{"id":15779,"date":"2020-02-04T17:57:30","date_gmt":"2020-02-04T20:57:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15779"},"modified":"2020-02-04T17:57:32","modified_gmt":"2020-02-04T20:57:32","slug":"mi-encuentro-con-scannone","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15779","title":{"rendered":"Mi encuentro con Scannone"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicamos el homenaje a Juan Carlos Scannone, a pocas semanas de su fallecimiento, escrito por Carlos Hoevel, profesor de Filosof\u00eda e investigador, divulgado en el marco de la Organizaci\u00f3n de Universidades Cat\u00f3licas de Am\u00e9rica Latina (ODUCAL).<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cosa m\u00e1s grande y misteriosa existe en la vida que el encuentro con otro ser humano? \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda anticipar, con todo lo limitada que es nuestra mirada, el significado que este encuentro terminar\u00e1 teniendo en la trama sinuosa y aparentemente ca\u00f3tica de nuestra vida? \u00bfY c\u00f3mo imaginar, sobre todo, qu\u00e9 nos deparar\u00e1 el destino cuando alg\u00fan d\u00eda, pasado el tiempo de esta vida y de esta historia, nos reencontremos por fin con quienes hemos respetado, admirado y querido?<br \/>\nCorr\u00eda el a\u00f1o 2000 cuando, casi por casualidad, fui invitado por el fil\u00f3sofo Santiago Kovadloff a participar de un seminario de un grupo de intelectuales \u2013de los que ten\u00eda poca o casi nada de idea\u2013 que se reun\u00eda un s\u00e1bado por mes en un s\u00f3tano del antiguo barrio porte\u00f1o de San Telmo. El seminario, denominado Canoa (en homenaje a una de las primeras palabras de los abor\u00edgenes aprendidas por los conquistadores), estaba dedicado oficialmente a la \u201cfilosof\u00eda latinoamericana y las ciencias sociales\u201d, pero su objetivo era en realidad el de reflexionar sobre la posible reactualizaci\u00f3n de la filosof\u00eda de la liberaci\u00f3n casi treinta a\u00f1os despu\u00e9s de su nacimiento. Lo presid\u00eda Mario Casalla, un brillante y apasionado fil\u00f3sofo latinoamericanista, junto con un n\u00facleo de intelectuales de su generaci\u00f3n, como Ricardo G\u00f3mez, Roberto Doberti, Mar\u00eda Cristina Reigadas y Gabriela Rebok, quienes, con otros intelectuales, hab\u00edan protagonizado el surgimiento de esa corriente de pensamiento en la Argentina. El seminario tambi\u00e9n inclu\u00eda a intelectuales liberacionistas o latinoamericanistas de la nueva generaci\u00f3n como Ricardo Forster, Enrique Del Percio, Alejandra Valente, Mar\u00eda Casalla e Isabel Pemuy. Creo que Kovadloff era en ese grupo el \u00fanico representante de una filosof\u00eda situada en Am\u00e9rica latina, pero con una importante toma de distancia del liberacionismo en su versi\u00f3n setentista. Yo, por mi parte, no ten\u00eda nada que ver ni con el latinoamericanismo ni con el liberacionismo. Ven\u00eda de un pensamiento filos\u00f3fico cl\u00e1sico-cristiano y de un social-cristianismo de tendencia personalista m\u00e1s bien europea, que hab\u00eda recibido en la Universidad Cat\u00f3lica, con influencias del pensamiento pol\u00edtico y econ\u00f3mico anglosaj\u00f3n, que hab\u00eda estudiado en los Estados Unidos. Aunque siempre estuve abierto al pensamiento argentino, me encontraba bastante perdido en aquel ambiente. Si ten\u00eda que elegir, me sent\u00eda mucho m\u00e1s identificado con el personalismo jud\u00edo de Kovadloff que con el liberacionismo para m\u00ed un poco ut\u00f3pico del resto de aquellos colegas. En medio de ese torbellino de caras e ideas nuevas, mientras todav\u00eda me preguntaba qu\u00e9 estaba haciendo all\u00ed, apareci\u00f3, para mi sorpresa, el rostro de un sacerdote: era el padre Juan Carlos Scannone.