{"id":15790,"date":"2020-02-04T18:53:06","date_gmt":"2020-02-04T21:53:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15790"},"modified":"2020-02-04T18:53:41","modified_gmt":"2020-02-04T21:53:41","slug":"los-que-se-fueron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15790","title":{"rendered":"Los que se fueron"},"content":{"rendered":"<p><em>La Fundaci\u00f3n Sales dio a conocer en la Academia Argentina de Letras una original antolog\u00eda po\u00e9tica recopilada por Santiago Sylvester y presentada por Santiago Kovadloff.<\/em><\/p>\n<p>Con la presencia de la titular de la Academia, Alicia Mar\u00eda Zorrilla, y de varios acad\u00e9micos, el director de la Fundaci\u00f3n Sales, Arturo Prins, abri\u00f3 la presentaci\u00f3n indicando que la antolog\u00eda es la cuarta que se edita, con 25 poetas argentinos contempor\u00e1neos cada una, diferenciadas por sus ant\u00f3logos \u2013Osvaldo Svanascini, Antonio Requeni y Sylvester\u2013como poes\u00eda Renovadora, Tradicional, De las provincias y Los que se fueron.<\/p>\n<p>Este nuevo volumen tiene analog\u00edas con la actividad central de la Fundaci\u00f3n Sales desde hace 43 a\u00f1os, que es el sostenimiento de cient\u00edficos argentinos. Muchos de nuestros investigadores emigran y no vuelven. De all\u00ed el apoyo de la Fundaci\u00f3n para que permanezcan en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Prins record\u00f3 a dos Premios Nobel de ciencias que fueron miembros de la Academia Argentina de Letras: Bernardo Houssay y Luis Federico Leloir. Precisamente a sus disc\u00edpulos apoya la Fundaci\u00f3n Sales.<\/p>\n<p>Consciente de que no se incluy\u00f3 a otros valiosos poetas, la Fundaci\u00f3n editar\u00e1 un segundo tomo de cada uno de los publicados, para completar el n\u00famero de 50 poetas por tomo, con los mismos criterios de selecci\u00f3n. As\u00ed, la obra completa expresar\u00e1 a 200 autores de reconocida excelencia y trayectoria.<\/p>\n<p>Reproducimos aqu\u00ed fragmentos de los discursos de presentaci\u00f3n de la Antolog\u00eda.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Los-que-se-fueron.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone  wp-image-15792\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Los-que-se-fueron.jpg\" alt=\"\" width=\"174\" height=\"235\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Los-que-se-fueron.jpg 400w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/Los-que-se-fueron-222x300.jpg 222w\" sizes=\"auto, (max-width: 174px) 100vw, 174px\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Nuestra tierra suele expulsar gente propia<\/strong><\/p>\n<p>La Argentina se ha jactado siempre, con algo de raz\u00f3n, de ser un pa\u00eds receptor de gente llegada de todas partes del mundo. Una prueba pr\u00e1ctica y muy a mano podr\u00eda ser la gu\u00eda de tel\u00e9fonos de cualquier ciudad: all\u00ed conviven pac\u00edficamente apellidos de las m\u00e1s variadas procedencias, lo que denota la mezcla afortunada que somos, lograda r\u00e1pidamente y casi sin conflictos. Sin embargo, una vez aceptada esta evidencia, tambi\u00e9n parece cierto lo contrario: que vivimos en una tierra que cada tanto expulsa gente propia. Una afirmaci\u00f3n que puede sonar un poco dura, pero siempre es perfectamente in\u00fatil negar la realidad.<br \/>\nTambi\u00e9n podemos recordar que estamos vivos en un mundo que se mueve: somos seres en tr\u00e1nsito, no necesariamente fijados en un sitio, ni demasiado sedentarios, y \u00e9sta ser\u00eda una comprobaci\u00f3n algo tranquilizadora porque vendr\u00eda a decirnos que los argentinos nos vamos, y a veces volvemos, porque el movimiento est\u00e1 en la naturaleza humana. Y est\u00e1 bien, aceptemos esta premisa; pero despu\u00e9s tenemos que recordar que la movilidad de nuestra gente ha estado desde el comienzo signada por nuestra historia.