{"id":16087,"date":"2020-07-17T15:02:59","date_gmt":"2020-07-17T18:02:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16087"},"modified":"2020-07-17T15:03:28","modified_gmt":"2020-07-17T18:03:28","slug":"de-la-bomba-ecologica-al-cisne-verde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16087","title":{"rendered":"De la bomba ecol\u00f3gica al cisne verde"},"content":{"rendered":"<p>La conciencia ambiental contempor\u00e1nea surgi\u00f3 despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial a partir del an\u00e1lisis de los efectos globales de la tecnolog\u00eda at\u00f3mica de guerra, especialmente desde los pa\u00edses del Norte; dicha preocupaci\u00f3n pronto se ampli\u00f3 del aspecto nuclear a la problem\u00e1tica ambiental en general. La imagen del peligro b\u00e9lico continu\u00f3 proyect\u00e1ndose, en este caso sobre la nueva problem\u00e1tica ambiental que se vislumbraba, en los a\u00f1os \u201870.<br \/>\nEl <em>Informe Brundtland 1987 Nuestro Futuro Com\u00fan<\/em>, coordinado por la ex primera ministra de Noruega Gro Harlem Brundtland, refleja esta tendencia. Se destaca c\u00f3mo en el siglo XX, el impresionante crecimiento demogr\u00e1fico ha dado lugar a la consiguiente intensificaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n de los recursos naturales. El grado de contaminaci\u00f3n provocado a la atm\u00f3sfera terrestre est\u00e1 sufriendo da\u00f1os que representan una amenaza para el futuro com\u00fan de la humanidad. Para Brundtland, nos enfrentamos a dos riesgos concretos, la carrera de armamentos nucleares y la contaminaci\u00f3n, es decir, a dos bombas: la nuclear y la ecol\u00f3gica.<br \/>\nEn la perspectiva radical del naturalista estadounidense Bill McKibben, <em>The End of Nature<\/em> (El fin de la naturaleza, 1990), asistimos al advenimiento de la era post-natural; el fin de la naturaleza ha sido anunciado. Hoy en d\u00eda son escasos los lugares donde la naturaleza se mantiene a\u00fan inaccesible: altas cumbres en algunas cordilleras, el interior de los desiertos o de las selvas v\u00edrgenes, ciertas regiones polares. Pero a\u00fan los espacios no intervenidos por el hombre padecen indirectamente los efectos de la actividad antr\u00f3pica, como resultado del cambio clim\u00e1tico global, la lluvia \u00e1cida o el adelgazamiento de la capa de ozono.<br \/>\nSeg\u00fan McKibben, al reconocido peligro nuclear de posguerra se agreg\u00f3 desde la d\u00e9cada de 1970 el de la bomba ecol\u00f3gica, cuya expresi\u00f3n principal ser\u00eda el cambio clim\u00e1tico global.<br \/>\nM\u00e1s all\u00e1 de la dificultad que entra\u00f1a asumir responsablemente estas cuestiones, paso a paso se va instalando desde distintos abordajes la cr\u00edtica al estilo de vida ambientalmente insustentable. Los patrones dominantes de producci\u00f3n y consumo est\u00e1n causando devastaci\u00f3n socioambiental, agotamiento de recursos y una extinci\u00f3n masiva de especies. Los beneficios del desarrollo no se comparten equitativamente, la brecha entre ricos y pobres se est\u00e1 ensanchando. La injusticia, la pobreza, la ignorancia y los conflictos violentos causan grandes sufrimientos. Estas tendencias son peligrosas, aunque no inevitables.<br \/>\nEntre las m\u00faltiples consecuencias indeseadas de la problem\u00e1tica socioambiental, cada vez m\u00e1s recurrente en la biosfera, se encuentra la afectaci\u00f3n a la \u201csalud financiera\u201d de empresas e instituciones dedicadas a los servicios, actividades productivas y de seguros. Se eval\u00faa, por ejemplo, hasta qu\u00e9 punto los efectos del cambio clim\u00e1tico est\u00e1n poniendo en riesgo la econom\u00eda mundial y podr\u00eda desencadenar una gran crisis econ\u00f3mica y de productividad.<\/p>\n<p><strong>Entre cisnes negros y verdes<\/strong><br \/>\nJunto a met\u00e1foras como la de \u201cbomba ecol\u00f3gica\u201d, surgen otras, tal vez menos intuitivas, como \u201ccisne negro\u201d y \u201ccisne verde\u201d.<br \/>\nEl suceso de \u201ccisne negro\u201d hace referencia a un acontecimiento de gran impacto y que nos resulta sorpresivo, aunque, una vez pasado el hecho, puede ser racionalizado retrospectivamente haciendo que parezca explicable y hasta predecible. Esta idea, desarrollada por el fil\u00f3sofo e investigador liban\u00e9s Nassim Taleb en el libro <em>The Black Swan<\/em> (El cisne negro) en 2007, qued\u00f3 asociada inmediatamente a la grave crisis econ\u00f3mica de 2008, cuando la burbuja inmobiliaria en los Estados Unidos provoc\u00f3 tremendas situaciones de recesi\u00f3n en el resto del mundo.