{"id":15766,"date":"2020-02-04T17:18:03","date_gmt":"2020-02-04T20:18:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15766"},"modified":"2020-02-04T17:18:06","modified_gmt":"2020-02-04T20:18:06","slug":"conciudadanos-y-amigos-la-vigencia-de-la-philia-politike-aristotelica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15766","title":{"rendered":"\u00bfConciudadanos y amigos? La vigencia de la \u00abphil\u00eda politik\u00e9\u00bb aristot\u00e9lica"},"content":{"rendered":"<p>Cuando en 1948 Hannah Arendt se pronunci\u00f3 en contra de la creaci\u00f3n de la Naci\u00f3n-Estado de Israel, sab\u00eda muy bien que su posici\u00f3n no prosperar\u00eda. El sionismo reformista de Theodor Herzl prevalecer\u00eda sobre el de Judah Magnes, con quien coincid\u00eda en la necesidad de establecer un Estado binacional, que albergara en un Patria Palestina compartida, tanto a jud\u00edos como a \u00e1rabes (Arendt no habla de jud\u00edos y musulmanes, sino de \u201cJews and Arabs\u201d) (1). Su opini\u00f3n sobre la decisi\u00f3n de las Naciones Unidas de partir Palestina y crear el Estado de Israel fue muy discutida. Sin embargo, con el correr del tiempo, ha sido objeto de numerosas publicaciones que ponen en evidencia su agudeza en pronosticar el futuro de esa Naci\u00f3n hecha \u201cpor jud\u00edos\u201d, s\u00f3lo \u201cpara jud\u00edos\u201d, con la ruinosa situaci\u00f3n en la que quedar\u00eda la minor\u00eda \u00e1rabe en territorio jud\u00edo. Esta f\u00f3rmula, la de la Naci\u00f3n-Estado, hab\u00eda dado sobradas muestras de inoperancia especialmente para las minor\u00edas jud\u00edas y otros grupos o etnias minoritarias en el per\u00edodo de entreguerras. Reducidos a ciudadanos de segunda, hab\u00edan sido protegidos con una legislaci\u00f3n paralela custodiada por organismos internacionales, que siempre estuvo en potencial colisi\u00f3n con la soberan\u00eda nacional. Arendt ha sido, con raz\u00f3n, considerada una pensadora anti-moderna por su resistencia a la soberan\u00eda, la decisi\u00f3n soberana, \u201cthe claim to unlimited, unchequed power\u201d (2), depositado en el pueblo uno e indiviso o en la Naci\u00f3n. No es mi intenci\u00f3n abundar en esto. Lo que s\u00ed quisiera proponer es que la posici\u00f3n de la autora respecto de la creaci\u00f3n del Estado de Israel, que acompa\u00f1\u00f3 el Sionismo de J. Magnes, reposa no solamente en su aversi\u00f3n a la naci\u00f3n soberana, sino tambi\u00e9n en un modo peculiar de concebir los v\u00ednculos entre ciudadanos que llam\u00f3, siguiendo a Arist\u00f3teles, amistad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Pero \u00bfde qu\u00e9 \u00edndole es la amistad entre ciudadanos? Claramente no se trata de nuestra comprensi\u00f3n prevaleciente de la amistad, sesgada con lugares comunes del XVIII y del XIX, y que tendemos a asociar con la intimidad, la apertura del coraz\u00f3n y la expresi\u00f3n de emocionalidad. Los lazos \u00edntimos y la comunicaci\u00f3n de los sentimientos abren un peque\u00f1o mundo privado entre amigos, que bien puede compensar la falta de mundo, de un h\u00e1bitat com\u00fan que acoge a todos. Pero la amistad pol\u00edtica que Arendt tiene en mente es un lazo entre los distintos y lo que la caracteriza es el amor mundi. La noci\u00f3n de mundo es una categor\u00eda clave en la disc\u00edpula de Heidegger, que para nuestros prop\u00f3sitos emplearemos como sin\u00f3nimo de espacio p\u00fablico y, en particular, de Rep\u00fablica. La amistad entre ciudadanos, ense\u00f1a Arist\u00f3teles, no implica uniformidad de opiniones, ni identidad de sentimientos; no est\u00e1 directamente asociada a la afectividad. La <em>phil\u00eda politik\u00e9<\/em> promueve la <em>koinon\u00eda<\/em> (la comunidad civil) en desmedro de la estructura tribal o familiar, que encolumna sus miembros bajo la \u00e9gida de Uno: el <em>despot\u00e9s<\/em>, el <em>dominus<\/em>, el caudillo, el l\u00edder indiscutido.