{"id":15840,"date":"2020-03-26T11:09:44","date_gmt":"2020-03-26T14:09:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15840"},"modified":"2020-03-26T11:09:49","modified_gmt":"2020-03-26T14:09:49","slug":"pablo-capanna-la-ciencia-ficcion-contribuyo-a-configurar-el-mundo-en-que-vivimos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15840","title":{"rendered":"Pablo Capanna: \u201cLa ciencia ficci\u00f3n contribuy\u00f3 a configurar el mundo en que vivimos\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Pablo Capanna es fil\u00f3sofo y ensayista, autor de <em>El sentido de la ciencia ficci\u00f3n<\/em>, un cl\u00e1sico en espa\u00f1ol. Escribi\u00f3 los ensayos filos\u00f3ficos <em>La tecnarqu\u00eda<\/em> y <em>Natura<\/em>, que considera su mejor libro. Sus estudios biogr\u00e1ficos m\u00e1s conocidos son <em>El se\u00f1or de la tarde<\/em> (sobre Cordwainer Smith), <em>El tiempo desolado<\/em> (sobre J.G. Ballard), <em>Idios Kosmos<\/em> (sobre Philip K. Dick) y <em>El \u00edcono y la pantalla<\/em> (sobre el cineasta Andrei Tarkovski). Escribi\u00f3 en las revistas <em>Criterio<\/em> (de la que fue editorialista y vice director), <em>El P\u00e9ndulo<\/em>, <em>Minotauro<\/em> y el suplemento <em>Futuro<\/em> de <em>P\u00e1gina\/12<\/em>. Sus textos sobre ciencia, tecnolog\u00eda e ideolog\u00eda est\u00e1n el sus libros <em>Conspiraciones<\/em>, <em>Inspiraciones<\/em>, <em>Maquinaciones<\/em> y <em>Aspiraciones<\/em>.<\/p>\n<p>Pablo Capanna conserva una foto de su infancia en la Piazza della Signoria, en el coraz\u00f3n de la ciudad de Florencia; est\u00e1 entre su mam\u00e1 y su pap\u00e1 y detr\u00e1s hay un cartel de la Democracia Cristiana. \u201cViv\u00edamos en la periferia, en una plaza donde durante la Segunda Guerra Mundial hab\u00eda un refugio antia\u00e9reo. Luego, all\u00ed construyeron un edificio al que llaman el Grattacielo; para una ciudad medieval como Florencia, 14 pisos son un rascacielos\u201d, recuerda. Emigraron a Buenos Aires cuando \u00e9l ten\u00eda diez a\u00f1os, en 1949, en un barco carguero adaptado para pasajeros. \u201cLlegamos justo el D\u00eda del Inmigrante, que se acababa de instituir\u201d, dice. Asegura que no le cost\u00f3 adaptarse a la Argentina: \u201cAl a\u00f1o siguiente a nuestra llegada saqu\u00e9 un premio en un concurso de composiciones sobre el General San Mart\u00edn\u201d, cuenta. Viv\u00edan en unas piezas que alquilaban en Ramos Mej\u00eda: \u201cYo hab\u00eda terminado la primaria, que en Italia eran cinco grados, pero la hija del due\u00f1o, que estudiaba Filosof\u00eda, nos recomend\u00f3 que cursara quinto y sexto grados para dominar la lengua, la historia y la geograf\u00eda argentinas\u201d. Recientemente, gracias a Internet, Capanna est\u00e1 disfrutando de volver a leer en italiano: \u201cNo dejan de sorprenderme la cantidad de voces espa\u00f1olas (patio, selva, lindo) que acepta el italiano actual, y tambi\u00e9n una mayor asimilaci\u00f3n del ingl\u00e9s que la que aqu\u00ed tenemos\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 te dedicaste a la filosof\u00eda?<\/strong><br \/>\nSent\u00eda cierto rechazo porque la profesora de filosof\u00eda que me hab\u00eda ayudado generosamente a adaptarme a la escuela no era precisamente una persona cordial: me mandaba a escribir una composici\u00f3n por d\u00eda sobre los temas m\u00e1s abstractos y nunca quedaba conforme. Cuando se enter\u00f3 de que iba a ingresar a la Facultad me ayud\u00f3 con los libros y me ofreci\u00f3 textos marxistas (lleg\u00f3 a ser una prestigiosa te\u00f3rica del trotskismo local) pero no tuvo \u00e9xito. El camino de mi vocaci\u00f3n no fue lineal. Cuando estaba en la secundaria apareci\u00f3 la famosa revista de ciencia ficci\u00f3n M\u00e1s all\u00e1, que dirig\u00eda Oesterheld; fui un lector de la primera hora y hasta logr\u00e9 que me publicaran un cuento escrito a los quince a\u00f1os. A la ciencia ficci\u00f3n