{"id":15932,"date":"2020-04-03T11:15:12","date_gmt":"2020-04-03T14:15:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15932"},"modified":"2020-04-03T11:38:55","modified_gmt":"2020-04-03T14:38:55","slug":"los-cristianos-en-la-hora-de-la-pandemia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15932","title":{"rendered":"Los cristianos en la hora de la pandemia*"},"content":{"rendered":"<p>Nuestro mundo est\u00e1 enfermo. No me refiero solamente a la pandemia del coronavirus, sino al estado de nuestra civilizaci\u00f3n, tal como es puesto en evidencia por el fen\u00f3meno global que estamos viviendo. En t\u00e9rminos b\u00edblicos, es un signo de los tiempos.<br \/>\nAl comienzo de este inusual periodo de Cuaresma, muchos pensamos que la epidemia causar\u00eda una suerte de corto apag\u00f3n, un par\u00e9ntesis en la marcha habitual de la sociedad, algo que sortear\u00edamos de alguna manera y que pronto las cosas volver\u00edan a su cotidianeidad. No ser\u00e1 as\u00ed. Y no ser\u00eda bueno que lo intent\u00e1ramos. Despu\u00e9s de esta experiencia global, el mundo ya no ser\u00e1 como era, y probablemente tampoco deber\u00eda serlo.<br \/>\nEs natural que cuando suceden grandes calamidades, nos ocupemos primero de las necesidades materiales para sobrevivir. Pero \u201cno s\u00f3lo de pan vive el hombre\u201d. Ha llegado el momento de examinar las implicancias m\u00e1s profundas de esta pandemia para la seguridad de nuestro mundo.<br \/>\nParec\u00eda que el ineluctable proceso de globalizaci\u00f3n hab\u00eda alcanzado su cenit: ahora es patente la vulnerabilidad global.<\/p>\n<p><strong>La Iglesia como un hospital de campa\u00f1a<\/strong><br \/>\n\u00bfQu\u00e9 clase de desaf\u00edo representa esta situaci\u00f3n para el cristianismo y la Iglesia, uno de los primeros \u201cjugadores globales\u201d, y para la Teolog\u00eda?<br \/>\nLa Iglesia deber\u00eda ser un \u201chospital de campa\u00f1a\u201d, como propuso el papa Francisco. Con esta met\u00e1fora el Papa nos dice que la Iglesia no deber\u00eda quedar al margen, en una soberbia aislaci\u00f3n del mundo, sino liberarse de sus fronteras y ayudar all\u00ed donde haya personas f\u00edsica, mental, social o espiritualmente afectadas.<br \/>\nAs\u00ed es como la Iglesia deber\u00eda hacer penitencia por las heridas infligidas por sus representantes recientemente a los m\u00e1s indefensos. Pero tratemos de ahondar en la met\u00e1fora m\u00e1s profundamente, y ponerla en pr\u00e1ctica.<br \/>\nSi la Iglesia ha de ser un \u201chospital\u201d debe, por supuesto, ofrecer salud, servicios sociales y caritativos, como ha hecho siempre desde el comienzo de su historia.<br \/>\nPero como buen hospital, la Iglesia debe tambi\u00e9n asumir otras tareas. Tiene que ofrecer un servicio de diagn\u00f3stico (identificando \u201clos signos de los tiempos\u201d), un servicio de prevenci\u00f3n (creando un sistema inmunol\u00f3gico en una sociedad donde los virus malignos del miedo, el odio, el populismo y el nacionalismo est\u00e1n en alza) y un servicio de convalecencia (superando los traumas del pasado por medio del perd\u00f3n).<\/p>\n<p><strong>Las Iglesias vac\u00edas son una se\u00f1al y un desaf\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado, antes de la Pascua, se incendi\u00f3 la catedral de Notre Dame en Par\u00eds. Este a\u00f1o, en Cuaresma, no hay servicios religiosos en cientos de miles de Iglesias en varios continentes, ni en sinagogas o mezquitas. Como sacerdote y te\u00f3logo pienso que esas Iglesias cerradas son un signo y un desaf\u00edo de Dios.