<br \/>\nLa cantidad de pr\u00f3ceres que sufrieron exilio es notable: Sarmiento, Alberdi, Echeverr\u00eda y buena parte de la llamada Generaci\u00f3n del \u201837 (siglo XIX); y desde entonces, peri\u00f3dicamente, hay una grey argentina distribuida por el mundo, un fluir constante que ha respondido a distintas razones, la mayor\u00eda desdichadas.<br \/>\nEl exilio pol\u00edtico ha estado en el ADN de nuestro siglo XX, y todav\u00eda podemos recordar que salvar la vida, eludir la c\u00e1rcel o la tortura, son acciones que marcaron para siempre nuestra vida nacional, adem\u00e1s de dejar rastros imborrables en mucha gente. A esto se sumaron razones menos dram\u00e1ticas, pero a veces tan urgentes como resolver dificultades econ\u00f3micas, laborales o de destino personal. Y podemos agregar otras razones: estudio, formaci\u00f3n o simple necesidad de irse; pero lo cierto es que nunca dej\u00f3 de haber una comunidad de nuestro pa\u00eds dispersa en el extranjero.<br \/>\nEn ese trastierro, que tuvo como destino muchos pa\u00edses, la presencia de los poetas ha sido numerosa; y ya va siendo hora de recogerla en una muestra que los instale como parte de la poes\u00eda argentina. Demasiadas veces, y salvo contadas excepciones, esos poetas reciben el tratamiento de quedar en una frontera m\u00e1s bien difusa: no siempre reconocidos en el pa\u00eds de destino, y bastante olvidados en el de procedencia.<br \/>\nRecoger en una publicaci\u00f3n esa comunidad que vive en distintos pa\u00edses, de tambi\u00e9n distintas lenguas, parece ser un caso de justicia evidente, aunque haya que contar con limitaciones de informaci\u00f3n, de comunicaci\u00f3n, incluso de difusi\u00f3n de las obras. En esta selecci\u00f3n, la tarea est\u00e1 hecha con la premisa de que los incluidos son poetas que viven, o han vivido, en el extranjero, y que no han vuelto a residir en la Argentina; es decir, aqu\u00ed no est\u00e1n los que, despu\u00e9s de vivir fuera, han vuelto al pa\u00eds y se han integrado a sus avatares y destino. En esta situaci\u00f3n hay muchos, entre los que puedo contar al que ha realizado esta tarea y est\u00e1 escribiendo estas l\u00edneas.<br \/>\nEl prop\u00f3sito de este libro no es tanto hacer una antolog\u00eda sino una muestra: limitada a 25 poetas, de acuerdo con las caracter\u00edsticas de la colecci\u00f3n de antolog\u00edas que viene publicando desde hace tiempo la Fundaci\u00f3n Sales en sus Ediciones Papiro.<\/p>\n<p><em>Santiago Sylvester<\/em><\/p>\n<p><strong>La antolog\u00eda expresa a poetas dispersos por la tierra<\/strong><\/p>\n<p>La antolog\u00eda po\u00e9tica que hoy presentamos remite a algunas realidades simb\u00f3licas que exceden el campo de la poes\u00eda. En la historia argentina hay un rasgo distintivo, como bien recordaba Sylvester, entendido como el destino de quienes por razones pol\u00edticas se vieron obligados a dejar el pa\u00eds. No somos pocos los que tenemos hijos o nietos que han tenido que irse o han querido irse. Nuestro pa\u00eds ha sido el destino de quienes siguen llegando, y es el punto de partida de quienes se siguen yendo.<br \/>\nSi me permiten una referencia personal, lo menos que puedo decir, como jud\u00edo, es que pertenezco a un pueblo que fue de aqu\u00ed para all\u00e1 durante por lo menos 21 siglos. Mis padres nacieron aqu\u00ed y dejaron la Argentina en los a\u00f1os \u201850. Mi hijo mayor reside en Londres desde hace 30 a\u00f1os. No se fue del pa\u00eds por razones pol\u00edticas, sino por razones no del todo comprensibles para un padre y una madre que lo extra\u00f1an. All\u00ed sigui\u00f3 haciendo su vida, la fund\u00f3 de un modo distinto al que habr\u00eda sido de haberse quedado aqu\u00ed. Como poeta que figura en esta antolog\u00eda con otros que se fueron, integra esa estirpe de argentinos que escriben en su propio idioma, el castellano, esa otra patria que re\u00fane a los poetas de este libro: la lengua com\u00fan, un territorio.