de los a\u00f1os \u201950 la orientaba el editor John W. Campbell, quien estaba convencido de que la ciencia del futuro ser\u00eda la psi\u00f3nica, una suerte de parapsicolog\u00eda cient\u00edfica. Fue por eso que se me ocurri\u00f3 seguir la carrera de Psicolog\u00eda, que acababa de crearse. Siendo egresado del Comercial para ingresar en la UBA tuve que rendir ocho materias en el Colegio Nacional de Buenos Aires, lo cual no dej\u00f3 de serme \u00fatil. Pero ya en primer a\u00f1o me di cuenta de que los psic\u00f3logos no investigaban los misteriosos poderes de la mente sino que se lo pasaban escuchando siempre los mismos problemas. Opt\u00e9 por pasarme a Filosof\u00eda, que estaba m\u00e1s cerca de mis inquietudes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfFue cambiando tambi\u00e9n tu b\u00fasqueda intelectual?<\/strong><br \/>\nSiempre fui amateur, porque no ten\u00eda el respaldo de una universidad y no contaba con becas ni subsidios: pero eso me dio libertad para seguir mi curiosidad y elegir los temas. Una vez vi un documental sobre Henry David Thoreau; el bi\u00f3grafo a quien entrevistaban era un tipo de aspecto hippie, al que defin\u00edan \u201cinvestigador independiente\u201d; se me ocurri\u00f3 que eso era yo. De haber sido parte del sistema, no me hubieran permitido investigar temas que a\u00fan no ten\u00edan reconocimiento acad\u00e9mico. Hice toda mi carrera docente en la UTN, donde las materias culturales apenas eran toleradas por razones estatutarias. Eso me sirvi\u00f3 para ser m\u00e1s claro como expositor, porque me tuve que despertar el inter\u00e9s de los estudiantes de ingenier\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 te atrajo de la ciencia ficci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nMis lecturas de adolescencia fueron las historietas y la revista M\u00e1s all\u00e1, que me marc\u00f3. M\u00e1s all\u00e1 ten\u00eda un convenio con la revista norteamericana Galaxy, que aparec\u00eda en muchos idiomas. M\u00e1s all\u00e1 era su versi\u00f3n en espa\u00f1ol, que no s\u00f3lo publicaba traducciones sino invitaba a escribir a los argentinos. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde estuve en otra gran revista (El p\u00e9ndulo, que dirig\u00eda Marcial Souto) y desde entonces tuve la satisfacci\u00f3n de cruzarme con lectores muy variados: f\u00edsicos, bi\u00f3logos, ingenieros y hasta alg\u00fan obispo.<\/p>\n<p><strong><em>Tambi\u00e9n es muy importante tu ensayo<\/em> El sentido de la ciencia ficci\u00f3n, el primero en espa\u00f1ol sobre estos temas.<\/strong><br \/>\nLa primera edici\u00f3n fue en 1967 pero tuvo dos reescrituras y ahora est\u00e1 en formado digital en Amazon y en mi p\u00e1gina web. Me sigue gustando leer ciencia ficci\u00f3n, pero le tengo miedo a esa gente que tiende a confundirla con la realidad; no hay que olvidar que es literatura; es ficci\u00f3n, como el cine.<\/p>\n<p><strong>En tu libro <em>Conspiraciones<\/em> es muy divertido ver el recorrido de muchos fan\u00e1ticos sobre algunas teor\u00edas pseudocient\u00edficas.<\/strong><br \/>\nTengo un amigo que es un esc\u00e9ptico radical y las combati\u00f3 durante a\u00f1os, pero nunca quiso desprenderse del tema de los ovnis. Es un verdadero erudito, pero hace poco lo encontr\u00e9 apenado porque la intendencia de Capilla del Monte hab\u00eda sacado el cartel de bienvenida con la imagen de un extraterrestre.<\/p>\n<p><strong>Con el desarrollo vertiginoso de la ciencia y las nuevas tecnolog\u00edas, \u00bfle queda algo para decir a la ciencia ficci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nYo creo que la ciencia ficci\u00f3n cumpli\u00f3 su ciclo y ya no sorprende, a pesar de que existe una industria muy grande que vive de ella. Actualmente los chinos est\u00e1n incursionando con \u00e9xito en el g\u00e9nero. Pero es cierto que algunas cosas ya llegaron a la realidad, a pesar que los escritores sol\u00edan se\u00f1alar sus peligros.