{"id":16001,"date":"2020-05-25T15:36:08","date_gmt":"2020-05-25T18:36:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16001"},"modified":"2020-05-25T15:36:45","modified_gmt":"2020-05-25T18:36:45","slug":"el-papa-en-confinamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16001","title":{"rendered":"El Papa en confinamiento"},"content":{"rendered":"<p><em>En el marco de la crisis mundial causada por la pandemia de coronavirus, el papa Francisco concedi\u00f3 una entrevista al escritor y periodista brit\u00e1nico Austen Ivereigh, autor de la biograf\u00eda de referencia, <\/em>El Gran Reformador <em>(Ediciones B, Madrid, 2015), y del mejor libro sobre el pontificado, W<\/em>ounded Sepherd <em>(Holt, Nueva York, 2019). Su publicaci\u00f3n original estuvo dirigida al mundo anglosaj\u00f3n en <\/em>The Tablet <em>(Londres) y <\/em>Commonweal <em>(Nueva York). Por gentileza de Austen Ivereigh, ofrecemos el texto en espa\u00f1ol.<\/em><\/p>\n<p><strong>Hacia finales de marzo le suger\u00ed al Papa Francisco que quiz\u00e1 era un buen momento para dirigirse al mundo de habla inglesa. La pandemia que tanto hab\u00eda afectado Italia y Espa\u00f1a llegaba tambi\u00e9n al Reino Unido, los Estados Unidos y Australia. Sin prometer nada, me pidi\u00f3 que le enviara las preguntas. Eleg\u00ed seis temas: cada uno inclu\u00eda una serie de preguntas que \u00e9l pod\u00eda contestar (o no) como le pareciera mejor. Despu\u00e9s de una semana recib\u00ed una comunicaci\u00f3n de que hab\u00eda grabado unas reflexiones en torno a mis preguntas. La entrevista fue en espa\u00f1ol.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La primera pregunta fue sobre c\u00f3mo estaba viviendo la pandemia y encierro, tanto \u00e9l en la Casa Santa Marta como el Vaticano en general, en lo pr\u00e1ctico y en lo espiritual.<\/strong><\/p>\n<p>La Curia trata de sacar adelante el trabajo, de vivir normalmente, organiz\u00e1ndose por turnos para que no toda la gente est\u00e9 junta en el mismo momento. Una cosa bien pensada. Mantenemos las medidas establecidas por las autoridades sanitarias. Aqu\u00ed en Casa Santa Marta se han hecho dos turnos de comida, que ayudan bastante a aliviar el impacto. Cada uno trabaja en su oficina o desde su habitaci\u00f3n con medios digitales. Todo el mundo est\u00e1 trabajando; aqu\u00ed no hay ociosos. \u00bfC\u00f3mo lo vivo yo espiritualmente? Rezo m\u00e1s, porque creo que debo hacerlo, y pienso en la gente. Es algo que me preocupa: la gente. Pensar en la gente me unge, me hace bien, me saca del ego\u00edsmo. Por supuesto tengo mis ego\u00edsmos: el martes viene el confesor, o sea que ah\u00ed arreglo las otras cosas. Pienso en mis responsabilidades de ahora y ya para el despu\u00e9s. \u00bfCu\u00e1l va a ser mi servicio como obispo de Roma, como cabeza de la Iglesia, en el despu\u00e9s? Este despu\u00e9s ya empez\u00f3 a mostrar que va a ser un despu\u00e9s tr\u00e1gico, un despu\u00e9s doloroso, por eso conviene pensar desde ahora. Se ha organizado a trav\u00e9s del Dicasterio del Desarrollo Humano Integral una comisi\u00f3n que trabaja en esto y se re\u00fane conmigo. La gran preocupaci\u00f3n m\u00eda \u2013al menos la que siento en la oraci\u00f3n\u2013 es c\u00f3mo acompa\u00f1ar al pueblo de Dios y estarle m\u00e1s cercano. Este es el significado de la misa de las siete de la ma\u00f1ana en livestreaming, que mucha gente sigue y se siente acompa\u00f1ada; de algunas intervenciones m\u00edas, y del acto del 27 de marzo en la plaza de San Pedro. Y de un trabajo bastante intenso a trav\u00e9s de la Limosner\u00eda Apost\u00f3lica, de presencia, para acompa\u00f1ar las situaciones de hambre y enfermedad. Estoy viviendo este momento con mucha incertidumbre. Es un momento de mucha inventiva, de creatividad.