<\/p>\n<p>La calidez de la cercan\u00eda e intimidad es tambi\u00e9n \u2013prosigue Arendt\u2013 el consuelo de los parias. Los perseguidos, oprimidos y excluidos \u2013el grupo humano al que ella misma perteneci\u00f3 del 1933 a 1951\u2013 forman tambi\u00e9n una comunidad refractaria de la luz p\u00fablica, en contra de su voluntad. Se trata \u2013prosigue Arendt\u2013 de un sustituto del espacio p\u00fablico para los que no son admitidos en \u00e9l, pero jam\u00e1s puede reemplazarlo completamente. Los v\u00ednculos de la hermandad o la fraternidad de los segregados tienden a uniformar a sus miembros, se asientan en la compasi\u00f3n o en la indignaci\u00f3n, y tambi\u00e9n en la caridad indiscriminada, que elige sufrir con el que sufre (porque no soporta ver el sufrimiento ajeno). Como dir\u00eda Arist\u00f3teles, se trata de sentimientos y afecciones que se padecen, el sujeto no es activo, sino pasivo. La virtud opera de otra manera. En t\u00e9rminos socr\u00e1ticos, el virtuoso elige sufrir la injusticia antes que cometerla, pues la virtud es actividad y la amistad es de esta clase: es un h\u00e1bito electivo, se elige a los amigos y es naturalmente discriminante, pues se elige a los mejores. En cambio, la caridad y la compasi\u00f3n uniformizan, no son discriminantes y selectivas, como s\u00ed lo es la amistad. En clave pol\u00edtica, el inconveniente de los lazos afectivos es que no pueden ser universalizables; no pueden ser reclamados a los que no pertenecen. Si se exigen, acierta Arendt, ser\u00e1 por las malas.<\/p>\n<p>En el segundo cap\u00edtulo de <em>On Revolution<\/em>, Arendt arremete contra Rousseau, Robespierre y el primer Siey\u00e9s: la identificaci\u00f3n de la Naci\u00f3n con el pueblo; la perversa identificaci\u00f3n del pueblo con los oprimidos o los pobres y \u00e9stos, a su vez, con el \u00fanico agente pol\u00edtico calificado. Por \u00faltimo, argumenta en contra de la ruinosa elevaci\u00f3n de la compasi\u00f3n a virtud pol\u00edtica de primer orden. Arendt se esmera en demostrar que los v\u00ednculos de los perseguidos y la virtud de la compasi\u00f3n, per se irreprochables, no pueden ser erigidos en lazos pol\u00edticos sin pagar un alto precio. Si seguimos esta l\u00ednea de argumentaci\u00f3n desembocamos en la identificaci\u00f3n de una entidad \u201ccolectiva u org\u00e1nica\u201d \u2013el pueblo\u2013 en desmedro de otros grupos o individuos que no califican: las minor\u00edas que ser\u00e1n caratuladas eventualmente como no pueblo.<\/p>\n<p>Arendt fue una pensadora pol\u00edtica y su lectura de las emociones en general y de la compasi\u00f3n en particular debe comprenderse bajo este prisma. Su contribuci\u00f3n fue poner en evidencia el rostro perverso de la compasi\u00f3n, pues \u201cel compasivo necesita del miserable\u201d, \u201ccomo el rico del pobre\u201d y, sobre todo, de la perpetuaci\u00f3n de su condici\u00f3n de miserable y de pobre. Para que se entienda: glorificar al pobre, al villero o al perseguido y pretender perpetuar su condici\u00f3n no es compasi\u00f3n, sino mala fe. Esto no es un argumento en contra de las virtudes del miserable o del oprimido, que bien puede tenerlas, pero una comunidad pol\u00edtica sana buscar\u00e1 crear las condiciones para disminuir o eliminar su condici\u00f3n. No para prolongarla y mucho menos para hacer pasar vicios (los de pol\u00edticos o periodistas oportunistas) por virtudes. Pi\u00e9nsese, como bot\u00f3n de muestra, en el infame pr\u00f3logo de V\u00edctor Hugo Morales a las memorias de Vitette Sellanes, El robo del siglo.<\/p>\n<p>Pero el aspecto m\u00e1s interesante de la amistad pol\u00edtica que Hannah Arendt propone como lazo c\u00edvico alude a la sana distancia que debe mediar entre conciudadanos. Es decir, si es saludable y justo que los oprimidos y los miserables salgan de su condici\u00f3n, es porque lo que tienen en com\u00fan es su miseria y, l\u00f3gicamente, su \u00fanica preocupaci\u00f3n ser\u00e1 el reclamo de derechos sociales. Como es l\u00f3gico tambi\u00e9n, la necesidad tiene cara de hereje (y debe tenerla). Dif\u00edcilmente podr\u00e1n estar concernidos por algo m\u00e1s que la promoci\u00f3n de su grupo de pertenencia, de all\u00ed que sean la m\u00e1s f\u00e1cil carne de ca\u00f1\u00f3n para pol\u00edticas prebendarias. Insisto, esto est\u00e1 tan lejos de la compasi\u00f3n como la producci\u00f3n exponencial de clientes lo est\u00e1 de una Rep\u00fablica irreductible al gobierno irrestricto de la mayor\u00eda. Aunque no sea una realidad tangible entre nosotros, podemos aspirar a sentirnos convocados por lo que realmente tenemos en com\u00fan, que lejos de ser la carencia y el hambre, ser\u00e1 la calidad institucional, la operatividad y el funcionamiento independiente del poder judicial, la lucha contra la corrupci\u00f3n, o establecer una sociedad realmente igualitaria (no uniformemente pobres, segregados oprimidos, etc.). Estas deber\u00edan ser las preocupaciones que nos ata\u00f1en a todos ya que es lo que tenemos en com\u00fan. Una Rep\u00fablica exitosa tiene poca necesidad de elevar la compasi\u00f3n a virtud pol\u00edtica precisamente porque ha logrado disminuir en lugar de fomentar el n\u00famero de pobres y de miserables.