<br \/>\nDesde entonces, la met\u00e1fora de \u201ccisne negro\u201d ha quedado asociada a diversas eventualidades con fuerte impacto negativo y\/o catastr\u00f3fico que, seg\u00fan Taleb, nos enfrentan a sucesos extra\u00f1os, m\u00e1s all\u00e1 de las expectativas normales de la historia, la ciencia, las finanzas y la tecnolog\u00eda. Recientemente, ese t\u00e9rmino referido al sector financiero apareci\u00f3 asociado al de \u201ccisne verde\u201d, con referencia a una eventual crisis econ\u00f3mica consecuencia del cambio clim\u00e1tico.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u201ccisne verde\u201d surge del informe de investigaci\u00f3n <em>The green swan. Central banking and financial stability in the age of climate change<\/em> (El cisne verde. Banca central y estabilidad financiera en la era del cambio clim\u00e1tico), realizado por Patrick Bolton, Morgan Despres, Luiz Awazu Pereira da Silva, Fr\u00e9d\u00e9ric Samama y Romain Svartzman y publicado por el Bank for International Settlements (BIS) en enero de 2020.<br \/>\nEn el informe se utiliza la met\u00e1fora del \u201ccisne verde\u201d para aludir a fen\u00f3menos clim\u00e1ticos tan devastadores como los incendios en Australia o los huracanes en el Mar Caribe, que provocan grandes costos financieros. El trabajo advierte que la integraci\u00f3n del an\u00e1lisis de riesgos relacionados con el clima en el monitoreo de la estabilidad financiera es particularmente dif\u00edcil, debido a la incertidumbre radical asociada con un fen\u00f3meno f\u00edsico, social y econ\u00f3mico que cambia constantemente e involucra din\u00e1micas complejas y reacciones en cadena.<br \/>\nA su vez, el concepto de \u201ccisne verde\u201d utilizado se inspira en el ahora famoso concepto de \u201ccisne negro\u201d desarrollado por Taleb, retomando sus tres caracter\u00edsticas distintivas:<\/p>\n<p>(i) sucesos inesperados y raros, que quedan fuera del \u00e1mbito de las expectativas regulares;<br \/>\n(ii) con impactos amplios o extremos;<br \/>\n(iii) s\u00f3lo pueden explicarse despu\u00e9s del hecho. Suelen tomar muchas formas, desde un ataque terrorista hasta una tecnolog\u00eda disruptiva o una cat\u00e1strofe natural. (Ni qu\u00e9 decir que estamos atravesando un impactante episodio de cisne negro emergido bajo la forma de pandemia COVID-19. La epidemia de coronavirus tendr\u00e1 serias consecuencias sobre la econom\u00eda mundial, que deber\u00eda conocer este a\u00f1o su crecimiento m\u00e1s d\u00e9bil desde la crisis financiera de 2008, advirti\u00f3 recientemente la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3mico, intimando a gobiernos y bancos centrales a actuar lo antes posible para evitar un mayor impacto).<\/p>\n<p>El cisne negro plante\u00f3 que los fundamentos de la econom\u00eda cuantitativa son defectuosos y altamente autorreferenciales. Afirma que las estad\u00edsticas son fundamentalmente incompletas como campo, ya que no pueden predecir el riesgo de eventos raros, un problema agudo en proporci\u00f3n a la rareza de estos eventos.<br \/>\nLa existencia de cisnes negros requiere epistemolog\u00edas de riesgo alternativas, basadas en el reconocimiento de la incertidumbre, como por ejemplo la perspectiva matem\u00e1tica de fractales, el uso de razonamiento contraf\u00e1ctico, entre otras.<br \/>\nTambi\u00e9n en el caso de los cisnes verdes, los enfoques tradicionales de gesti\u00f3n de riesgos que consisten en extrapolar datos hist\u00f3ricos y en supuestos de distribuciones normales son en gran medida irrelevantes para evaluar los riesgos futuros relacionados con el clima. Es decir, evaluar los riesgos relacionados con el clima requiere una \u201cruptura epistemol\u00f3gica\u201d (seg\u00fan la expresi\u00f3n cl\u00e1sica de Gast\u00f3n Bachelard) con respecto a la gesti\u00f3n de riesgos.