{"id":15836,"date":"2020-03-22T19:51:59","date_gmt":"2020-03-22T22:51:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15836"},"modified":"2020-03-22T19:53:00","modified_gmt":"2020-03-22T22:53:00","slug":"los-signos-del-tiempo-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15836","title":{"rendered":"Los signos del tiempo presente"},"content":{"rendered":"<p>Algunos dicen que la pandemia est\u00e1 cambiando el mundo. Ser\u00eda m\u00e1s preciso decir que el mundo ya ha cambiado. En su art\u00edculo \u201cEl cisne negro que nadie vio y cambi\u00f3 el mundo hasta l\u00edmites impensados\u201d, la corresponsal del diario <em>La Naci\u00f3n<\/em> en Francia, Luisa Corradini, escribi\u00f3: \u201cNing\u00fan l\u00edder mundial o economista fue capaz de detectar los signos que anunciaban la actual pandemia, que provoc\u00f3 miles de muertos, coloc\u00f3 a la mitad del planeta en cuarentena, origin\u00f3 una psicosis global y tiene un efecto multiplicador que pone de rodillas a la econom\u00eda mundial. (\u2026) La epidemia revela la fragilidad del sistema econ\u00f3mico occidental. En la \u00e9poca de mayor opulencia de la historia de la humanidad, ning\u00fan pa\u00eds est\u00e1 preparado para hacer frente a esta emergencia. (\u2026) En poco m\u00e1s de diez d\u00edas, esa hoguera devor\u00f3 m\u00e1s de diez billones de d\u00f3lares de capitalizaci\u00f3n burs\u00e1til, congel\u00f3 la econom\u00eda planetaria y condujo al mundo al borde de una nueva recesi\u00f3n de consecuencias imprevisibles. El sistema que domin\u00f3 la econom\u00eda mundial desde la d\u00e9cada de 1980, basado en la globalizaci\u00f3n y la desregulaci\u00f3n, termin\u00f3 desbordado por excesos que pueden conducirlo a la perdici\u00f3n. En un contexto marcado tambi\u00e9n por el calentamiento global, el mundo parece haber entrado en un c\u00edrculo vicioso que puede precipitar un derrumbe irreparable\u201d.<\/p>\n<p><strong>La insuficiencia humana<\/strong><br \/>\nSeguramente el mundo no saldr\u00e1 indemne de esta crisis. Qued\u00f3 demostrada la fragilidad de la sociedad moderna. La expansi\u00f3n de la infecci\u00f3n desencaden\u00f3, como es l\u00f3gico, una ola de p\u00e1nico que alcanza dimensiones alarmantes. Esto llev\u00f3 a hacer pensar que \u201ces m\u00e1s inquietante la coronopsicosis que la epidemia\u00bb (Patrick Zylberman). Y hasta surgen dudas entre \u201ceconomistas duros\u201d, con el temor de que el neoliberalismo comience a mostrar sus d\u00e9ficits.<\/p>\n<p>Los seres humanos somos renuentes a aceptar nuestras limitaciones, y luego de los hechos buscamos \u201cexplicaciones\u201d con la pretensi\u00f3n de \u201chacer creer que las cosas eran predecibles y explicables\u201d.<\/p>\n<p>Pero el hecho es que ha sido suficiente un virus, un microorganismo, para poner en peligro nuestras seguridades, planes econ\u00f3micos y estrategias pol\u00edticas, desatar el p\u00e1nico en todo el mundo y poner de relieve las miserias de la globalizaci\u00f3n. Ya numerosos actores pol\u00edticos europeos comienzan a reclamar una acelerada relocalizaci\u00f3n industrial.<br \/>\nHemos alcanzado tanto al asomarnos al cosmos y a dominar distancias siderales como al penetrar en el interior del \u00e1tomo y en las realidades nanotecnol\u00f3gicas, pero no hemos conseguido evitar las guerras y el hambre y vivir en paz. Y todo el progreso se nos puede derrumbar si no aprendemos a llevarnos bien entre nosotros.<br \/>\nLa situaci\u00f3n nos pone ante la evidencia de nuestra insuficiencia. El conocimiento cient\u00edfico no satisface nuestras necesidades. La ciencia nos da una explicaci\u00f3n racional de los fen\u00f3menos. Pero no nos da la significaci\u00f3n profunda de los hechos. Y para poder vivir una vida verdaderamente humana necesitamos la comprensi\u00f3n del sentido de las realidades humanas.