<br \/>\nDesde el primer minuto en que vi a Juan Carlos, sentado frente a aquella amplia mesa del s\u00f3tano de San Telmo, me impactaron tres cosas: su impresionante bagaje de conocimientos, su calma absoluta para explicarlo todo con lujo de detalles y la ausencia completa en su hablar de toda afectaci\u00f3n destinada a impactar a sus interlocutores con algo que no fuera la presentaci\u00f3n lisa y llana de sus ideas. Rodeado de aquellos intelectuales brillantes, habituados a usar el \u00e9nfasis y el preciosismo en el lenguaje con el objeto de convencer, el austero, sencillo y ajustad\u00edsimo Scannone transmit\u00eda su punto de vista apoy\u00e1ndose s\u00f3lo en la objetividad de su saber. Pero exist\u00eda un aspecto adicional, moral y humano, que fui descubriendo con el tiempo, y que era una base fundamental que explicaba su capacidad de entrega a su misi\u00f3n intelectual: su asombrosa austeridad y pobreza de vida. De hecho, por estos y muchos otros motivos, la voz de Juan Carlos era probablemente la m\u00e1s respetada y venerada del grupo.<br \/>\nEl encuentro con Scannone \u2013alguien venido de mi misma ra\u00edz cristiana\u2013 no s\u00f3lo me permiti\u00f3 sentirme un poco m\u00e1s en casa en aquel seminario. A partir de entonces \u00e9l se convirti\u00f3 para m\u00ed en un referente indispensable. Esto no signific\u00f3, sin embargo, transformarme en un disc\u00edpulo ni en un adherente a todas sus ideas. Si bien me entusiasmaba su veta personalista y su valoraci\u00f3n del don como bases de la vida social \u2013en la que segu\u00eda a sus maestros Levinas, Ricoeur, Marion o Henry, entre otros\u2013, su visi\u00f3n del rol teol\u00f3gico del pueblo y, \u00faltimamente, su convicci\u00f3n sobre el papel de los movimientos populares como protagonistas de un cambio global, me parecieron siempre algo acr\u00edticas y ut\u00f3picas. As\u00ed, nunca me convert\u00ed tampoco en un fil\u00f3sofo de la liberaci\u00f3n o del pueblo ni en un \u201cscannoneano\u201d. Sin embargo, creo que el magisterio particular\u00edsimo que Juan Carlos ejerci\u00f3 sobre m\u00ed transform\u00f3 mi manera de pensar. Si quer\u00eda mirar la realidad de verdad, sin recortar nada de lo que me hab\u00eda ofrecido mi experiencia, se tornaba imprescindible prestar atenci\u00f3n a sus ideas y a su testimonio. \u00c9l ofici\u00f3 sobre todo de puerta de entrada al pensamiento social cristiano de cu\u00f1o latinoamericano que yo pr\u00e1cticamente desconoc\u00eda. Gracias a su influencia, los procesos y debates sociales de la Iglesia y la sociedad latinoamericanas ya nunca m\u00e1s me resultaron ajenos. Pero no s\u00f3lo me ayud\u00f3 a conocerlos. Tambi\u00e9n me ayud\u00f3 a sentirlos. Siguiendo su huella, la necesidad de responder a las realidades dolorosas de nuestro continente se fue poco a poco encarnando en m\u00ed como parte esencial de mi misi\u00f3n y mi pasi\u00f3n como intelectual.<br \/>\nPero quiz\u00e1s fue sobre todo a trav\u00e9s de las diferencias que tuve con el pensamiento de Juan Carlos como mejor pude descubrir el motivo profundo que animaba su vida intelectual y personal: un esp\u00edritu de libertad, apertura y b\u00fasqueda de la verdad. Un episodio sucedido en las postrimer\u00edas de mi participaci\u00f3n en el seminario Canoa \u2013que fue una primera se\u00f1al que marc\u00f3 la divisi\u00f3n pol\u00edtica que exist\u00eda en el grupo que termin\u00f3 con la salida de Kovadloff y de otros miembros, incluido yo mismo, en medio de la batalla pol\u00edtica que se desat\u00f3 en la