{"id":16084,"date":"2020-06-17T14:31:00","date_gmt":"2020-06-17T17:31:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16084"},"modified":"2020-07-17T15:08:43","modified_gmt":"2020-07-17T18:08:43","slug":"la-vida-eucaristica-en-tiempos-de-aislamiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16084","title":{"rendered":"La vida eucar\u00edstica en tiempos de aislamiento"},"content":{"rendered":"<p>\u201cM\u00e9cete suavemente, dulce carruaje, que vienes para llevarme a casa\u201d. As\u00ed comienza el <em>negro spiritual<\/em> m\u00e1s famoso, un potente y visceral clamor de liberaci\u00f3n hecho canto coral. Surgido entre los africanos esclavizados en las plantaciones de algod\u00f3n del sur de los Estados Unidos en el siglo XVIII, mantiene intacta a\u00fan hoy su capacidad de estremecer, pues evoca esa necesidad universal de libertad que en el pueblo afro reverbera con una belleza polif\u00f3nica, existencial y casi lit\u00fargica. En efecto, el negro spiritual suele estructurarse en forma de di\u00e1logo entre el solista y el \u201ccoro\u201d o \u201cpueblo\u201d, que remite a una \u201cprotoliturgia celebrada\u201d entre grilletes de celdas separadas y surcos de cultivo. Cuando se \u201crepresentan\u201d estos himnos de pena esperanzada, es dif\u00edcil no sentirse inmerso en el mismo reclamo y en el gesto genuino de confianza popular en la liberaci\u00f3n definitiva. De lo m\u00e1s hondo del aislamiento esclavizante surge una oraci\u00f3n colectiva, sinf\u00f3nica, lit\u00fargica que es ya parte del acerbo cultural universal. Salvando las distancias, algo parecido hemos escuchado desde los balcones italianos: cantan para escapar del aislamiento doloroso y para recordar que son mucho m\u00e1s que lo que viven y sufren en lo inmediato. Entre lo l\u00fadico y la supervivencia, las partes claman por sentirse cuerpo.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo de aparici\u00f3n reciente (1), el te\u00f3logo Rafael Luciani (laico, venezolano e investigador estable del Boston College, experto del CELAM y asesor de la CLAR) se pronunci\u00f3 de forma abierta y virulenta en contra de las celebraciones eucar\u00edsticas transmitidas por medios virtuales, por considerarlas una expresi\u00f3n acabada de una pastoral tridentina, autorreferencial y clericalista, que prescinde del pueblo de Dios, oblig\u00e1ndolo a expectar a la distancia la gracia sacramental de la que no pueden participar por la ausencia f\u00edsica. El clero de todo el mundo, preso de la inmediatez sacramentalista en la que fue formado, se estar\u00eda conformando con \u201cdar\u201d una misa ante una pantalla plana, agotando as\u00ed su creatividad pastoral en tiempos de desaf\u00edos in\u00e9ditos.<\/p>\n<p>Luciani se\u00f1ala que lo que est\u00e1 en juego es la eclesiolog\u00eda de fondo: si aceptamos que el cura es parte del Pueblo de Dios, entonces se impone que no haya misa hasta que la asamblea vuelva a reunirse. Consecuentemente, el ayuno pand\u00e9mico de eucarist\u00eda dar\u00eda pie a una m\u00e1s madura relaci\u00f3n de cada cristiano con la Palabra. Para este tiempo, m\u00e1s que misas no celebradas hay que pensar en vivir callados, pues \u201cel testimonio silente es lo que da credibilidad, no la predicaci\u00f3n\u201d. La afirmaci\u00f3n cautiva, sin duda. Pero me pregunto si este criterio, con las \u2013enormes\u2013 diferencias del caso, no equivaldr\u00eda a callar el canto de los afroamericanos que se sent\u00edan pueblo justamente al entrelazar sus voces en el cuerpo de una melod\u00eda casi sacramental.