<\/p>\n<p><strong>En la segunda pregunta, me refer\u00ed a una novela italiana del siglo XIX muy querida a Francisco, y mencionada por \u00e9l recientemente: <em>I Promessi Sposi<\/em> (Los novios) de Alessandro Manzoni. El drama de la novela se centra en la peste de Mil\u00e1n de 1630. Hay varios personajes del clero: el cura cobarde Don Abundio, el santo cardenal arzobispo Borromeo, y los frailes capuchinos que sirven en el \u201clazareto\u201d, una especie de hospital de campa\u00f1a donde los contagiados son rigurosamente separados de los sanos. A la luz de la novela, \u00bfc\u00f3mo ve\u00eda el Papa la misi\u00f3n de la Iglesia en el contexto de la enfermedad Covid-19?<\/strong><\/p>\n<p>El cardenal Federico Borromeo realmente es un h\u00e9roe de esa peste de Mil\u00e1n. Pero en uno de los cap\u00edtulos se dice que pas\u00f3 a saludar a un pueblo pero con la ventanilla del carruaje cerrada, quiz\u00e1 para protegerse. A la gente no le cay\u00f3 muy bien. El pueblo de Dios necesita que el pastor est\u00e9 cerca, que no se cuide demasiado. Hoy el pueblo de Dios necesita el pastor muy cerca, con la abnegaci\u00f3n que ten\u00edan los capuchinos, que estaban cerca. La creatividad del cristiano se tiene que manifestar en abrir horizontes nuevos, en abrir ventanas, abrir trascendencia hacia Dios y hacia los hombres, y redimensionarse en la casa. No es f\u00e1cil estar encerrado en la casa. Me viene a la mente un verso de la Eneida en medio de la derrota: el consejo de no bajar los brazos. Res\u00e9rvense para mejores tiempos, porque en esos tiempos recordar esto que ha pasado nos ayudar\u00e1. Cu\u00eddense para un futuro que va a venir. Y cuando llegue ese futuro, recordar lo que ha pasado les va a hacer bien. Cuidar el ahora, pero para el ma\u00f1ana. Todo esto con la creatividad. Una creatividad sencilla, que todos los d\u00edas inventa. Dentro del hogar no es dif\u00edcil descubrirla. Pero no huir, escaparse en alienaciones, que en este momento no sirven.<\/p>\n<p><strong>La tercera pregunta fue sobre las pol\u00edticas del Estado en respuesta a la crisis. Mientras la cuarentena masiva ha sido una se\u00f1al de que algunos gobiernos est\u00e1n dispuestos a sacrificar el bienestar econ\u00f3mico para el beneficio de los vulnerables, tambi\u00e9n pone al descubierto el nivel de exclusi\u00f3n que antes se consideraba normal y aceptable.<\/strong><\/p>\n<p>Es cierto, algunos gobiernos han tomado medidas ejemplares con prioridades bien claras para defender a la poblaci\u00f3n. Pero nos vamos dando cuenta de que todo nuestro pensamiento, nos guste o no, est\u00e1 estructurado en torno a la econom\u00eda. En el mundo de las finanzas parece que es normal sacrificar. Una pol\u00edtica de la cultura del descarte, desde el principio al fin. Pienso, por ejemplo, en la selectividad prenatal. Hoy d\u00eda es muy dif\u00edcil encontrar personas con s\u00edndrome de Down por la calle. Cuando la tomograf\u00eda los ve, los mandan al remitente. Una cultura de la eutanasia, legal o encubierta, en que al anciano se le dan las medicinas hasta un cierto punto. Me viene a la mente la enc\u00edclica del Papa Pablo VI, la <em>Humanae Vitae<\/em>. La gran queja de los pastoralistas de la \u00e9poca se centraba en la p\u00edldora. Y no se dieron cuenta de la fuerza prof\u00e9tica de esa enc\u00edclica, que era adelantarse al neomalthusianismo que se ven\u00eda preparando para todo el mundo. Es una alerta de Pablo VI ante esa onda de neomalthusianismo. Lo vemos en la selecci\u00f3n de la gente seg\u00fan la posibilidad de producir, de ser \u00fatil: la cultura del descarte. Los sin techo siguen siendo sin techo. Se difundi\u00f3 una fotograf\u00eda recientemente de Las Vegas donde eran puestos en cuarentena en una plaza de estacionamiento. Y los hoteles estaban vac\u00edos. Pero un sin techo no puede ir a un hotel. Ah\u00ed se ve ya en funcionamiento la teor\u00eda del descarte.