<br \/>\nPara comprender el lenguaje de Dios en los eventos de nuestro mundo se precisa el arte del discernimiento espiritual, que a su vez requiere tomar una distancia contemplativa de nuestras altivas emociones y prejuicios, as\u00ed como de la proyecci\u00f3n de nuestros temores y deseos. Cuando suceden desastres \u201clos agentes durmientes de un Dios malvado y vengativo\u201d diseminan el miedo y acumulan un capital religioso para s\u00ed mismos. Su visi\u00f3n de Dios ha sido durante siglos agua para el molino de los ateos.<br \/>\nEn tiempos de calamidades no imagino a Dios como un director de cine malhumorado, sentado c\u00f3modamente entre bambalinas mientras transcurren los sucesos del mundo. En cambio, lo veo como una fuente de energ\u00eda, actuando por medio de quienesintervienen solidariamente y se sacrifican en esas situaciones, y s\u00ed, incluyendo a los que carecen de una \u201cmotivaci\u00f3n religiosa\u201d para hacerlo. Dios es amor con humildad y discreci\u00f3n.<br \/>\nDe igual modo, no puedo menos que pensar si el tiempo de las iglesias vac\u00edas y cerradas no es de alguna manera un preaviso de lo que podr\u00eda ocurrir dentro de pocos a\u00f1os en muchas partes de nuestro mundo. \u00bfNo hemos tenido ya suficientes advertencias en muchos pa\u00edses, donde cada vez m\u00e1s iglesias, monasterios y seminarios se han ido vaciando y cerrando? \u00bfPor qu\u00e9 hemos seguido culpando por estos procesos a influencias externas (el tsunami del secularismo), en vez de reconocer que se est\u00e1 cerrando otro cap\u00edtulo en la historia del cristianismo y ya es hora de prepararnos para uno nuevo?<br \/>\n<em>Tal vez este tiempo de edificios eclesi\u00e1sticos vac\u00edos expone un vac\u00edo escondido y un futuro posible para la Iglesia, a menos que se haga un serio esfuerzo para mostrar al mundo un rostro completamente distinto del cristianismo<\/em>. Hemos pensado mucho en la conversi\u00f3n \u201cdel mundo\u201d (\u201cel resto\u201d) y poco sobre nuestra propia conversi\u00f3n, no solamente \u201cmejorar\u201d sino realizar un cambio radical, partiendo desde un est\u00e1tico \u201cser cristianos\u201d hacia un din\u00e1mico \u201cllegar a ser cristianos\u201d.<br \/>\nCuando la Iglesia medieval abus\u00f3 del interdicto como castigo y aquellas \u201chuelgas generales\u201d de la entera maquinaria eclesial implicaban que los servicios religiosos no pod\u00edan ser administrados, el pueblo comenz\u00f3 a buscar crecientemente una relaci\u00f3n personal con Dios, una \u201cfe desnuda\u201d. Proliferaron las fraternidades laicales y el misticismo. El misticismo prepar\u00f3 definitivamente el camino para la Reforma \u2013no s\u00f3lo de Lutero y Calvino, sino tambi\u00e9n la reforma cat\u00f3lica vinculada a los jesuitas y al misticismo espa\u00f1ol\u2013. El descubrimiento de la contemplaci\u00f3n podr\u00eda servir de complemento al \u201ccamino sinodal\u201d hacia un concilio reformador.<\/p>\n<p><strong>Un llamado a la reforma<\/strong><br \/>\n<em>Tal vez debi\u00e9ramos aceptar la actual abstinencia de servicios religiosos y del funcionamiento de la Iglesia como \u201ckairos\u201d, una oportunidad para poner un freno y hacer una profunda reflexi\u00f3n ante Dios y con Dios.<\/em><br \/>\nEstoy convencido de que ha llegado la hora de reflexionar sobre la manera de continuar el camino de la reforma que el papa Francisco nos dice que es necesaria. No se trata de intentar el retorno a un mundo que ya no existe, o de descansar en reformas estructurales exteriores, sino de plantear un cambio hacia el coraz\u00f3n del Evangelio, \u201cun viaje hacia las profundidades\u201d.