<\/p>\n<p>Cuando Arist\u00f3teles propuso la amistad como lazo entre ciudadanos pensaba en un medio igualador entre desiguales, pues \u201cla amistad es igualdad\u201d (4). Es decir, para convivir en una polis, o sea, en un orden jur\u00eddico en desmedro de uno familiar o tribal, era necesario igualar a los desiguales. Esta igualaci\u00f3n pod\u00eda tener sus inconvenientes pues de ning\u00fan modo significaba uniformar u homologar las perspectivas o las opiniones, mucho menos la renta o la propiedad. Aun as\u00ed, los diversos deb\u00edan igualarse y lo que activa la igualdad (Arist\u00f3teles dixit) es virtud. En todos los casos, elegir lo mejor para la comunidad, no para la facci\u00f3n. Dicho con Arendt, contra los sentimientos mezquinos y las lealtades al grupo de pertenencia (los productores, el Polo Obrero, los sindicatos, el partido, el empresariado, Barrios de Pie, o lo que sea) debe prevalecer el amor mundi pues esto es lo que poseemos no como propiedad, sino en com\u00fan.<\/p>\n<p>Al imaginar y proponer una patria Palestina compartida por jud\u00edos y \u00e1rabes, Arendt estaba pensando en este tipo de amistad, que hall\u00f3 en los libros VIII y IX de la \u00c9tica a Nic\u00f3maco y que enriqueci\u00f3 con el aporte de Nath\u00e1n el sabio, el personaje de la obra de teatro hom\u00f3nima de G. E. Lessing. Nath\u00e1n, el comerciante jud\u00edo, es consciente de que las tres grandes religiones reveladas deben convivir en Jerusal\u00e9n, pues si alguna faltara, si alguna fuese suprimida, esto significar\u00eda una p\u00e9rdida irreparable para el mundo com\u00fan. De all\u00ed el \u201cs\u00e9 mi amigo\u201d y el insistente \u201cdebemos ser amigos, debemos ser amigos\u201d (5) que le reclama al Caballero templario y al Sult\u00e1n Saladino. V\u00e9ase c\u00f3mo esta clase de amistad no tiene nada que ver con la efusi\u00f3n de sentimientos \u00edntimos. Se trata de un v\u00ednculo que puede enlazar a los distintos, exige virtudes pol\u00edticas como la tolerancia y el respeto; es receptiva de otras lealtades y convicciones pueden convivir con la m\u00eda, y deben hacerlo so pena de opacar el mundo com\u00fan. La amistad pol\u00edtica, en suma, es una virtud que puede ense\u00f1arse con el ejemplo y practicarse. Potencialmente es el arma m\u00e1s poderosa para superar las grietas que dividen una comunidad. Claramente no apunta a eliminar las diferencias, sino que propone prop\u00f3sitos comunes que nos acercan e igualan, pese a las diferencias. Claramente, supone un sentido elemental de justicia compartido. Si entendemos que es mejor convivir y nos enfocamos en lo que tenemos en com\u00fan, la famosa grieta insuperable podr\u00eda mudar en una frontera admisible y tolerable.<\/p>\n<p><em>La autora es fil\u00f3sofa, investigadora y docente universitaria.<\/em><\/p>\n<p>1. \u201cJews and Arabs could be forced by circumstances to show the world that there are no differences between two peoples that cannot be bridged\u201d. V\u00e9ase Hannah Arendt, \u201cTo Save the Jewish Homeland\u201d, en <em>Jewish Writings<\/em> (Edited by Jerome Kohn and Ron Feldman), Schocken Books, New York, 2007.<br \/>2. Hannah Arendt, <em>The Origins of Totalitarianism<\/em>. New Edition with Added Prefaces, A Harvest Book. Harcourt Inc., Orlando, Austin, New York, San Diego, London, 1994.<br \/>3. Hannah Arendt, <em>On Revolution<\/em> (Introduction by Jonathan Schell), New York, Penguin Books, 2006.<br \/>4. Arist\u00f3teles, <em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/em> (Introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Jos\u00e9 Luis Calvo Mart\u00ednez), Madrid, Alianza, 2005.<br \/>5. Hannah Arendt, \u201cOn Humanity in Dark Times. Thoughts about Lessing\u201d, en <em>Men in Dark Times<\/em>, A Harvest Book, Harcourt Brace and Company, San Diego, New York, London, 1970.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando en 1948 Hannah Arendt se pronunci\u00f3 en contra de la creaci\u00f3n de la Naci\u00f3n-Estado de Israel, sab\u00eda muy bien que su posici\u00f3n no prosperar\u00eda&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456,986],"tags":[2518],"class_list":["post-15766","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","category-politica","tag-arendt"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-46i","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15766"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15766\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15767,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15766\/revisions\/15767"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}