<br \/>\nSin embargo, a pesar de la incertidumbre prevaleciente con respecto al momento y la naturaleza de los impactos del cambio clim\u00e1tico, hay certeza sobre la necesidad de acciones ambiciosas, pues la percepci\u00f3n es que las cat\u00e1strofes clim\u00e1ticas son a\u00fan m\u00e1s graves que la mayor\u00eda de las crisis financieras sist\u00e9micas, poniendo en peligro a la humanidad y otras formas de vida biosf\u00e9ricas.<\/p>\n<p><strong>Salud financiera, en perspectiva integradora<\/strong><\/p>\n<p>Como matiz primordial en este caleidoscopio multicolor del riesgo ambiental global, cabe destacar al monstruo grande que pisa muy fuerte de la \u201ceconom\u00eda marr\u00f3n\u201d, la econom\u00eda de los recursos energ\u00e9ticos f\u00f3siles y su rol nefasto en esta etapa del desarrollo civilizatorio. De ah\u00ed, las nuevas exigencias de la llamada Econom\u00eda Verde. Al respecto, podemos considerar, entre tantas fuentes, el documento del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), <em>Hacia una Econom\u00eda Verde. Gu\u00eda para el desarrollo sostenible y la erradicaci\u00f3n de la pobreza. S\u00edntesis para los encargados de la formulaci\u00f3n de pol\u00edticas. 2011<\/em>, que fue presentado a consideraci\u00f3n previamente a la Cumbre de R\u00edo+20 de 2012.<br \/>\nEn su forma m\u00e1s b\u00e1sica, una econom\u00eda verde ser\u00eda aquella que tiene bajas emisiones de carbono, utiliza los recursos de forma eficiente y es socialmente incluyente. En una econom\u00eda verde, el aumento de los ingresos y la creaci\u00f3n de empleos deben derivarse de inversiones p\u00fablicas y privadas destinadas a reducir las emisiones de carbono y la contaminaci\u00f3n, a promover la eficiencia energ\u00e9tica as\u00ed como el uso de los recursos, y a evitar la p\u00e9rdida de diversidad biol\u00f3gica y de servicios de los ecosistemas. La econom\u00eda verde es un intento de mitigar los efectos ambientales, entre ellos, el cambio clim\u00e1tico, devenidos de una industrializaci\u00f3n basada en f\u00f3siles.<br \/>\nComo sostienen los autores del informe Green Swan, la complejidad relacionada con el cambio clim\u00e1tico, que puede generar din\u00e1micas ambientales, geopol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas fundamentalmente impredecibles, resulta de un orden superior al de los cisnes negros.<br \/>\nFrente a esto, los bancos centrales tienen un papel que desempe\u00f1ar para evitar una debacle financiera (como la implementaci\u00f3n reciente de tasas 0% ante el evento del COVID-19), incluso mediante la b\u00fasqueda de mejorar su comprensi\u00f3n de los riesgos relacionados con el clima a trav\u00e9s del desarrollo de un an\u00e1lisis prospectivo basado en escenarios. Pero los bancos centrales por s\u00ed solos no pueden mitigar el cambio clim\u00e1tico.<br \/>\nEste complejo problema de acci\u00f3n colectiva requiere acciones de coordinaci\u00f3n entre muchos actores, incluidos los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y la comunidad internacional. Por ejemplo, pol\u00edticas de mitigaci\u00f3n del clima, como la fijaci\u00f3n de precios del carbono, la integraci\u00f3n de la sostenibilidad en las pr\u00e1cticas financieras y los marcos contables, la b\u00fasqueda de combinaciones de pol\u00edticas adecuadas y el desarrollo de nuevos mecanismos financieros a nivel internacional.<br \/>\nYa para Gro Harlem Brundtland, la idea de desarrollo sustentable, y de cara a una temida \u201cbomba ecol\u00f3gica\u201d, s\u00f3lo ser\u00eda posible si los pilares ambiental y social del desarrollo sostenible reciben el mismo trato que el econ\u00f3mico; si los motores de la sostenibilidad, a menudo invisibles, desde los bosques hasta las fuentes de agua dulce, tienen el mismo peso, si no mayor, en la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica y del desarrollo.<br \/>\nPereira da Silva, desde <em>Green Swan<\/em>, recuerda que si hay un efecto cascada en la econom\u00eda, otros sectores tambi\u00e9n sufrir\u00e1n p\u00e9rdidas. Todo suele derivar en una crisis financiera a la que se asocian riesgos sociales que resultan altamente peligrosos. No s\u00f3lo se trata de distorsiones en la producci\u00f3n y los mercados; tambi\u00e9n se erosiona la confianza de la gente en los funcionarios e instituciones que los gobiernan.