{"id":15738,"date":"2020-01-28T17:37:23","date_gmt":"2020-01-28T20:37:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15738"},"modified":"2020-01-28T17:37:25","modified_gmt":"2020-01-28T20:37:25","slug":"cuanto-estado-puede-sostener-el-sector-productivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15738","title":{"rendered":"\u00bfCu\u00e1nto Estado puede sostener el sector productivo?"},"content":{"rendered":"<p>En un ensayo de 1929 Ortega y Gasset advirti\u00f3 a los argentinos sobre los riesgos de ignorar que el Estado \u201cno puede vivir de s\u00ed, que no es \u00e9l mismo vida, sino m\u00e1quina creada por la vitalidad colectiva; por ello, menesterosa de \u00e9sta para conservarse, lubrificarse y funcionar\u201d. En otros t\u00e9rminos, lo que Ortega nos dec\u00eda es que el Estado (entendido aqu\u00ed en una acepci\u00f3n que engloba al gobierno y la administraci\u00f3n) no puede agrandarse a expensas de la sociedad, ni mucho menos consumirla, convertida en carne de su insaciable apetito.<br \/>\nTranscurridas nueve d\u00e9cadas, estas afirmaciones revisten una actualidad sobrecogedora y nos devuelven al interrogante planteado en el t\u00edtulo, que no parece preocupar verdaderamente al com\u00fan de nuestros gobernantes ni a gran parte de la sociedad.  En efecto, m\u00e1s all\u00e1 de las promesas y expectativas reiteradamente sembradas, lo que se percibe en realidad es que todas las acciones dirigidas a reducir la hipertrofiada estructura estatal vienen siendo apenas significativas y de impacto imperceptible para los contribuyentes. Sin ir m\u00e1s lejos, seg\u00fan datos de la Secretar\u00eda de Modernizaci\u00f3n a cargo de Andr\u00e9s Ibarra, la gesti\u00f3n de Cambiemos logr\u00f3 una reducci\u00f3n de 59.563 empleados nacionales sobre un total cercano a los 800.000. Sin embargo, esta se vio m\u00e1s que compensada por un incremento de casi 100.000 empleados en los niveles subnacionales (provincias y municipios).<br \/>\nCon relaci\u00f3n al Congreso Nacional, una amplia repercusi\u00f3n tuvieron los datos proporcionados por un conocido economista, seg\u00fan los cuales este poder mantiene una planta exorbitante de 11.000 empleados para un total de 329 legisladores. Sabemos tambi\u00e9n que la administraci\u00f3n macrista debut\u00f3 elevando a 21 la cantidad de ministerios (con un r\u00e9cord hist\u00f3rico de 88 secretar\u00edas, 208 subsecretar\u00edas y 305 direcciones nacionales o generales, seg\u00fan datos de abril de 2017), mientras que el Frente de Todos inaugur\u00f3 su gesti\u00f3n con 20 ministerios: cifras que, en ambos casos, superan holgadamente lo que el sentido com\u00fan recomendar\u00eda para un pa\u00eds con tantas carencias y deudas por afrontar. Muchos lamentamos que la Constituci\u00f3n vigente, en su art\u00edculo 100, haya dejado en manos de una ley especial la determinaci\u00f3n del \u201cn\u00famero y competencia\u201d de los ministerios y secretar\u00edas, que cada gesti\u00f3n ha querido obviamente rectificar a su antojo.<br \/>\nM\u00e1s ministerios suponen m\u00e1s secretar\u00edas, subsecretar\u00edas, direcciones nacionales y generales, departamentos, coordinaciones, organismos descentralizados, es decir, un sinf\u00edn de unidades administrativas o \u00abravioles\u00bb, como vulgarmente se las llama, que, lejos de resultar una sana ingesta para los contribuyentes, los indispone y hast\u00eda, afectando por ende la prosperidad general del pa\u00eds. Otro tanto cabe afirmar de los privilegios \u2013fiscales y otros\u2013 que a\u00fan conservan algunos poderes del Estado, m\u00e1s propios del \u00abantiguo r\u00e9gimen\u00bb que de una democracia moderna, y que son producto de decisiones corporativas violatorias por lo pronto del principio de igualdad, como \u201cbase del impuesto y de las cargas p\u00fablicas\u00bb, consagrado por nuestra Constituci\u00f3n en su art\u00edculo 16.<br \/>\nNepotismo, feudos encubiertos, incumplimiento del requisito de idoneidad previsto tambi\u00e9n en la citada cl\u00e1usula constitucional, una flota injustificable de autos oficiales y choferes y, en muchos casos, salarios muy por encima de los del mercado que alimentan el deseo de cargos p\u00fablicos en profesionales j\u00f3venes, conscientes de lo dif\u00edcil que les resultar\u00eda alcanzar esas remuneraciones en \u00e1mbitos privados. Se dir\u00eda que, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier \u201cgrieta\u201d, existe un pacto impl\u00edcito entre nuestros dirigentes destinado a neutralizar toda intenci\u00f3n de corregir estos desprop\u00f3sitos. Como se\u00f1al\u00f3 el diario La Naci\u00f3n, \u00abse ha creado un c\u00edrculo vicioso que gira en sentido perverso: m\u00e1s Estado, m\u00e1s gasto p\u00fablico, m\u00e1s d\u00e9ficit fiscal, m\u00e1s impuestos, m\u00e1s endeudamiento estatal y menos cr\u00e9dito al sector privado, alto riesgo pa\u00eds y ausencia de confianza, desaliento a la inversi\u00f3n, no creaci\u00f3n de empleo privado, m\u00e1s pobreza\u201d. Las sucesivas capturas del Estado producidas con cada traspaso de gobierno hicieron posible este resultado.<br \/>\nMientras tanto, a falta de toda decisi\u00f3n tendiente a racionalizar de una vez y en serio la burocracia estatal, el sector productivo no puede sino sentirse v\u00edctima propiciatoria de un Leviat\u00e1n dispendioso. Nada indica que esto vaya a modificarse en el corto o mediano plazo. Sin arraigada tradici\u00f3n de desobediencia civil, dicho sector, eterno convidado de piedra, continuar\u00e1 siendo menoscabado por gobiernos que poco saben de austeridad, empe\u00f1ados en matar a la gallina equivocada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un ensayo de 1929 Ortega y Gasset advirti\u00f3 a los argentinos sobre los riesgos de ignorar que el Estado \u201cno puede vivir de s\u00ed,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[1123,2511],"class_list":["post-15738","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-editorial","tag-sector-productivo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-45Q","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15738","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15738"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15738\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15740,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15738\/revisions\/15740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15738"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15738"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15738"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}