{"id":15871,"date":"2020-03-27T20:12:10","date_gmt":"2020-03-27T23:12:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15871"},"modified":"2020-03-27T20:12:17","modified_gmt":"2020-03-27T23:12:17","slug":"el-martin-fierro-denuncia-de-la-corrupcion-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15871","title":{"rendered":"El Mart\u00edn Fierro, denuncia de la corrupci\u00f3n argentina"},"content":{"rendered":"<p><em>El Gaucho Mart\u00edn Fierro<\/em> (1873) de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez busca reflejar la mentalidad y las condiciones de vida de habitantes rurales del siglo XIX. Para nosotros es una obra cl\u00e1sica que describe vivencias y experiencias que son comunes a los argentinos y a las sociedades de todos los tiempos. Aqu\u00ed quisi\u00e9ramos destacar uno sus contenidos, la denuncia de la corrupci\u00f3n, entendida como el manejo que hac\u00edan ciertos funcionarios p\u00fablicos en pos de su beneficio privado. Hern\u00e1ndez se enfoc\u00f3 en la cuesti\u00f3n tal como era percibida por el gaucho bonaerense en su vida cotidiana y por ende no consider\u00f3 pertinente se\u00f1alar los grandes negociados de los gobiernos nacionales o provinciales en las compras estatales o en la contrataci\u00f3n de obra p\u00fablica. Se concentr\u00f3 m\u00e1s bien en los manejos de las autoridades pol\u00edticas locales y de los jefes de las unidades militares en la frontera. Ambos \u00e1mbitos afectaban significativamente la vida de los habitantes de la campa\u00f1a, ejemplificada a trav\u00e9s de la figura y desventuras del gaucho Fierro. El cuadro que presenta parece ser razonablemente fidedigno, seg\u00fan puede inferirse de la interesante compilaci\u00f3n de documentos de la \u00e9poca presentada por el historiador Eduardo M\u00edguez (El Mundo de Martin Fierro, 2005).<\/p>\n<p>El primer destinatario de las cr\u00edticas de Hern\u00e1ndez es el conjunto de los jueces de paz, autoridades locales con funciones policiales y judiciales, designados por los gobiernos provinciales. Claramente muchos de estos funcionarios se aprovechaban del poder que detentaban para obtener beneficios y hacer exacciones a costa de la poblaci\u00f3n. Para mantener sus puestos necesitaban, en primer lugar, garantizar que sus partidos fueran los ganadores en las elecciones. Para lograr este objetivo presionaban o forzaban a los paisanos bajo su jurisdicci\u00f3n a elegir a sus propios candidatos. Los jueces de paz persegu\u00edan a los pobladores que no asist\u00edan a los comicios o a aquellos que aparec\u00edan portando boletas de otros partidos, y se las arrebataban. Por todo ello, seg\u00fan el poema, resultaban elegidos los peores candidatos:<\/p>\n<p>Ricuerdo que esa ocasi\u00f3n<br \/>\ndaban listas diversas;<br \/>\nlas opiniones dispersas<br \/>\nno se pod\u00edan arreglar:<br \/>\nDec\u00edan que el Juez por triunfar<br \/>\nhac\u00eda cosas muy perversas.<\/p>\n<p>Cuando se riuni\u00f3 la gente<br \/>\nvino a ploclamarla el \u00f1ato;<br \/>\ndiciendo con aparato<br \/>\n\u00abque todo andar\u00eda muy mal;<br \/>\nsi pretend\u00eda cada cual<br \/>\nvotar por un candilato.\u00bb<\/p>\n<p>El anhelo de Fierro era el derecho a votar libremente. As\u00ed declama: \u201cMande el que mande, yo he de votar a quien quiera\u201d. Claro que cuando un individuo ejerc\u00eda este derecho corr\u00eda el riesgo de ser castigado y enviado a la frontera. Entre los hechos delictivos vinculados a los funcionarios estaba el de asociarse con criminales para despojar a los lugare\u00f1os. As\u00ed lo marca el texto:<\/p>\n<p>Dec\u00edan que por un delito<br \/>\nmucho tiempo andubo mal;<br \/>\nun amigo servicial<br \/>\nlo compuso con el Juez,<br \/>\ny poco tiempo despu\u00e9s<br \/>\nlo pusieron de Oficial.<\/p>\n<p>En recorrer el partido<br \/>\ncontinuamente se empleaba.<br \/>\nNing\u00fan malevo agarraba<br \/>\npero tra\u00eda en un carguero,<br \/>\ngallinas, pavos, corderos<br \/>\nque por ay recoletaba.<\/p>\n<p>Otra pr\u00e1ctica de los jueces de paz o sus asociados era la de aprovecharse de la custodia de los bienes de hu\u00e9rfanos mediante la designaci\u00f3n de administradores expoliadores. Asimismo, ten\u00edan la facultad de elegir a aquellos pobladores destinados a la frontera. En lugar de hacerlo aleatoriamente, escog\u00edan a quienes no consideraban de su confianza, a los que no votaban a su partido o a los que no aceptaban sus arbitrariedades.