Argentina con la llegada del kirchnerismo\u2013 me hizo para siempre patente qu\u00e9 tipo de pensador y de persona era Juan Carlos. Junto con otro colega hab\u00edamos escrito un texto muy cr\u00edtico a un documento que un grupo de intelectuales y cient\u00edficos sociales destacados, entre los cuales estaba Scannone, hab\u00edan presentado como propuesta para un di\u00e1logo nacional. Mi colega y yo no s\u00f3lo discut\u00edamos algunas opiniones particulares sobre los problemas del pa\u00eds, sino incluso varios de los principios contenidos en el documento. Todav\u00eda recuerdo la ma\u00f1ana fr\u00eda de un s\u00e1bado en la que, caminando por el pasillo por el que se acced\u00eda al s\u00f3tano de San Telmo, escuch\u00e9 casualmente la voz de Juan Carlos comentando al resto de los miembros de Canoa las cosas tan duras que nosotros hab\u00edamos dicho sobre su texto. Enseguida pens\u00e9: \u201cEste es mi fin, no s\u00f3lo con este grupo sino tambi\u00e9n con Scannone\u201d. Bastante avergonzado por haberme atrevido a criticar a tan destacada personalidad, intent\u00e9 dar explicaciones a Juan Carlos sobre las razones de nuestras divergencias con aquel texto. Su respuesta a esta cr\u00edtica de un joven un poco insolente fue sorprendente: no s\u00f3lo nunca me dijo una palabra de reproche, sino que, a partir de ese momento, volvi\u00f3 recurrentemente a convocarme en distintas situaciones y proyectos, sin el m\u00e1s m\u00ednimo reparo incluso por otras nuevas divergencias que le expres\u00e9 en los a\u00f1os sucesivos. Por esa generosa apertura de su mente y de su coraz\u00f3n, que me llev\u00f3 tambi\u00e9n a abrir mi propio esp\u00edritu, le estar\u00e9 siempre agradecido.<br \/>\nQuisiera culminar con un agradecimiento por todo lo que recib\u00ed de Juan Carlos con ocasi\u00f3n del proyecto al que me convoc\u00f3 en el \u00faltimo tramo de su vida. Hace unos tres a\u00f1os, en medio de su entusiasmo con la oportunidad de dar a conocer muchas de sus ideas que le hab\u00eda posibilitado el pontificado del papa Francisco, Juan Carlos me propuso un proyecto doble. Por un lado, integrarme en el grupo de estudios del pensamiento social de la Iglesia perteneciente a la ODUCAL. Por otro, colaborar en la organizaci\u00f3n de una gran conferencia en el Vaticano, con el apoyo del Papa, dedicada a la discusi\u00f3n del paradigma de la econom\u00eda con la asistencia de economistas, cient\u00edficos sociales, fil\u00f3sofos y te\u00f3logos de todas las corrientes y de distintas partes del mundo. Ambos proyectos estaban relacionados, dado que ser\u00eda el grupo de pensamiento social de la Iglesia de la ODUCAL \u2013junto con la Academia Pontificia de Ciencias Sociales\u2013 el encargado de organizar el evento. Para alguien que, como yo, hab\u00eda dedicado buena parte de su vida a la filosof\u00eda y la \u00e9tica de la econom\u00eda, formar parte de la organizaci\u00f3n de un evento as\u00ed fue casi como tocar el cielo con las manos. Podr\u00edamos ofrecer un escenario de prestigio internacional a una discusi\u00f3n abierta, sin prejuicios ideol\u00f3gicos o de escuela y sin exclusiones de ning\u00fan tipo, sobre los principios fundamentales de la econom\u00eda.