<\/p>\n<p><strong>La siguiente pregunta suscit\u00f3 una respuesta larga y meditada. Yo sent\u00eda curiosidad por saber si se pod\u00eda entender la crisis y su impacto econ\u00f3mico como una oportunidad para una conversi\u00f3n ecol\u00f3gica, para revisar prioridades y nuestros modos de vivir. Le pregunt\u00e9 concretamente si \u00e9l ve\u00eda la posibilidad de una sociedad y econom\u00eda menos l\u00edquidas y m\u00e1s humanas.<\/strong><\/p>\n<p>Hay un dicho espa\u00f1ol: Dios perdona siempre, nosotros de vez en cuando, la naturaleza nunca. Las cat\u00e1strofes parciales no fueron atendidas. Hoy en d\u00eda, \u00bfqui\u00e9n habla de los incendios de Australia? \u00bfDe que hace un a\u00f1o y medio un barco cruz\u00f3 el Polo Norte porque se pod\u00eda navegar porque se hab\u00edan disuelto los glaciares? \u00bfQui\u00e9n habla de las inundaciones? No s\u00e9 si es la venganza, pero s\u00ed es la respuesta de la naturaleza. Tenemos una memoria selectiva. Sobre esto quisiera insistir. Me impresion\u00f3 cuando se celebr\u00f3 el 70 aniversario del desembarco en Normand\u00eda. Hab\u00eda gente de primer nivel de la pol\u00edtica y la cultura internacional. Y festejaban. Es verdad que fue el comienzo del fin de la dictadura, pero ninguno se acordaba de los 10.000 muchachos que quedaron en esa playa. Cuando fui a Redipuglia en el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial se ve\u00eda un bonito monumento y nombres en la piedra, nada m\u00e1s. Yo llor\u00e9 pensando en Benedicto XV (<em>inutile strage<\/em>, matanza in\u00fatil) y lo mismo en Anzio el d\u00eda de los difuntos; en todos los soldados norteamericanos all\u00ed sepultados. Cada uno ten\u00eda una familia, cada uno pod\u00eda ser yo. Hoy, ac\u00e1 en Europa, cuando comienzan a escucharse discursos populistas o decisiones pol\u00edticas de ese tipo selectivo, no es dif\u00edcil recordar los discursos de Hitler de 1933, que eran m\u00e1s o menos lo mismo que los discursos de alg\u00fan pol\u00edtico europeo de hoy. Me viene otra vez a la mente un verso de Virgilio: <em>Meminisce iuvavit<\/em>. Recuperar la memoria, porque la memoria nos va a ayudar. Este es un tiempo para recuperar memoria. No es la primera peste de la humanidad. Las otras pasaron a ser an\u00e9cdotas. Debemos recuperar la memoria de las ra\u00edces, de la tradici\u00f3n, que es memoriosa. Los Ejercicios de San Ignacio, la primera semana, y la contemplaci\u00f3n para alcanzar el amor en la cuarta semana, est\u00e1n totalmente signados por la memoria. Es una conversi\u00f3n con la memoria. Esta crisis nos afecta a todos: ricos y pobres. Es un llamado de atenci\u00f3n contra la hipocres\u00eda. A m\u00ed me preocupa la hipocres\u00eda de ciertos personajes pol\u00edticos que hablan de sumarse a la crisis, del hambre en el mundo, y mientras hablan de eso fabrican armas. Es el momento de convertirnos de esa hipocres\u00eda funcional. Este es un tiempo de coherencia. O somos coherentes o perdimos todo. Usted me pregunta sobre la conversi\u00f3n. Toda crisis es un peligro pero tambi\u00e9n una oportunidad. Y es la oportunidad de salir del peligro. Hoy creo que tenemos que desacelerar un determinado ritmo de consumo y de producci\u00f3n (<em>Laudato si<\/em>, 191) y aprender a comprender y a contemplar la naturaleza. Y reconectarnos con nuestro entorno real. Esta es una oportunidad de conversi\u00f3n. Veo signos iniciales de conversi\u00f3n a una econom\u00eda menos l\u00edquida, m\u00e1s humana. Pero no perdamos la memoria una vez que pas\u00f3 esto, no archivarlo y volver a donde est\u00e1bamos. Este es el momento de dar el paso. Es pasar del uso y el mal uso de la naturaleza, a la contemplaci\u00f3n. Los hombres hemos perdido la dimensi\u00f3n de la contemplaci\u00f3n; tenemos que recuperarla en este momento. Y hablando de contemplaci\u00f3n, quisiera detenerme en un punto: es el momento de ver al pobre. Jes\u00fas nos dice que \u201ca los pobres los tendr\u00e9is siempre con vosotros\u201d. Y es verdad. Es una realidad, no podemos negarlo. Est\u00e1n ocultos, porque la pobreza es pudorosa. En Roma, en medio de esta cuarentena, un polic\u00eda le dijo a un hombre: \u201cNo puede estar en la calle, tiene que ir a su casa\u201d. La respuesta fue: \u201cNo tengo casa. Yo vivo en la calle\u201d. Descubrir esa cantidad de gente que se margina\u2026 y como la pobreza es pudorosa, no la vemos. Est\u00e1n ah\u00ed, pasamos al lado pero no los vemos. Son parte del paisaje, son cosas. Santa Teresa de Calcuta los vio y se anim\u00f3 a empezar un camino de conversi\u00f3n. Ver a los pobres significa devolverles la humanidad. No son cosas, no son descarte, son personas. No podemos hacer una pol\u00edtica asistencialista como hacemos con los animales abandonados. Y muchas veces se trata a los pobres como animales abandonados. No podemos hacer una pol\u00edtica asistencialista parcial.<br \/>\nMe atrevo a dar un consejo. Es la hora de descender al subsuelo. Es muy conocida la novela corta de Dostoievski, Memorias del subsuelo. En otro relato m\u00e1s breve, <em>Memorias de la casa muerta<\/em>, los guardias de un hospital carcelario trataban a los presos pobres como cosas. Y viendo c\u00f3mo trataban a uno que acababa de morir, otro de los presos les dijo: \u201c\u00a1Basta! \u00a1Ese hombre tambi\u00e9n ten\u00eda madre!\u201d. Debemos decirnos muchas veces: ese pobre tuvo una madre que lo cri\u00f3 con amor. Despu\u00e9s, en la vida, no sabemos lo que pas\u00f3. Pero pensar en ese amor que recibi\u00f3, en la ilusi\u00f3n de una madre, ayuda. A los pobres los depotenciamos, no les damos derecho a so\u00f1ar en su madre. No saben lo que es el cari\u00f1o, muchos viven drogados. Y ver eso nos puede ayudar a descubrir la piedad, la pietas, que es una dimensi\u00f3n hacia Dios y hacia el pr\u00f3jimo. Descender al subsuelo, y pasar de la sociedad hipervirtualizada, sin carne, a la carne sufriente del pobre. Es una conversi\u00f3n que tenemos que hacer. Y si no empezamos por ah\u00ed, la conversi\u00f3n no va a andar.<br \/>\nPienso en los santos de la puerta de al lado en este momento dif\u00edcil. \u00a1Son h\u00e9roes! M\u00e9dicos, voluntarios, religiosas, sacerdotes, operarios que cumplen con los deberes para que la sociedad funcione. \u00a1Cu\u00e1ntos m\u00e9dicos y enfermeros han muerto! \u00a1Cu\u00e1ntos sacerdotes han muerto! \u00a1Cu\u00e1ntas religiosas han muerto! Sirviendo. Me viene a la mente una frase que dec\u00eda el sastre, a mi juicio una de las personas m\u00e1s simples pero coherentes de <em>I promessi sposi<\/em>. Dec\u00eda: \u201c<em>Non ho mai trovato que il Signore abbia cominciato un miracolo senza finirlo bene<\/em>\u201d (\u201cNo he visto nunca que Dios comience un milagro y no lo termine bien\u201d). Si nosotros reconocemos este milagro de los santos de al lado, de estos hombres y mujeres h\u00e9roes, si sabemos seguir estas huellas, este milagro terminar\u00e1 bien, para bien de todos. Dios no deja las cosas a mitad de camino. Somos nosotros los que las dejamos y nos vamos. Es un lugar de metanoia (conversi\u00f3n) lo que estamos viviendo, y es la oportunidad de hacerlo. As\u00ed que hag\u00e1monos cargo de esto y sigamos adelante.