{"id":15843,"date":"2020-03-10T11:13:19","date_gmt":"2020-03-10T14:13:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15843"},"modified":"2020-03-26T11:20:34","modified_gmt":"2020-03-26T14:20:34","slug":"la-educacion-demanda-una-reformulacion-integral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15843","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n demanda una reformulaci\u00f3n integral"},"content":{"rendered":"<p>Cumplir con el calendario \u2013aunque exiguo\u2013 de 180 d\u00edas de clases y terminar con el excesivo ausentismo de docentes y de alumnos. De lograrse estos objetivos durante 2020, culminar\u00edamos un ciclo lectivo positivo en el marco del largo recorrido que la Argentina tiene por delante en materia educativa.<br \/>\nEfectivamente se trata de un camino con muchas dificultades pero con una orientaci\u00f3n clara: la Ley de Educaci\u00f3n sancionada en 2006. Aunque entonces se asumieron compromisos muy loables, la mayor\u00eda sigue a\u00fan pendiente. Por ejemplo, la obligatoriedad de la escuela secundaria, ya que de cada 100 ni\u00f1os que ingresaron a primer grado en 2006, se registraron 41 graduados secundarios en 2017. Por otra parte, en su art\u00edculo 26\u00b0, la Ley dispone: \u201cLas escuelas primarias ser\u00e1n de jornada extendida o completa (JEE\/JC) con la finalidad de asegurar el logro de los objetivos fijados para este nivel por la presente ley\u201d. Sin embargo tampoco se ha logrado la universalizaci\u00f3n de la jornada escolar extendida: en 2018 s\u00f3lo el 14% de los alumnos de escuelas primarias estatales pudo acceder a este tipo de ense\u00f1anza; y mientras ese porcentaje se eleva al 48,3% en la Ciudad de Buenos Aires, en el Conurbano se reduce a apenas 6,3% de los ni\u00f1os.<br \/>\nAsimismo, deber\u00eda repensarse el calendario escolar, que es relativamente corto con sus 720 horas de clase anuales. En los pa\u00edses miembros de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos (OCDE), el promedio de horas anuales llega a 799. Y hay pa\u00edses con mayor carga horaria, incluso en Am\u00e9rica Latina: Costa Rica brinda 1147 horas de clase anuales; Chile, 1039; y M\u00e9xico, 800. La cantidad de horas en el aula no es garant\u00eda per se de mejores aprendizajes, pero su deficiencia sin dudas consolida el atraso educativo, comprometiendo el futuro de los alumnos.<br \/>\nComo se ha dicho en varias oportunidades en las p\u00e1ginas de CRITERIO, en el siglo XXI el conocimiento y su aplicaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica reequilibraron la balanza de la riqueza de los pa\u00edses. Seg\u00fan los informes del Banco Mundial al respecto, el capital humano capacitado es hoy mucho m\u00e1s relevante que el capital f\u00edsico y los recursos naturales. Y no es necesario aclarar que, como nunca antes, en la educaci\u00f3n est\u00e1 la respuesta para muchos de los problemas que acarreamos desde hace d\u00e9cadas en la sociedad argentina. Si pensamos en justicia social, en equidad, en igualdad de oportunidades, es urgente enfrentar el bajo nivel de conocimientos de los ni\u00f1os y adolescentes y, en paralelo, superar las grandes diferencias entre escuelas privadas y escuelas estatales.<br \/>\nExisten suficientes pruebas en el mundo de que los sistemas escolares efectivos son aquellos que lograron garantizar altos niveles de conocimientos para todos sus alumnos, eliminando las desigualdades vinculadas al origen socioecon\u00f3mico. Seg\u00fan el Bar\u00f3metro Social de la UCA, la pobreza afecta a alrededor de la mitad de los argentinos que no concluyeron la educaci\u00f3n secundaria, pero esta proporci\u00f3n desciende a menos del 15% entre quienes pudieron completarla. \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1n acceder al sector productivo, aunque crezca la oferta de empleos, quienes no tengan las herramientas b\u00e1sicas para poder cumplir con los requisitos del mundo del trabajo?<br \/>\nCuando la pobreza es estructural, como sucede en la Argentina, la escuela podr\u00e1 considerarse inclusiva si con su calidad de ense\u00f1anza logra quebrar la desigualdad educativa. No deber\u00eda ser el bolsillo de los padres lo que condicione la formaci\u00f3n de los hijos. De lo contrario, nos alejaremos cada vez m\u00e1s de un pa\u00eds con justicia social y crecimiento econ\u00f3mico sostenido.