<br \/>\nNo creo que una soluci\u00f3n superficial, con sustitutos artificiales como ser\u00edan programas de difusi\u00f3n masiva, podr\u00edan ser una soluci\u00f3n en tiempos en que el culto p\u00fablico est\u00e1 impedido. El cambio hacia una \u201cpiedad virtual\u201d, una \u201ccomuni\u00f3n a distancia\u201d, o arrodillarse frente a la pantalla de televisi\u00f3n, ser\u00eda algo artificial. Tal vez debamos en cambio probar la verdad de las palabras de Jes\u00fas: donde dos o tres se re\u00fanan en mi nombre, all\u00ed estoy yo con ellos.<br \/>\n\u00bfRealmente pensamos que podr\u00edamos resolver la falta de sacerdotes en Europa importando \u201crepuestos\u201d para la maquinaria eclesial desde los aparentemente inagotables reservorios de Polonia, Asia y \u00c1frica? Por supuesto que debemos tomar con seriedad las propuestas del S\u00ednodo de Amazonas. Al mismo tiempo, necesitamos ampliar el espectro de los ministerios laicales en la Iglesia. No olvidemos que la Iglesia sobrevivi\u00f3 en muchos lugares durante siglos enteros sin clero. Tal vez, este \u201cestado de emergencia\u201d sea indicio de un nuevo rostro de la Iglesia, para el que no existen precedentes hist\u00f3ricos. Estoy convencido de que nuestras comunidades cristianas, parroquias, congregaciones, movimientos y comunidades mon\u00e1sticas deber\u00edan buscar acercarse al ideal que dio nacimiento a las universidades europeas: una comunidad de alumnos y profesores, una escuela de sabidur\u00eda en la que la b\u00fasqueda de la verdad se logra mediante el debate libre y tambi\u00e9n de una profunda contemplaci\u00f3n. Esas islas de espiritualidad y di\u00e1logo podr\u00edan ser la fuente de fuerza sanadora para el mundo enfermo.<br \/>\nEl d\u00eda anterior a su elecci\u00f3n, el cardenal Bergoglio cit\u00f3 un pasaje de la Revelaci\u00f3n en el que Jes\u00fas est\u00e1 parado frente a la puerta y llama para que le abran. Agreg\u00f3 que hoy Cristo est\u00e1 llamando desde dentro de la Iglesia y quiere salir. Tal vez es lo que acaba de hacer.<\/p>\n<p><strong>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Galileo de hoy?<\/strong><br \/>\nDurante a\u00f1os he cavilado sobre el bien conocido texto de Federico Nietzche acerca del \u201cloco\u201d (s\u00f3lo al loco se le permite decir la verdad) proclamando \u201cla muerte de Dios\u201d. El cap\u00edtulo termina con el loco yendo a la iglesia para cantar Requiemaeternamdeo y preguntando: \u201cAl fin y al cabo, \u00bfqu\u00e9 son estas iglesias sino las tumbas y sepulcros de Dios?\u201d Debo admitir que durante mucho tiempo distintas formas de la Iglesia me parecieron fr\u00edos y opulentos sepulcros de un dios muerto.<br \/>\nTodo hace pensar que muchas de nuestras Iglesias estar\u00e1n vac\u00edas este a\u00f1o para la Pascua.Leeremos los pasajes del Evangelio sobre la tumba vac\u00eda en alg\u00fan otro lugar. Si el vac\u00edo de las Iglesias evoca la tumba vac\u00eda, no ignoremos la voz que viene de arriba: \u201c\u00c9l no est\u00e1 aqu\u00ed. Ha resucitado. Los precede en Galilea\u201d.<br \/>\nUna pregunta para estimular la meditaci\u00f3n en esta extra\u00f1a Pascua: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Galileo de hoy, d\u00f3nde podemos encontrar al Cristo vivo?<br \/>\nLas investigaciones sociol\u00f3gicas indican que en el mundo, el n\u00famero de los \u201cresidentes\u201d (tanto quienes se identifican plenamente con las formas tradicionales de religi\u00f3n como los que afirman un ate\u00edsmo dogm\u00e1tico) est\u00e1 cayendo, mientras se registra un crecimiento en el n\u00famero de los \u201cbuscadores\u201d.Adem\u00e1s, por supuesto, crece el n\u00famero de los \u201cap\u00e1ticos\u201d, aquellos a quienes nada les interesa menos que las cuestiones religiosas o las respuestas tradicionales.