{"id":16100,"date":"2020-07-24T09:57:17","date_gmt":"2020-07-24T12:57:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16100"},"modified":"2020-07-24T09:59:00","modified_gmt":"2020-07-24T12:59:00","slug":"la-pena-privativa-de-la-libertad-y-el-empeoramiento-de-los-encarcelados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16100","title":{"rendered":"La pena privativa de la libertad y el empeoramiento de los encarcelados"},"content":{"rendered":"<p><em>Publicamos el segundo art\u00edculo de una serie en torno al problema la organizaci\u00f3n carcelaria en la Argentina.<\/em><\/p>\n<p>Si se examina a fondo la pena privativa de la libertad, puede comprobarse que, en realidad, es mucho m\u00e1s que eso, porque se ha convertido en algo que la trasciende, que es la p\u00e9rdida de la dignidad del encarcelado, quien suele resentirse en la prisi\u00f3n, habitualmente debido a carencias originadas en problemas de superpoblaci\u00f3n y deficiencias materiales, pero fundamentalmente debido al trato recibido.<br \/>\nEn un hospital, el enfermo puede estar en mejores o peores condiciones materiales o de confort, pero, por lo general, puede captar cierto esfuerzo del personal para ayudarlo a sobrellevar su enfermedad o a curarse. En cambio, en condiciones de detenci\u00f3n, el preso es s\u00f3lo un estorbo, alguien que no espera nada y de quien nada se espera. S\u00f3lo que cumpla con su tiempo de condena.<br \/>\nLos presos carecen totalmente de consideraci\u00f3n, excepto, quiz\u00e1s, de sus parientes y amigos y algunos voluntarios que los visitan, ayudan y consuelan. Para el resto de la poblaci\u00f3n, en general, han dejado de ser personas. Son, simplemente, presos. Y no se los quiere ver, como si no existieran.<br \/>\nPor ello, las condiciones de vida en las prisiones no se cuidan. Como si no tuviera sentido cuidarlas. La dignidad del preso no se concibe. Es como si fuera un ente despersonalizado. Y si lo es para sus guardias, para sus pares suele ser s\u00f3lo un objeto de explotaci\u00f3n. Si quiere obtener cierta dignidad \u2013que es, en realidad, solamente una pseudo dignidad\u2013 debe asumir alg\u00fan rol de \u201cduro\u201d, lo cual implica, generalmente, pasar de ser explotado a ser explotador.<br \/>\nTodo esto lleva al empeoramiento de las personas mientras permanecen en prisi\u00f3n y es causa de numerosas reincidencias, a tal punto que es com\u00fan, entre los especialistas y tambi\u00e9n entre el p\u00fablico lego, usar como estribillo la frase: \u201cLos delincuentes salen de la c\u00e1rcel peor de lo que entraron\u201d.<br \/>\nEn cuanto a la crisis de la reinserci\u00f3n social post carcelaria, la realidad suele ser tanto o m\u00e1s dura a\u00fan para quien termina su condena y recobra su libertad, ya que haber estado preso es un estigma terrible en nuestra sociedad y quien lo estuvo es alguien a rehuir.<br \/>\nTe\u00f3ricamente, haber cumplido su condena significa que el egresado ha pagado su deuda y es nuevamente un hombre no s\u00f3lo libre sino limpio y normal, pero la sociedad no suele aceptar que haya \u201ccumplido\u201d ni que haya \u201cpagado\u201d. Es una persona que acarrea un estigma y, salvo casos de rara solidaridad, ser\u00e1 denigrada y rechazada de por vida. Si no cuenta con recursos propios o familiares o amigos que puedan ofrecerle ayuda o contactos \u2013es la situaci\u00f3n de la mayor\u00eda de quienes egresan de prisi\u00f3n\u2013 es muy dif\u00edcil que pueda acceder a un trabajo decoroso. Y esto acrecienta las probabilidades de reincidencia, que son notorias.<br \/>\nAs\u00ed, dado que es impensable generalizar la pena de muerte y hasta la de prisi\u00f3n perpetua, los per\u00edodos de encierro normalmente finalizan y cada vez que alguien cumple su condena y sale de la c\u00e1rcel, lejos de haberse reencauzado, es altamente probable que vuelva a delinquir. Para muchas personas esto es obvio, pero, a pesar de la obviedad, se insiste en seguir encarcelando. Y hasta parece que existiera un cierto alivio cuando alguien va a la c\u00e1rcel.<br \/>\nEsta paradoja no es del todo explicable, pero lo \u00fanico evidente, por ahora, es que la pena privativa de la libertad, por toda esta situaci\u00f3n, est\u00e1 en plena crisis, a punto tal que no es descabellado discutir acerca de su sentido.<\/p>\n<p><em>Jos\u00e9 Deym es Doctor en Psicolog\u00eda Social, especializado en Criminolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicamos el segundo art\u00edculo de una serie en torno al problema la organizaci\u00f3n carcelaria en la Argentina. 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