{"id":16029,"date":"2020-05-26T10:02:37","date_gmt":"2020-05-26T13:02:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16029"},"modified":"2020-05-26T10:02:40","modified_gmt":"2020-05-26T13:02:40","slug":"yo-me-quedo-pero-no-en-casa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16029","title":{"rendered":"Yo me quedo, pero no en casa"},"content":{"rendered":"<p>Inglaterra. Bristol. Suena el despertador. El reloj marca las 9 a.m. Es hora de ir a buscar el desayuno. Recorro los pasillos de la residencia universitaria en la que estoy alojado y, a pesar de llevar varios d\u00edas acostumbrado al silencio, su mutismo no deja de sorprenderme. Todo pas\u00f3 tan repentinamente\u2026 Nosotros tambi\u00e9n fuimos v\u00edctimas de la perspectiva optimista del \u201cA m\u00ed no me va a pasar\u201d. Pero en un mundo interconectado como el que vivimos, estar en una isla no es garant\u00eda de nada y un d\u00eda el virus tambi\u00e9n toc\u00f3 nuestra puerta. En un principio, sin embargo, el estar en un pa\u00eds del primer mundo nos dio a mi grupo de amigos y a m\u00ed cierta sensaci\u00f3n de seguridad.<br \/>\nA medida que la situaci\u00f3n fue cobrando gravedad, los primeros miembros del grupo comenzaron a pensar en volverse. Algunos mayormente obligados, como los norteamericanos y australianos. Otros, como los latinoamericanos, por la necesidad de sentir la calidez del hogar, de la familia. En poco m\u00e1s de una semana, de 26 miembros de mi grupo de amigos (italianos, brasileros, australianos, suizos, alemanes, chilenos, entre otros) quedamos s\u00f3lo cuatro y, de una residencia para 200 personas, unos veinte.<br \/>\nA pesar de las noticias, a los ingleses les cost\u00f3 tomar conciencia de la situaci\u00f3n. En primer lugar, porque el Primer Ministro tard\u00f3 m\u00e1s de lo normal en tomar medidas restrictivas como la cuarentena, bas\u00e1ndose en una teor\u00eda que apuntaba a que los m\u00e1s j\u00f3venes que hab\u00edan contra\u00eddo el virus se recuperaban sin necesitad de atenci\u00f3n m\u00e9dica, y pod\u00edan volver a la actividad mientras los hospitales se encargaban de atender a la poblaci\u00f3n de riesgo. Lamentablemente, sin bases cient\u00edficas que avalaran esta teor\u00eda y frente a una situaci\u00f3n en franco deterioro, el Gobierno tuvo que cambiar de rumbo y alinearse con las medidas que se est\u00e1n tomando en gran parte del mundo. El uso de la calle se restringi\u00f3 y s\u00f3lo est\u00e1 permitido salir para hacer compras en el supermercado, la farmacia o practicar actividad f\u00edsica al aire libre. De todos modos, dado que \u201cactividad f\u00edsica\u201d es un concepto con m\u00faltiples interpretaciones, ya anunciadas las medidas, sigui\u00f3 vi\u00e9ndose un n\u00famero considerable de personas caminando por los extensos parques de Bristol, inclusive adultos mayores.<br \/>\nAl principio me irritaba ver a personas de riesgo saliendo a las calles, pero luego de pensarlo y meditarlo pude comprender un poco m\u00e1s. He escuchado y le\u00eddo en varios medios argentinos que Boris Johnson, por priorizar la econom\u00eda, iba a dejar que miles murieran. Si bien esta afirmaci\u00f3n puede esconder cierta verdad, creo que es un an\u00e1lisis limitado de la realidad. En efecto, despu\u00e9s de haber luchado contra una de las tiran\u00edas m\u00e1s grandes de los \u00faltimos siglos como fue el nazismo, el ciudadano ingl\u00e9s no est\u00e1 dispuesto a ceder su libertad tan ligeramente. Millones de vidas se perdieron para que el mundo entendiera la importancia de este valor como para entregarlo tan f\u00e1cilmente. Inclusive cuando una pandemia nos azota como lo est\u00e1 haciendo el COVID 19, no debemos dejar este aspecto de lado. Por eso, durante las \u00faltimas semanas, autores, fil\u00f3sofos y escritores como Byul Chul Han, Yuval N, Harari, Zizek y Giorgio Agamben debatieron sobre las implicancias y los futuros desaf\u00edos de las medidas que se est\u00e1n tomando y las preguntas que de ellas se desprenden.