{"id":16143,"date":"2020-07-29T11:20:52","date_gmt":"2020-07-29T14:20:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16143"},"modified":"2020-07-29T11:48:14","modified_gmt":"2020-07-29T14:48:14","slug":"racismo-igualdad-y-constitucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16143","title":{"rendered":"Racismo, igualdad y Constituci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>La muerte de George Floyd en manos de Derek Chauvin, oficial de polic\u00eda de la ciudad de Minneapolis, estado de Minnesota, puso sobre la mesa \u2013nuevamente\u2013 un tema que atraviesa toda la historia de los Estados Unidos como una herida sangrante: el racismo estructural, el trato \u2013o destrato\u2013 de los blancos hacia los negros, y los intentos de respuesta a este problema moral que no terminan de consolidarse.<br \/>\nSe trata, en esta materia, de un camino tortuoso, largo y por momentos de enorme injusticia. Pareciera tambi\u00e9n que una enorme mayor\u00eda del pa\u00eds no se resigna a vivir as\u00ed y exige soluciones. Para aproximarnos a este problema, es \u00fatil recorrer la historia de los Estados Unidos, donde convivieron durante mucho tiempo los gritos de libertad expuestos en la declaraci\u00f3n de la independencia con la esclavitud en muchos estados, el apharteid legal luego de la guerra civil y las luchas por los derechos civiles despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial.<br \/>\n<strong><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/george-floyd.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16153 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/george-floyd-1024x576.jpeg\" alt=\"\" width=\"293\" height=\"165\" srcset=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/george-floyd-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/george-floyd-300x169.jpeg 300w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/george-floyd-768x432.jpeg 768w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/george-floyd-1536x864.jpeg 1536w, https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/george-floyd.jpeg 1600w\" sizes=\"auto, (max-width: 293px) 100vw, 293px\" \/><\/a>Independencia y Constituci\u00f3n<\/strong><br \/>\nLa declaraci\u00f3n de la independencia, le\u00edda fuera del contexto de las colonias que luchaban por su emancipaci\u00f3n, hac\u00eda suponer que la esclavitud resultaba imposible. La famosa frase que saliera de la pluma de Jefferson, \u201c<em>Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre \u00e9stos est\u00e1n la vida, la libertad y la b\u00fasqueda de la felicidad\u2026<\/em>\u201d, parece incompatible \u2013en nuestra mirada\u2013 con la idea de la trata de personas y la esclavitud. No obstante, quien eso escribiera era propietario de esclavos, as\u00ed como muchos de sus pares en el estado de Virginia. La proclama, entonces, aplicaba a los hombres libres de ese momento y no a quienes eran esclavos. Esa doble mirada, en la que una minor\u00eda de color no revest\u00eda la calidad de persona, sino que \u2013a efectos del derecho\u2013 era tratada como una \u201ccosa\u201d sujeta a compra o venta, era la que impregnaba la batalla por la independencia.<br \/>\nLa organizaci\u00f3n constitucional no estuvo exenta de debate. Surge en el texto de 1787 una protecci\u00f3n expl\u00edcita al tr\u00e1fico de esclavos. El primer p\u00e1rrafo de la Secci\u00f3n 9 del Art\u00edculo I estableci\u00f3 que la migraci\u00f3n e importaci\u00f3n de \u201cpersonas\u201d no pod\u00eda ser prohibida hasta el a\u00f1o 1808. En otras palabras, el problema de la esclavitud quedaba diferido veinte a\u00f1os.