{"id":15796,"date":"2020-02-04T18:57:01","date_gmt":"2020-02-04T21:57:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15796"},"modified":"2020-02-06T17:01:04","modified_gmt":"2020-02-06T20:01:04","slug":"el-trabajo-como-experiencia-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15796","title":{"rendered":"El trabajo como experiencia humana"},"content":{"rendered":"<p>El trabajo constituye una dimensi\u00f3n fundamental de la existencia humana. A trav\u00e9s de un proceso gigantesco, la humanidad va dominando los recursos de la Naturaleza y los pone a su servicio. Con la t\u00e9cnica desarrolla un conjunto de instrumentos de los que se vale para producir bienes destinados a mejorar la vida de los hombres.<br \/>Pero adem\u00e1s, al mismo tiempo, con el trabajo, el hombre no s\u00f3lo transforma la Naturaleza y la adapta a sus necesidades, sino que se realiza a s\u00ed mismo como ser humano. M\u00e1s a\u00fan: se hace m\u00e1s hombre; ya que cada ser humano se perfecciona a trav\u00e9s del trabajo.<br \/>En \u00e9l, la persona desarrolla la creatividad y todas las habilidades y funciones mentales. Y al verse capaz de hacer algo que posee un valor y que es \u00fatil a los dem\u00e1s, fortalece su autoestima.<br \/>Por otro lado, en el camino hacia la madurez personal, la actividad laboral promueve la autodisciplina y la organizaci\u00f3n interna de la personalidad, la responsabilidad y la iniciativa, y la persona se hace apta para la interacci\u00f3n con los otros y la integraci\u00f3n a grupos e instituciones.<br \/>El trabajo es el principal \u201corganizador\u201d de la vida de todos los d\u00edas. El carecer de un \u201cplan del d\u00eda\u201d o de un \u201cprograma de actividades\u201d genera en la persona que lo padece una nube de confusi\u00f3n y de desorden, se pierde el rumbo orientador de la motivaci\u00f3n y se vive a la deriva.<br \/>Y en la tarea de implementar un sistema de vida que facilite la salud integral de las personas, el trabajo, por su valor terap\u00e9utico, ocupa un primer\u00edsimo lugar. As\u00ed como el desempleo se constituye en el enemigo m\u00e1s destructivo de la salud psicol\u00f3gica de una poblaci\u00f3n.<br \/>Trabajar no s\u00f3lo da de comer, sino que tambi\u00e9n confiere identidad social. En el lenguaje habitual, nos identificamos por lo que hacemos, y decimos que alguien \u201ces\u201d m\u00e9dico, ingeniero o profesor&#8230; y todo ello incide esencialmente en nuestra autoimagen y en la imagen que los otros tienen de nosotros.<br \/>El hombre sin trabajo resulta, de este modo, una especie de \u201cdesaparecido social\u201d. As\u00ed como cumplir tareas valorizadas por los otros se convierte en un soporte substancial de nuestra propia valoraci\u00f3n personal.<br \/>Acerca de la actividad humana, el psic\u00f3logo Karl B\u00fchler acu\u00f1\u00f3 una acertada expresi\u00f3n cuando se refiere al \u201cgoce de la funci\u00f3n\u201d. Esto significa que la actividad suele traer un goce en el que el hombre disfruta de su propia acci\u00f3n, no porque busca una utilidad o satisface determinada necesidad, lo cual tiene su valor, sino porque el despliegue de sus propias capacidades por s\u00ed mismo produce satisfacci\u00f3n y alegr\u00eda. Es una muy grata experiencia encontrarse con personas a las que \u201cles gusta su trabajo\u201d o \u201caman su profesi\u00f3n\u201d.<br \/>De todo esto surge el \u201cesp\u00edritu de trabajo\u201d, una disposici\u00f3n que a veces define una cultura y que entre nosotros pr\u00e1cticamente se ha perdido. Su restauraci\u00f3n bien podr\u00eda constituir un pilar b\u00e1sico del resurgimiento de la Naci\u00f3n.<br \/>Y la riqueza del trabajo como experiencia humana es tal que la reflexi\u00f3n sobre aquel axioma: \u201cDime c\u00f3mo trabajas y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u201d seguramente puede resultar una abundante fuente de crecimiento personal.<\/p>\n<p><strong>Una obra humana<\/strong><\/p>\n<p>El hecho de ser actividad de una \u201cpersona\u201d, es decir, de alguien consciente y libre, aut\u00f3nomo y responsable, le confiere al trabajo una dignidad especial. Posee en su misma esencia el valor de ser la obra de un hombre.