{"id":15881,"date":"2020-03-28T11:14:05","date_gmt":"2020-03-28T14:14:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15881"},"modified":"2020-03-28T11:14:07","modified_gmt":"2020-03-28T14:14:07","slug":"aquella-buena-costumbre-de-interceder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15881","title":{"rendered":"Aquella buena costumbre de interceder"},"content":{"rendered":"<p>El avance de la tecnolog\u00eda digital global hace que la multiplicidad de los contactos entre los seres humanos haya alcanzado una envergadura inabarcable. La \u201cnube\u201d de las trasmisiones aparece como un todo que supera cualquier fantas\u00eda. Pero ese todo puede ser nada si se trata de mera comunicaci\u00f3n mec\u00e1nica entre humanos pero no relaciones verdaderamente humanas. El v\u00ednculo humano genuino supone atenci\u00f3n del otro como persona, respeto a su dignidad, disposici\u00f3n afectiva favorable, registro de su identidad\u2026 y muchos contactos carecen de esas condiciones. Muy f\u00e1cilmente, la comunicaci\u00f3n en las redes se da en la l\u00ednea del apuro y la instantaneidad en vez de la calidez; en el dominio de la superficialidad sin compromiso; o de la indiferencia, el desapego, la frialdad o el anonimato, si no de la agresividad. \u00bfA eso podemos llamarlo acci\u00f3n propiamente humana? Ese es un mundo l\u00edquido, de contactos virtuales y computadoras que no sienten ni desean.<br \/>\nAcostumbrados a esta clase de v\u00ednculos, es comprensible que cierto tipo de vivencias t\u00edpicamente humanas: ternura, humildad, compasi\u00f3n\u2026 (E. Fromm, La revoluci\u00f3n de la esperanza) est\u00e9n siendo arrinconadas hasta pr\u00e1cticamente desaparecer de la vida cotidiana. Una de ellas es la acci\u00f3n de interceder. Lo cual se\u00f1ala una p\u00e9rdida en la calidad de los v\u00ednculos.<\/p>\n<p><strong>El bien del otro<\/strong><\/p>\n<p>Llamamos intercesi\u00f3n al \u201chablar a favor de alguien para liberarlo de alguna dificultad o procurarle alg\u00fan bien\u201d. Por lo tanto, implica una acci\u00f3n y una actitud favorable hacia el otro. En nuestro lenguaje, son del mismo g\u00e9nero y frecuentemente sin\u00f3nimos los t\u00e9rminos mediar, abogar, terciar, arbitrar, intervenir&#8230;<br \/>\nComo ning\u00fan ser humano puede satisfacer por s\u00ed todos sus deseos y necesidades, en todo tiempo y en todos los pueblos ha sobreabundado la intercesi\u00f3n. Y basta tener una actitud bien dispuesta hacia los otros para reconocer que hay m\u00faltiples ocasiones para ejercerla, pero que por indolencia o indiferencia las dejamos pasar. Se dan mediaciones cuando una madre intercede ante el padre por un permiso dif\u00edcil que el hijo solicita. O cuando entre amigos uno busca componer la relaci\u00f3n entre otros dos en conflicto, y hasta cuando una mediaci\u00f3n de la ONU logra evitar una guerra entre dos pa\u00edses. La vida de las comunidades es una vida de intermediaciones.<\/p>\n<p>Para apreciar debidamente el valor humano del acto de interceder, que es un acto solidario, es importante atender a las condiciones habituales en las que se desarrolla. El que intercede ha sabido atender a la situaci\u00f3n del otro, desprenderse de su egocentrismo y ponerse en el lugar del otro. Denota capacidad de comprensi\u00f3n y compasi\u00f3n ante la necesidad ajena, a la vez que con frecuencia es el que toma la iniciativa de ayudar antes que se lo pidan. A su vez, es un acto de confianza: por parte del intercesor, que conf\u00eda en la legitimidad del pedido y de la persona necesitada, y por parte de \u00e9sta, que conf\u00eda en la buena disposici\u00f3n del intercesor por ayudarlo. \u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil es resolver conflictos en ese contexto!