{"id":15537,"date":"2019-03-28T18:47:39","date_gmt":"2019-03-28T21:47:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15537"},"modified":"2019-03-28T18:47:39","modified_gmt":"2019-03-28T21:47:39","slug":"con-relojes-que-atrasan-epilogo-ideologico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15537","title":{"rendered":"Con relojes que atrasan: ep\u00edlogo ideol\u00f3gico"},"content":{"rendered":"<p><em>Virginia y yo compramos un terreno al borde de la Ciudad de Tandil. Si bien tardamos cinco a\u00f1os en escriturar, nos permite tener un espacio verde amplio.<\/em><br \/>\n<em>Ella es la \u201cjardinera\u201d y yo el \u201ccortapasto\u201d. Ella se empe\u00f1a en inventar canteros redondeados y colocar un tilo aqu\u00ed, un roble all\u00ed, a m\u00ed me encantar\u00eda que todo fuera claro y distinto, plano, con l\u00edneas rectas y sin obst\u00e1culos, pero la realidad dificulta mi trabajo. Para colmo, la pasada Navidad, mi hija menor se dedic\u00f3 a sembrar el parque de unos soportes de hierro de los que colgaban tarros reciclados de vidrio, con flores y velas arom\u00e1ticas\u2026 \u00a1nada que ver con nada!<\/em><br \/>\n<em>As\u00ed, en nuestro jard\u00edn, Virginia es la la \u201cpol\u00edtica\u201d, yo el \u201cide\u00f3logo\u201d y mi hija, la nueva era que viene.<\/em><\/p>\n<p><strong>Las ideas y la acci\u00f3n<\/strong><br \/>\nHace diez a\u00f1os pensaba que \u201ccon el advenimiento del presente siglo la cuesti\u00f3n (<em>la importancia de la \u00e9tica en el mundo de los negocios<\/em>) ha dado un nuevo giro: la discusi\u00f3n se torna por momentos angustiosa y no dudo que, en poco tiempo, pueda ser agresiva\u2026 Cada vez se ve m\u00e1s cercano el momento en que los alumnos vuelvan a introducir en las aulas, desde un planteo ideol\u00f3gico, la tensi\u00f3n individuo-comunidad\u201d (1) y aqu\u00ed estamos, de nuevo con las ideolog\u00edas, no s\u00f3lo en las aulas sino en la televisi\u00f3n y en las calles. \u00bfEs esto el futuro, o se trata de r\u00e9moras de un pasado que se va?<br \/>\nYa en el siglo XIII se escrib\u00eda que hay ideas que sirven al conocimiento y otras que sirven a la acci\u00f3n. Las segundas no adoptan la misma forma en las distintas civilizaciones; conocimiento y acci\u00f3n son constantes humanas a lo largo de la historia, pero suceden en el tiempo, el espacio y la cultura, que no son id\u00e9nticas entre una comunidad y otra.<br \/>\nDe ese modo, las leyendas ol\u00edmpicas no sirvieron en las guerras feudales, y las legendas de los santos no sirvieron en las revoluciones de la Modernidad. Pero los tiempos hist\u00f3ricos no son como las horas del d\u00eda, y el amanecer no cumple con la prolija tarea de esperar el ocaso de la era que se va. Las formas t\u00edpicas de ideas al servicio de la acci\u00f3n pol\u00edtica de la Modernidad, que subsisten mientras la Modernidad se retira y la Actualidad llega rampante, son las ideolog\u00edas (2).<br \/>\nLos mitos y las utop\u00edas tambi\u00e9n son ideas al servicio de la acci\u00f3n en la Modernidad, pero parecieran referirse a modos humanos m\u00e1s estables, racionalizables, pero no s\u00f3lo concomitantes con la etapa hist\u00f3rica racionalista de nuestra civilizaci\u00f3n.<br \/>\nLa ideolog\u00eda sirve en el nivel intelectual como justificaci\u00f3n de la acci\u00f3n. Ernesto Palacios (1900-1979), en su <em>Teor\u00eda del Estado<\/em>, dice que la ideolog\u00eda es una \u201cconstrucci\u00f3n ideal que se alza en el vac\u00edo te\u00f3rico sin relaci\u00f3n con la realidad\u201d. Son construcciones ideales, con un alto componente de racionalizaci\u00f3n te\u00f3rica, lo que explica su gran atractivo, porque \u201cla vida es sue\u00f1o\u201d, pero si no tuviera relaci\u00f3n con la realidad no tendr\u00eda virtualidad para la acci\u00f3n, y la tiene.