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 impresi\u00f3n te qued\u00f3 de Ray Bradbury en 2006, cuando lo presentaste en la Feria del Libro de Buenos Aires, trat\u00e1ndose de un emblema del g\u00e9nero?<\/strong><br \/>\nComo persona, me pareci\u00f3 c\u00e1lido, y amistoso con todo el mundo. Fui a una cena en su honor porque quer\u00eda darle un libro m\u00edo, pero hab\u00eda mucha gente y no pude acercarme a \u00e9l. Entonces le entregu\u00e9 el libro a Souto para que se lo alcanzara. Al otro d\u00eda recib\u00ed una carta de pu\u00f1o y letra de Bradbury, quien me agradec\u00eda desde el Plaza Hotel. Era el gesto de un gran tipo. Como escritor, tuvo una \u00e9poca brillante, pero entr\u00f3 en decadencia en cuanto disfrut\u00f3 del \u00e9xito.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo clasific\u00e1s a algunos cl\u00e1sicos de la literatura que exceden los l\u00edmites de lo real, como <em>Maestro y Margarita<\/em>, de Bulgakov?<\/strong><br \/>\nYo los considero literatura fant\u00e1stica, aunque algunos te\u00f3ricos se animan a remontar la ciencia ficci\u00f3n hasta Homero y la Biblia. Una maneara algo grosera de definirla es se\u00f1alar que el autor hace ciencia ficci\u00f3n cuando cree que lo que cuenta puede ocurrir en el mundo real, ya sea bas\u00e1ndose en el conocimiento existente o un saber cient\u00edfico por descubrir. Distinto es lo que sucede cuando el autor pone sus propias reglas del juego; para entrar en la historia hay que suspender el esp\u00edritu cr\u00edtico y aceptar que puedan existir la magia, las hadas, los elfos o los dragones. Eso es fantas\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00bfA partir de esa diferencia podr\u00edamos decir que la ciencia ficci\u00f3n cree en la ciencia?<\/strong><br \/>\nCre\u00eda\u2026 Hoy todo es bastante h\u00edbrido. Entre los buenos escritores actuales se encuentra un norteamericano de origen chino, Ted Chiang, con una obra muy reducida. Su texto m\u00e1s famoso narra la construcci\u00f3n de la torre de Babel contada por alguien que acarreaba piedras para la edificaci\u00f3n. El relato es tan convincente que parece realista. El autor sostiene que es ciencia ficci\u00f3n, porque se ajusta fielmente a la ciencia babil\u00f3nica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSer\u00eda entonces literatura fant\u00e1stica?<\/strong><br \/>\nPor eso digo que los l\u00edmites se han perdido. Ocurre que la ciencia ficci\u00f3n fue la lectura de varias generaciones de cient\u00edficos. De los muchos alumnos de Ingenier\u00eda que tuve, aquellos que le\u00edan ten\u00edan preferencia por la ciencia ficci\u00f3n. Puede que muchas de las ideas que aventuraban los escritores hayan sido un desaf\u00edo para los tecn\u00f3logos, que en alg\u00fan momento dijeron: \u201c\u00a1Eso se puede hacer!\u201d<\/p>\n<p><strong>\u00bfUn ejemplo ser\u00eda la clonaci\u00f3n?<\/strong><br \/>\nUna de las primeras historias de ciencia ficci\u00f3n que trata de clonaci\u00f3n es <em>El tri\u00e1ngulo de cuatro lados<\/em> del ingl\u00e9s William F. Temple, que apareci\u00f3 nada menos que en 1939. Algunos temas eran considerados te\u00f3ricamente posibles, pero nadie pensaba llevarlos a la pr\u00e1ctica. La ciencia ficci\u00f3n los populariz\u00f3 hasta que alguien empez\u00f3 a considerar que eran factibles. Eso hace que en cierto modo la ciencia ficci\u00f3n sea responsable del mundo en que vivimos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1les son los autores fundamentales?