<br \/>\nLa precariedad de nuestro conocimiento nos impide entender profundamente la realidad. Ni la biolog\u00eda, la econom\u00eda o la sociolog\u00eda pueden explicar acontecimientos hist\u00f3ricos como la pandemia actual, su \u201cpor qu\u00e9 hoy\u201d. La Historia comienza cada d\u00eda y siempre es imprevisible.<br \/>\nAdem\u00e1s, deseamos tener claridad acerca de nuestra propia vida. Saber vivir, encontrarle el sentido a nuestra realidad, poder reflexionar y tomar decisiones atinadas, que no es poca cosa. La clave es la pregunta: \u00bfdebemos seguir viviendo como hasta ahora o hay caminos err\u00f3neos que tenemos que abandonar? \u00bfQu\u00e9 actitud asumir frente al nuevo mundo que comienza? Lo \u00fanico que no podemos es no hacer nada.<\/p>\n<p><strong>Una perspectiva prof\u00e9tica<\/strong><br \/>\nSeg\u00fan E. Fromm, (\u201cLa actualidad de los escritos prof\u00e9ticos\u201d en <em>El amor a la vida<\/em> y \u201cProfetas y sacerdotes\u201d en <em>Sobre la desobediencia y otros ensayos<\/em>) al igual que los Profetas del Antiguo Testamento, en todo pueblo habitualmente existen los profetas. O deber\u00edan existir, porque su funci\u00f3n en la comunidad humana no ha perdido vigencia y resultan de tanta actualidad como en el pasado.<br \/>\nEl profeta no es un \u201cvidente\u201d en el sentido de un \u201cadivino\u201d, conocedor de un futuro ya establecido. Tampoco un enviado que anuncia \u201cla ira de Dios\u201d. Ni el mensajero de un misterioso augurio. La voz de profeta es la expresi\u00f3n de las necesidades y las exigencias de la condici\u00f3n humana.<br \/>\nEs un comunicador de la verdad. Su funci\u00f3n es enunciar el sentido de una situaci\u00f3n que los hombres pueden no estar viendo en profundidad. Es hacer tomar conciencia de la \u00edndole del problema en cuesti\u00f3n: en una situaci\u00f3n concreta, ante qu\u00e9 alternativas el hombre debe decidir y cu\u00e1les son las derivaciones inevitables de cada opci\u00f3n. Busca que despertemos a la realidad de que somos libres respecto de nuestras decisiones, pero no acerca de las consecuencias de esas decisiones.<br \/>\nLos profetas modernos son los pensadores que son leg\u00edtimos y no traicionan su misi\u00f3n. Como es habitual, el poder no recibe de buena gana sus advertencias. Y aqu\u00e9llos se ven enfrentados en forma constante a la resistencia de los humanos a enterarse y tomar conciencia. La indolencia y la indiferencia son sus enemigos letales.<br \/>\nLa voz de los profetas es la que dice que hoy se derrumba un sistema que ha estado en manos del poder financiero. Con ello se ha pretendido uniformar el mundo (globalizar) desconociendo y despreciando las diferentes culturas. Pero la cultura humana no es homog\u00e9nea y ese intento de desnaturalizar la realidad se hace cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de sostener.<br \/>\nEl colapso actual pone al desnudo una realidad: el sistema funciona a costa del sudor de los sometidos, de modo que los de arriba, que son menos, necesitan de los de abajo, que son m\u00e1s. Sin la colaboraci\u00f3n de \u00e9stos, colapsa el sistema. Todos necesitamos de todos. Y las pandemias son m\u00e1s fuertes que las finanzas. Por eso, los amos de hoy empiezan a preocuparse por su suerte futura. Ahora podemos darnos cuenta que la injusticia y la marginaci\u00f3n se vuelven un mal negocio para todos.<br \/>\nUn Imperio mundial se derrumba. Las columnas de hoy pronto pueden ser las ruinas de ma\u00f1ana. La tarea inteligente consiste en que los da\u00f1os sean los menos posibles, y el esfuerzo de la reconstrucci\u00f3n lo m\u00e1s eficiente.