{"id":15708,"date":"2019-09-15T18:02:16","date_gmt":"2019-09-15T21:02:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15708"},"modified":"2019-10-31T18:02:53","modified_gmt":"2019-10-31T21:02:53","slug":"resena-la-mascara-foucault-de-tomas-abraham-buenos-aires-2019-paidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15708","title":{"rendered":"Rese\u00f1a: La m\u00e1scara Foucault de Tom\u00e1s Abraham (Buenos Aires, 2019, Paid\u00f3s)"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1scaras, capas, l\u00edneas de fuga en la voluntad de verdad y su coraje. Juego de m\u00e1scaras sobre m\u00e1scaras con la verdad y su dif\u00edcil expresi\u00f3n; donde se la vislumbra e intuye, pero permanece semivelada, incompleta, a la espera de la palabra, tambi\u00e9n insuficiente, que pueda decirla. Ambici\u00f3n de totalidad que apenas toca los bordes de un punto de fuga inalcanzable. Red de aproximaciones en la que nos introduce y gu\u00eda Tom\u00e1s Abraham a lo largo de La m\u00e1scara Foucault. Quiz\u00e1 en este inasible radique la belleza profunda del pensamiento especulativo, en esta ansia que en sus realizaciones y esquives parciales se multiplicar\u00e1 indefinidamente, manteniendo vivos la curiosidad y el fervor.<br \/>\nYa desde el t\u00edtulo, y la lograd\u00edsima tapa, Abraham nos atrapa con la promesa de una biograf\u00eda que se presiente at\u00edpica, que en alg\u00fan lugar no muy oculto nos despierta una atracci\u00f3n cercana a lo morboso (como casi toda biograf\u00eda e incluso alguna que otra hagiograf\u00eda). Desafiante en su intensidad, como el fil\u00f3sofo \u201cenmascarado\u201d, el libro cumple. La primera parte nos habla de geograf\u00edas, avatares, de los amigos y los cambios de Foucault; del cuadro de Copi en su departamento y de su generosidad; de sus gustos menores y de su colecci\u00f3n de m\u00e1scaras africanas. A\u00f1os de formaci\u00f3n, transformaciones y experiencias con los grupos liberales de la costa oeste de los Estados Unidos. Dos momentos particulares: el primero, cuando pide, porque sabe que va a morir pronto, ser visitado por Georges Canguilhem en el hospital. Y el segundo, que no es tan conocido, la entrevista que Foucault le realiza a un joven Thierry Voeltzel, a quien levanta haciendo dedo en la autopista. Thierry era un joven mao\u00edsta, generaci\u00f3n mayo del 68; Foucault pens\u00f3 que deb\u00eda dar a conocer la concepci\u00f3n del mundo de esos rebeldes y realiza la entrevista en forma an\u00f3nima. Son p\u00e1ginas valiosas por lo que dicen de la \u00e9poca y de sus personajes.<\/p>\n<p>En las dos partes siguientes, Foucault guerrero y La risa del fil\u00f3sofo, Abraham nos mete de lleno en las diferentes instancias de los desarrollos foucaultianos, su forma de (no) debatir y c\u00f3mo su tema central, la verdad, lo lleva a recorrer variantes cuya conexi\u00f3n no siempre resulta evidente. Es en las p\u00e1ginas de estas dos secciones donde se aprecia el invalorable aporte de Abraham como conocedor del clima filos\u00f3fico y pol\u00edtico de aquellos a\u00f1os as\u00ed como del pensamiento foucaultiano. En lo que hace a la efervescencia del mundo intelectual en los a\u00f1os 60\/70, conviene recordar que Abraham la vivi\u00f3 en forma directa: fue alumno en la Universidad de Vincennes cuando Foucault ejerc\u00eda el cargo de jefe de la c\u00e1tedra de Filosof\u00eda. En efecto, en nuestro pa\u00eds es quiz\u00e1 el m\u00e1s importante int\u00e9rprete del pensamiento filos\u00f3fico franc\u00e9s de la segunda mitad del siglo XX. Estas condiciones del autor \u2013la de part\u00edcipe competente y \u00e1gil transmisor\u2013le dan al libro una gravitaci\u00f3n muy especial, volvi\u00e9ndolo una referencia insoslayable. El ideario de Michel Foucault queda explicado sin terminolog\u00eda agotadoramente espec\u00edfica ni abstracciones superfluas.<br \/>\nTambi\u00e9n contagia el valor pasional del desaf\u00edo intelectual. Abraham cuenta las luchas de Michel Foucault como si hubieran sido propias. Hace suyo ese coraje de la verdad que caracteriz\u00f3 la obra literaria, cursos, conferencias y entrevistas que diera el fil\u00f3sofo. Narra con simpat\u00eda el movimiento de cangrejo, el modo tangencial que usaba para responder las cr\u00edticas. Es particularmente atractivo el debate con Habermas donde opone como r\u00e9plica el texto de Kant \u00bfQu\u00e9 es la Ilustraci\u00f3n?