<\/p>\n<p><strong>Las ideolog\u00edas en la Modernidad<\/strong><br \/>\nLas ideolog\u00edas fueron la forma de pensamiento justificador de la acci\u00f3n m\u00e1s propio de la Modernidad. Eric Voegelin \u2013polemista con Hans Kelsen, sucesor de Max Weber en su c\u00e1tedra, expulsado por el nacional socialismo cuando la anexi\u00f3n de Austria\u2013, luego de ser tentado por Harvard y Princeton se instal\u00f3 en la Universidad de Louissiana. Cree que otras universidades siguen enredadas en la Ilustraci\u00f3n decadente, con la reaparici\u00f3n de la gnosis en el pensamiento pol\u00edtico, no como tradici\u00f3n ni como identificaci\u00f3n, sino como simbolizaci\u00f3n de algo humano.<br \/>\nConsidera que el fundamentalismo eclesi\u00e1stico, la desarticulaci\u00f3n del conocimiento filos\u00f3fico y la corrupci\u00f3n del lenguaje han dejado a los alemanes inermes. Y la alienaci\u00f3n de su vida cotidiana los hace presa f\u00e1cil de las ilusiones gn\u00f3sticas. Fen\u00f3meno que se har\u00e1 visible en la repetida aparici\u00f3n de mes\u00edas que pretenden liderar esa era poscristiana que prepar\u00f3 los fundamentalismos.<br \/>\nEsa mirada lo hizo profundamente sensible a la experiencia de las ideolog\u00edas, sobre todo del nacionalsocialismo, pero tambi\u00e9n del comunismo ruso y del marxismo, del liberalismo, del clericalismo o del revolucionarismo. En todas ellas ve el joven Voegelin diversos modos de deformaci\u00f3n de la realidad, de construcci\u00f3n de \u201csegundas realidades\u201d, de lo que \u00e9l llama religiones pol\u00edticas. Son un desarrollo poscristiano, tributario de las teolog\u00edas civiles que se escribieron luego de las guerras europeas de religi\u00f3n. Un intento de lugar com\u00fan funcional a una civilizaci\u00f3n racionalista y simplificadora, desde el G\u00e9nesis, a los G\u00e9nesis civiles alternativos, donde el hombre es bueno y la sociedad es la que lo corrompe, o el hombre es un lobo para el hombre.<br \/>\nLa ideolog\u00eda fue poco a poco sustituyendo la filosof\u00eda pr\u00e1ctica, la educaci\u00f3n moral, por un \u201cenlatado moral\u201d, listo para el consumo, comida chatarra para nuestra inteligencia. Simplifica Lenin en \u00bfQu\u00e9 hacer? (1902): \u201cEs moral todo lo que favorece a la revoluci\u00f3n\u201d. En tanto que Juan Bautista Alberdi, otro exilado luchando por la transformaci\u00f3n pol\u00edtica de su patria (en su <em>Fragmento preliminar al estudio del derecho<\/em> de 1837), acoge la complejidad sobre su adversario pol\u00edtico: \u201cEs norma y basta: es porque es, y porque no puede no ser. Llegar\u00e1, tal vez, un d\u00eda en que no sea como es, y entonces ser\u00eda tal vez tan natural como hoy. El Sr. Rosas considerado filos\u00f3ficamente, no es un d\u00e9spota que duerme sobre bayonetas mercenarias. Es un representante que descansa sobre la buena fe, sobre el coraz\u00f3n del pueblo\u201d.<br \/>\nA la ideolog\u00eda s\u00f3lo le interesa transformar, can\u00f3nicamente, la realidad, no comprenderla. Desprecia la realidad real y se coloca desde una segunda realidad, haciendo muy dif\u00edcil el di\u00e1logo moral.<br \/>\nDesgraciadamente este idear amoral fue la forma de acceder al control del instrumento con mayor potencial constructor, pero tambi\u00e9n destructor, de la historia de la humanidad: el Estado moderno. Incluso a trav\u00e9s de partidos que usaban los procedimientos de la democracia para llevar al poder valores contrarios a ella, que costaron m\u00e1s vidas humanas que ninguna otra experiencia en la historia. Los muertos del r\u00e9gimen bolchevique, los de la Segunda Guerra Mundial, el n\u00famero todav\u00eda desconocido de los de la Revoluci\u00f3n Cultural China, y los de la Guerra Fr\u00eda, incluyendo las dictaduras promovidas por uno u otro contendiente en Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina desde M\u00e9xico a Ushuaia, fueron v\u00edctimas de hombres que no reconoc\u00edan hombres, sino lo que las ideolog\u00edas les dec\u00edan que eran esos hombres que ve\u00edan.