<br \/>\nLa l\u00ednea divisoria principal ya no se encuentra entre los que se consideran a s\u00ed mismos como creyentes o no creyentes. Est\u00e1n los \u201cbuscadores\u201d entre los creyentes (aquellos para quienes la fe no es un \u201clegado\u201d sino un \u201ccamino\u201d) y, entre los \u201cno creyentes\u201d, los que rechazan las nociones religiosas que les presentan desde su entorno,sin perjuicio de los cual aspiran que algo satisfaga su sed de sentido.<br \/>\nEstoy convencido de que el \u201cGalileo de hoy\u201d, donde debemos buscar a Dios, el que ha sobrevivido a la muerte, es el mundo de los buscadores.<br \/>\nBuscando a Cristo entre los buscadores<br \/>\nLa Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n nos ense\u00f1\u00f3 a buscar a Cristo entre la gente a los m\u00e1rgenes de la sociedad. Pero tambi\u00e9n es necesario buscarlo entre la gente marginada dentro de la Iglesia, entre \u201clos que no nos siguen\u201d. Si queremos entrar en contacto con ellos como disc\u00edpulos de Cristo, hay muchas cosas que debemos abandonar primero.<br \/>\nEn primer lugar, debemos abandonar muchas de nuestras viejas nociones acerca de Cristo. El Resucitado ha sido radicalmente transformado por la experiencia de la muerte. Leemos en los evangelios que a\u00fan sus m\u00e1s cercanos y queridos no lo reconocieron. No tenemos por qu\u00e9 dar por ciertas todas las noticias que nos rodean. Podemos persistir queriendo tocar sus heridas. Por otra parte \u00bfen qu\u00e9 otro lugar estaremos seguros de encontrarlo sino en las heridas del mundo y las heridas de la Iglesia, en las heridas del cuerpo que llev\u00f3 sobre s\u00ed mismo?<br \/>\nEn segundo lugar, debemos abandonar nuestras metas proselitistas. No estamos ingresando en el mundo de los buscadores para \u201cconvertirlos\u201d lo antes posible y meterlos bajo presi\u00f3n dentro de los l\u00edmites institucionales y mentales de nuestras iglesias. Tampoco Jes\u00fas trat\u00f3 de forzar el retorno al \u201creba\u00f1o perdido de la casa de Israel\u201d dentro de las estructuras del juda\u00edsmo de la \u00e9poca. \u00c9l sab\u00eda que el vino nuevo deb\u00eda ser guardado en pellejos nuevos.<br \/>\nQueremos sacar lo nuevo y lo viejo del tesoro de tradiciones que nos ha sido confiado y que sea parte del di\u00e1logo con los buscadores, un di\u00e1logo en el que podemos y debemos aprender unos de otros. Debemos aprender a ensanchar radicalmente las fronteras de nuestra visi\u00f3n de la Iglesia. Ya no es suficiente con abrirnos magn\u00e1nimamente al \u201catrio de los gentiles\u201d. El Se\u00f1or ya ha llamado a la puerta desde adentro y sali\u00f3, y es nuestra tarea buscarlo y seguirlo. Cristo cruz\u00f3 la puerta que nosotros hab\u00edamos cerrado por miedo a los otros. \u00c9l pas\u00f3 a trav\u00e9s de la pared detr\u00e1s de la que nos hab\u00edamos encerrado. El abri\u00f3 un espacio cuya amplitud y extensi\u00f3n nos ha mareado.