<br \/>\nSabiendo que yo estaba en contacto con el mundo de los economistas y conoc\u00eda bastante el \u00e1mbito anglosaj\u00f3n, Juan Carlos me pidi\u00f3 que elaborara una lista de los economistas y cient\u00edficos sociales de todas las corrientes y pa\u00edses que pudi\u00e9ramos invitar con el aval del Vaticano. Aunque los siempre presentes condicionamientos pol\u00edticos e influencia de peculiaridades personales que rodean las decisiones y acciones en Roma limitaron en mucho las ambiciones del proyecto original, este evento fue tambi\u00e9n una ocasi\u00f3n extraordinaria para recibir otro regalo de Juan Carlos: acompa\u00f1arlo, tanto en la Argentina como en el exterior, en la presentaci\u00f3n del libro colectivo con todas las ponencias de la conferencia, que se edit\u00f3 gracias a su inagotable insistencia. El \u00faltimo don que me dej\u00f3, asociado a este proyecto, fue todav\u00eda m\u00e1s grande: descubrir a varios de sus seguidores de Am\u00e9rica latina y Espa\u00f1a en el grupo de estudio de pensamiento social de la Iglesia: Patricio Miranda, V\u00edctor Ch\u00e1vez, Ildefonso Camacho, Humberto Ortiz, Jorge Chaves, Luis Razeto, \u00c9lio Gasda y Fernando Fuentes, entre otros. Gracias a la sensibilidad humana, seriedad intelectual y capacidad de don que encontr\u00e9 en ellos, pude conocer un poco m\u00e1s, justo al final de su larga y fruct\u00edfera vida, qui\u00e9n era tambi\u00e9n Juan Carlos. Por los frutos se conoce el \u00e1rbol.<br \/>\nScannone fue un hombre apasionado por sus ideales. Pero siempre fue tambi\u00e9n un convencido de que el camino para llevarlos adelante no pod\u00eda ser jam\u00e1s el de la imposici\u00f3n o la violencia. Cre\u00eda ante todo en el poder insistente pero pac\u00edfico de la libre exposici\u00f3n y discusi\u00f3n de las ideas. Adem\u00e1s, como ya dije, fue un hombre de una austeridad incre\u00edble, que le sirvi\u00f3 para entregarse de un modo completo a su misi\u00f3n. Todav\u00eda recuerdo el fr\u00edo glacial de la habitaci\u00f3n en que se dispon\u00eda a dormir una noche helada de invierno en una casa de retiros de Santiago, sin presentar la m\u00e1s m\u00ednima queja, hasta que lo rescatamos ofreci\u00e9ndole otra habitaci\u00f3n un poco m\u00e1s caldeada. Tambi\u00e9n soy testigo de c\u00f3mo, siendo ya un hombre de m\u00e1s de 80 a\u00f1os, iba de una punta a la otra de la ciudad, atendiendo a las necesidades y pedidos de todos, utilizando el transporte p\u00fablico. Portador de esta gran virtud, tal vez so\u00f1\u00f3 con que todos pod\u00edamos ser capaces de vivir de ese modo para dedicar la vida a cosas m\u00e1s importantes que el propio bienestar o el consumo, como la solidaridad con el pr\u00f3jimo, especialmente con los pobres y excluidos. Sin embargo \u2013como sus amados maestros Levinas y Ricoeur\u2013 tambi\u00e9n se daba cuenta de la importancia de integrar de modo realista la l\u00f3gica del don con los intereses demasiado humanos de la econom\u00eda. Scannone fue, finalmente, un prodigio de memoria, de vitalidad y de entrega al trabajo hasta el \u00faltimo minuto. Y, sobre todo, creo que el n\u00facleo de la fuerza que ten\u00eda su personalidad radicaba en un punto esencial: no dudaba un segundo de la certeza del amor de Cristo. Gracias, Juan Carlos, por tu libertad de esp\u00edritu, tu apertura y tu generosidad. El regalo que sale del coraz\u00f3n jam\u00e1s se olvida. Hasta siempre, querido maestro y amigo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos el homenaje a Juan Carlos Scannone, a pocas semanas de su fallecimiento, escrito por Carlos Hoevel, profesor de Filosof\u00eda e investigador, divulgado en el&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[14],"class_list":["post-15779","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-46v","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15779","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15779"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15781,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15779\/revisions\/15781"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}