{"id":16140,"date":"2020-07-29T10:54:46","date_gmt":"2020-07-29T13:54:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16140"},"modified":"2020-07-29T10:54:48","modified_gmt":"2020-07-29T13:54:48","slug":"desafios-desconocidos-para-la-economia-y-la-politica-mundiales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16140","title":{"rendered":"Desaf\u00edos desconocidos para la econom\u00eda y la pol\u00edtica mundiales"},"content":{"rendered":"<p>La conjunci\u00f3n de la pandemia de COVID-19 y su impacto en un mundo que ya arrastraba problemas importantes, son desaf\u00edos m\u00e1s filosos que los de precedentes comparables. Dos de ellos se emparentan con los actuales. El primero es la influenza de 1918-20, que ocasion\u00f3 la muerte de \u201centre\u201d veinte y cuarenta millones de personas, un 1,6% de la poblaci\u00f3n mundial de entonces \u2013que hoy ser\u00edan 120 millones. El segundo es la Gran Depresi\u00f3n iniciada en 1929, con desempleo estimado en 24,9% en los Estados Unidos \u2013record hasta hoy. La pandemia \u2013mal llamada \u201cespa\u00f1ola\u201d, porque se inici\u00f3 en los Estados Unidos\u2013, fue la peor de la historia por su letalidad, pero estuvo lejos de tener impactos econ\u00f3micos como los que hoy se est\u00e1n viendo y se prev\u00e9n. La segunda fue una crisis puramente econ\u00f3mica, con impactos fuertes en Europa \u2013algunos la ven decisiva para la llegada del nazismo al poder\u2013 y, sobre todo, en los Estados Unidos. Las ca\u00eddas de la actividad econ\u00f3mica fueron mayores que las esperadas hoy para la COVID-19, pero la recuperaci\u00f3n en muchos pa\u00edses fue reci\u00e9n en 1933, m\u00e1s lenta que la que se espera ahora.<br \/>\nLa crisis actual fue precedida por una larga e intensa globalizaci\u00f3n, que ya se insinuaba, pero se evidenci\u00f3 con la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. En la d\u00e9cada siguiente, la integraci\u00f3n global se profundiz\u00f3 y fue acompa\u00f1ada por el \u201cConsenso de Washington\u201d, una suerte de cat\u00e1logo para reemplazar la econom\u00eda mixta del \u201cConsenso de posguerra\u201d por un enfoque con m\u00e1s mercado y menos Estado, aplicado de distintos modos seg\u00fan pa\u00edses. Pero ya desde la Gran Recesi\u00f3n de 2008, este proceso mostraba problemas y desaf\u00edos, tales como un menor crecimiento y excesos financieros que llevaron el endeudamiento global, p\u00fablico y privado, en partes similares, a un record absoluto de tres veces el producto bruto (PIB) mundial.<br \/>\nLa principal herencia de esa etapa global fue el crecimiento del \u201cmundo emergente\u201d que, por primera vez desde el siglo XVI, creci\u00f3 m\u00e1s que los pa\u00edses desarrollados. Lider\u00f3 este proceso China, seguida por la India y el Asia Pac\u00edfico, luego Europa Oriental, lenta pero firmemente tambi\u00e9n pa\u00edses del \u00c1frica Subsahariana y, en \u00faltimo lugar en crecimiento, Am\u00e9rica Latina, dado el muy pobre desempe\u00f1o de sus pa\u00edses grandes \u2013la Argentina, Brasil, M\u00e9xico y la tr\u00e1gica Venezuela- aunque con excepciones destacables como Chile, ahora golpeado, Per\u00fa y, en menor medida, Uruguay, Colombia, Paraguay y Bolivia, \u00e9ste empa\u00f1ado por conflictos pol\u00edticos.<br \/>\nEn base a proyecciones del premio Nobel Robert Fogel, estimamos que el mundo emergente, que generaba el 47% del PIB mundial en 2000 y llega hoy al 62%, alcanzar\u00eda un 77% en 2040. Su crecimiento demogr\u00e1fico impacta m\u00e1s aun y la ONU estima que, entre 2010 y 2040, la poblaci\u00f3n mundial saltar\u00e1 de 6958 a 9210 millones, aportando los emergentes, que llegar\u00e1n a 7913 millones de personas, un 97% de ese incremento. Como productor de alimentos, la Argentina se benefici\u00f3 de este gran cambio, el llamado \u201cviento de cola\u201d, pero lo aprovech\u00f3 muy por debajo del potencial.