<\/strong><br \/>\nLos autores que me atrajeron son aquellos sobre los cuales escrib\u00ed, por cierto muy distintos entre s\u00ed. James G. Ballard ten\u00eda una visi\u00f3n bastante tr\u00e1gica del mundo; en el fondo era un moralista frustrado que se sent\u00eda inc\u00f3modo en el mundo actual, aunque luego lo convirtieron en una especie de \u00edcono punk. Otro autor que me sedujo es Philip Dick, que a\u00fan sigue despertando inter\u00e9s en la generaci\u00f3n actual. Pas\u00f3 dos semanas estudiando filosof\u00eda y so\u00f1\u00f3 escribir como Proust. Sus novelas de realismo social fueron rechazadas por los editores no sin raz\u00f3n. Al fin vio la posibilidad de publicar y de ganar alg\u00fan dinero con la ciencia ficci\u00f3n y se volc\u00f3 a ella. Carec\u00eda de base cient\u00edfica pero ten\u00eda una gran capacidad ling\u00fc\u00edstica para inventar palabras seudot\u00e9cnicas como el famoso <em>infundibulum cronosincl\u00e1stico<\/em> de Kurt Vonnegut. Pero siendo el m\u00e1s delirante de todos, fue el \u00fanico que imagin\u00f3 cosas como el calentamiento global; en varios textos suyos el clima se ha vuelto t\u00f3rrido por culpa de la contaminaci\u00f3n. En su primera novela (de 1950) imagin\u00f3 un mundo repartido entre cinco multinacionales, que a\u00fan no exist\u00edan. Su \u00faltima fase fue m\u00edstica, lo cual ayud\u00f3 a que lo convirtieran en un autor de culto.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 otros autores?<\/strong><br \/>\nMi favorito es Cordwainer Smith, que tuvo su auge en los a\u00f1os \u201870 en los campus universitarios norteamericanos. Su verdadero nombre era Paul Linebarger y era asesor de Kennedy y Eisenhower. Dominaba siete idiomas y escrib\u00eda en clave, combinando distintas lenguas y evocando la gran literatura de todos los tiempos. Imagin\u00f3 un futuro donde todos son concebidos in vitro y llevan por nombre un n\u00famero. Pero como tienen que identificarse, adoptan nombres tomados de las antiguas lenguas. Esto constituye un verdadero juego de acertijos. Uno de sus cuentos transcurre en un planeta lleno de diamantes y piedras preciosas donde escasea tanto la tierra que el dictador se jacta de poseer tres macetas. El planeta se llama Pontoppidan: se trata de un dan\u00e9s que obtuvo el Premio Nobel de Literatura por su novela <em>La buena tierra<\/em>. Los estudiosos de Cordwainer Smith formaron una cofrad\u00eda, de la cual fui el primer miembro latino. Eleg\u00ed por nombre el de un personaje llamado Issan Olascoaga. Issan es el n\u00famero 11 en chino y seg\u00fan la Concordancia oficial Olascoaga es un \u201cpueblo de la provincia de Buenos Aires\u201d; para m\u00e1s datos, cercano a Bragado.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 pasaba en los a\u00f1os de auge con la ciencia ficci\u00f3n en la Argentina?<\/strong><br \/>\nFaltaba infraestructura editorial. En los Estados Unidos la ciencia ficci\u00f3n creci\u00f3 con las revistas; hab\u00eda m\u00e1s de cincuenta, y se publicaba una enorme cantidad cuentos, con lo cual los autores proliferaban. Sus pares argentinos no llegaron a subsistir. Muchos autores importantes incursionaron alguna vez en el g\u00e9nero, pero no perseveraron, salvo Bioy Casares. Ang\u00e9lica Gorodischer fue una gran defensora del g\u00e9nero, pero el \u00fanico que se dedic\u00f3 exclusivamente a \u00e9l fue Carlos Gardini, muy reconocido en Europa.<\/p>\n<p><strong>Para el lector ajeno a tu trayectoria personal no es sencillo clasificarte; est\u00e1s vinculado a <em>El p\u00e9ndulo<\/em> y para otros a <em>Criterio<\/em>, a tu perfil m\u00e1s humanista, o a <em>P\u00e1gina\/12<\/em>, donde escribiste muchos a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo fue ese recorrido?