{"id":16093,"date":"2020-07-17T16:05:10","date_gmt":"2020-07-17T19:05:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16093"},"modified":"2020-07-17T16:05:14","modified_gmt":"2020-07-17T19:05:14","slug":"iglesia-y-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16093","title":{"rendered":"Iglesia y libertad"},"content":{"rendered":"<p>Hace ya algunos a\u00f1os, durante una reuni\u00f3n de profesores de teolog\u00eda, se me ocurri\u00f3 expresar mi gratitud hacia la revista CRITERIO por haberme brindado un \u00e1mbito donde expresar mis convicciones \u201cliberales\u201d. Miradas sorprendidas y risue\u00f1as convergieron sobre m\u00ed. \u00bfEstaba hablando en serio? \u00bfEra una bravata para hacerme notar? Comprend\u00ed en el acto que, a los ojos de los presentes, semejante <em>coming-out<\/em> hab\u00eda sido fatal para mi reputaci\u00f3n acad\u00e9mica y moral, situaci\u00f3n que empeor\u00f3 con mi posterior participaci\u00f3n en el Instituto Acton, dedicado al estudio y difusi\u00f3n de los fundamentos \u00e9ticos del libre mercado. Estimo que si en aquella ocasi\u00f3n me hubiera declarado socialista, quiz\u00e1s habr\u00eda contado con indulgencia general, como un idealista intelectualmente rescatable, aunque llevado algo lejos por su sensibilidad social. Pero autoproclamarme liberal equival\u00eda a una auto-incriminaci\u00f3n: el reconocimiento de mi propia corrupci\u00f3n intelectual, moral y religiosa.<br \/>\nEs cierto que liberalismo puede significar muchas cosas, a veces contradictorias entre s\u00ed. Hubo un liberalismo cl\u00e1sico, defensor de las libertades individuales; hubo un liberalismo estatista, desde mediados del siglo XIX, propulsor de un laicismo dogm\u00e1tico; el calificativo \u201cliberal\u201d fue usurpado en los Estados Unidos por el \u201cprogresismo\u201d; en nuestro pa\u00eds, se llam\u00f3 \u201cliberalismo\u201d al intento de combinar libertad econ\u00f3mica y autoritarismo pol\u00edtico. En Latinoam\u00e9rica entera, y no s\u00f3lo en ella, se aplica hoy el r\u00f3tulo \u201cneoliberalismo\u201d a contenidos muy variados, que s\u00f3lo tienen en com\u00fan la supuesta falta de inter\u00e9s por los pobres (inter\u00e9s que el disertante de turno cree monopolizar). Y la lista de \u201cliberalismos\u201d podr\u00eda seguir. Pero, como observa con acierto el economista liberal Jeffrey Tucker, hay un derecho a revindicar el verdadero significado del t\u00e9rmino, y poder insertarse as\u00ed en una historia y una tradici\u00f3n, una identidad intelectual inspirada en el aprecio de la libertad.<br \/>\nCon mi declaraci\u00f3n estaba expresando precisamente mi visi\u00f3n de los valores b\u00e1sicos que deben orientar la vida social, un terreno que compromete la misi\u00f3n de la Iglesia. Me defino como liberal porque creo en la libertad de todo ser humano, que comienza por el derecho a no ser coaccionado \u2013sobre todo por el Estado\u2212 en el ejercicio de los propios derechos dentro de los l\u00edmites razonables de la ley. Creo que cuando las personas gozan de esa libertad para entablar entre ellas todo tipo de acuerdos voluntarios \u2212con la garant\u00eda de un Estado que se ci\u00f1e a sus propias funciones y no se entromete en su vida y en sus decisiones\u2212, tanto ellas y la sociedad en su conjunto florecen. Creo, en cambio, que cualquier socialismo, bajo el disfraz de una ret\u00f3rica solidarista e incluso religiosa, es un sistema basado en la coacci\u00f3n del Estado, puesta en manos de quienes pretenden saber lo que nos conviene mejor que nosotros mismos, y buscan convertirnos en piezas intercambiables de su proyecto de ingenier\u00eda social.<br \/>\nAl caracterizarme como liberal no estoy adhiriendo entonces a ning\u00fan proyecto pol\u00edtico partidario, sino apuntando a la verdadera disyuntiva a la que nos enfrentamos: una sociedad fundada en la libertad o una sociedad fundada en la coacci\u00f3n. \u00bfNo deber\u00eda ser evidente qu\u00e9 posici\u00f3n se condice con la antropolog\u00eda cristiana? Si la libertad es una exigencia de la naturaleza humana, la sociedad debe ser lo m\u00e1s libre <em>que sea posible<\/em>, lo m\u00e1s abierta comercial y culturalmente <em>que sea posible<\/em>, con la menor regulaci\u00f3n e intervenci\u00f3n del Estado <em>que sea posible<\/em>. Luego los instrumentos concretos, sin ser siempre neutrales, son debatibles.