<br \/>\nCreo que es err\u00f3neo dar por finalizada la globalizaci\u00f3n y, m\u00e1s a\u00fan, hacer el acta de defunci\u00f3n del mundo emergente. Pese a la pandemia y a la ca\u00edda de la econom\u00eda global, tal curso ascendente s\u00f3lo podr\u00eda detenerse por una guerra \u2013limitada de facto por la bomba nuclear\u2013 o por una cat\u00e1strofe clim\u00e1tica, no descartable. El dinamismo de los pa\u00edses emergentes se apoya en cinco factores perdurables. Primero, la gran cantidad de poblaci\u00f3n, muy trabajadora y poco sindicalizada \u2013caso modelizado por otro premio Nobel, W. Arthur Lewis \u00a1en 1954!, con el t\u00edtulo de crecimiento con oferta ilimitada de mano de obra. Los otros cuatro factores son el abaratamiento de la tecnolog\u00eda respecto de todos los salarios y precios, en especial los de las materias primas; m\u00e1s y mejor inversi\u00f3n en educaci\u00f3n y, en algunos pa\u00edses, tambi\u00e9n en ciencia y tecnolog\u00eda; mercados internos que crecen incesantemente junto al n\u00famero de personas de clase media, que llegar\u00eda en unos diez a\u00f1os a 4000 millones y, en fin, la mejor calidad de las pol\u00edticas econ\u00f3micas, en muchos pa\u00edses, con muy baja inflaci\u00f3n, d\u00e9ficits fiscales y externos manejables y atracci\u00f3n de las inversiones, nacionales y extranjeras.<br \/>\nEsta globalizaci\u00f3n ha distado, por cierto, de ser el mundo feliz. El aumento de las exportaciones de los emergentes, apoyadas en la abundancia de mano de obra barata, gener\u00f3 crecientes tensiones, cuya nave insignia es el conflicto entre los Estados Unidos y China, que alternan golpes y acuerdos. El acelerado cambio tecnol\u00f3gico, en especial en el mundo desarrollado para mejorar su competitividad, acentu\u00f3 un aumento de la desigualdad, no s\u00f3lo la \u201cde Piketty\u201d, del 1% y aun el 0,1% m\u00e1s rico, sino tambi\u00e9n otra mucho m\u00e1s extendida entre los asalariados calificados y el resto, acentuada tambi\u00e9n por las inmigraciones. Todo ello deriv\u00f3 en un auge del nacionalismo y del populismo en muchos pa\u00edses desarrollados \u2013tambi\u00e9n del racismo, como dolorosamente vemos hoy\u2013 y, por si fuera poco, sazonado por la posverdad (entre nosotros, \u201cel relato\u201d). La propia democracia republicana est\u00e1 desafiada en buena parte del mundo y menos de la mitad de los humanos vive hoy bajo tal sistema.<br \/>\nLamentablemente, luce probable que estas riesgosas tendencias puedan acentuarse, o al menos continuar, en el contexto actual de pandemia y fuerte recesi\u00f3n. Lo deseable ser\u00eda que los l\u00edderes mundiales \u2013y los pueblos que los votan, all\u00ed donde es posible\u2013 fueran capaces de conservar lo bueno y reemplazar lo malo del per\u00edodo iniciado con la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn. Pese a todas sus falencias, ha sido la mejor \u00e9poca de la historia en cuanto a la reducci\u00f3n de la pobreza, la fuerte disminuci\u00f3n de la mortalidad infantil, el aumento de la escolarizaci\u00f3n y de la esperanza de vida, entre otros logros. Tambi\u00e9n, pese a no pocas atrocidades, ha sido uno de los per\u00edodos con menos guerras de la historia de la humanidad. Lo anterior no deroga la flagrante necesidad de encontrar caminos para lograr la sostenibilidad ambiental, mayor equidad en la distribuci\u00f3n del ingreso y de la riqueza y la erradicaci\u00f3n de la pobreza extrema.<br \/>\nEntrando ya en terreno conjetural, \u00bfqu\u00e9 podemos decir sobre el futuro, aunque sea el inmediato? No hay margen para un gran optimismo, pero quiz\u00e1s s\u00ed para una fundada esperanza. Aun con tensiones y conflictos, con retrocesos, pero tambi\u00e9n con avances, lo m\u00e1s probable es que la globalizaci\u00f3n contin\u00fae en pie, quiz\u00e1s con guerras comerciales acotadas y con el multilateralismo en crisis, desde la pasividad de la OMC hasta las pol\u00e9micas en torno a la organizaci\u00f3n mundial de la salud, pasando por la pat\u00e9tica inacci\u00f3n del G20 \u2013en marcado contraste con la Gran Recesi\u00f3n de 2008. Tambi\u00e9n es probable que se acent\u00faen las tensiones entre China y los Estados Unidos, que compiten por la hegemon\u00eda global o, al menos, por alcanzar el podio indiscutible de primera potencia. Seg\u00fan sea la orientaci\u00f3n de los pr\u00f3ximos gobiernos norteamericanos, esta cuesti\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s o menos riesgosa para la paz mundial. Han gobernado el pa\u00eds tanto Nixon-Kissinger, con su apertura a China, como Trump, dos visiones opuestas del rol del pa\u00eds en el mundo.