<\/p>\n<p>La propuesta del te\u00f3logo venezolano tiene entre muchos m\u00e9ritos el de la audacia. Ametrallar las redes en simult\u00e1neo con la primera bendici\u00f3n urbi et orbi con indulgencia plenaria accesible por v\u00eda digital es, por lo menos, osado. Y creo honestamente que necesitamos te\u00f3logos audaces que pateen el tablero y obliguen a repensarlo todo desde la existencia misma. Ya Giovanni Papini pon\u00eda en boca de un ficticio Celestino VI un reclamo a los te\u00f3logos en esta l\u00ednea: \u201cMis predecesores les aconsejaron la prudencia, porque los m\u00e1s de entre ustedes eran, en tiempos, audaces en demas\u00eda. Hoy que est\u00e1n agonizando en el muerto mar de la indiferencia y la monoton\u00eda, los exhorto a la audacia\u201d (2). Osad\u00eda que Luciani aplica al buscar derribar el clericalismo, cr\u00f3nico c\u00e1ncer que postra a la Iglesia en vez de lanzarla al mundo. Todo esto resulta de una frescura sorprendente. Su prosa aguda y libre sacude a los ritualistas, a los rubricistas, a los piadosos intimistas y a los que desesperan por creer que la grandeza de Dios est\u00e1 monopolizada y presa en la forma consagrada. Nos obliga a pensar a los creyentes y te\u00f3logos <em>outside the box<\/em>. Y ese servicio resulta indispensable.<\/p>\n<p>Dicho esto, creo que en esta movida tan prof\u00e9tica como reactiva de una eclesiolog\u00eda inviable, el autor termina, tal como dice el dicho popular, \u201cvaciando la ba\u00f1adera con el beb\u00e9 adentro\u201d.<\/p>\n<p><strong>\u00bfMatar al mensajero?<\/strong><\/p>\n<p>Las redes son lo que son. Ni buenas ni malas, se trata de instrumentos que evidencian lo que hay de fondo. La crueldad de la fotograf\u00eda consiste en plasmar de un modo incontestable la contundencia de lo que somos. As\u00ed sucede tambi\u00e9n con internet y el <em>streaming<\/em>: transmiten nuestro modo de ser iglesia y lo replica a miles de kil\u00f3metros con exactitud pasmosa. Magnifica nuestra verdad de manera indisimulable. Pensar lo contrario ser\u00eda como culpar al micr\u00f3fono de lo aburrida que fue la homil\u00eda o de lo desentonado del canto. Una iglesia clericalista y autorreferenciada ser\u00e1 todo esto, as\u00ed celebre misas por streaming, se quede calladita y encerrada en la sacrist\u00eda o salga al balc\u00f3n \u2013a la italiana\u2013 a cantar el <em>Adoro te devote<\/em>. Y una iglesia comuni\u00f3n, abierta y circular, ser\u00e1 todo eso en la pantalla o fuera de ella. Con la diferencia de que la comunicaci\u00f3n efectiva y real es como dice Greshake, la <em>communio in actu (3)<\/em>. La comuni\u00f3n se act\u00faa en la comunicaci\u00f3n. No todo lo que se comunica es comunional, pero la comuni\u00f3n s\u00f3lo tiene un modo de vivirse: comunic\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Hace seis a\u00f1os tuve la oportunidad de hacer una investigaci\u00f3n posdoctoral sobre ministerios laicales en el Boston College, el mismo centro de estudios donde ense\u00f1a e investiga Rafael. Como soy sacerdote (<em>mea culpa<\/em>) me ubicaron en una parroquia del Greater Boston, en donde conviv\u00ed con otros sacerdotes locales y serv\u00ed a una comunidad de latinos. Conoc\u00ed en simult\u00e1neo la <em>Anglo (and White) Church<\/em> y la lglesia hispana. \u00a1Cu\u00e1nto dolor y esc\u00e1ndalo en tan poco tiempo! Para nuestro argumento baste decir que coincido en gran parte con su diagn\u00f3stico de la iglesia bostoniana. Pero nobleza obliga, Luciano. \u00a1No es el \u00fanico modelo vigente! Resulta fundamental contextuar el diagn\u00f3stico teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Desde donde me toca caminar con el Pueblo de Dios en la Argentina, las cosas no son necesariamente tan as\u00ed. Las transmisiones on line suelen ser muy