{"id":16095,"date":"2020-07-17T16:53:19","date_gmt":"2020-07-17T19:53:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16095"},"modified":"2020-07-17T16:53:26","modified_gmt":"2020-07-17T19:53:26","slug":"en-cada-decision-y-en-cada-acto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16095","title":{"rendered":"En cada decisi\u00f3n y en cada acto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>\u201c-\u00bfQu\u00e9 debo hacer?<\/em><br \/><em>-Invente\u201d.<\/em><br \/><em>(A 40 a\u00f1os de la muerte de Jean Paul Sartre. 21 de junio de 1905 &#8211; 15 de abril de 1980)<\/em><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>En su <em>Cr\u00edtica de la Raz\u00f3n Pura<\/em>, Kant formul\u00f3 las tres preguntas existenciales que dan origen al filosofar: \u00bfQu\u00e9 puedo conocer? \u00bfQu\u00e9 debo hacer? \u00bfQu\u00e9 me est\u00e1 permitido esperar? Y agreg\u00f3 una cuarta: \u00bfQu\u00e9 es el hombre?, cuya respuesta era la clave de las interrogaciones antedichas. Entre los pensadores tributarios de la filosof\u00eda de la existencia alemana, Jean Paul Sartre extrajo consecuencias totalmente imprevistas para Kant que, como buen ilustrado, no renegaba de la fe, sino de la superstici\u00f3n. Kant no era ateo. La idea de Dios era una pieza clave de su moralidad, pues no pod\u00eda concebir una moral s\u00f3lida sin un \u00faltimo reaseguro en un Juez que recompensa a los virtuosos y castiga a los r\u00e9probos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la consabida separaci\u00f3n entre deber y ser, el \u201cexistencialismo\u201d de Kant le neg\u00f3 a la metaf\u00edsica el estatuto de ciencia, sencillamente porque no segu\u00eda las pautas de la f\u00edsica moderna y experimental, el modelo de ciencia rigurosa para el XVIII. La releg\u00f3 al plano de la creencia o, seg\u00fan Hannah Arendt, la ubic\u00f3 en la \u00f3rbita del <em>pensamiento<\/em>. Es decir, <em>pensamos<\/em> aquellas cuestiones que no podemos <em>conocer<\/em>. Kant no neg\u00f3 sistem\u00e1ticamente la existencia de Dios, la libertad o los valores en un cielo inteligible, cosa que Sartre s\u00ed hizo. Lo que sostuvo es que no hay experiencia verificable objetivamente (cient\u00edficamente) que lo confirme. Aun as\u00ed, no renunci\u00f3 a ellos, sino que los hizo entrar \u201cpor la puerta trasera\u201d en su sistema filos\u00f3fico porque, como buen conocedor de la naturaleza humana, sab\u00eda que no podemos dejar de pensar en ellos (aunque no tengamos pruebas irrefutables de su existencia).<\/p>\n<p>Jean Paul Sartre se insert\u00f3 en esta tradici\u00f3n y la prolong\u00f3 hacia otras consideraciones. No compart\u00eda el optimismo de los ilustrados, sino el desencanto de los europeos de la primera mitad del siglo XX: la declinaci\u00f3n de Occidente, la desacralizaci\u00f3n de la existencia, la desmitificaci\u00f3n del mundo, el auge de la t\u00e9cnica, el fascismo predominante y, en su caso, Francia dividida en dos. Adhiri\u00f3 al comunismo aunque nunca se afili\u00f3; se entusiasm\u00f3 con el humanismo del joven Marx y defendi\u00f3 la descolonizaci\u00f3n de Argelia. El pr\u00f3logo a <em>Los condenados de la tierra<\/em> (1961) de Franz Fanon, es una pieza literaria clave para los te\u00f3ricos de la violencia, en particular para sus defensores: \u201cesa violencia irreprimible, [\u2026] no es una absurda tempestad ni la resurrecci\u00f3n de instintos salvajes ni siquiera un efecto del resentimiento: es el hombre mismo reintegr\u00e1ndose. [\u2026] Cuando los campesinos reciben los fusiles, los viejos mitos palidecen, las prohibiciones desaparecen una por una; el arma de un combatiente es su humanidad. Porque, en los primeros momentos de la rebeli\u00f3n, hay que matar: matar a un europeo es matar dos p\u00e1jaros de un tiro, suprimir a la vez a un opresor y a un oprimido: quedan un hombre muerto y un hombre libre; el superviviente, por primera vez, siente un suelo nacional bajo la planta de los pies\u201d (1). Al respecto, Hannah Arendt le imput\u00f3 \u201cel exceso irresponsable de ret\u00f3rica\u201d, es decir la verborragia incendiaria que, en las manos equivocadas, puede impactar de manera no deseada. En su texto <em>On Violence<\/em> (1970) Arendt, que enaltece el <em>poder<\/em> en desmedro de la <em>violencia<\/em>, se lamenta al ver a los estudiantes de Berkeley con Fanon (y Sartre) bajo el brazo.