{"id":16062,"date":"2020-07-05T09:09:43","date_gmt":"2020-07-05T12:09:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16062"},"modified":"2020-07-05T09:09:45","modified_gmt":"2020-07-05T12:09:45","slug":"cautivados-por-la-alegria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16062","title":{"rendered":"Cautivados por la alegr\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><em>El t\u00edtulo de esta reflexi\u00f3n est\u00e1 tomado de una obra del escritor y acad\u00e9mico irland\u00e9s C. S. Lewis.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/surprised-by-joy-224x300-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16063 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/surprised-by-joy-224x300-1.jpg\" alt=\"\" width=\"224\" height=\"300\" \/><\/a>En este libro autobiogr\u00e1fico, el autor relata c\u00f3mo en ciertas situaciones en s\u00ed mismas ordinarias (una frase en un libro, un paseo por el campo, un pensamiento repentino) experiment\u00f3 la alegr\u00eda, como un acontecimiento fugaz y completamente inesperado, un gozo cuyo exceso le causaba en su coraz\u00f3n el dolor de una \u201cpu\u00f1alada\u201d, la sensaci\u00f3n de estar a punto de entrar en otro mundo apenas intuido, \u201cotra dimensi\u00f3n\u201d, y de lo cual luego quedaba s\u00f3lo el recuerdo, porque no se dejaba retener. A diferencia de la felicidad, no permanec\u00eda; y a diferencia del placer, no se pod\u00eda anticipar ni provocar. Pero esas experiencias misteriosas, como explica a lo largo del relato, lo llevar\u00edan finalmente vencer sus resistencias y abrazar la fe en Dios.<br \/>\nCuando le\u00ed este libro, muchos a\u00f1os atr\u00e1s, no entend\u00ed exactamente a qu\u00e9 se refer\u00eda, hasta que una noche asist\u00ed a un concierto nocturno al aire libre en el cual se ejecut\u00f3 la <em>Novena Sinfon\u00eda<\/em> de Beethoven. Y cuando lleg\u00f3 el momento en que, en el \u00faltimo movimiento, entr\u00f3 el coro y enton\u00f3 la Oda a la Alegr\u00eda, mientras el cielo se llenaba de fuegos artificiales, sent\u00ed la pu\u00f1alada de la alegr\u00eda en el coraz\u00f3n, tal cual la hab\u00eda descripto Lewis en su libro. Fue como si por un breve instante se hubiera corrido un velo y hubiera tenido la evidencia de que la alegr\u00eda es la \u00faltima profundidad de toda la realidad, incluso la de este mundo a veces tan complejo y doloroso.<br \/>\nComo todos sabemos, Beethoven no era un hombre alegre. En su retrato m\u00e1s conocido su rostro exhibe la mirada dura, las facciones tensas y los labios apretados de un hombre de temperamento imprevisible e incontrolable.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/cautivado.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16064 alignright\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/cautivado.jpg\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"279\" \/><\/a>Este car\u00e1cter hab\u00eda sido el resultado de una vida desgraciada: crecido sin cari\u00f1o, en el hogar de un padre abusivo, torpe para la vida social, solitario, cambiante, col\u00e9rico, incomprendido, desesperado y aislado por el avance implacable de la sordera. Sin embargo, era tambi\u00e9n un esp\u00edritu contemplativo, como muestra este cuadro (en torno a 1825) de sus paseos por el campo, y que queda reflejado en su Sexta Sinfon\u00eda, la llamada \u201cpastoral\u201d.