participadas. Los laicos graban las lecturas y env\u00edan su participaci\u00f3n para escuchar distintas voces. Otros contribuyen con sus cantos, y en algunas celebraciones la pr\u00e9dica es compartida (si la plataforma virtual lo permite). Son un momento de fecunda interacci\u00f3n y charlas posteriores (muchas, sostenidas). Colectas para los m\u00e1s pobres, favores de j\u00f3venes que asisten a ancianos que est\u00e1n solos, encuentros entre gente aislada que reza con la Palabra a trav\u00e9s de teleconferencias, centros de laicos que acompa\u00f1an espiritualmente, etc. M\u00e1s bien dir\u00eda que las nuevas tecnolog\u00edas permiten descentralizar el poder y activar una circulaci\u00f3n muy propia de una iglesia de carismas. Y a veces revelan algo que de ordinario permanece oculto: la catolicidad de la Iglesia. Que la gente siga en simult\u00e1neo una eucarist\u00eda \u201coficiada\u201d materialmente en San Isidro desde Nueva Delhi, Mallorca, Bruselas, Asunci\u00f3n del Paraguay, San Pablo y Ottawa (como pas\u00f3 realmente) abre de modo \u00fanico la consciencia de la universalidad de nuestro Pueblo-Cuerpo.<\/p>\n<p>Agrego un dato curioso: uno de los sistemas operativos m\u00e1s novedosos de los \u00faltimos tiempos es <em>Ubuntu<\/em>: inspirado en la concepci\u00f3n tribal africana que estuvo en la base del fin del Apartheid y que se resume en el lema: \u201cYo soy porque nosotros somos. Si t\u00fa no eres, yo no soy\u201d. <em>Semina verbi<\/em> trinitario, pura perij\u00f3resis en las entra\u00f1as de la cultura africana. Lo dicho aqu\u00ed no canoniza a las redes, sino que muestra la afinidad entre un nuevo instrumento y una determinada configuraci\u00f3n antropol\u00f3gica y social muy sint\u00f3nica con la existencia comunional de la vida nueva del Reino. Porque la virtualidad inaugura un nuevo modo de presencia en la ausencia que mucho tiene que ver con la sacramentalidad que somos, no s\u00f3lo con aquella que consumimos.<\/p>\n<p><strong>El ser sacramental<\/strong><\/p>\n<p>Antes de entrar en coma, una mujer muy querida me mir\u00f3 con ternura y dijo: \u201cNos vemos en cada eucarist\u00eda\u201d. Luego se durmi\u00f3 pl\u00e1cida y a los pocos d\u00edas muri\u00f3. En el momento me pareci\u00f3 una frase piadosa de las muchas que dec\u00eda. Pero con el tiempo aprend\u00ed a apreciar ese legado estupendo de fe en la comuni\u00f3n de los santos. Es el d\u00eda de hoy que la eucarist\u00eda me parece un modo prof\u00e9tico de celebrar la presencia en la ausencia: esa simultaneidad tan j\u00f3anica de la Resurrecci\u00f3n en la Cruz y del Padre en el Hijo. El todo en la parte, la totalidad en el fragmento. Ese modo tan irreverente que tiene Dios de redimir cada existencia finita y volverla sacramental, portadora de una trascendencia que supera la fragilidad de sus confines corp\u00f3reos.<\/p>\n<p>Ya los Padres de la Iglesia entend\u00edan que as\u00ed como el hierro candente daba cuenta de una realidad parad\u00f3jica \u2013el fuego dentro del hierro y el hierro dentro del fuego\u2013, as\u00ed tambi\u00e9n hab\u00eda que comprender el modo en que la humanidad de Cristo est\u00e1 impregnada de su divinidad, y viceversa (4). Ese modo de presencia cruzada de una naturaleza en la otra, la perij\u00f3resis cristol\u00f3gica, es el punto de partida de la sacramentalidad primordial de Jes\u00fas y tambi\u00e9n de la sacramentalidad fundamental que se deriva de \u00c9l: la propia de la Iglesia. Luego el Damasceno usar\u00e1 este modo de comprensi\u00f3n para aplicarlo a las personas en la Trinidad: uno en otro, y el otro en uno (5). La contenci\u00f3n rec\u00edproca que logra que el amor bien entendido sea un modo de habitarse uno en otro. La madre que extra\u00f1a a su hijo distante, por el amor que le tiene, lo hace mucho m\u00e1s presente que si estuviera f\u00edsicamente. El amante en el amado, que uno en otro resid\u00eda\u2026 dice Juan de la Cruz (6). Es as\u00ed: los que se aman se habitan.