<\/p>\n<p>La segunda instancia de corrupci\u00f3n se daba en los fortines. A los gauchos se los obligaba a enrolarse en la milicia, debiendo servir en unidades de la frontera durante un largo e impreciso periodo. Muchos no cobraban el sueldo estipulado, y se puede deducir que sus remuneraciones \u201cse perd\u00edan\u201d por alguna parte. En el caso de Mart\u00edn Fierro, no le abonaron su salario durante dos a\u00f1os. Por otra parte, la corrupci\u00f3n existente en los fortines afectaba la alimentaci\u00f3n de los soldados. Aunque se adquir\u00edan alimentos para el rancho, los jefes hac\u00edan facturar a los proveedores por una cifra mayor a las vituallas recibidas, qued\u00e1ndose con la diferencia:<\/p>\n<p>Dec\u00edan que estaban de acuerdo<br \/>\nla Bruja y el provedor,<br \/>\ny que receb\u00eda lo pior\u2026Puede ser, pues no era lerdo.<br \/>\nque a m\u00e1s en la cantid\u00e1<br \/>\npegaba otro dentell\u00f3n,<br \/>\ny que por cada raci\u00f3n<br \/>\nle entregaban la mit\u00e1.<br \/>\nY que esto, lo hac\u00eda del modo<br \/>\ncomo lo hace un hombre vivo:<br \/>\nfirmando luego el recibo,<br \/>\nya se sabe, por el todo.<\/p>\n<p>Dentro del cuartel, los oficiales y suboficiales iban sustrayendo parte de los alimentos adquiridos para los soldados hasta que a los reclutas s\u00f3lo les llegaban migajas. Con humor, dice Mart\u00edn Fierro, que cada nivel militar repet\u00eda un viejo dicho popular al sustraer la comida para los milicianos:<br \/>\n\u201c-Ara\u00f1a, \u00bfqui\u00e9n te ara\u00f1\u00f3? -Otra ara\u00f1a como yo\u201d.<br \/>\nPor otra parte, las autoridades militares hac\u00edan trabajar a los soldados en sus propias estancias y chacras, sembrando, haciendo corrales y construyendo con adobe. Las municiones que se adquir\u00edan para los soldados nunca terminaban siendo utilizadas para los enfrentamientos con los ind\u00edgenas. Eran vendidas privadamente por los comandantes a los cazadores de la zona. A los soldados se les daban lanzas y no las armas de fuego que deb\u00edan ser provistas. El comandante incluso se apropi\u00f3 del caballo de Fierro, un animal envidiable que se destacaba por su velocidad en las carreras. As\u00ed se resum\u00eda la corrupci\u00f3n en los fortines:<\/p>\n<p>Yo he visto en esa milonga<br \/>\nmuchos Gefes con estancia,<br \/>\ny piones en abundancia,<br \/>\ny majadas y rodeos;<br \/>\nhe visto negocios feos<br \/>\na pesar de mi inorancia.<\/p>\n<p>Hern\u00e1ndez termina solicitando que el servicio de milicia se haga con soldados contratados, debi\u00e9ndose dejar de imponer a la poblaci\u00f3n ese trabajo forzado: \u201cSi el Gobierno quiere gente, que la pague y se acab\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>En toda la obra domina un tono pesimista en cuanto a esta situaci\u00f3n general. La corrupci\u00f3n va afectando la \u00e9tica de los individuos: en el caso del Mart\u00edn Fierro lo lleva a convertirse en criminal y posiblemente asociado a los ind\u00edgenas en los malones. Poca reforma pod\u00eda esperarse de la iniciativa de los gobernantes, quienes en la terminolog\u00eda actual eran incansables buscadores de rentas, como dice el Moreno en la payada final:<\/p>\n<p>los que la gobiernan ven<br \/>\na d\u00f3nde han de dar el tajo.<br \/>\nle cai al que se halla abajo<br \/>\ny corta sin ver a qui\u00e9n.<\/p>\n<p>&#8230;<br \/>\nmas yo soy un negro rudo<br \/>\ny, aunque de esto poco entiendo,<br \/>\nestoy diariamente viendo<br \/>\nque aplican la del embudo.<\/p>\n<p>La ley del embudo hace referencia a que quien ten\u00eda poder se quedaba con todo y el que no lo ten\u00eda, con nada. El tono fatalista del poema, creemos, tiene su lado positivo: describe una situaci\u00f3n nefasta que deb\u00eda reformarse. Su permanente lectura tiene por ello una gran utilidad dada la continuidad hist\u00f3rica de los saqueos a los bienes p\u00fablicos en nuestro pa\u00eds. Nos marca que debe existir un cambio no s\u00f3lo legal o de administraci\u00f3n de la justicia, sino tambi\u00e9n cultural. Para lograrlo nada mejor que releer y releer nuestro gran texto nacional.<\/p>\n<p>El autor es Profesor del Instituto Universitario ESEADE<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Gaucho Mart\u00edn Fierro (1873) de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez busca reflejar la mentalidad y las condiciones de vida de habitantes rurales del siglo XIX. Para nosotros&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[965,986],"tags":[1485],"class_list":["post-15871","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-opinion-2","category-politica","tag-opinion"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-47Z","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15871"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15871\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15872,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15871\/revisions\/15872"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}