<br \/>\nUno de tantos fen\u00f3menos suele ser el \u201cefecto Greta Thunberg\u201d (la joven activista sueca), al que se asocian voces de asociaciones de la sociedad civil como j\u00f3venes por el clima, insistiendo en que el sistema econ\u00f3mico actual constituye una traici\u00f3n a las generaciones futuras por el da\u00f1o ambiental que provoca.<br \/>\nEl desencanto popular que deja una crisis tambi\u00e9n suele ser el caldo de cultivo para rebrotes populistas y extremistas, por eso se urge a los expertos a que desarrollen nuevas f\u00f3rmulas que permitan enfrentar los riesgos asociados a eventos clim\u00e1ticos extremos.<\/p>\n<p><strong>Por un pensamiento ambiental cr\u00edtico y responsable<\/strong><\/p>\n<p>Se considera que el cambio clim\u00e1tico se ha convertido en un factor determinante en las perspectivas a largo plazo de las empresas. Se subraya hasta qu\u00e9 punto la especie humana ha devenido una variable geof\u00edsico-qu\u00edmico-biol\u00f3gica de relevancia en el contexto geof\u00edsico-qu\u00edmico-biol\u00f3gico de la Bi\u00f3sfera. Se constata que, en perspectiva global, vivimos en situaci\u00f3n de translimitaci\u00f3n ecol\u00f3gica. Ello ocurre cuando la biocapacidad del planeta es superada por la Huella Ecol\u00f3gica (Footprint) humana. Esta es una medida del consumo de recursos naturales renovables de una poblaci\u00f3n humana; implica la tierra o mar productivos requeridos para producir todas las cosechas, carnes, mariscos, madera y fibra que consuma para sostener su requerimiento de energ\u00eda y dejar espacio para su infraestructura.<br \/>\nEn el contexto de la llamada \u201ceconom\u00eda del cambio clim\u00e1tico\u00bb, la <em>Red Global de Huella Ecol\u00f3gica<\/em> (Global Footprint Network) viene calculando el \u201cd\u00eda de sobregiro ambiental\u201d o de default ambiental: el momento del a\u00f1o en el cual hipot\u00e9ticamente la humanidad gast\u00f3 todos los recursos que generar\u00e1 en el per\u00edodo de 365 d\u00edas y comienza a vivir a cuenta de las futuras generaciones.<br \/>\nEn 2019 la fecha fue el 29 de julio, antes que en los a\u00f1os previos, lo cual implica que har\u00edan falta 1,75% planetas para producir lo suficiente para las necesidades de la humanidad de forma sustentable. Esto nos ubica en el horizonte de un cambio hist\u00f3rico sin precedentes: el reconocimiento de la vulnerabilidad del soporte vital biosf\u00e9rico ante la actividad antr\u00f3pica en conjunto.<br \/>\nEl hombre actual debe ser custodio responsable de un bien integral como es el sistema biosf\u00e9rico. El pensamiento ambiental cr\u00edtico nos provee de nuevas conceptualizaciones, como la distinci\u00f3n pertinente entre <em>antropocentrismo fuerte y antropocentrismo d\u00e9bil<\/em>, tal como la planteara el fil\u00f3sofo ambiental Bryan Norton en <em>\u00c9tica Ambiental y Antropocentrismo d\u00e9bil<\/em> (Environmental Ethics and Weak Anthropocentrism, 1984).<br \/>\nEl \u201cantropocentrismo fuerte\u201d se inclina por las preferencias, deseos o necesidades meramente sentidas (<em>felt preferences<\/em>), frecuentemente a corto plazo (por ejemplo, una aproximaci\u00f3n excluyentemente econ\u00f3mica que evita asumir otros juicios de valor). Esa tendencia \u2013todav\u00eda predominante\u2013 desconoce o niega que constituya una amenaza para la continuidad de la vida en la Tierra. Se refleja en la postura cremat\u00edsticas vigentes que alientan pr\u00e1cticas no sostenibles de agricultura, industria o turismo, urbanizaciones no planificadas, con el consiguiente deterioro ambiental, as\u00ed como una falta de pol\u00edticas atentas al desarrollo humano y al crecimiento demogr\u00e1fico.<br \/>\nEl reconocimiento de la vulnerabilidad de los procesos biosf\u00e9ricos a causa del accionar antr\u00f3pico, torna al \u201cantropocentrismo fuerte\u201d en conflictivo e insostenible para la vida humana y no humana en la bi\u00f3sfera. Ante esto, un preferible \u201cantropocentrismo d\u00e9bil\u201d se perfila como m\u00e1s responsable; se supone que asume preferencias consideradas, ponderadas.<br \/>\nEsto implicar\u00eda reconocer los l\u00edmites de toda acci\u00f3n humana consistente con un principio racional, universalizable: el mantenimiento indefinido de la conciencia humana. En sentido coincidente, Hans Jonas estructura en <em>El principio de Responsabilidad<\/em> el imperativo: \u201cobra de tal manera que los efectos de tu acci\u00f3n sean compatibles con la permanencia de una vida humana aut\u00e9ntica en la Tierra\u201d, o en su versi\u00f3n negativa, \u201cobra de tal manera que los efectos de tu acci\u00f3n no sean destructivos para la futura posibilidad de una vida humana aut\u00e9ntica en la Tierra\u201d.