<br \/>\nPor otro lado, el creyente no ve en los grandes episodios o calamidades \u201ccastigos divinos\u201d, sino misteriosas estrategias con las que el Se\u00f1or de la Historia va guiando el camino del hombre. Y es la Sabidur\u00eda la que intenta leer en los Signos de los Tiempos, durante el proceso hacia la madurez humana, el sentido de cada suceso y de cada \u00e9poca.<\/p>\n<p><strong>La hora de la Sabidur\u00eda<\/strong><br \/>\nAquello que hoy necesitamos, aquella visi\u00f3n de la realidad que la ciencia no puede dar: \u201csaber qu\u00e9 hacer\u201d y \u201cc\u00f3mo vivir una vida realmente humana\u201d, lo ofrece la Sabidur\u00eda. Este es verdaderamente el momento para la Sabidur\u00eda, que conduce a una comprensi\u00f3n de la realidad con sentidos que desencadena un profundo camino hacia la ciencia y el arte de saber vivir con otros.<br \/>\nEl valor de la Sabidur\u00eda como una \u201ccondici\u00f3n virtuosa\u201d ha sido reconocida desde siempre en m\u00faltiples fuentes culturales, filos\u00f3ficas y religiosas. Y no se trata de una teor\u00eda sino de una pr\u00e1ctica, de una experiencia, de un saber aplicado a la vida. Sabio es quien posee una adecuada cantidad de conocimientos y se distingue por usarlos con prudencia y sensatez. Y lo opuesto a la sabidur\u00eda es la estupidez.<br \/>\nSi bien la inteligencia no basta, tenemos que aspirar a vivir lo m\u00e1s inteligentemente posible. Hay mucha inteligencia en las ciencias, en los negocios, en la econom\u00eda, pero a veces tambi\u00e9n mucha falta de sensatez en la vida de los cient\u00edficos.<br \/>\nEl don de \u201cdarse cuenta\u201d y de \u201cver la cosas como son\u201d es de un valor inestimable. En cambio, las interferencias emocionales (deseos y temores, simpat\u00edas y antipat\u00edas, fuerzas del inconsciente, etc.) distorsionan el pensamiento, as\u00ed como los prejuicios impiden una deseable comprensi\u00f3n de los otros.<br \/>\nLa sabidur\u00eda puede ser llamada la ciencia del obrar humano. Nos libera de la inutilidad, del sinsentido, de la incompetencia, de la superficialidad y del vivir en vano. Nos da una lucidez que nos permite una apreciaci\u00f3n de lo que vale la pena en la vida. Genera una existencia responsable y digna, y la posibilidad de gozarla. Lleva a cada uno a hacer su propia vida m\u00e1s feliz, l\u00facida y libre. Con ella, la realidad se hace m\u00e1s clara, simple y directa, en lugar de lo incierta, ansiosa y confusa que se nos muestra en el estilo de vida de actual. Nos brinda un saber pr\u00e1ctico que abre caminos para la vida cotidiana en un mundo incoherente y cambiante.<br \/>\nEn s\u00edntesis: la Sabidur\u00eda trata de responder a la pregunta: \u00bfQu\u00e9 es bueno para el hombre? Y nos lleva a aprender el arte de vivir. Y para el mundo actual, que sufre una crisis terminal que requiere una refundaci\u00f3n, \u201cla clave est\u00e1 en una Sabidur\u00eda que transforme la \u201cglobalizaci\u00f3n de la indiferencia\u201d en \u201cglobalizaci\u00f3n de la fraternidad\u201d (Jes\u00fas Cepedano).<\/p>\n<p><em>El autor es Licenciado en Psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos dicen que la pandemia est\u00e1 cambiando el mundo. Ser\u00eda m\u00e1s preciso decir que el mundo ya ha cambiado. En su art\u00edculo \u201cEl cisne negro&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[944,6,5],"tags":[],"class_list":["post-15836","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad-2","category-nota-tapa","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-47q","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15836","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15836"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15836\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15838,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15836\/revisions\/15838"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15836"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}