{"id":15951,"date":"2020-04-27T20:38:37","date_gmt":"2020-04-27T23:38:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15951"},"modified":"2020-04-27T20:40:51","modified_gmt":"2020-04-27T23:40:51","slug":"tocar-las-heridas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=15951","title":{"rendered":"Tocar las heridas"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicamos el serm\u00f3n pascual del sacerdote checo Tom\u00e1\u0161 Hal\u00edk en una iglesia vac\u00eda, sobre el Evangelio de Juan.<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de leer este Evangelio, me alej\u00e9 del p\u00falpito y regres\u00e9 a mi asiento. Era temprano en la ma\u00f1ana del segundo d\u00eda de mi visita a la India. Estaba en la catedral de Madras, en el coraz\u00f3n del cristianismo de la India, donde es venerada desde antiguo la tumba de Tom\u00e1s Ap\u00f3stol, el santo patr\u00f3n de la India.<br \/>\nHasta ese momento todav\u00eda percib\u00eda al pasaje del Evangelio de Juan como siempre lo hab\u00eda hecho y como es habitualmente interpretado, por lo que aparece a primera vista: Jes\u00fas, con su presencia, elimina las dudas de su disc\u00edpulo acerca de la verdad de su resurrecci\u00f3n y el \u201cdubitativo Tom\u00e1s\u201d se transforma inmediatamente en creyente.<br \/>\nNo sospechaba que antes de que terminara el d\u00eda, este texto evang\u00e9lico me interpelar\u00eda de una manera distinta y m\u00e1s profunda y que incluso me revelar\u00eda, bajo una nueva luz, el misterio m\u00e1s grande de la fe cristiana: la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y su naturaleza divina.<br \/>\nAdem\u00e1s, esta percepci\u00f3n novedosa me llevar\u00eda paulatinamente a un cierto camino de espiritualidad del que hasta entonces no sab\u00eda nada. Me mostr\u00f3 que la \u201cpuerta para los Tomases dudosos\u201d es <em>la puerta de las heridas<\/em>.<br \/>\nEn la tarde calurosa de ese d\u00eda, mi colega indio, un sacerdote cat\u00f3lico y profesor en la Universidad de Madras, me llev\u00f3 primero al lugar donde, de acuerdo con la leyenda, el ap\u00f3stol Tom\u00e1s hab\u00eda sido martirizado, y luego a un orfanato cat\u00f3lico cercano.<br \/>\nAntes y despu\u00e9s de mis viajes a Asia, \u00c1frica y Sudam\u00e9rica he visto el rostro de la pobreza, y a partir de mi pr\u00e1ctica cl\u00ednica y mi experiencia como confesor, estoy acostumbrado a la miseria moral, el tormento escondido en los corazones de la gente y los rincones oscuros del camino humano. He visitado los \u201cG\u00f3lgotas de nuestro tiempo\u201d, los campos de concentraci\u00f3n nazis y comunistas, as\u00ed como Hiroshima y el Ground Zero en Manhattan, lugares de donde emana poderosamente la memoria v\u00edvida de la violencia criminal all\u00ed perpetrada. Pero aun despu\u00e9s de todo eso, nunca olvidar\u00e9 aquel orfanato en Madras.<br \/>\nEn catres que m\u00e1s bien parec\u00edan gallineros, yac\u00edan ni\u00f1os abandonados, con las barrigas hinchadas de hambre, peque\u00f1os esqueletos cubiertos por una piel negra, muchas veces inflamada. En los corredores que parec\u00edan interminables, sus ojos afiebrados me miraban desde todas partes y me tend\u00edan las palmas rosadas de sus manos. Aquel aire irrespirable, aquel olor f\u00e9tido y aquellos llantos me produjeron n\u00e1useas mentales, f\u00edsicas y morales. Me sent\u00ed sofocado por mi impotencia y la amarga verg\u00fcenza que se siente en presencia de los pobres y miserables, verg\u00fcenza por la piel sana y el est\u00f3mago lleno y un techo sobre mi cabeza.<br \/>\nComo un cobarde quise salir de all\u00ed cuanto antes (y no solamente de aquel lugar), cerrar el coraz\u00f3n y mis ojos y olvidarme de todo eso. Me acord\u00e9 una vez m\u00e1s de las palabras de Iv\u00e1n Karamazov, que quer\u00eda darle a Dios \u201cun boleto de entrada\u201d al mundo en el que sufren los ni\u00f1os.<br \/>\nPero en ese mismo momento volvi\u00f3 una frase desde lo profundo de mi interior: \u201c\u00a1Toca las heridas!\u201d Y nuevamente: \u201cPon tu dedo aqu\u00ed, mira mis manos. Acerca tu mano y m\u00e9tela en mi costado\u201d.<br \/>\nDe repente record\u00e9 otra vez la historia del ap\u00f3stol Tom\u00e1s que hab\u00eda le\u00eddo en el Evangelio de Juan durante la misa de la ma\u00f1ana sobre la tumba del santo patrono de \u201clos que dudan\u201d. Jes\u00fas estaba identificado con todos los peque\u00f1os sufrientes. En otras palabras, <em>todas las heridas dolorosas y toda la miseria humana en el mundo son las heridas de Cristo<\/em>.