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, ese hombre descubri\u00f3 la alegr\u00eda de la que hablamos, y lo hizo con una intensidad \u00fanica, que describe en su 9\u00b0 Sinfon\u00eda con un extracto de la <em>Oda a la Alegr\u00eda<\/em>, del poeta Friedrich von Schiller (1759-1805). En \u00e9sta, su \u00faltima sinfon\u00eda, Beethoven realiza el sue\u00f1o acariciado desde su juventud, de poner m\u00fasica (\u00a1y una m\u00fasica gloriosa!) a las palabras de Schiller, incurriendo en la audacia in\u00e9dita para las convenciones del g\u00e9nero de introducir un coro en el cuarto y \u00faltimo movimiento. Las palabras del poema dejan en claro qu\u00e9 quiere decir con su ferviente llamado a la alegr\u00eda:<\/p>\n<p>Alegr\u00eda, hermoso destello de los dioses,<br \/>\nhija del El\u00edseo!<br \/>\nEbrios de entusiasmo entramos,<br \/>\ndiosa celestial, en tu santuario.<br \/>\nTu hechizo une de nuevo<br \/>\nlo que la acerba costumbre hab\u00eda separado;<br \/>\ntodos los hombres vuelven a ser hermanos<br \/>\nall\u00ed donde tu suave ala se posa.<\/p>\n<p>La alegr\u00eda no es aqu\u00ed un mero estado de \u00e1nimo subjetivo. Es una realidad misteriosa que irrumpe desde fuera y desde arriba, s\u00fabita como un \u201cdestello\u201d divino, que reconcilia con su \u201chechizo\u201d a aquellos que el odio y el resentimiento (esa \u201cacerba costumbre\u201d) hab\u00edan separado. \u00bfPero de qu\u00e9 realidad se trata?<\/p>\n<p>\u00a1Abrazaos millones de criaturas!<br \/>\n\u00a1Que un beso una al mundo entero!<br \/>\nHermanos, sobre la b\u00f3veda estrellada<br \/>\ndebe habitar un Padre amoroso.<br \/>\n\u00bfOs postr\u00e1is, millones de criaturas?<br \/>\n\u00bfNo presientes, oh mundo, a tu Creador?<br \/>\nB\u00fascalo m\u00e1s arriba de la b\u00f3veda celeste<br \/>\n\u00a1Sobre las estrellas ha de habitar!<\/p>\n<p>Esa alegr\u00eda es el \u201cpresentimiento\u201d de la gran Verdad: la existencia del Creador, que se da a conocer como un \u201cPadre amoroso\u201d, que habita \u201csobre las estrellas\u201d, o sea, en la \u00faltima profundidad de lo real. Si todos pudi\u00e9ramos darnos cuenta de esto, ser\u00edamos capaces de participar de un gran gesto universal, un \u201cbeso\u201d que unir\u00eda al mundo entero.<br \/>\nY esta experiencia, efectivamente, est\u00e1 al alcance de todos nosotros. De hecho, con toda seguridad la hemos tenido. Pero, \u00a1qu\u00e9 poco entendemos a veces el misterio de nuestro propio coraz\u00f3n! Yo, a partir de la experiencia m\u00eda a la que hice referencia antes, reconoc\u00ed otros episodios similares. En especial, algunas veces en que, despu\u00e9s de un largo a\u00f1o de actividades, me reencuentro con el mar. En alguna ma\u00f1ana despejada, de mar sereno, cuando los primeros rayos del sol se reflejan sobre el agua en innumerables destellos, puros y fugaces, y respiro hondo por primera vez en mucho tiempo la briza fresca y salada, siento a veces esa \u201cpu\u00f1alada\u201d de alegr\u00eda que parece disipar por un instante toda la oscuridad y la pesadez del coraz\u00f3n. Es un instante al que no logro aferrarme, que no puedo repetir por m\u00e1s que me esfuerce, pero que queda presente como una luz en mi memoria. Y s\u00e9 que no es puro sentimiento, sino una intuici\u00f3n que me remite a algo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de m\u00ed. \u00bfQui\u00e9n de nosotros no ser\u00eda capaz de encontrar en su vida experiencias semejantes?