<br \/>\nDebatir no es incumplir, y hoy m\u00e1s que nunca debemos cumplir con las consignas de quienes nos lideran. De ah\u00ed que, inclusive a rega\u00f1adientes, en ciudades como Londres o Birmingham las calles se encuentran vac\u00edas, los negocios cerrados y la gente en sus casas. El liberalismo impera pero la importancia del Estado no se cuestiona, sobre todo en estas ocasiones.<br \/>\nDesped\u00ed a mis amigos, la universidad cerr\u00f3 sus instalaciones para proponer una modalidad virtual y Bristol, ciudad universitaria por excelencia, se fue quedando sin sus estudiantes, pero yo decid\u00ed quedarme. Por suerte, ten\u00eda clara la determinaci\u00f3n desde el inicio, lo que me evit\u00f3 el estr\u00e9s y la ansiedad de la indecisi\u00f3n. No es que no me lo haya preguntado, pero no estoy listo para emprender la vuelta, no todav\u00eda.<br \/>\nIntegro el 1% de la poblaci\u00f3n mundial que tiene la oportunidad de viajar, vivir y estudiar en otro pa\u00eds y otra cultura. No lo vivo como un deber hacia mis padres; s\u00e9 que todo lo que me han dado proviene de su amor desinteresado, pero s\u00ed lo siento como un deber hacia mi sociedad y, por qu\u00e9 no, hacia la humanidad. Tengo el placer de estar nutri\u00e9ndome de una de las culturas que marcaron los \u00faltimos siglos, leyendo sus diarios, buceando en sus discusiones. Viviendo aqu\u00ed me sorprendo de la cantidad de informaci\u00f3n que no llega o que llega deformada a nuestro pa\u00eds. Como estudiante de Ciencias Pol\u00edticas, me encuentro viviendo en una de las potencias mundiales que, al mismo tiempo, afronta uno de sus mayores desaf\u00edos. Sin duda soy un afortunado en tiempos de infortunio.<br \/>\nPor otra parte, me apasiona la cultura latinoamericana y creo que tenemos mucho para ense\u00f1arle al mundo. Pero, as\u00ed como me enorgullezco de ser argentino, tambi\u00e9n tenemos mucho para aprender de Europa. Mientras desde nuestro pa\u00eds visiones ideologizadas acusan a Europa de individualista, aviones alemanes cruzan las fronteras en busca de enfermos italianos para descomprimir sus hospitales. Mientras la gente sale a los balcones a cacerolear por los pol\u00edticos corruptos, los \u201ccapitalistas salvajes\u201d de la Uni\u00f3n Europea se re\u00fanen para desembolsar un paquete econ\u00f3mico descomunal para aliviar las econom\u00edas de los Estados.<br \/>\nNo se trata de idealizar a los europeos sino de tener como sociedad una mirada m\u00e1s humilde, de dejar de lado como primera actitud la del juez que juzga y optar por la del estudiante que aprende, cuestiona, pregunta y crece para ser ma\u00f1ana ejemplo de otros. \u00bfPodremos alg\u00fan d\u00eda ser ejemplo? Yo creo que eso depender\u00e1 de la forma en que decidamos afrontar este tipo de crisis, en qu\u00e9 vereda queremos pararnos y si estamos dispuestos, cada uno desde su lugar, a jugar el partido en el mismo equipo.<br \/>\nPor mi parte, a la distancia, seguir\u00e9 estudiando, nutri\u00e9ndome, disfrutando de la pausa a que la ocasi\u00f3n obliga. Sabi\u00e9ndome privilegiado de poder estar en calma cuando la tempestad azota las barcas, me tomar\u00e9 el atrevimiento de seguir d\u00e1ndole rienda suelta a mi ocio. As\u00ed quiz\u00e1, como los grandes maestros de nuestra literatura, como Jorge L. Borges, Julio Cort\u00e1zar o Alfonsina Storni, pueda abrevar de las fuentes del viejo continente.<\/p>\n<p><em>Antonio L\u00f3pez Llovet es estudiante de Ciencias Pol\u00edticas en la UCA<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inglaterra. Bristol. Suena el despertador. El reloj marca las 9 a.m. Es hora de ir a buscar el desayuno. 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