio, ante la anunciada visita del profesor Yates a Buenos Aires, le solicita, precisamente, un ejemplar de la novela Hadrian the Seventh, del exc\u00e9ntrico Frederick William Rolfe.<br \/>\nLa pen\u00faltima carta, fechada el 28 de abril de 1964, contiene alguna apreciaci\u00f3n sobre su v\u00ednculo con el g\u00e9nero inventado por Poe, y algunas resoluciones personales. Resulta tambi\u00e9n una muestra de su escritura arbitraria, de rara sintaxis. Una vez m\u00e1s, en el post scriptum expresa su admiraci\u00f3n por A. A. Fair y Erle Stanley Gardner (1889-1970), ignorando que Gardner, el creador de Perry Mason, y A. A. Fair son la misma persona, que el \u00faltimo fue el pseud\u00f3nimo ideado por Gardner para las historias m\u00e1s o menos c\u00f3micas protagonizadas por Bertha Cool y Donald Lam.<\/p>\n<p>Muy apreciado Dr. Yates:<br \/>\nRecib\u00ed los dos libros de A. A. Fair, The bigger they come y Shills can\u2019t cash chips que tuvo la bondad de enviarme. Disp\u00e9nseme mi demora en agradec\u00e9rselos. Son para m\u00ed un \u201cregalo\u201d en los dos sentidos de la palabra, meaning also NICETY or DELIGHT. Y me concedo leer un A. A. Fair como premio cuando he trabajado bien; y anoche le\u00ed uno de ellos por haber acabado de copiar mi novel\u00f3n que tiene 340 p\u00e1ginas a m\u00e1quina.<br \/>\nS\u00f3lo puedo agradec\u00e9rselo envi\u00e1ndole mis dos \u00faltimos libros Lugones y Cuatro cuentos en verso, cuando aparezcan: el editor dice \u2018pronto\u2019; pero el \u2018pronto\u2019 de los editores es inseguro. S\u00f3lo puedo decirle que cuando aparezcan se los enviar\u00e9.<br \/>\nCreo no escribir\u00e9 m\u00e1s novelas. He terminado mi trilog\u00eda cervantina, Sancho, Dulcinea y Quijote. Quiz\u00e1 no escriba m\u00e1s libros: no siento ahora ninguno m\u00e1s dentro de m\u00ed. O quiz\u00e1s escriba alg\u00fan otro, at that si me sopla la Musa, como dicen los espa\u00f1oles. Mis obligaciones como sacerdote son muy ligeras, y me dejan plenty of time. Leo mucho, estudio lenguas y teolog\u00eda.<br \/>\nEspero se encuentre Ud. bien, en compa\u00f1\u00eda de su esposa y los cuatro chicos; y as\u00ed lo pido a Dios. Yo estoy mejor de salud: para mi edad, bien.<br \/>\nSoy suyo sinceramente.<br \/>\nL. Castellani<br \/>\nCaseros 796. Bs. As. 27-2500<\/p>\n<p>P.S. \u2013Creo que tengo ya todos los A. A. Fair y casi todos los de Stanley Gardner \u2013que son muchos; y se pueden volver a leer, pasado un tiempo, los mejores.<\/p>\n<p>Por la \u00e9poca en que Castellani escrib\u00eda sus historias de crimen y misterio, otro cl\u00e9rigo, el Reverendo Ronald Knox (1888-1957), ingl\u00e9s, cat\u00f3lico converso, repart\u00eda tambi\u00e9n su intelecto y su tiempo entre la escritura de obras detectivescas y la teolog\u00eda; lo hizo hasta que su obispo, refiri\u00e9ndose a las novelas de intriga, le pidi\u00f3 que pusiera fin a esa actividad \u201cindigna\u201d. Castellani siempre ignor\u00f3 las amonestaciones recibidas por su trabajo literario. En alg\u00fan momento, no obstante, abandon\u00f3 la escritura de textos de enigma para concentrarse en la tarea de detective del alma, buscando acaso el Gran Misterio que subyace bajo el misterio, como escribe William David Spencer en su Mysterium and Mystery (1992), aludiendo a la ficci\u00f3n criminal escrita por cl\u00e9rigos. El resultado de tal prop\u00f3sito aparece disperso en reveladoras p\u00e1ginas de su informe obra, intensa y plural.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reciente fallecimiento del Dr. Donald A. 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