<br \/>\nEn segundo lugar, cuanto m\u00e1s r\u00e1pidamente se salga de la recesi\u00f3n en curso, menor ser\u00e1 la fortaleza de las tentaciones nacionalistas y populistas. Los Estados Unidos pueden ser una excepci\u00f3n, porque una recuperaci\u00f3n pronta y veloz de la econom\u00eda favorecer\u00eda la reelecci\u00f3n de Trump. El escenario todav\u00eda est\u00e1 abierto porque la pandemia no ha sido resuelta, aunque tambi\u00e9n es cierto que semana a semana aparecen paliativos anti-COVID, todav\u00eda no vacunas. Tambi\u00e9n ha habido \u00e9xitos relevantes, todav\u00eda no definitivos, en la batalla contra la pandemia, primero en Asia, y ahora en Europa.<br \/>\nEstas novedades de las \u00faltimas semanas han dado razones a quienes, como el Fondo Monetario, pronostican una salida r\u00e1pida de la crisis, en forma de V, aunque con velocidad de salida menor que la de entrada. En los Estados Unidos, el desempleo cay\u00f3 de 14,7% en abril a 13,3% en mayo, merced a la creaci\u00f3n de 2,5 millones de empleos. Las bolsas se acercan a sus m\u00e1ximos hist\u00f3ricos del 2020, poco antes de la erupci\u00f3n de la pandemia.<br \/>\nSalvo un rebrote del coronavirus, se \u201chuele\u201d la salida de la crisis. Mejor que sea as\u00ed, porque no es tan vasto el arsenal de pol\u00edticas econ\u00f3micas disponibles. No habr\u00eda que sorprenderse, por ejemplo, de que se ampl\u00ede el uso de tasas de inter\u00e9s negativas, como ya las tienen Alemania, Jap\u00f3n y otros para plazos cortos. Habr\u00e1 excesos de liquidez a la salida de la crisis, en cuyo caso virar\u00edamos del riesgo de deflaci\u00f3n-recesi\u00f3n, al riesgo de inflaci\u00f3n, casi seguramente controlada. Eso ser\u00eda de gran ayuda para pa\u00edses como la Argentina, porque cuando la inflaci\u00f3n sube en los Estados Unidos, el d\u00f3lar se debilita, como ya est\u00e1 ocurriendo y las commodities se fortalecen.<br \/>\nOjo que ser\u00e1 una brisa favorable, no el malgastado viento de cola de la d\u00e9cada de pasada. Si se llega a un acuerdo con los acreedores, se sigue flexibilizando la cuarentena y el coronavirus no se descontrola, la econom\u00eda local podr\u00eda iniciar una recuperaci\u00f3n. La intervenci\u00f3n del Estado en una empresa l\u00edder de la exportaci\u00f3n de oleaginosos, sin embargo, puede anularla. En todo caso, ojal\u00e1 que los eventuales festejos no confundan reactivaci\u00f3n con crecimiento y, ya mismo, se comience a formular y consensuar el plan de desarrollo que la Argentina necesita imperiosamente para dejar atr\u00e1s una ya muy larga declinaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Juan J. Llach es Licenciado en Econom\u00eda y Sociolog\u00eda. Miembro de la Academias Nacionales de Ciencias Econ\u00f3micas y de Educaci\u00f3n. Profesor em\u00e9rito del IAE-Universidad Austral.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La conjunci\u00f3n de la pandemia de COVID-19 y su impacto en un mundo que ya arrastraba problemas importantes, son desaf\u00edos m\u00e1s filosos que los de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[972,6],"tags":[276,75,873,270,2429],"class_list":["post-16140","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","category-nota-tapa","tag-crecimiento","tag-crisis","tag-deuda","tag-economia","tag-llach"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4ck","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16140","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16140"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16140\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16142,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16140\/revisions\/16142"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16140"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16140"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16140"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}