<br \/>De modo que el fundamento del valor del trabajo es el hombre mismo, en cuanto es su autor. Con lo cual resulta claro que el patr\u00f3n de medida de la valoraci\u00f3n del trabajo es la dignidad del hombre que lo realiza y su finalidad \u00faltima no es otra que el hombre mismo. Aqu\u00ed est\u00e1 el verdadero sentido del trabajo y la mentalidad con que se debe pensar, valorar y actuar en este tema. En algunos enfoques ideol\u00f3gicos se habla del Trabajo como una entidad abstracta, econ\u00f3mica o sindical, en la que pierde su esencia personal y se la reduce a una categor\u00eda sociol\u00f3gica. Pero ni el trabajo es una mercanc\u00eda ni el hombre es un simple instrumento de producci\u00f3n. Sin desconocer la innegable dimensi\u00f3n social del trabajo, tema de importancia absoluta pero que no abordamos aqu\u00ed, ha de ser irrenunciable el criterio de que la persona humana es sujeto y no objeto de su actividad. Y en otros casos se lo instrumenta como una mera promesa de campa\u00f1a electoral.<br \/>Cuando llamamos \u201cdigno\u201d al trabajo es porque es un bien que expresa su categor\u00eda humana. Por este motivo, ya los antiguos consideraron el esp\u00edritu de trabajo, la \u201claboriosidad\u201d, como una \u201cvirtud\u201d, una cualidad humana que perfecciona al hombre. Y alguna vez en nuestra educaci\u00f3n nos enfatizaron que \u201cla pereza es un vicio\u201d.<br \/>En un mercado consumista, an\u00f3nimo y de sola especulaci\u00f3n, todo esto sencillamente es ignorado.<br \/>Es cierto que el sentido del trabajo ha sufrido distorsiones. Muchas veces se lo asocia s\u00f3lo con \u201cel \u201csudor de la frente\u201d, con el esfuerzo y la fatiga, las tensiones, crisis y conflictos, la injusticia social\u2026 La sabidur\u00eda popular lo acu\u00f1\u00f3 en un t\u00e9rmino: \u201cel laburo\u201d.<br \/>Pero es cierto que en las empresas de nuestro tiempo, desde los altos niveles gerenciales hasta los m\u00e1s b\u00e1sicos, parece faltar una \u201cdedicaci\u00f3n\u201d seria y responsable a la tarea, vivida como algo que tenga sentido y que se justifique por s\u00ed misma, con independencia del prestigio o de la aprobaci\u00f3n social.<br \/>Si se trabaja s\u00f3lo por obligaci\u00f3n, por necesidad econ\u00f3mica, por lo que nos pagan o por el status que nos brinda, no se puede vivir el trabajo sino como una carga o un esfuerzo apenas tolerado pero sin \u00edntima satisfacci\u00f3n. Gran parte de las neurosis y otros trastornos psicol\u00f3gicos de la actualidad se deben a \u201cno encontrarle sentido\u201d a lo que uno hace. Y el mundo postmoderno, en su conjunto, con sus rasgos de incoherencia, superficialidad, inmediatismo y banalidad, da la impresi\u00f3n de constituir un verdadero \u201catentado\u201d contra el trabajo genuino, cuando debiera ser, por el contrario, un tema clave de la educaci\u00f3n.<br \/>Por otro lado, su valoraci\u00f3n adquiere digna significaci\u00f3n cuando se trabaja en algo que beneficia a otros: educando, curando, produciendo alimentos, transportando a personas, fabricando cosas \u00fatiles\u2026 En realidad, cuesta encontrar un trabajo que no redunde en alg\u00fan bien para los dem\u00e1s.<br \/>Esa dignidad logra su culminaci\u00f3n en la perspectiva espiritual cristiana donde su figura central es llamada por los de su tiempo \u201cel hijo del carpintero\u201d.<\/p>\n<p>La historia moderna demuestra a las claras que la fortaleza y el crecimiento de un pueblo se construyen a trav\u00e9s del esp\u00edritu de trabajo. \u00bfConocemos alg\u00fan pa\u00eds pr\u00f3spero que haya logrado esa situaci\u00f3n sin esfuerzo ni voluntad, sino gracias al puro esp\u00edritu especulativo?<\/p>\n<p><em>El autor es licenciado en Psicolog\u00eda.<\/em><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El trabajo constituye una dimensi\u00f3n fundamental de la existencia humana. 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