<br \/>\nVoegelin contrasta la visi\u00f3n de Max Weber sobre la existencia de dos morales (una del hombre pr\u00e1ctico y otra de los de contemplaci\u00f3n). Es propio de la nueva sensibilidad que va creciendo al fin de la Modernidad, cuestionar tanto una moral de los resultados (Lenin) como una moral de los deberes (Kant), porque a partir de las experiencias que se quiere que <em>Nunca M\u00e1s<\/em>\u00a0(3) vuelvan a suceder, se hace evidente que este planteo dualista permiti\u00f3 que entre una y otra \u201cmoral\u201d se perdiera el hombre concreto, objeto y sujeto \u00fanico de la moral.<\/p>\n<p><strong>Las ideolog\u00edas en particular<\/strong><br \/>\nTres ideolog\u00edas imperaron en Am\u00e9rica Latina en la segunda mitad de ese siglo:<br \/>\na) El liberalismo capitalista.<br \/>\nb) El colectivismo marxista.<br \/>\nc) El estatismo de la \u201cSeguridad Nacional\u201d.<br \/>\nLas tres entraron en ocaso (4) y se encuentran agotadas luego del colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y las sucesivas crisis de los mercados capitalistas. Sin embargo, la tercera siempre se encuentra latente mientras exista el Estado nacional moderno y la tecnolog\u00eda desarrollada a fines de la Modernidad.<br \/>\nLas expresiones \u201cliberalismo capitalista\u201d y \u201ccolectivismo marxista\u201d no reflejan ya realidades pr\u00e1cticas, de la acci\u00f3n pol\u00edtica. Aunque algunos las usen como bandera para identificarse, o como proyectil para se\u00f1alar, mientras que los algoritmos de las redes sociales (que act\u00faan como espejo de las propias preferencias) hacen que dentro de su burbuja de sentido, vean su \u201cfe pol\u00edtica\u201d como parte de una inmensa mayor\u00eda.<br \/>\nLa Actualidad pol\u00edtica global no es ni capitalista ni socialista, y no hay gobierno en Am\u00e9rica Latina que se gu\u00ede can\u00f3nicamente por estas ideolog\u00edas, sino m\u00e1s bien un c\u00edclico recurrir pragm\u00e1ticamente a medidas que podr\u00edan ser interpretadas como de una u otra. Sin perjuicio de lo cual, la epidemia de corrupci\u00f3n pol\u00edtica latinoamericana muestra que subsisten grupos econ\u00f3micos que quisieran el imperio del capital nacional, con un mercado sin Estado, y a la vez grupos culturales justificadores, que idealizan el colectivismo marxista, con una relectura donde el movimiento obrero es ahora parte de la burgues\u00eda y las minor\u00edas son la nueva clase revolucionaria.<br \/>\nEsta \u00faltima visi\u00f3n tambi\u00e9n sigue influyendo sobre algunos ambientes de la Iglesia, a la b\u00fasqueda de ver la historia de la salvaci\u00f3n desde la historia de las luchas sociales.<br \/>\nTambi\u00e9n ha quedado atr\u00e1s la dictadura autoritaria de la ideolog\u00eda de la Seguridad Nacional y la guerra entre pa\u00edses hermanos, aunque siempre seguir\u00e1 como riesgo latente para los reg\u00edmenes populistas, por las notas que lo vinculan con las experiencias hist\u00f3ricas de cesarismo y fascismo.<\/p>\n<p><strong>Las ideolog\u00edas articulaban valores<\/strong><br \/>\nReconocer que si bien todas las personas son dignas del mismo respeto, no todas las ideas lo son, resulta dif\u00edcil a nuestros o\u00eddos relativistas, por hartazgo de los absolutismos, infalibilidades y totalitarismos vividos en el fin de la Modernidad.<br \/>\nPara entender por qu\u00e9 no todas las ideas son dignas del mismo respeto, basta traer a la memoria la idea de \u201cla raza como unidad del modo de ser corporal y ps\u00edquico invariable a trav\u00e9s de siglos y aun de milenios\u201d, como un hecho de la naturaleza y, una realidad cultural o una unidad pol\u00edtica de acontecimientos , que con intencionalidad se hizo ideolog\u00eda parcial en el mundo victoriano y articul\u00f3 una ideolog\u00eda total en la Alemania nazi. Actuando como justificaci\u00f3n encubridora a fin de servir a determinada oligarqu\u00eda en su ascenso al poder, dejando millones de muertos y estructuras sociales que, a pesar del tiempo transcurrido de su denuncia y supuesto abandono, todav\u00eda no han podido sanar.