<br \/>\nS\u00f3lo puedo creer en Cristo y tener el derecho a proclamar \u201cmi Se\u00f1or y mi Dios\u201d si toco sus heridas, de las que nuestro mundo est\u00e1 lleno. De lo contrario. Digo simplemente \u201c\u00a1Se\u00f1or, Se\u00f1or!\u201d en vano y sin consecuencia alguna. (1)<br \/>\nPor supuesto que nadie puede mirarse a s\u00ed mismo como un mes\u00edas capaz de curar todas las heridas del mundo. Adem\u00e1s, ni siquiera Jes\u00fas lo logr\u00f3 durante su misi\u00f3n en la Tierra. Aun cuando intentamos honestamente hacer lo posible seg\u00fan nuestra capacidad y medios, apenas podemos remar unas pocas brazas en las olas del oc\u00e9ano de pobreza que cubre cada vez m\u00e1s regiones de nuestro continente. A pesar de ello no debemos huir de las heridas del mundo o darles la espalda: debemos por lo menos <em>mirarlas<\/em>, <em>tocarlas<\/em> y dejar que nos <em>comprometan<\/em>. Si quedamos indiferentes ante ellas, <em>indemnes<\/em>, sin interesarnos, \u00bfc\u00f3mo puedo declarar mi fe y <em>mi amor por Dios, a quien no he visto<\/em>? (2)Porque en ese momento realmente no veo a Dios.<br \/>\nS\u00ed, repentinamente se me hizo evidente all\u00ed en Madras: no tengo derecho a proclamar mi creencia en Dios a menos que tome seriamente el dolor de mi vecino. Una fe que cierre sus ojos ante el sufrimiento de la gente, es una ilusi\u00f3n u opio: \u00a1tanto Freud como Marx tendr\u00edan raz\u00f3n en criticar semejante tipo de fe!<br \/>\n\u00a1Hay tanto sufrimiento en el mundo alrededor nuestro! Jes\u00fas se acerca a Tom\u00e1s y le muestra sus heridas: mira, no existe sufrimiento que desaparezca y se olvide as\u00ed nom\u00e1s. Las heridas permanecen. Pero el que \u201ccarg\u00f3 las enfermedades de todos\u201d pas\u00f3 confiadamente por las puertas del infierno y la muerte: \u00c9l permanece aqu\u00ed con nosotros, aunque nos resulte dif\u00edcil de comprender. El demostr\u00f3 que el amor todo lo soporta (3), \u201cNi las muchas aguas pueden apagarlo, ni los r\u00edos pueden extinguirlo\u201d porque el amor es fuerte como la muerte y a\u00fan m\u00e1s fuerte que la muerte\u201d (4).<br \/>\nS\u00ed, es m\u00e1s poderoso que la muerte. Bajo esta luz, el amor es un valor que no debemos dejar en manos del sentimentalismo. M\u00e1s bien representa una fuerza, la \u00fanica fuerza que sobrevive a la muerte y con las manos perforadas derriba sus portones.<br \/>\nEn todo caso, la Resurrecci\u00f3n no es un \u201cfinal feliz\u201d sino una invitaci\u00f3n y un desaf\u00edo: no deber\u00edamos, en realidad <em>no debemos<\/em> ceder ante el fuego del sufrimiento, aunque no seamos capaces de apagarlo aqu\u00ed y ahora. Cuando estamos en presencia del mal no debemos comportarnos como si la \u00faltima palabra fuera la suya. No debemos tener miedo a \u201ccreer en el amor\u201d (5) aunque parezca perdedor a los ojos del mundo. Tengamos el coraje de probar suerte con \u201c<em>la locura de la cruz<\/em>\u201d frente a la \u201csabidur\u00eda de este mundo\u201d (6).<\/p>\n<p>Tal vez Jes\u00fas, al resucitar la fe de Tom\u00e1s dej\u00e1ndolo <em>tocar las heridas<\/em>, le estaba diciendo precisamente lo que se me revel\u00f3 s\u00fabitamente en aquel orfanato de Madras: cuando uno <em>toca el sufrimiento humano<\/em> y tal vez solamente entonces, es cuando uno se da cuenta de que <em>estoy vivo<\/em>, de que <em>soy yo<\/em>. T\u00fa me encontrar\u00e1s siempre que el pueblo sufra. No te me escabullas en ninguno de esos encuentros. No tengas miedo. No seas incr\u00e9dulo, \u00a1cree!<br \/>\nEl Se\u00f1or del Viejo Testamento se le apareci\u00f3 a Mois\u00e9s en una mata ardiente . Su \u00fanico Hijo, nuestro Se\u00f1or y nuestro Dios, se nos muestra <em>en el fuego del sufrimiento<\/em>, en la cruz, y solamente reconocemos su voz cuando tomamos nuestra cruz y estamos preparados para llevar el peso de los dem\u00e1s, solamente cuando las heridas del mundo, Sus heridas, nos desaf\u00edan.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n: Vicente Espeche Gil<\/em><\/p>\n<p>1. Mateo 7.21<br \/>\n2. Juan 4.20<br \/>\n3. 1 Corintios 13. 4<br \/>\n4. Cantar de los Cantares 8, 6.7<br \/>\n5. 1 Juan 4.16<br \/>\n6. 1 Corintios 4.10<br \/>\n7. \u00c9xodo 3<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos el serm\u00f3n pascual del sacerdote checo Tom\u00e1\u0161 Hal\u00edk en una iglesia vac\u00eda, sobre el Evangelio de Juan. 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