<\/p>\n<p><strong>La quinta pregunta fue sobre la necesidad en estos meses de repensar el modo de ser de la Iglesia: quiz\u00e1s m\u00e1s misionera, m\u00e1s creativa, menos aferrada a las instituciones. \u00bfEstamos viendo la emergencia de una \u201chome Church\u201d, una Iglesia tambi\u00e9n basada en casa?<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfMenos aferrada a las instituciones? Yo dir\u00eda a los esquemas. Porque la Iglesia es instituci\u00f3n. La tentaci\u00f3n consiste en so\u00f1ar en una Iglesia desinstitucionalizada, por ejemplo, una Iglesia gn\u00f3stica sin instituciones, o sujeta a instituciones fijas, que la protejan, que es una Iglesia pelagiana. Quien hace la Iglesia instituci\u00f3n es el Esp\u00edritu Santo. Que no es ni gn\u00f3stico ni pelagiano. \u00c9l institucionaliza la Iglesia. Es una din\u00e1mica alternativa y complementaria, porque el Esp\u00edritu Santo provoca desorden con los carismas, pero en ese desorden crea armon\u00eda. Iglesia libre no quiere decir una Iglesia an\u00e1rquica, porque la libertad es don de Dios. Iglesia institucionalizada quiere decir Iglesia institucionalizada por el Esp\u00edritu Santo.<br \/>\nUna tensi\u00f3n entre desorden y armon\u00eda: esa es la Iglesia que debe salir de la crisis. Tenemos que aprender a vivir en una Iglesia tensionante entre el desorden y la armon\u00eda que provoca el Esp\u00edritu Santo. Si usted me pregunta qu\u00e9 libro de teolog\u00eda m\u00e1s le puede ayudar a entender esto, son los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Ah\u00ed va a encontrar la manera en que el Esp\u00edritu Santo desinstitucionaliza lo que ya no sirve e institucionaliza el futuro de la Iglesia. Esta es la Iglesia que debe salir de la crisis. Me llam\u00f3 por tel\u00e9fono hace una semana un obispo italiano un poco angustiado que me dec\u00eda que estaba recorriendo todos los hospitales queriendo dar la absoluci\u00f3n a todos, desde el hall del hospital, pero hab\u00eda llamado a unos canonistas que le dijeron que no, que la absoluci\u00f3n s\u00f3lo se permite en un contacto directo. \u201c\u00bfQu\u00e9 me dice usted, padre?\u201d, me pregunt\u00f3 el obispo. Le dije: \u201cMonse\u00f1or, cumpla su deber sacerdotal\u201d. Y el obispo me respondi\u00f3: \u201c<em>Grazie, ho capito<\/em>\u201d (Gracias, he entendido). Despu\u00e9s supe que repart\u00eda absoluciones por todos lados. Es la libertad del Esp\u00edritu en ese momento frente a una crisis, y no una Iglesia cerrada en instituciones. Eso no quiere decir que no sea \u00fatil el derecho can\u00f3nico: s\u00ed sirve, ayuda, y por favor us\u00e9moslo bien, que nos hace bien. Pero el \u00faltimo canon dice que todo el derecho can\u00f3nico tiene sentido para la salvaci\u00f3n de las almas, y es ah\u00ed que se nos abre la puerta para salir en los momentos de dificultad a llevar el consuelo de Dios. Usted me pregunta sobre la \u201chome Church\u201d. Tenemos que enfrentar el encierro con toda nuestra creatividad. O nos deprimimos, o nos alienamos \u2013por ejemplo, con medios de comunicaci\u00f3n que nos pueden llevar a realidades que nos sacan del presente\u2013, o creamos. En casa necesitamos creatividad apost\u00f3lica, creatividad purificada de tantas cosas in\u00fatiles, pero con a\u00f1oranza de poder expresar la fe en comunidad y como pueblo de Dios. O sea: encierro con a\u00f1oranza, esa memoria que hace a\u00f1oranza y provoca la esperanza nos tiene que ayudar a salir del encierro nuestro.