<br \/>\nSer persona y valorar es lo mismo. Los valores rompen la indiferencia de nuestra voluntad; nos mueven a buscar otros horizontes, asumir riesgos y hasta desafiar reglas.<br \/>\nSi no valoramos, nada nos mover\u00eda de nuestra indiferencia. Siempre lo hacemos: cuando elegimos en qu\u00e9 gastar nuestro dinero, cuando decidimos las prioridades en el uso del tiempo, cuando entregamos nuestro coraz\u00f3n (6); cuando cualquier autoridad decide a qui\u00e9n recibe y a qui\u00e9n no, cuando modifica el \u00e1rea de libertad o aprueba un nuevo impuesto. Esas decisiones realizan un juicio previo de valor.<br \/>\nLa persona no nace plena, se va plenificando. A partir de percepciones y actitudes, en los v\u00ednculos de familia, o que suplen la familia, en los grupos de pertenencia, las tribus urbanas, los clubes, la sociedad, vamos valorando. Cuando decimos positivamente que una persona es madura, decimos que es plena, como el fruto sabroso de la vida. Son algunos valores los que nos hacen madurar como personas y prudentes como gobierno, con el tiempo o con el camino no necesariamente extenso, pero s\u00ed intenso de desarrollo propio por las distintas experiencias que vivimos.<br \/>\nLa tragedia humana tiene que ver con que tambi\u00e9n podemos valorar cosas que son malas para nuestra libertad, que nos atan y destruyen. En la Modernidad, las ideolog\u00edas fueron uniformadoras del grupo de personas que las internaliz\u00f3 como cristal de sus experiencias.<br \/>\nLa mirada sobre los fundamentalismos actuales es interesante para una \u201cretroingenier\u00eda\u201d de las ideolog\u00edas como religiones pol\u00edticas. No hay reconocimiento de la totalidad de su tradici\u00f3n religiosa, sino que han pasado previamente por el integrismo, en el que se cercena un segmento de alguna tradici\u00f3n para convertir esa parcialidad en la integridad. Sucedi\u00f3 en la tradici\u00f3n isl\u00e1mica, cat\u00f3lica, e incluso budista. Los atentados con gas sar\u00edn en el subterr\u00e1neo de Tokio (1995) demostraron que nadie escapaba de esta corniza.<br \/>\nEn este pr\u00f3logo de la Actualidad, una sociedad de fragmentos de la Modernidad, l\u00edquida, de v\u00ednculos difusos y yuxtapuestos, la mayor fuerza est\u00e1 en las nuevas formas de sentido, donde se cuentan historias, \u00fanicas, cre\u00edbles, con potencial de relevancia, que despiertan emociones, que al presentarse como verdades de la humanidad, subordinan razones y se expresan en formas y colores (7). Cuando olvidamos las ideolog\u00edas vemos que los problemas a resolver son:<br \/>\n\u25cf el dolor de la despedida de la idea de crecimiento ilimitado,<br \/>\n\u25cf la falta de g\u00e9neros de vida destacables y generalizables,<br \/>\n\u25cf el efecto de mostraci\u00f3n de individualidades opulentas,<br \/>\n\u25cf las neurosis derivadas de vivir entre individualidades insatisfechas,<br \/>\n\u25cf la realidad de que los mayores problemas que nos aquejan ya no son nacionales, sino locales o globales,<br \/>\n\u25cf la necesidad de reintroducir los principios de totalidad y de l\u00edmite,<br \/>\n\u25cf la necesidad de la tarea espiritual del arte de envejecer.<\/p>\n<p><strong>Los valores nos conducen, las ideolog\u00edas nos alejan<\/strong><br \/>\nHecha la salvedad de que podemos valorar realidades que no sean buenas para nosotros, los valores pueden abrir nuestra subjetividad al acceso y disfrute de los bienes objetivos, en tanto que las ideolog\u00edas nos alejan de los valores subjetivos para alcanzar la \u201cobjetivaci\u00f3n colectiva\u201d. Para ello las ideolog\u00edas son un distanciamiento de la realidad, una negaci\u00f3n del matiz, de la aproximaci\u00f3n, de la imperfecci\u00f3n humana.