<br \/>\nY as\u00ed como en la meditaci\u00f3n pasada ve\u00edamos la esperanza representada por aquella luz lejana de las estrellas, que nos llama desde la lejan\u00eda y nos pone en camino, la alegr\u00eda de la que hablamos hoy tambi\u00e9n es una luz, pero una luz interior, infinitamente deseada y al mismo tiempo ya de alguna manera presente en nosotros, y que nos habla de Dios. Francisco, en su exhortaci\u00f3n <em>Evangelii gaudium<\/em>, entiende perfectamente la audacia que implica su llamado a la alegr\u00eda, que puede parecer una burla en medio de un mundo atravesado por el dolor y la amargura, pero responde a esta dificultad desde la fe:<br \/>\nReconozco que la alegr\u00eda no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, m\u00e1s all\u00e1 de todo.<br \/>\nComprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegr\u00eda de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias. (n.6)<br \/>\nLa alegr\u00eda verdadera es m\u00e1s profunda que los estados de \u00e1nimo cambiantes, es al menos \u201cun brote de luz\u201d en la profundidad del coraz\u00f3n que nace de la certeza de ser amados personalmente por Dios. \u00bfEs posible ver plasmada en una obra de arte esta alegr\u00eda, que estamos llamados a descubrir y eventualmente a \u201cdespertar\u201d, como dice el Papa, en nosotros? Yo creo haber encontrado un buen ejemplo en una de las pinturas m\u00e1s conocidas del artista barroco franc\u00e9s Georges de La Tour, San Jos\u00e9, carpintero (1642), que se puede visitar en el Museo del Louvre.<br \/>\nLa Tour es un pintor \u201ctenebrista\u201d, por el modo en que predomina la oscuridad en muchas de sus obras, junto con la presencia de alguna poderosa fuente de luz, dando lugar a un juego de contrastes entre luz y sombra. Algunos ven una la alusi\u00f3n a la cruz en la herramienta que utiliza Jos\u00e9 (con forma de cruz), el martillo bien visible y la madera sobre la cual trabaja, mientras el ni\u00f1o Jes\u00fas sentado expresa la paciente aceptaci\u00f3n de la Voluntad del Padre. Pero a mi juicio hay mucho m\u00e1s que eso.<br \/>\nEste cuadro presenta tambi\u00e9n una escena intimista, familiar, en la cual el ni\u00f1o Jes\u00fas ayuda a su padre a trabajar de noche. Jos\u00e9 casi no se percibe observado. Est\u00e1 concentrado en su trabajo. Pero el ni\u00f1o Jes\u00fas es todo ojos, y lo observa de cerca, fijamente, con ese profundo amor y admiraci\u00f3n que los ni\u00f1os suelen sentir viendo trabajar a sus padres con destreza. Esa luz que brilla entre ellos hace visible una realidad interior: ese m\u00e1gico momento de sinton\u00eda profunda y silenciosa entre los dos, padre e hijo. Y esa mano del ni\u00f1o cuyos dedos son atravesados por la luz, no es una ostentaci\u00f3n vana por parte de La Tour de su habilidad prodigiosa en el manejo de la luz. Es el modo de mostrar que la luz de la alegr\u00eda, que resplandece a trav\u00e9s del cuerpo del ni\u00f1o y hace resplandecer su rostro, nace de su mismo interior. La Tour pinta un instante que quedar\u00e1 para siempre en la memoria de Jes\u00fas ser\u00e1 \u00fanico e inolvidable. Es de esa manera, a trav\u00e9s de Jos\u00e9, y no al margen de \u00e9l, como Jes\u00fas descubre progresivamente a Dios mismo como su Padre del Cielo, a cuyo amor estar\u00e1 dispuesto a ser fiel hasta el final.