<\/p>\n<p>Y esto permite que por esp\u00edritu de comuni\u00f3n, donde est\u00e1 el otro est\u00e9 tambi\u00e9n yo. Aunque mi tarea es fundamentalmente parroquial y acad\u00e9mica, mi hermana dedicada a cuestiones sociales hace que, de alguna manera, muy eucar\u00edstica por cierto, yo est\u00e9 en el barrio. Acabo de recibir un mensaje de un cura amigo del interior dici\u00e9ndome que me pon\u00eda en la celebraci\u00f3n de la tarde. Y all\u00ed estar\u00e9, en los esteros del Iber\u00e1. Paradojas de la existencia cruzada.<\/p>\n<p>Restringir la presencia de todo el cuerpo (eclesial) a la presencia f\u00edsica de algunos obligar\u00eda a arrancar de cuajo el cap\u00edtulo 17 del evangelio de Juan y varios pasajes de Pablo (Romanos 5, 8, 1 Corintios 2, 12-20; 1 Corintios 3, 16-17; 2 Corintios 5,17; G\u00e1latas 2,20, etc.) que consagran esta inmanencia rec\u00edproca como caracter\u00edstica propia de la Vida nueva. Se lleva puesta toda la cuesti\u00f3n de la inhabitaci\u00f3n trinitaria (que aunque cl\u00e1sica, rele\u00edda hoy puede ayudar a refundar una teolog\u00eda de la consciencia y de la irreductibilidad del sujeto) y adem\u00e1s\u2026 la praxis eclesial antiqu\u00edsima y universal de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n. Alguno arg\u00fcir\u00e1 que es cosa monacal, y que la praxis liberadora poco sabe de rezar por otros, sino que se trata m\u00e1s bien de actuar con otros.<\/p>\n<p>Me remito a dos textos que le dan un sentido contempor\u00e1neo a esta pr\u00e1ctica milenaria. El primero es un libro de Nurya Mart\u00ednez Gayol, <em>Esperar por otros. El desaf\u00edo de esperar por los desesperanzados (7)<\/em> , que recupera la intercesi\u00f3n en clave horizontal. El segundo est\u00e1 contenido en un texto de Christophe Lebreton, monje, poeta y m\u00e1rtir del fundamentalismo isl\u00e1mico en Argelia. En su diario \u00edntimo escribe, poco tiempo antes de morir: \u201cCumplo 43 a\u00f1os. Cu\u00e1nto m\u00e1s para aguantar aqu\u00ed. Ayer, un periodista de 31 a\u00f1os apu\u00f1alado. Salim se me ha hecho muy cercano. Amistad e intercesi\u00f3n: no tanto rezar por, sino sentir mi plegaria atravesada por este hermano acogido como amigo. Quisiera ser su amparo, su cobijo en la angustia\u201d (8). Nada m\u00e1s expresivo de este modo transformador de existencia cruzada en la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n: rezar desde el dolor del otro incrustado emp\u00e1ticamente en el propio cuerpo, porque lo propio del amor es habitar entrelazados.<\/p>\n<p><strong>El Esp\u00edritu, el Cuerpo y el Pueblo de Dios<\/strong><\/p>\n<p>Lo que emerge para la comprensi\u00f3n de esta sacramentalidad horizontal que habilita la existencia cruzada es Aquel de la Trinidad que, seg\u00fan B. Hilberath, \u201cs\u00f3lo vive en s\u00ed viviendo en otro, haciendo que ese otro sea s\u00ed mismo\u201d (9). Es claro que nos referimos al Esp\u00edritu, por quien y en quien el Padre vive en el Hijo y el Hijo en el Padre, y por quien nosotros vivimos en Jes\u00fas y Jes\u00fas en nosotros. Esta <em>mystica<\/em> <em>persona<\/em> (Heribert M\u00fchlen) (10) que es Una viviendo en muchas, permite levantarse por encima de cualquier mirada dial\u00e9ctica y ritmar una integraci\u00f3n de lo diverso en la comuni\u00f3n. Y esto funciona as\u00ed tanto en la Trinidad como en la Iglesia.