<br \/>\nVoegelin es un pensador muy pr\u00f3ximo a la m\u00edstica. Procediendo de la trascendencia, rechaza las reducciones deformadoras del dogmatismo y el adoctrinamiento.<br \/>\nEn su esfuerzo, Voegelin indaga en la separaci\u00f3n entre lo interno y lo externo en el hombre, en el \u201clugar\u201d en el que \u201clos procesos mentales superiores quedan temporalmente suspendidos\u201d. La trascendencia voegeliniana es la presencia constante en nuestra consciencia de una fuerza que nos impulsa (helkein) hacia la b\u00fasqueda (zetesis) de la verdad, es decir, hacia \u201cel m\u00e1s amplio de los horizontes\u201d.<br \/>\nEn un tiempo cultural en que la secularizaci\u00f3n parec\u00eda dirigirse a desterrar definitivamente a Dios, Voegelin sostiene que la trascendencia se puede ocultar m\u00e1s o menos, pero que siempre est\u00e1 presente en la consciencia en tanto que origen y fin \u00faltimo de la b\u00fasqueda humana del sentido y el orden.<br \/>\nEn palabras que nos recuerdan las Confesiones de Agust\u00edn, sostiene que es necesario iniciar la b\u00fasqueda siempre desde la propia conciencia, pues es en ella donde vamos a encontrar el sitio que nos corresponde en el todo: \u201cDios y hombre, mundo y sociedad, forman una comunidad primordial del ser. Con su estructura cuaternaria, la comunidad es, y no es, un dato de la experiencia humana. Es un dato de la experiencia en tanto es conocida por el hombre en virtud de su participaci\u00f3n en el misterio del ser. No es un dato de la experiencia en tanto no nos es dada al modo de un objeto del mundo externo, sino que es cognoscible s\u00f3lo desde la perspectiva de participaci\u00f3n en ella\u201d (8) .<br \/>\nSeg\u00fan Voegelin, el hombre es un ser situado en una posici\u00f3n intermedia (metaxy) entre el saber y la ignorancia, entre lo humano y lo divino. Esta situaci\u00f3n del hombre lo define como un ser que tiene que luchar constantemente para no caer en uno de los polos de la tensi\u00f3n, es decir, en lo demasiado humano que conduce en \u00faltimo t\u00e9rmino a la fenomenalizaci\u00f3n del mundo, o en lo demasiado divino que conduce al dogmatismo religioso propio del gnosticismo. Pues \u201cel v\u00ednculo es tenue y f\u00e1cilmente se puede desvanecer. La vida del alma en apertura hacia Dios, la espera, los periodos de aridez y paciencia, culpa y deca\u00edda, de penitencia y arrepentimiento, de abandono y esperanza tras esperanza, la emoci\u00f3n del silencio del amor y la gracia, el temblor en el l\u00edmite de la certeza que si se alcanza ya se ha perdido\u201d (9).<br \/>\nVoegelin busca dentro de s\u00ed, con la ayuda de los s\u00edmbolos transmitidos por la cultura cl\u00e1sica y el cristianismo, las fuerzas necesarias para luchar contra lo que llama las \u201cexperiencias posesivas masivas\u201d (10).<br \/>\nEn este contexto, las ideolog\u00edas muestran en toda su dimensi\u00f3n su efecto distorsionador. Ellas se presentaron como proposiciones cient\u00edficas, siendo s\u00f3lo justificadoras de la acci\u00f3n pol\u00edtica, a pesar de lo cual (o quiz\u00e1 precisamente por eso) han desempe\u00f1ado un papel decisivo en la configuraci\u00f3n de los mayores problemas pol\u00edticos contempor\u00e1neos, dado su car\u00e1cter de \u201creligiones pol\u00edticas\u201d.