<\/p>\n<p>De todos modos, en su instrumentaci\u00f3n es de tener en cuenta, dada la complejidad de la vida social, que interceder requiere tacto en el modo y oportunidad en el tiempo. Hay que atender al kairos, al punto en que la situaci\u00f3n est\u00e9 \u201cmadura\u201d y sea propicia para intervenir. Tenemos expresiones en el habla popular como \u201cmeterse donde no lo llaman\u201d, \u201cqui\u00e9n le dio vela en este entierro\u201d, \u201ctra moglie e marito non m\u00e9tere il dito\u201d, que dicen de \u201cerrores\u201d en el intervenir. Por otro lado, la psicolog\u00eda abunda en ejemplos de personas incapaces de ser ayudadas, y que hacen fracasar y desbaratan todo intento. O que con demasiada facilidad esperan ayuda. Por lo tanto, junto con la benevolencia del intercesor, siempre queda en pie el principio: \u201cNo hacer por el otro lo que \u00e9ste buenamente puede hacer por s\u00ed\u201d. Lo contrario ser\u00eda formar personalidades reacias a la madurez.<br \/>\nTambi\u00e9n, claro est\u00e1, puede haber \u201cmediaciones\u201d ileg\u00edtimas o enga\u00f1osas: cuando trato de \u201cacomodar\u201d a alguien no apto para un puesto a fin de que despu\u00e9s \u00e9l me beneficie; o cuando intervengo en una contrataci\u00f3n tramposa para recibir la \u201ccomisi\u00f3n\u201d. Eso se llama estafa, o coima, pero es la tergiversaci\u00f3n del sentido de interceder y no pertenece al orden de la legitimidad.<\/p>\n<p><strong>La mediaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Existe en el \u00e1mbito jur\u00eddico un instrumento, la mediaci\u00f3n, que acaso no viene siendo suficientemente valorada. Sin embargo la experiencia muestra que una adecuada instrumentaci\u00f3n puede ofrecer m\u00faltiples beneficios y ahorros cuantiosos tanto al Estado como a la poblaci\u00f3n. Un juicio siempre implica desgaste de energ\u00eda emocional, tiempo y recursos, que por otro lado suelen ser desproporcionados respecto de los magros resultados. Una buena mediaci\u00f3n siempre constituye un ahorro para todos y saca las cosas de la v\u00eda de la \u201ccruda justicia\u201d y las ubica en la de la \u201csensatez humana\u201d.<\/p>\n<p>En el orden religioso, la intercesi\u00f3n siempre ha pose\u00eddo una importancia trascendental. En la tradici\u00f3n jud\u00eda, Mois\u00e9s es la figura del mediador que ruega a Dios y evita el castigo para el pueblo infiel. Y en el pensamiento cristiano, el sentido esencial de Cristo y de su obra es el de ser el Salvador que reconcilia a Dios y la humanidad<\/p>\n<p>La alta significaci\u00f3n que la piedad popular le asigna a la intercesi\u00f3n la vimos reflejada en una escena que tuvo lugar hace unos a\u00f1os en un pueblito cordob\u00e9s. Un joven le dec\u00eda a un anciano casi nonagenario: \u201cUsted siempre fue un luchador por la justicia social; me imagino cu\u00e1nto lamentar\u00e1 no poder hacer ahora lo mismo\u201d. Y el otro contest\u00f3: \u201c\u00a1Ahora puedo m\u00e1s que en toda mi vida! Ahora intercedo por los m\u00edos y por todos con mi oraci\u00f3n\u201d.<br \/>\nLa intercesi\u00f3n, en efecto, pertenece a la esencia de la fe religiosa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El avance de la tecnolog\u00eda digital global hace que la multiplicidad de los contactos entre los seres humanos haya alcanzado una envergadura inabarcable. 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