<br \/>\nSan Lucas tuvo una especial sensibilidad para descubrir momentos de ese tipo en la vida de Jes\u00fas. En una oportunidad en que los disc\u00edpulos retornan de su env\u00edo, entusiasmados por el resultado, Jes\u00fas exulta de alegr\u00eda:<br \/>\nEn aquel momento Jes\u00fas se estremeci\u00f3 de gozo, movido por el Esp\u00edritu Santo, y dijo: \u00abTe alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed, Padre, porque as\u00ed lo has querido\u00bb. (10,21)<br \/>\nEsos instantes misteriosos y privilegiados de alegr\u00eda que surgen repentinamente en nuestra vida y pasan sin darnos tiempo a reaccionar, no son triviales sino extremadamente valiosos. Aunque, en un sentido pasen, y nos dejen heridos con el deseo de recuperarlos, permanecen sin embargo en la memoria como faro de luz que nos se\u00f1ala el camino hacia otra dimensi\u00f3n, \u201cm\u00e1s arriba de la b\u00f3veda celeste\u201d, como dir\u00eda Schiller. En este sentido, la esperanza cristiana no es puro deseo, es el deseo de algo que ya de alg\u00fan modo se posee, pues de lo contrario no se podr\u00eda desear. No se desea sino lo que de alguna manera ya se conoce. La luz que nos llama desde lejos, la esperanza, y la luz que nos llama desde dentro, la alegr\u00eda, quiz\u00e1s sean en el fondo una \u00fanica y misma realidad.<br \/>\nEs esto lo que nos quiere decir San Agust\u00edn cuando nos exhorta a buscar la Verdad, la Luz, dentro de nosotros mismos, pero no en nuestros estados de \u00e1nimo, siempre tan volubles, sino en nuestra aut\u00e9ntica interioridad, nuestro \u201chombre interior\u201d:<br \/>\n\u201cNoli foras ire, en te redi, in interiore homine habitat veritas\u2026 trascende et teipsum\u201d<br \/>\n\u201cNo quieras dispersarte fuera; entra dentro de ti mismo, porque en el hombre interior reside la verdad\u2026 trasci\u00e9ndete a ti mismo\u201d (De vera religione, cap. XXXIX, 72).<\/p>\n<p><em>Para reflexionar:<\/em><br \/>\n\u00bfRecuerdo momentos de mi vida en que he experimentado una profunda alegr\u00eda?<br \/>\n\u00bfHe reconocido esos momentos como vivencias de encuentro con Dios?<br \/>\n\u00bfTrato de descubrir ese \u201cbrote de luz\u201d interior, aun en medio de las situaciones dif\u00edciles?<br \/>\n\u00bfVivo mi fe, la certeza de que Dios me ama, como fuente de alegr\u00eda?<br \/>\n\u00bfCu\u00e1les son los obst\u00e1culos que me dificultan vivir la alegr\u00eda cristiana?<\/p>\n<p><em>Para orar:<\/em><\/p>\n<p>Virgen y Madre Mar\u00eda,<br \/>\nt\u00fa que, movida por el Esp\u00edritu,<br \/>\nacogiste al Verbo de la vida<br \/>\nen la profundidad de tu humilde fe,<br \/>\ntotalmente entregada al Eterno,<br \/>\nay\u00fadanos a decir nuestro \u00abs\u00ed\u00bb<br \/>\nante la urgencia, m\u00e1s imperiosa que nunca,<br \/>\nde hacer resonar la Buena Noticia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>T\u00fa, llena de la presencia de Cristo,<br \/>\nllevaste la alegr\u00eda a Juan el Bautista,<br \/>\nhaci\u00e9ndolo exultar en el seno de su madre.<br \/>\nT\u00fa, estremecida de gozo,<br \/>\ncantaste las maravillas del Se\u00f1or.<br \/>\nT\u00fa, que estuviste plantada ante la cruz<br \/>\ncon una fe inquebrantable<br \/>\ny recibiste el alegre consuelo de la resurrecci\u00f3n,<br \/>\nrecogiste a los disc\u00edpulos en la espera del Esp\u00edritu<br \/>\npara que naciera la Iglesia evangelizadora.<\/p>\n<p>Cons\u00edguenos ahora un nuevo ardor de resucitados<br \/>\npara llevar a todos el Evangelio de la vida<br \/>\nque vence a la muerte.<br \/>\npara que la alegr\u00eda del Evangelio<br \/>\nllegue hasta los confines de la tierra<br \/>\ny ninguna periferia se prive de su luz.<br \/>\nMadre del Evangelio viviente,<br \/>\nmanantial de alegr\u00eda para los peque\u00f1os,<br \/>\nruega por nosotros.<br \/>\nAm\u00e9n. Aleluya.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00edtulo de esta reflexi\u00f3n est\u00e1 tomado de una obra del escritor y acad\u00e9mico irland\u00e9s C. S. Lewis. 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