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n vale recordar que la <em>Lumen Gentium<\/em>, tantas veces aludida por Luciani, presenta otras met\u00e1foras que son tan b\u00edblicas y magisteriales como la ahora a mi gusto hipertrofiada \u201cPueblo de Dios\u201d. Mal que le pese al progresismo teol\u00f3gico, la Iglesia es Pueblo siendo Cuerpo de Cristo y Templo del Esp\u00edritu. S\u00f3lo as\u00ed es sacramento universal de Salvaci\u00f3n. Hay que reconocer el reclamo hist\u00f3rico ante la categor\u00eda de Cuerpo: en los hechos justific\u00f3 el uso y abuso de la instituci\u00f3n sobre el carisma, el clero sobre el laicado, la ley objetiva sobre la consciencia, etc. Pero la falla ven\u00eda, seg\u00fan los hermanos orientales, no tanto de la concepci\u00f3n crasa de un cuerpo organizado jer\u00e1rquicamente que prolonga la encarnaci\u00f3n de Cristo en la Tierra sino m\u00e1s bien de la ausencia pneumatol\u00f3gica que vaciaba esta concepci\u00f3n de sacramentalidad, desdibujando as\u00ed su naturaleza metaf\u00f3rica. De aqu\u00ed la absolutizaci\u00f3n de la Iglesia (y de la jerarqu\u00eda) por quitarle referencialidad al misterio del que es sacramento. Lo que logra equilibrar la vertical\u00edsima categor\u00eda de Cuerpo con la muy horizontal categor\u00eda de Pueblo es la de Templo del Esp\u00edritu, pues es en la tercera persona de la Trinidad que la distinci\u00f3n se vuelca ken\u00f3ticamente para la unidad en el don de s\u00ed.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, hay que revisitar la categor\u00eda de Cuerpo (la fenomenolog\u00eda hoy da elementos sugerentes) ley\u00e9ndola desde la noci\u00f3n potente y resemantizada de Pueblo de Dios, y a la luz de la Templo del Esp\u00edritu. Es en la Pneumatolog\u00eda donde las miradas dial\u00e9cticas y radicalizadas se trascienden a s\u00ed mismas para iluminarse rec\u00edprocamente en unidad diferenciante.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El art\u00edculo de Luciani, adem\u00e1s de la osad\u00eda inicial, mueve a repensar el modo de presencia y ausencia en la virtualidad de las redes y que necesita de manera urgente una lectura desde lo propio del Esp\u00edritu, en quien inmanencia y trascendencia se iluminan mutuamente. Dado que el Esp\u00edritu es quien es estando en el otro para que ese otro sea s\u00ed mismo, lo propio de una Iglesia en salida y descentrada es la di\u00e1stole evang\u00e9lica y misionera que sin embargo alimenta la s\u00edstole eucar\u00edstica. No son opuestos sino dos compases del ritmo expansivo de la Pascua que se abre paso en la historia, tambi\u00e9n en \u00e9poca de pandemias. El ayuno eucar\u00edstico es casi impuesto para la gran mayor\u00eda. Es un hecho m\u00e1s que una consigna. La comuni\u00f3n con la Palabra tambi\u00e9n es un hecho: es exactamente lo que la gente busca a la distancia cuando participa de una eucarist\u00eda virtual. Dicho esto, creo que la reflexi\u00f3n de una Palabra que no est\u00e9 orientada a la comuni\u00f3n (existencial, sacramental, eclesial, escatol\u00f3gica, social, interpersonal, etc.) puede derivar f\u00e1cilmente en gnosticismo (<em>Gaudete et exsultate<\/em> 35). Por eso, hacerla de cara a una celebraci\u00f3n (y no simple misa) que por la distancia impide comulgar materialmente con la forma consagrada no le quita valor, sino m\u00e1s bien le agrega referencialidad. No al cura, sino al misterio que resuelve nuestra capacidad de consagrarlo todo en el amor.