<\/p>\n<p>Su existencialismo fue ateo y (s\u00f3lo hasta cierto punto) pesimista: \u201cSe nos ha reprochado [\u2026] que subrayamos la ignominia humana, que mostramos en todas las cosas lo s\u00f3rdido, lo turbio, lo viscoso [\u2026]; que ponemos el acento en el lado malo de la vida humana\u201d (2). Su relaci\u00f3n con Albert Camus fue inestable. Sartre le reproch\u00f3 la cr\u00edtica al stalinismo. En relaci\u00f3n la lealtad partidaria incuestionada y al activismo violento, Camus sali\u00f3 al cruce: \u201cEn estos momentos est\u00e1n poniendo bombas en los tranv\u00edas de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranv\u00edas. Si la justicia es eso, elijo a mi madre\u201d. Como ha investigado Ronald Aronson (3), Camus comparti\u00f3 la posici\u00f3n existencialista: \u201c<em>Sartre&#8217;s descriptions of absurdity, the sense of anguish that arises as the ordinary structures imposed on existence collapse in Antoine Roquentin&#8217;s life<\/em> [el personaje principal de <em>La n\u00e1usea<\/em>],<em> and his resulting nausea<\/em>\u201d (Las descripciones de Sartre de lo absurdo, la sensaci\u00f3n de angustia que surge como las estructuras impuestas de la existencia, colapsan en la vida de Antoine Roquentin y su n\u00e1usea resultante). Con Meursault, el antih\u00e9roe de <em>El extranjero<\/em>, Camus tambi\u00e9n percibe el absurdo de la existencia, pero como se\u00f1ala Aronson, lo que distingue a Sartre es la negatividad fatal y el sinsentido sin retorno de la vida humana: \u201c<em>Sartre&#8217;s negativity [\u2026] dwells on the repugnant features of humankind \u2018instead of basing his reasons for despair on certain of man&#8217;s signs of greatness\u2019\u201d <\/em>(La negatividad de Sartre se detiene en las caracter\u00edsticas repugnantes de la humanidad \u00aben lugar de basar las razones de su desesperaci\u00f3n en ciertos signos de grandeza del hombre\u00bb). La mirada sartreana no parece hallar nada grande, noble y digno de memoria en las acciones humanas: \u201cw<em>hy that acid tone? Acid dissolves\u2026<\/em>\u201d (\u00bfPor qu\u00e9 ese tono \u00e1cido? El \u00e1cido se disuelve). \u00bfEs as\u00ed realmente?<\/p>\n<p>Se ha dicho que Sartre llev\u00f3 a sus \u00faltimas consecuencias el existencialismo ateo que profesaba. Lejos de los esc\u00e9pticos y dubitantes del siglo de las luces, el franc\u00e9s parte de una premisa no discutida y, glosando a Dostoyevski, sentencia: \u201cSi Dios no existe, todo est\u00e1 permitido\u201d. Pero Sartre no es un posmoderno; ni nihilista, ni adepto a una \u00e9tica circunstancial e individual. En esto tambi\u00e9n sigui\u00f3 a Kant, riguroso e implacable. Si Dios existiera, todo ser\u00eda infinitamente m\u00e1s f\u00e1cil: los valores en un cielo inteligible y sus int\u00e9rpretes autorizados allanar\u00edan el dif\u00edcil camino de las decisiones y el rumbo de la vida. Los valores heredados, los est\u00e1ndares sociales y toda medida prevaleciente, adoptados sin reparo ni examen, constituyen la zona de <em>confort<\/em> de la que Sartre nos quiere expulsar. Cobijados y justificados, nos sentimos excusados de cargar con el peso de la responsabilidad. Pero si despertamos del aletargamiento vemos que todo lo que realmente tenemos es nuestra existencia como un puro <em>poder ser<\/em>.