<br \/>\nQuiero decir aqu\u00ed algo acerca de su editor, Arturo Prins y la Fundaci\u00f3n Sales que dirige. La generosidad que significa e implica el hecho de publicar poes\u00eda es realmente elogiable. Es cierto que se trata de una fundaci\u00f3n, que no busca un negocio, pues editar poes\u00eda significa consagrar un esfuerzo editorial, el reconocimiento a una palabra poco exitosa en el mercado de venta y compra, y de lectura. No conozco a un solo poeta al que le convenga escribir poes\u00eda. Hay una fatalidad de hacer, que se llama vocaci\u00f3n, la vocaci\u00f3n de un editor como Arturo Prins y la fundaci\u00f3n que dirige. Estamos ante un editor vocacional de poes\u00eda. Tenemos que agradecer su dedicaci\u00f3n a la poes\u00eda. Y tambi\u00e9n al autor de este libro, al autor de Los que se fueron, Santiago Sylvester.<br \/>\nEs mucho lo que podr\u00eda decir de \u00e9l porque es mi amigo. Y es mucho lo que podr\u00eda decir de \u00e9l porque es un poeta al que admiro. Voy a tratar de llegar directamente a ambas cosas. Este libro est\u00e1 amparado, sin darle dramatismo, por una vida y una trayectoria personal. No dudar\u00eda en llamarlo un libro autobiogr\u00e1fico. Esta antolog\u00eda est\u00e1 precedida por otra que \u00e9l mismo realiz\u00f3 sobre poetas argentinos que forman parte de otro exilio, del exilio de vivir en el interior del pa\u00eds. Poetas que a\u00fan no gozan de prestigio, del consenso siquiera, en quienes Sylvester vio algo consistente como es la dedicaci\u00f3n a la poes\u00eda y por eso los reuni\u00f3 en la anterior antolog\u00eda de Poes\u00eda de las provincias que tambi\u00e9n edit\u00f3 la Fundaci\u00f3n Sales.<br \/>\nUn hombre como Sylvester, que recorre buena parte de su pa\u00eds cedi\u00e9ndole un espacio a los que se dedican a la poes\u00eda, es de alguna manera un oyente de lo diasp\u00f3rico, de lo que est\u00e1 escindido, de lo que est\u00e1 segmentado. Genera espacios de convergencia para que se escuchen unos a otros. Hombres y mujeres que acaso no se hubieran encontrado o no se encuentren nunca en su vida, pueden encontrarse en esta nueva antolog\u00eda que hoy presentamos, escucharse, descubrirse transgeneracionalmente. Aqu\u00ed hay muertos memorables, como Juan Gelman, y gente nacida en el a\u00f1o 1974, dispersos por la tierra. Todo esto lo realiz\u00f3 un hombre, Sylvester, que conoci\u00f3 la incertidumbre de saber si volv\u00eda o no de un exilio, que en alg\u00fan momento se pregunt\u00f3 y que en alg\u00fan momento dijo ahora o nunca.<br \/>\nCuando \u00e9l re\u00fane a Los que se fueron, sabe de qu\u00e9 est\u00e1 hablando.<\/p>\n<p><em>Santiago Kovadloff<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Fundaci\u00f3n Sales dio a conocer en la Academia Argentina de Letras una original antolog\u00eda po\u00e9tica recopilada por Santiago Sylvester y presentada por Santiago Kovadloff&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[2521],"class_list":["post-15790","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-los-que-se-fueron"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-46G","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15790","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15790"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15790\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15795,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15790\/revisions\/15795"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15790"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15790"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15790"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}