<\/p>\n<p>Es verdad que hay que avanzar hacia modelos no clericales. Y esto es urgente, por la simple raz\u00f3n de que no refleja la Iglesia del evangelio. Porque nos vuelve opacos a la novedad de la Vida nueva. Pero la eucarist\u00eda en s\u00ed misma no es clerical ni autorreferencial, sino m\u00e1s bien ken\u00f3tica. Pura donaci\u00f3n al Otro en el otro, pues encierra, seg\u00fan Agust\u00edn, la clave de nuestra identidad definitiva: \u201cSed lo que veis y recibid lo que sois: cuerpo de Cristo\u201d. (11) El encuentro no puede agotarse en la materialidad del <em>sacramentum<\/em>. La resoluci\u00f3n de la identidad del cristiano en la eucarist\u00eda (como actuaci\u00f3n de su ser pueblo sacerdotal) excede el rito, pero lo tiene como fuente de su propia plenitud. La vida eucar\u00edstica (Romanos 12,1-2) que tan sencillamente relat\u00f3 Henry Nouwen en <em>T\u00fa eres mi amado (12)<\/em>, acepta la distancia como modo del encuentro, aunque no sea pleno. As\u00ed lo entend\u00eda Simone Weil cuando afirmaba que la amistad tiene dos modos, la distancia y el encuentro (13). As\u00ed tambi\u00e9n con otra m\u00edstica contempor\u00e1nea, la gran Etty Hillesum, que en contexto de muerte afirm\u00f3 con fuerza: \u201cHe partido mi cuerpo como el pan y lo he repartido entre los hombres. \u00bfPor qu\u00e9 no, si estaban tan hambrientos y han tenido que privarse de ello tanto tiempo?\u201d; \u201cUna quisiera ser un b\u00e1lsamo derramado sobre tantas heridas\u201d (14). La m\u00edstica salvaje se configura con el movimiento ag\u00e1pico de la eucarist\u00eda. \u00bfComulg\u00f3? No. Nunca lleg\u00f3 a bautizarse. Pero sus \u00faltimas palabras son pr\u00e1cticamente una f\u00f3rmula de consagraci\u00f3n lit\u00fargica. Alz\u00e1ndose por la liberaci\u00f3n de la comuni\u00f3n en el campo de la muerte, desde la celda de su existencia limitada, bien podr\u00eda haber cantado: <em>Swing low, sweet charriot, coming for to carry me home!<\/em><\/p>\n<p><em>Alejandro Bertolini es Profesor en la Facultad de Teolog\u00eda de UCA<\/em><\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>1. https:\/\/www.religiondigital.org\/opinion\/Rafael-Luciani-Pan-aprender-Palabra-Iglesia-religion-coronavirus-misas_0_2215878417.html<br \/>\n2. Papini, G., Cartas del papa Celestino VI, Roma, 1946, citadas en J. I. GONZ\u00c1LEZ FAUS, La libertad de palabra en la Iglesia y en la teolog\u00eda. Antolog\u00eda comentada, Sal Terrae, Santander, 1985, 75-76<br \/>\n3. Greshake G., \u201cComunicaci\u00f3n. Origen y significado de una idea teol\u00f3gica\u201d en Stromata 62 (2006) 129-149.<br \/>\n4. Cf. M\u00e1ximo el Confesor, Scholia in (Dion. Ar) epistulas 4,8. PG: 4,528.<br \/>\n5. Cf. Juan Damasceno, Expositio Fidei 63-64, Ciudad Nueva, Madrid, 2003, 64.<br \/>\n6. Cf. Juan de la Cruz, In principio erat Verbum, 20-21.<br \/>\n7. Cf. Mart\u00ednez Gayol, N., Esperar por otros. El desaf\u00edo de esperar por los desesperados, Instituto Teol\u00f3gico de vida religiosa, Madrid, 2014.<br \/>\n8. Lebreton, C. El soplo del don, diario de oraci\u00f3n, Monte Carmelo, Burgos, 2002, 34.<br \/>\n9. Cf. Hilberath, B., \u201cPneumatolog\u00eda\u201d en T. SCHNEIDER (DIR), Manual de Teolog\u00eda Dogm\u00e1tica, Herder, Barceona, 2005, 592-595.<br \/>\n10 Cf. M\u00fchlen, H., Una Mystica Persona: la Chiesa come il mistero dello Spirito Santo in Cristo, Citt\u00e0 Nuova, Roma, 1968.<br \/>\n11. Cf.Agust\u00edn de Hipona, (Comentario al) Salmo 272.<br \/>\n12. Nouwen, H., T\u00fa eres mi amado. La vida espiritual en un mundo secular, PPC, Madrid, 2005.<br \/>\n13. Cf. Weil, S., Echar ra\u00edces, Trotta, Madrid, 1996.<br \/>\n14 Cf. Hillesum, E., Escritos esenciales, Santander, Sal Terrae, 2011, 146.169.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cM\u00e9cete suavemente, dulce carruaje, que vienes para llevarme a casa\u201d. 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