<\/p>\n<p>Que \u201cla existencia preceda a la esencia\u201d es simplemente un corolario ineludible de su ate\u00edsmo. Deudor de Heidegger en este particular aspecto , afirm\u00f3 que al nacer s\u00f3lo somos un puro proyecto, nada definido de antemano. \u00bfPor qu\u00e9? Porque nadie nos pens\u00f3 antes. Si Dios existiera, hubi\u00e9ramos sido pensados, imaginados de antemano, como el dise\u00f1ador industrial piensa \u201cla esencia del cortapapel\u201d antes de fabricarlo. Como el mismo Sartre admite, se trata de una \u201cimagen t\u00e9cnica del mundo\u201d, tan empobrecida como presentar la creaci\u00f3n divina a imagen y semejanza de las manufacturas humanas. Nos hacemos a nosotros mismos en cada decisi\u00f3n y en cada acci\u00f3n. En efecto, hacerse humano es una tarea <em>poi\u00e9tica<\/em>, prometeica: \u201cEl hombre no es otra cosa que lo que \u00e9l hace de s\u00ed mismo\u201d (5).<\/p>\n<p>La angustia existencialista no es un aditamento circunstancial de la vida humana, sino su m\u00e1s propia caracter\u00edstica, suscitada por la toma de consciencia de que carecemos de par\u00e1metros para orientar nuestras acciones. La contracara del pesimismo sartreano es la ilimitada capacidad para la acci\u00f3n. Pero una libertad absoluta, ilimitada no es \u2013claramente\u2013 la medida humana de libertad. Cada acci\u00f3n es un salto al vac\u00edo, cada decisi\u00f3n es una invenci\u00f3n. Si no contamos con valores ni est\u00e1ndares objetivos, la fuente de la acci\u00f3n es la pura arbitrariedad (la invenci\u00f3n) y el riesgo concomitante es la par\u00e1lisis de la acci\u00f3n. Dice Orenson: \u201cO<em>verwhelmed by their freedom, these people could not overcome absurdity as they bumped up against their own lives. They had \u00b4no attachments, no principles, no Ariadne&#8217;s thread\u00b4, because they were unable to act<\/em>\u201d (Abrumados por su libertad, estas personas no pudieron superar el absurdo cuando tropezaron contra sus propias vidas. o ten\u00edan apegos, ni principios, ni el hilo de Ariadna, porque no pudieron actuar). La n\u00e1usea no es otra cosa que el malestar en las entra\u00f1as (existencial) que sentimos al tomar consciencia de que la libertad es una condena (\u201cestamos condenados a ser libres\u201d 6 ).<\/p>\n<p>Tomarse en serio la premisa del existencialismo ateo conlleva la grave consciencia de que en cada decisi\u00f3n y en cada acto nos encontramos frente a un abismo. No podemos refugiarnos en el consejo (\u201cporque elegir al consejero, es el ya elegir el consejo\u201d), ni en valores inmutables; tampoco se nos permite justificarnos en el car\u00e1cter o el temperamento (\u201custed tambi\u00e9n es responsable de su cobard\u00eda\u201d); tampoco en la educaci\u00f3n que recibimos ni en las compa\u00f1\u00edas que frecuentamos. Si al mentir nos justificamos diciendo \u201cno todos mienten\u201d, pecamos de \u201cmala fe\u201d pues nos sustraemos a nosotros mismos de la norma que debe aplicar a todos por igual. Entonces la \u00fanica gu\u00eda orientadora que Sartre nos propone es formularnos en una interrogaci\u00f3n (\u201c\u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si todos roban, o si todos mienten?\u201d) lo que Kant present\u00f3 como un imperativo (\u201cobra de modo tal que la m\u00e1xima de tu acci\u00f3n pueda ser elevada a ley universal\u201d). Apelamos a los dem\u00e1s, y activamos la dimensi\u00f3n intersubjetiva de los juicios que proferimos y de los cursos de acci\u00f3n que iniciamos. En el lenguaje de Sartre: \u201centendemos por existencialismo una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acci\u00f3n implican un medio y una subjetividad humana\u201d.