<br \/>\nEl economista Sebasti\u00e1n Campanario (<em>La Naci\u00f3n<\/em>, 16\/02\/20) reflexionaba que la econom\u00eda tiene una tendencia a llegar tarde a muchas de las megatendencias que se desplegaron en los \u00faltimos a\u00f1os. Esto habr\u00eda pasado con la disrupci\u00f3n tecnol\u00f3gica, la inteligencia artificial y el debate de g\u00e9nero.<br \/>\nSin embargo, hay indicios de que la crisis clim\u00e1tica, despu\u00e9s de desastres como el del Amazonas o de Australia, podr\u00eda haberse impuesto como \u201cla gran narrativa\u201d de 2020; acelerando tal vez motores en la econom\u00eda y en otros \u00e1mbitos imprescindibles. En el reciente Foro Econ\u00f3mico Mundial de Davos fue un tema central de agenda, produciendo un oportuno y necesario <em>Manifiesto de Davos 2020<\/em> (The Davos Manifesto). Algunas de las ideas centrales son:<\/p>\n<p>*El prop\u00f3sito de las empresas es colaborar con todos los grupos de inter\u00e9s implicados en su funcionamiento (stakeholders, en ingl\u00e9s). Las empresas no funcionan \u00fanicamente para sus accionistas, sino para todas las partes involucradas: empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y la sociedad en general. El prop\u00f3sito de las empresas es colaborar con todos sus stakeholders en la creaci\u00f3n de valor compartido y sostenido. El mejor camino hacia la comprensi\u00f3n y la armonizaci\u00f3n de los intereses divergentes de todos los stakeholders es la adquisici\u00f3n de un compromiso com\u00fan con respecto a las pol\u00edticas y las decisiones que refuercen la prosperidad a largo plazo de las empresas.<\/p>\n<p>*Una empresa es m\u00e1s que una unidad econ\u00f3mica generadora de riqueza. Atiende a las aspiraciones humanas y sociales en el marco del sistema social en su conjunto. Y los salarios del personal ejecutivo deben reflejar la responsabilidad ante todas las partes involucradas. El rendimiento no debe medirse s\u00f3lo como beneficios de los accionistas, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con el cumplimiento de los objetivos ambientales y sociales.<\/p>\n<p>*Una empresa multinacional es en s\u00ed misma un grupo de inter\u00e9s al servicio del futuro global. Una empresa que opera en el \u00e1mbito multinacional no est\u00e1 \u00fanicamente al servicio de todos los stakeholders directamente implicados, sino que es por s\u00ed misma un stakeholder \u2013junto con los gobiernos y la sociedad civil\u2013 de nuestro futuro global. La responsabilidad c\u00edvica empresarial global exige que las empresas aprovechen sus competencias b\u00e1sicas, su esp\u00edritu empresarial, sus habilidades y los recursos pertinentes en iniciativas colaborativas con otras empresas y stakeholders con el fin de mejorar el estado del mundo.<\/p>\n<p>Resulta alentador, a\u00fan en medio de la presente circunstancia in\u00e9dita para la humanidad, en que luchamos por superar la desolaci\u00f3n pasmosa que nos va dejando el cisne negro Covid-19.<\/p>\n<p><em>Alicia Irene Bugallo es Doctora en Filosof\u00eda, especialista en Gesti\u00f3n Medioambiental<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conciencia ambiental contempor\u00e1nea surgi\u00f3 despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial a partir del an\u00e1lisis de los efectos globales de la tecnolog\u00eda at\u00f3mica de guerra,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[251,758],"class_list":["post-16087","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad","tag-cambio-climatico","tag-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4bt","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16087","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16087"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16087\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16089,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16087\/revisions\/16089"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16087"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}