<br \/>\nPero esto no es evidente para la cultura imperante en la Iglesia, que ve en el individualismo liberal la exaltaci\u00f3n del ego\u00edsmo. Sin embargo, el liberalismo cl\u00e1sico nunca ha sido \u201cindividualista\u201d en el sentido de antisocial: su objetivo, por el contrario, ha sido poner l\u00edmites al poder del Estado para evitar que sofoque la vida social. Su individualismo ha sido ante todo epistemol\u00f3gico y metodol\u00f3gico: s\u00f3lo las personas tienen la capacidad de obrar, y de obrar libremente, en contra de la idea del sujeto colectivo (la clase, la naci\u00f3n, el Estado, el Pueblo, etc.) en que se funda el marxismo, el \u201cprogresismo\u201d y las teolog\u00edas afines a ellos. De hecho, la econom\u00eda filantr\u00f3pica de los pa\u00edses liberales supera ampliamente la de los estatistas.<br \/>\nSoy liberal en el mismo sentido en que la Iglesia \u2013contemplada con suficiente perspectiva hist\u00f3rica\u2013 se va haciendo liberal, es decir, va asumiendo progresivamente las exigencias de la libertad en la vida social. En efecto, tras un lamentable retraso en el siglo XIX \u2212y recorriendo el camino abierto por las enc\u00edclicas pol\u00edticas de Le\u00f3n XIII y la experiencia de los totalitarismos\u2212 P\u00edo XII en su Radiomensaje de <em>Benignitas et humanitas<\/em> (1944) hizo una opci\u00f3n expl\u00edcita por la democracia; la cual ser\u00eda profundizada por <em>Pacem in terris<\/em> (1963), que adhiri\u00f3 a los derechos humanos y a los principios de la democracia republicana.<br \/>\nEs cierto que el proceso con respecto a la libertad econ\u00f3mica fue mucho m\u00e1s lento. Todav\u00eda <em>Quadragesimo anno<\/em> de P\u00edo XI (1931) buscaba someter la libertad del mercado a un principio de justicia social escasamente definido; y Pablo VI, en <em>Populorum progressio<\/em> (1967) apoyaba ideas proteccionistas y de asistencia internacional que fracasaron desastrosamente en las d\u00e9cadas siguientes. Pero la conexi\u00f3n l\u00f3gica entre la defensa de la libertad pol\u00edtica y la libertad pudo m\u00e1s, y el fruto final de esa evoluci\u00f3n se vio reflejado en <em>Centesimus annus<\/em> de Juan Pablo II (1991) con su adhesi\u00f3n expl\u00edcita a la econom\u00eda de mercado.<br \/>\nEn una palabra, la Iglesia abraz\u00f3 los principios del liberalismo pol\u00edtico y del econ\u00f3mico. Seguramente seguir\u00e1 una revisi\u00f3n de su posici\u00f3n ante liberalismo filos\u00f3fico, que sin abandonar la saludable distancia cr\u00edtica ser\u00e1 mucho m\u00e1s positiva que anta\u00f1o. No parece, sin embargo, que este paso pueda darse en Latinoam\u00e9rica, donde prevalece un an\u00e1lisis social dogm\u00e1tico e incapaz de entender el mundo moderno, y donde muchos pastores y te\u00f3logos miran a los dictadores de la regi\u00f3n con una indulgencia apenas disimulada. Quien se ci\u00f1a al corto plazo podr\u00eda caer en la impresi\u00f3n de que la Iglesia entera est\u00e1 caminando en esta misma direcci\u00f3n. Sin embargo, el verdadero desarrollo del magisterio cat\u00f3lico s\u00f3lo se aprecia en el nivel de su continuidad profunda, nivel en el cual la consistencia doctrinal termina tarde o temprano por imponerse.<br \/>\nEl siglo XX ha visto una Iglesia todav\u00eda vacilante frente a la libertad. En Argentina, las oscilaciones se prolongan hasta el d\u00eda de hoy. Pero estoy convencido de que la Iglesia del siglo XXI ser\u00e1 la Iglesia de la libertad, y por eso mismo, inspiradora de la verdadera solidaridad. Ser cat\u00f3lico y \u201cliberal\u201d \u2013es decir, alguien que conf\u00eda m\u00e1s en la libertad que en la coacci\u00f3n, m\u00e1s en las personas que en el Estado burocr\u00e1tico\u2013 ya no ser\u00e1 la excepci\u00f3n, sino la regla.<\/p>\n<p><em>Gustavo Irraz\u00e1bal es sacerdote de la Arquidi\u00f3cesis de Buenos Aires y Doctor en Teolog\u00eda Moral<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace ya algunos a\u00f1os, durante una reuni\u00f3n de profesores de teolog\u00eda, se me ocurri\u00f3 expresar mi gratitud hacia la revista CRITERIO por haberme brindado un&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,965],"tags":[14,21,187],"class_list":["post-16093","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-opinion-2","tag-iglesia","tag-liberalismo","tag-libertad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4bz","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16093","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16093"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16093\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16094,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16093\/revisions\/16094"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16093"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16093"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16093"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}