<\/p>\n<p>La angustia existencialista es el absurdo de una libertad ilimitada. Es la posibilidad de serlo todo: \u201csi Dios no existe todo esta permitido\u201d, y la pesada carga de poner en existencia un valor cada vez que actuamos. De all\u00ed el siempre caricaturizado imperativo \u201c\u00a1invente!\u201d (7) del profesor Sartre al alumno atormentado que no sabe si es mejor enrolarse en la Resistencia (y abandonar a su madre anciana) o quedarse junto a ella (en desmedro de la lucha por la liberaci\u00f3n de Francia). Es decir, alistarse efectivamente en la Resistencia implica para Sartre crear un valor (la lucha por la libertad). Por otra parte, el hecho de permanecer junto a la madre, tambi\u00e9n establece un valor para todos (honrar a los padres). Al actuar, exhibimos una imagen del hombre tal y como consideramos que debe ser. No basta con decirlo, debe actuarse. En la acci\u00f3n acontece la creaci\u00f3n del valor.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del radicalismo de su posici\u00f3n y de la coherencia temeraria de su ate\u00edsmo, lo que Sartre quiso poner en evidencia no es \u201cel lado desagradable de la vida\u201d, sino el grave peso de la responsabilidad y la formidable capacidad para la acci\u00f3n humana, en sus dos posibilidades: lo ominoso y lo extraordinario. Pese a no contar con asidero alguno, pese a ser una pura existencia proyectada (\u201cno hay naturaleza humana, pues no hay Dios para concebirla\u201d), cada vez que actuamos presentamos ante otros una imagen del hombre, tal y como debe ser, pues en la acci\u00f3n se juega todo lo que somos. En esto consiste ser humanos. No es un destino que se pueda eludir. Actuar es poner en existencia una valoraci\u00f3n. No es repetir autom\u00e1ticamente una f\u00f3rmula de comportamiento o aplicar d\u00f3cilmente una pedagog\u00eda de la praxis. Los valores se juegan en la acci\u00f3n. En este particular sentido, defendi\u00f3 Sartre, <em>creamos los valores<\/em>.<\/p>\n<p><em>Elisa Goyenechea es fil\u00f3sofa, investigadora y docente universitaria<\/em><\/p>\n<p>Notas<br \/>1. Jean Paul Sartre, \u201cPrefacio\u201d, en Franz Fanon, <em>Los condenados de la tierra<\/em>, M\u00e9xico, FCE, 2003.<br \/>2. Jean Paul Sartre, <em>El existencialismo es un humanismo<\/em>, Barcelona, Edhasa, 1999.<br \/>3. Ronald Aronson, C<em>amus and Sartre: The Story of a Friendship and the Quarrel that Ended It<\/em>, The University of Chicago Press, 2004.<br \/>4. Como ha investigado el Dr. Nestor Corona, es un error incluir a Martin Heidegger en el grupo de los existencialistas ateos. Cf. Nestor Corona, <em>Lectura de Heidegger. La cuesti\u00f3n de Dios en Heidegger<\/em>, Buenos Aires, Biblos, 2002.<br \/>5. J. P. Sartre, <em>El existencialismo es un humanismo<\/em>, op. cit.<br \/>6. J. P. Sartre, <em>El existencialismo es un humanismo<\/em>, op. cit.<br \/>7. Idem.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201c-\u00bfQu\u00e9 debo hacer?-Invente\u201d.(A 40 a\u00f1os de la muerte de Jean Paul Sartre. 21 de junio de 1905 &#8211; 15 de abril de 1980) \u00a0 En&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[1456],"tags":[2571,2518,2570,355],"class_list":["post-16095","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-angustia","tag-arendt","tag-existencialismo","tag-filosofia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4bB","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16095","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16095"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16095\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16097,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16095\/revisions\/16097"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16095"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16095"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16095"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}