<\/p>\n<p><strong>Finalmente, le pregunt\u00e9 sobre c\u00f3mo vivir esta Cuaresma y Pascua tan extraordinarias. Le pregunt\u00e9 si ten\u00eda un mensaje particular para los ancianos aislados, los j\u00f3venes encerrados, y los empobrecidos por la crisis.<\/strong><\/p>\n<p>Usted me habla de ancianos aislados. Soledad y distancia. \u00a1Cu\u00e1ntos ancianos hay que los hijos no los van a ver en tiempos normales! Recuerdo que en Buenos Aires cuando visitaba los geri\u00e1tricos yo les preguntaba: \u00bfY qu\u00e9 tal la familia? \u201cAh s\u00ed, muy bien, muy bien\u201d. \u00bfVienen? \u201cS\u00ed, \u00a1vienen siempre!\u201d. Luego la enfermera me dec\u00eda que hac\u00eda seis meses que no iban los hijos a verlos. La soledad y el abandono, la distancia. Sin embargo los ancianos siguen siendo ra\u00edces. Y deben hablar con los j\u00f3venes. Esa tensi\u00f3n entre viejos y j\u00f3venes tiene que resolverse siempre en el encuentro. Porque el joven es brote, follaje, pero necesita la ra\u00edz; si no, no puede dar fruto. El anciano es como la ra\u00edz. Yo les dir\u00eda a los ancianos de hoy: S\u00e9 que sienten la muerte cerca y tienen miedo, pero miren para otro lado, recuerden a los nietos, y no dejen de so\u00f1ar. Es lo que Dios les pide: so\u00f1ar (Joel, 3,1).<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 les digo a los j\u00f3venes? An\u00edmense a mirar m\u00e1s adelante y sean profetas. Que el sue\u00f1o de los ancianos corresponda a la profec\u00eda de ustedes. Tambi\u00e9n Joel 3,1. Los empobrecidos por la crisis son los despojados de hoy, que se suman a tantos despojados de siempre, hombres y mujeres cuyo estado civil es \u201cdespojado\u201d. Lo han perdido todo o van a perder todo. \u00bfQu\u00e9 sentido tiene hoy el despojo para m\u00ed a la luz del Evangelio? Entrar en el mundo de los despojados, entender que aquel que ten\u00eda, hoy ya no tiene. Lo que pido a la gente es que se hagan cargo de los ancianos y los j\u00f3venes. Que se hagan cargo de la historia. Que se hagan cargo de los despojados. Y me viene a la mente otro verso de Virgilio cuando Eneas, derrotado en Troya, hab\u00eda perdido todo, y le quedaban dos caminos: quedarse all\u00ed a llorar y terminar su vida, o aquello que ten\u00eda en el coraz\u00f3n de ir m\u00e1s adelante, subir al monte para salir de la guerra. Es un verso precioso: <em>Cessi, et sublato montem genitore petivi<\/em>, \u201cCed\u00ed a la resistencia, y cargando a mi pap\u00e1 a la espalda, sub\u00ed al monte\u201d. Eso es lo que todos tenemos que hacer hoy en d\u00eda: tomar las ra\u00edces de nuestras tradiciones y subir al monte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el marco de la crisis mundial causada por la pandemia de coronavirus, el papa Francisco concedi\u00f3 una entrevista al escritor y periodista brit\u00e1nico Austen&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[2537,538,14],"class_list":["post-16001","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-coronavirus","tag-francisco","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4a5","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16001","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16001"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16001\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16003,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16001\/revisions\/16003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}