<\/strong><br \/>\nTengo lectores muy distintos; de hecho, hay quienes creen que me dediqu\u00e9 al cine mientras que otros me hacen cient\u00edfico o cr\u00edtico literario. No muchos saben que mi profesi\u00f3n fue la de docente universitario. La dictadura militar puso a un comodoro como rector de UTN, quien vino a suprimir las materias culturales por \u201csubversivas\u201d. Unos pocos logramos convencerlo de no lo hiciera y accedi\u00f3 con la condici\u00f3n de que ense\u00f1\u00e1ramos Historia de la Ciencia, evitando temas sociales o pol\u00edticos. Tuve que estudiar much\u00edsimo, pero cont\u00e9 con la ayuda de Marcelo Montserrat, que me abri\u00f3 su biblioteca. Fue un verdadero posgrado, pero el texto que logr\u00e9 armar era tan neutro que se sigui\u00f3 usando por a\u00f1os en todo el pa\u00eds. Con la democracia, llegu\u00e9 a dirigir el Departamento. Leonardo Moledo, colega en UTN, me invit\u00f3 m\u00e1s tarde a escribir alg\u00fan art\u00edculo para el suplemento <em>Futuro<\/em> de <em>P\u00e1gina\/12<\/em>, que dirig\u00eda. Eso llego a ser una columna que sostuve durante quince a\u00f1os, en los cuales me gan\u00e9 todo un p\u00fablico distinto.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo cambi\u00f3 la investigaci\u00f3n independiente con las nuevas tecnolog\u00edas?<\/strong><br \/>\nObtener informaci\u00f3n es ahora mucho m\u00e1s f\u00e1cil: ojal\u00e1 siempre hubieran existido las herramientas y los textos que ahora cualquiera puede obtener sin costo. Pero no todos saben aprovecharlos. En el mundo actual siguen teniendo vigencia esos versos que Eliot que escribi\u00f3 hace cien a\u00f1os: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la sabidur\u00eda que hemos perdido con el conocimiento? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el conocimiento que hemos perdido con la informaci\u00f3n?\u201d. Yo a\u00f1adir\u00eda: \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la informaci\u00f3n que perdimos con la comunicaci\u00f3n? Todo el mundo se la pasa comunicando cosas ef\u00edmeras como la foto de su torta del cumplea\u00f1os o las picard\u00edas de su gato. Es la globalizaci\u00f3n de la estupidez. Parad\u00f3jicamente, en la \u201cera de la informaci\u00f3n\u201d se miente y macanea m\u00e1s que antes. \u00bfC\u00f3mo puede ser que los periodistas metan tanto la pata teniendo todos los recursos necesarios para chequear la informaci\u00f3n?<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s investigando actualmente?<\/strong><br \/>\nAcabo de concluir un libro de ensayos sobre ciencia y religi\u00f3n que no ha encontrado editor, de modo que pienso subirlo a mi p\u00e1gina web www.pablocapanna.com.ar En este momento estoy pensando escribir sobre literatura interactiva y textos compuestos por computadoras. En Jap\u00f3n premiaron a una novela escrita por un programa de inteligencia artificial y en los Estados Unidos alguien arm\u00f3 una novela que parece de Jack Kerouac. Quisiera saber qu\u00e9 est\u00e1 pasando con esta \u201ccreatividad\u201d inform\u00e1tica y con esa moda de preguntarle al p\u00fablico c\u00f3mo quiere que siga una historia. Me parece terrible eliminar al autor y las sorpresas que nos reserva; es poner a la ficci\u00f3n al servicio del consumidor, una suerte de literatura a la carta.<\/p>\n<p><strong>LEER A CAPANNA<\/strong><\/p>\n<p><em>El mecanicismo nos dio el dios relojero y el naturalismo a la sabia Naturaleza. Darwin nos remiti\u00f3 a la m\u00e1quina de Watt y la inform\u00e1tica al ordenador c\u00f3smico: todos ellos, suced\u00e1neos de Dios.<\/em><br \/>\n<em>La ciencia del siglo XXI puede construir un nuevo marco de sentido que d\u00e9 cuenta del principio antr\u00f3pico, la afinaci\u00f3n y la complejidad y a la vez los haga compatibles con la \u00e9tica y la fe.<\/em><br \/>\n<em>La pregunta que est\u00e1 detr\u00e1s de la ciencia y de la filosof\u00eda, aquella que interpela por igual a creyentes, agn\u00f3sticos y ateos, sigue siendo la de Leibniz:<\/em><\/p>\n<p><em>\u00bfPor qu\u00e9 es el ente, y no m\u00e1s bien la nada?<\/em><\/p>\n<p><em>Cuando pase la moda de burlarse de las grandes preguntas, ser\u00e1 inevitable volver a enfrentarlas.<\/em><\/p>\n<p>Pablo Capanna, <em>Natura<\/em>, 2016<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pablo Capanna es fil\u00f3sofo y ensayista, autor de El sentido de la ciencia ficci\u00f3n, un cl\u00e1sico en espa\u00f1ol. 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