<br \/>\nDos libros del historiador Joseph. J. Ellis (<em>Founding Brothers<\/em> y <em>The Quartet<\/em>) relatan magistralmente los intereses en juego. La necesidad de construir un Estado que superara a la fracasada confederaci\u00f3n; la obsesi\u00f3n de Hamilton por consolidar una econom\u00eda a nivel nacional, frente a un d\u00e9bil esquema institucional de caracter\u00edsticas voluntarias, donde los miembros de la confederaci\u00f3n incumpl\u00edan de manera sistem\u00e1tica los aportes para solventar al ej\u00e9rcito continental; y \u2013finalmente\u2013 la necesidad de incorporar, bajo un mismo texto, dos visiones distintas en materia de esclavitud eran algunos de los muchos desaf\u00edos a encarar. Fue James Madison, quien con enorme habilidad logr\u00f3 consolidar un primer texto de organizaci\u00f3n nacional, para luego proponer \u2013contra su idea original\u2013 diez enmiendas que aseguraron su definitiva aprobaci\u00f3n, amalgamando todos los intereses en juego.<br \/>\nEl problema de la esclavitud no estuvo ajeno a los debates. Relata Ellis, en un cap\u00edtulo elocuente titulado \u201cSilencio\u201d de su libro <em>Founding Brothers<\/em>, que en 1790 (a\u00f1o en que se debatieron las diez primeras enmiendas) irrumpi\u00f3 una delegaci\u00f3n de Cu\u00e1queros reclamando que el Congreso Federal pusiera fin de manera inmediata al comercio de esclavos provenientes de \u00c1frica. Por supuesto, los representantes de los estados del sur rechazaron inmediatamente la moci\u00f3n. Nada hab\u00eda que considerar, ya que el tema hab\u00eda sido clausurado en el texto constitucional original. Madison tom\u00f3 una actitud t\u00e1ctica, proponiendo enviar la petici\u00f3n a que fuera estudiada por las comisiones pertinentes. Esperaba que el tema desapareciera. Pero continu\u00f3 con una nueva petici\u00f3n, ingresada al d\u00eda siguiente, de la Sociedad Abolicionista de Pennsylvania, con el apoyo nada menos que de Benjamin Franklin. La disputa se enardeci\u00f3, y algunos representes del sur declamaron que \u201csonaban las trompetas de la sedici\u00f3n\u2026o la guerra civil. El debate fue intenso, y otros diputados alegaron razones de \u00edndole legal o pr\u00e1ctica para mantener el statu quo: los derechos de propiedad de los miembros de los estados del sur no pod\u00edan ser afectados, am\u00e9n de la citada cl\u00e1usula constitucional. Finalmente, la idea de Madison prevaleci\u00f3 y las mociones se giraron a las respectivas comisiones, con el apoyo de 43 diputados, y 11 en contra, para no tener impacto legal alguno.<br \/>\nEra, claramente, un tema que deb\u00eda ser pospuesto en pos de la conformaci\u00f3n de la joven rep\u00fablica. Muchos estados del norte, como Vermont y New Hampshire, prohibieron la esclavitud en sus textos constitucionales votados con posterioridad a la declaraci\u00f3n de la independencia. Otros la declararon ilegal a trav\u00e9s de sus legislaturas (Pennsylvania, Rhode Island y Connecticut). Los estados del sur, por el contrario, la defendieron hasta la guerra de secesi\u00f3n. El censo de 1790 era elocuente: sobre un total de 694.280 esclavos, unos 635.000 habitaban en los estados de Maryland, Virginia, las Carolinas y Georgia (1). M\u00e1s del 90%.