<br \/>\nAbraham profundiza y discute hasta el m\u00ednimo detalle el concepto de intelectual espec\u00edfico. La referencia al caso del f\u00edsico nuclear Oppenheimer, quien luego fuera espiado y perseguido por el FBI, es desmenuzado mucho m\u00e1s all\u00e1 de la referencia que hiciera Foucault. Diestramente lo enlaza con el tr\u00e1gico derrotero de Eatherly, uno de los pilotos intervinientes en el bombardeo de Hiroshima, y la participaci\u00f3n del fil\u00f3sofo G\u00fcnther Anders (primer marido de Hannah Arendt). Anders plantea que \u201cla t\u00e9cnica ha tra\u00eddo consigo la posibilidad de que seamos inocentemente culpables\u201d y finalmente, en contra de la teor\u00eda de Foucault, manifiesta que hay que salir del c\u00edrculo de los especialistas.<br \/>\nEl cap\u00edtulo dedicado a los debates con los historiadores se lee con especial deleite. No s\u00f3lo porque explica con solvencia el m\u00e9todo arqueol\u00f3gico y geneal\u00f3gico de Foucault sino tambi\u00e9n porque se detiene en las principales corrientes de la Nueva Historia (Hayden White, Le Goff, Carlo Ginzburg, Koselleck, Momigliano) desarroll\u00e1ndolas detenidamente. Las pone en un mismo plano y las hace discutir entre s\u00ed. M\u00e1s inquietante es la conversaci\u00f3n de Foucault con los antipsiquiatras y los psicoanalistas lacanianos, que arriban a conclusiones provisorias con inviables contradicciones internas que no llegan a resolverse.<br \/>\nSon estos debates los que ponen de manifiesto c\u00f3mo la resistencia m\u00e1s dura de los conceptos foucaultianos se originaron en la izquierda m\u00e1s radical. El desarrollo de la microf\u00edsica del poder contradice frontalmente la teor\u00eda marxista de la revoluci\u00f3n, con un poder centralizado como \u00fanica opci\u00f3n de cambio social. La teor\u00eda del poder como un ejercicio disperso y multiforme en la sociedad y no como algo pose\u00eddo y manipulado por una clase dominante hizo de los te\u00f3ricos izquierdistas los m\u00e1s enconados antagonistas del sistema de pensamiento de Foucault.<br \/>\nAbraham aprovecha la amistad de Foucault con el historiador-fil\u00f3sofo Paul Veyne para dedicarle un merecido cap\u00edtulo. A la inversa del primero, quien habr\u00eda confesado que escrib\u00eda para no tener rostro sino m\u00e1scaras, Veyne toma partido y manifiesta definidamente su posici\u00f3n. Expresa que la conducta humana est\u00e1 balcanizada, y seg\u00fan Abraham, un ejemplo posible de este tipo de conducta es: \u201cSer trotskista y machista, jud\u00edo ortodoxo y farandulero, amigo del papa Francisco y centuri\u00f3n al comando de barras bravas, amigo de los pobres y recaudador para la Corona y  un bolivariano en las islas Seychelles \u2026\u201d.<br \/>\nEn los \u00faltimos tres cap\u00edtulos del libro, Abraham realiza una aproximaci\u00f3n biopol\u00edtica a la conformaci\u00f3n y realidad de la estructura socio-pol\u00edtica de la Argentina. Enfocado en los tres grupos constitutivos del pa\u00eds \u2013el gaucho, el inmigrante y el poblador originario\u2013, desgrana y discute las visiones de diversos autores (de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, Sarmiento y Mitre a Halperin Donghi, Verbitsky y Alicia Dujovne Ortiz) con un rigor metodol\u00f3gico y agudeza interpretativa que ponen en cuesti\u00f3n el universo de lugares comunes y generalizaciones superfluas con que se conforma usualmente la llamada \u201cidentidad\u201d nacional.<br \/>\nLa m\u00e1scara Foucault es una propuesta en varios niveles. Por un lado nos facilita el acceso a la vida y el pensamiento de uno de los pensadores m\u00e1s importantes de nuestros d\u00edas; por otro, contextualiza y explica otras corrientes intelectuales (pol\u00edticas, psicoanal\u00edticas, filos\u00f3ficas, hist\u00f3ricas\u2026) contempor\u00e1neas al fil\u00f3sofo. Pero hay un tercer costado, casi imprevisto para el lector desprevenido, que es el an\u00e1lisis medular de nuestro \u201cser nacional\u201d. Surge la tentaci\u00f3n de pensar que, as\u00ed como Foucault usaba la escritura como una m\u00e1scara, quiz\u00e1 \u00e9l mismo sea la m\u00e1scara tras la cual aparece Tom\u00e1s Abraham con su estimulante pensamiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1scaras, capas, l\u00edneas de fuga en la voluntad de verdad y su coraje. 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