<br \/>\nLas ideolog\u00edas son la fuente del desorden y en tal sentido constituyen una \u201cenfermedad del esp\u00edritu\u201d, cuya cura consistir\u00e1 en el redescubrimiento del \u201corden del alma\u201d (11). A partir de aqu\u00ed surge una nueva ciencia pol\u00edtica, entendida como la construcci\u00f3n de una buena sociedad en el aqu\u00ed y ahora, desde la restauraci\u00f3n del orden del alma humana, a partir de una teor\u00eda que vuelve a referirse directamente a la realidad en sus imperfecciones y matices. Para ello puede ser m\u00e1s \u00fatil el simple sentido com\u00fan de la jardinera y el sentido est\u00e9tico de las nuevas generaciones, por encima de los pensadores, todav\u00eda, demasiado racionalistas.<\/p>\n<p><em>El autor es\u00a0Profesor titular ordinario de Filosof\u00eda Pol\u00edtica en la UCA<\/em><\/p>\n<p>NOTAS<\/p>\n<p><sup>[1]<\/sup>\u201c<em>Principios o circunstancias<\/em>\u201d Publicado en la Revista CRITERIO Nro 2354, Buenos Aires, Noviembre de 2009.<\/p>\n<p><sup>[2]<\/sup> \u201c<em>Notas sobre la Cosmovisi\u00f3n Actual<\/em>\u201d Publicado por Editorial UNSTA, San Miguel de Tucum\u00e1n, 2da, 2009.<\/p>\n<p><sup>[3]<\/sup> <em>NUNCA MAS, informe final de la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas (CONADEP)<\/em> respecto a las desapariciones producidas en la Argentina por el autodenominado Proceso de Reorganizaci\u00f3n Nacional.<\/p>\n<p><sup>[4]<\/sup> <em>BELL DANIEL, El fin de la ideolog\u00eda\u00a0(1960),\u00a0Las contradicciones culturales del capitalismo\u00a0(1976) y\u00a0El advenimiento de la sociedad posindustrial\u00a0(1973); FERN\u00c1NDEZ DE LA MORA GONZALO, El crep\u00fasculo de las ideolog\u00edas (1965)<\/em><\/p>\n<p><sup>[5]<\/sup> HELLER HERMANN, Teor\u00eda del estado, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1942.<\/p>\n<p><sup>[6]<\/sup> Tres c\u00edrculos, en principio conc\u00e9ntricos de nuestra personalidad, lo material o materializable, la expansi\u00f3n de nuestra emotividad y propiamente nuestro coraz\u00f3n, en el sentido de centro de nuestra personalidad, centro que tiene la virtualidad de abrir interiormente una cuarta dimensi\u00f3n, desde la temporalidad a la eternidad, de donde nace una cuarta valoraci\u00f3n abierta, de la inmanencia a la trascendencia, que para mantener el control total puede cerrarse en las opciones de la magia y la idolatr\u00eda.<\/p>\n<p><sup>[7]<\/sup> La revoluci\u00f3n naranja en Ucrania (2004), las camisas amarillas y rojas en Tahilandia (2006), La revoluci\u00f3n azafr\u00e1n en Myanmar (2007), movimiento verde en Ir\u00e1n (2009), la revoluci\u00f3n de los paraguas en Hong Kong (2014), los pa\u00f1uelos verdes, celestes, naranjas y azules, en Argentina (2018), los chalecos amarillos en Francia (2018), por solo citar los casos m\u00e1s conocidos.<\/p>\n<p><sup>[8]<\/sup> VOEGELIN, Eric: \u00abPreface\u00bb [1956], \u00abIntroduction: The Symbolization of Order\u00bb y \u00abPart One: The Cosmol\u00f3gical Order of The Ancient Near East\u00bb, <em>Israel and Revelation, <\/em>vol. I, <em>Order and History <\/em>(Louisiana State University Press, 1956), pp. ix-xiv; 1-1; 13-14. Transcripto por Ellis Sandoz, \u00abSelections from the Writings in Political Philosophy of Eric Voegelin\u00bb, traducida del ingl\u00e9s por el Centro de Estudios P\u00fablicos,<em> Revista Estudios P\u00fablicos, 52 <\/em>(primavera 1993), p\u00e1g 390<\/p>\n<p><sup>[9]<\/sup> VOEGELIN, E: <em>La nueva ciencia de la pol\u00edtica, trad de J. Ibarburu, Katz editores<\/em>, Buenos Aires, 2006 (<em>Modernity without Restraint: The Political Religions; The New Science of Politics; and Science, Politics, and Gnosticism<\/em>, CW, vol 5, Missouri UP, Columbia and London, 1999), 122.<\/p>\n<p><sup>[10]<\/sup>TORRES MORALES, B: \u00ab<em>Eric Voegelin, un fil\u00f3sofo de la transcendencia<\/em>\u00ab, La Torre del Virrey, n\u00famero 5, 2008, p\u00e1gina 69.<\/p>\n<p><sup>[11]<\/sup> SANDOZ, E: <em>THE VOEGELINIAN REVOLUTION<\/em>, Louisiana State University Press, Baton Rouge, 1981, p\u00e1g. 65.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Virginia y yo compramos un terreno al borde de la Ciudad de Tandil. 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