<br \/>\nLa historia posterior no estuvo exenta de pol\u00e9micas y compromisos entre los estados del norte y del sur, donde conviv\u00edan diversos marcos legales. <em>Dred Scott<\/em>, una decisi\u00f3n de la Corte Suprema dictada en 1856, pretendi\u00f3 zanjar las controversias de una manera brutal. Scott era un esclavo residente en Missouri, el cual fue vendido a un ciudadano blanco (John Emerson), quien lo llev\u00f3 al estado de Illinois, donde se lo consider\u00f3 un hombre libre en raz\u00f3n de la legislaci\u00f3n all\u00ed vigente. Retorn\u00f3 a Missouri seis a\u00f1os despu\u00e9s y solicit\u00f3 su emancipaci\u00f3n, en raz\u00f3n de la libertad ganada en Illinois. Luego de peregrinar por la justicia estatal y federal, el caso lleg\u00f3 a la Corte Suprema. Se debat\u00eda si en raz\u00f3n de su residencia en Illinois, deb\u00eda \u2013o no\u2013 considerarse un ciudadano americano libre. El fallo de la Corte fue elocuente: \u201c<em>Scott no es ciudadano de los Estados Unidos, ni puede haberlo sido nunca. Ninguna persona negra que descienda de un esclavo, puede ser considerado un hombre libre bajo la Constituci\u00f3n, que releg\u00f3 a los negros a una clase subordinada e inferior<\/em>\u201d. El Justice Taney es al que se le atribuye el voto. (2)<br \/>\nDredd Scott termina, de alg\u00fan modo, interpretando el texto constitucional a favor de la posici\u00f3n de los estados del sur, cristalizando esta divisi\u00f3n que se mostr\u00f3 claramente en los debates fundacionales, y que luego se consolid\u00f3 con el paso del tiempo.<br \/>\n<strong>Guerra civil, emancipaci\u00f3n y despu\u00e9s<\/strong><br \/>\nComo sabemos, la guerra de secesi\u00f3n estall\u00f3 luego de que Abraham Lincoln triunfara en las elecciones presidenciales de 1860 promoviendo el abolicionismo. Los estados del sur formaron los Estados Confederados de Am\u00e9rica, cuyo ej\u00e9rcito estaba al mando del General Lee, quien firm\u00f3 finalmente la rendici\u00f3n en 1865 frente a la milicia de la Uni\u00f3n. La conflagraci\u00f3n fue sangrienta, y Lincoln siempre dej\u00f3 en claro que se trataba de un conflicto moral, y lo expres\u00f3 de manera elocuente en el breve discurso de Gettysburg en 1863.<br \/>\nLincoln no s\u00f3lo triunf\u00f3 en el campo de batalla, sino que fue capaz de promover las enmiendas XIII (ratificada en 1865) y XIV (ratificada en 1868). La primera es la que proclama de manera inequ\u00edvoca la abolici\u00f3n de la esclavitud en todo el territorio de los Estados Unidos. La segunda, establece lo que conoce como el <em>due process of law<\/em> o el debido proceso legal.<br \/>\nEl desarrollo posterior vuelve, si se quiere, a tener un sabor amargo. Los estados del sur comenzaron a desarrollar legislaci\u00f3n aplicable a sus territorios, que con el tiempo se consolid\u00f3 en lo que se dio en llamar las leyes de <em>Jim Crow<\/em>. \u201cSeparados pero iguales\u201d era el lema de las normas, donde los afroamericanos ten\u00edan escuelas segregadas, no pod\u00edan sentarse en los medios de transporte, ni tampoco acceder a determinados lugares p\u00fablicos, entre mucha otra normativa.<br \/>\nLas reglas de segregaci\u00f3n racial se vieron confirmadas por la Corte Suprema de Justicia en el a\u00f1o 1896, en el caso Plessy v. Ferguson. Plessy aleg\u00f3 que, al tratarse de una persona con \u201csiete octavos de sangre cauc\u00e1sica y un octavo de sangre africana\u201d, no le correspond\u00eda liberar su asiento en el transporte p\u00fablico. Una ley de Louisiana de 1890 as\u00ed lo establec\u00eda, respecto de los afroamericanos. La Corte confirm\u00f3 la constitucionalidad de la ley atacada, destacando que esa \u201cdistinci\u00f3n\u201d no violaba la enmienda XIII ni la XIV. En otras palabras, que la \u201cseparaci\u00f3n\u201d propuesta era razonable, y que el texto constitucional no imped\u00eda esa clase de legislaci\u00f3n. Agreg\u00f3 que \u201cla legislaci\u00f3n no tiene poder para erradicar los instintos raciales, o para abolir distinciones basadas en diferencias f\u00edsicas.