<br \/>\nEn los comienzos de su historia, la primera iglesia de jud\u00edos y paganos vivi\u00f3 la destrucci\u00f3n del templo donde Jes\u00fas hab\u00eda rezado y ense\u00f1ado a sus disc\u00edpulos. Los jud\u00edos de entonces supieron encontrar una soluci\u00f3n creativa: reemplazaron el altar del templo demolido por la mesa familiar jud\u00eda, y la pr\u00e1ctica del sacrificio por la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n privada y comunitaria. Reemplazaron los holocaustos y los sacrificios de sangre con el \u201csacrificio verbal\u201d, la reflexi\u00f3n, las alabanzas y el estudio de las Escrituras. Poco despu\u00e9s,el primer cristianismo expulsado de la sinagoga busc\u00f3 su propia identidad. Sobre las ruinas de las tradiciones, jud\u00edos y cristianos aprendieron de nuevo a leer la Ley y a los Profetas y a hacer una nueva interpretaci\u00f3n. \u00bfNo estamos acaso en una situaci\u00f3n an\u00e1loga en nuestros d\u00edas?<\/p>\n<p><strong>Dios en todas las cosas<\/strong><br \/>\nCuando Roma cay\u00f3 a comienzos del siglo V, surgieron explicaciones de todo tipo: los paganos lo interpretaron como un castigo de los dioses por la adopci\u00f3n del cristianismo, mientras los cristianos lo entendieron como un castigo a Roma por seguir siendo la prostituta de Babilonia. San Agust\u00edn, en esos tiempos de cambios, rechaz\u00f3 ambas interpretaciones y desarroll\u00f3 su teolog\u00eda sobre la antigua lucha entre las dos \u201cciudades\u201d opuestas, no cristianos y paganos, sino dos \u201camores\u201d que anidan en el coraz\u00f3n humano: el amor por s\u00ed mismo, cerrado a la trascendencia (<em>amor sui usque ad contemptum Dei<\/em>) y el amor que se entrega a s\u00ed mismo y por consiguiente encuentra a Dios (<em>amor Dei usque ad contemptum sui<\/em>). \u00bfNo podr\u00eda ser que este tiempo de cambio en la civilizaci\u00f3n nos invite a una nueva teolog\u00eda de la historia contempor\u00e1nea y a una nueva comprensi\u00f3n de la Iglesia?<br \/>\n\u201cSabemos d\u00f3nde est\u00e1 la iglesia, pero no sabemos d\u00f3nde no est\u00e1\u201d, ense\u00f1\u00f3 el te\u00f3logo ortodoxo Evdokimov. Tal vez sea preciso profundizar en el contenido del \u00faltimo Concilio sobre catolicidad y ecumenismo. Es hora de ampliar y profundizar el ecumenismo, deconcretar con mayor audacia una \u201cb\u00fasqueda de Dios en todas las cosas\u201d.<br \/>\nPor supuesto que podemos aceptar esta Cuaresma de iglesias vac\u00edas y silenciosas simplemente como un breve par\u00e9ntesis que pronto se olvidar\u00e1. Pero podemos tambi\u00e9n asumirlo como kair\u00f3s, un momento propicio para \u201cir a aguas m\u00e1s profundas\u201d y buscar una nueva identidad del cristianismo en un mundo que se est\u00e1 transformando radicalmente ante nuestros ojos. La actual pandemia no es ciertamente la \u00fanica amenaza que enfrenta nuestro mundo ahora y en el futuro.<br \/>\nAbracemos la Pascua que se avecina como el desaf\u00edo de buscar de nuevo a Cristo. No busquemos al Vivo entre los muertos. Busqu\u00e9moslo decididamente y con tenacidad y no nos sorprendamos si se nos aparece como un extranjero. Lo reconoceremos por sus heridas, por su voz cuando nos habla en la intimidad, por el Esp\u00edritu que trae paz y aleja el miedo.<\/p>\n<p><em>El autor es sacerdote, fil\u00f3sofo y profesor universitario checo, ganador en 2014 del premio Templeton. Doctorado honoris causa por la Universidad de Oxford. Criterio public\u00f3 una entrevista en el n\u00famero 2438 de julio de 2017.<\/em><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Vicente Espeche Gil<\/p>\n<p>*Este art\u00edculo fue publicado en distintos medios internacionales como i<em>n die Welt<\/em>, <em>America Magazine<\/em>, <em>La Croix<\/em>, <em>Den\u00edk N<\/em>, <em>Gazeta Wyborza<\/em> y V<em>ita e Pensiero<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro mundo est\u00e1 enfermo. 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