<br \/>\nLa universidad tampoco es ajena a estos problemas. De forma habitual los profesores universitarios se\u00f1alan las grandes deficiencias en la preparaci\u00f3n de los estudiantes secundarios, y la consideran una de las causas de la elevada deserci\u00f3n. No existen restricciones para el ingreso, porque as\u00ed lo dispone la Ley 27.204, pero de cada 100 estudiantes que ingresan a todo el sistema universitario argentino (estatal y privado), apenas 30 concluyen sus estudios. Un dato m\u00e1s: despu\u00e9s de un a\u00f1o de haber estado en la universidad estatal, 51 de cada 100 alumnos no aprobaron m\u00e1s de una sola materia y en las privadas esta cifra corresponde a 31 de cada 100 alumnos. El acceso irrestricto es pol\u00edticamente correcto y atractivo en tanto pretende ser un factor que contribuye a la igualdad de oportunidades, pero no es suficiente para garantizar que sus ingresantes lleguen a culminar sus estudios, como se evidencia en los datos. Al parecer no hay mayor \u201crestricci\u00f3n\u201d que la falta de s\u00f3lidas bases en la secundaria para que el alumno universitario vea frustradas sus leg\u00edtimas aspiraciones de avance social.<br \/>\nParalelamente, la universidad gratuita merece un debate serio y renovado. Se trata de una de las banderas de un progresismo mal entendido: millones de argentinos de bajos recursos pagan impuestos indirectos, con sus escasos consumos, que subsidian la universidad a la que mayoritariamente concurre una clase media que podr\u00eda pagar al menos una suma m\u00f3dica. El t\u00e9rmino \u00abgratuidad\u00bb es ya falaz. Nada es gratis. La universidad la pagamos todos los contribuyentes, entre ellos miles de personas que nunca en su vida podr\u00e1n pisar esas aulas.<br \/>\nUna pol\u00edtica nacional orientada a la transformaci\u00f3n integral del sistema educativo en todos sus niveles requiere incluir como prioridades la jerarquizaci\u00f3n y la actualizaci\u00f3n de la profesi\u00f3n docente, la inversi\u00f3n en educaci\u00f3n inicial, la universalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza primaria, la generalizaci\u00f3n de la jornada escolar extendida, la concreci\u00f3n de la obligatoriedad de la escuela secundaria y la articulaci\u00f3n de las universidades y de los institutos terciarios con el mundo productivo. En cuanto a los contenidos, es importante evitar la ideologizaci\u00f3n a la hora de delinear los programas de formaci\u00f3n docente, el material de estudio y la modalidad de abordaje de algunas tem\u00e1ticas controversiales de manera de presentar distintas perspectivas sin vulnerar el derecho de los padres a comunicar valores.<br \/>\nLa situaci\u00f3n docente es compleja y la disparidad entre las provincias es muy grande. La falta de discusi\u00f3n sobre las condiciones laborales, la carrera docente y la inequidad entre jurisdicciones, limitando las preocupaciones a las paritarias, es responsabilidad tanto de los Gobiernos como de los sindicatos. En materia universitaria, m\u00e1s de 14 mil docentes trabajan ad honorem en todo el pa\u00eds, y aproximadamente dos tercios se desempe\u00f1an en la UBA. Varias universidades privadas mantienen al grueso de su cuerpo docente bajo r\u00e9gimen de honorarios, es decir, en situaci\u00f3n laboral precaria. Por la dem\u00e1s, la baj\u00edsima proporci\u00f3n de profesores full-time con que cuentan las universidades, que distribuyen sus d\u00edas y sus horas entre la docencia y la investigaci\u00f3n, tiene bastante que ver con los magros salarios. Es menos un tema vocacional que de costo de oportunidad, y una desventaja comparativa muy grande con respecto a lo que sucede en \u00e1mbitos acad\u00e9micos de otros pa\u00edses.<br \/>\nEs momento de dejar de lado las frases hechas y las discusiones provocadoras. Quiz\u00e1s una pol\u00edtica educativa renovada, con asesoramiento de expertos y con proyecci\u00f3n y pol\u00edticas de Estado a largo plazo, pueda ser un hito para reunir a todos los argentinos. Si logramos dar un salto de calidad en la educaci\u00f3n seguramente \u00e9ste redundar\u00e1 en un cambio significativo en el mundo del trabajo, de tal manera que todas las personas puedan desarrollar su potencial.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cumplir con el calendario \u2013aunque exiguo\u2013 de 180 d\u00edas de clases y terminar con el excesivo ausentismo de docentes y de alumnos. 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