\u201d<br \/>\nNuevamente la Corte Suprema es la que blinda una lectura segregacionista del texto constitucional, consolidando la estructura dual de los Estados Unidos, donde la legislaci\u00f3n federal no ten\u00eda \u2013seg\u00fan la Corte\u2013 nada que decir respecto de lo que hicieran los estados, ya que las enmiendas XIII y XIX no se ve\u00edan afectadas. Este esquema se daba tambi\u00e9n en materia laboral y respecto de los derechos pol\u00edticos, donde las leyes estatales \u2013en su implementaci\u00f3n\u2013 pon\u00edan un sinf\u00edn de barreras para que los afroamericanos pudieran registrarse y ejercer sus derechos.<br \/>\nEsta interpretaci\u00f3n se mantiene inc\u00f3lume hasta 1954, a\u00f1o en que bajo el liderazgo de Earl Warren (designado Chief Justice por el presidente Dwight Eisenhower un a\u00f1o antes ), la Corte cambia su criterio de interpretaci\u00f3n en el c\u00e9lebre caso Brown v. Board of Education. En esta decisi\u00f3n, los magistrados, en voto un\u00e1nime, se preguntan ret\u00f3ricamente si la segregaci\u00f3n de los ni\u00f1os por la exclusiva raz\u00f3n de la raza los privaba de igualdad de oportunidades educacionales. Su respuesta fue elocuente: \u201cCreemos que s\u00ed\u201d. De manera contundente sostuvieron que la doctrina de \u201cseparados pero iguales\u201d no ten\u00eda m\u00e1s lugar, por ser \u201cinherentemente desigual\u201d.<br \/>\nEl contexto de Brown, un pleito promovido la famosa National Association for the Advance of Colored People, distaba mucho de la realidad de Plessy m\u00e1s de sesenta a\u00f1os atr\u00e1s. Las luchas por los derechos de los afroamericanos ya comenzaban a estructurarse y organizarse, y la desegregaci\u00f3n escolar fue un enorme paso en pos de la igualdad real de oportunidades. No obstante, su implementaci\u00f3n en todo orden no fue inmediata ni mucho menos. Green Book (2018) \u2013entre much\u00edsimas otras pel\u00edculas\u2013, protagonizada por Viggo Mortensen y Mahershala Al\u00ed, muestra con crudeza esta situaci\u00f3n de segregaci\u00f3n ya bien entrado el siglo XX (transcurre en 1960) y luego de Brown. El \u201clibro verde\u201d era una gu\u00eda que indicaba aquellos hoteles del sur donde los afroamericanos eran bien recibidos.<br \/>\nLa d\u00e9cada del \u201860 del siglo XX es pr\u00f3diga en avances en la materia. La Ley de Derechos Civiles de 1964, y la de Derechos Pol\u00edticos de 1965, fueron columnas mediante las cuales el Estado federal comenz\u00f3 a implementar, no sin esfuerzo y oposici\u00f3n, la integraci\u00f3n racial y la igualdad real de oportunidades.<br \/>\nLa pel\u00edcula <em>Selma<\/em> (2014), donde el actor David Oyelowo encarna a Martin Luther King, es una gran muestra del contexto en el que se dict\u00f3 la referida Ley de Derechos Pol\u00edticos. La reconstrucci\u00f3n de la ic\u00f3nica marcha desde Selma hasta Montgomery, en Alabama, resulta impactante. El rechazo permanente por parte de un funcionario p\u00fablico a registrar a una votante afroamericana fue la chispa que encendi\u00f3 el movimiento. En otro tono, <em>Mississippi en llamas<\/em> (1988), dirigida por Alan Parker, con las actuaciones de Willem Dafoe y Gene Hackman, narra la intervenci\u00f3n de las fuerzas federales en la investigaci\u00f3n de la desaparici\u00f3n de tres activistas afroamericanos en el estado de Mississippi en 1964, y la falta de colaboraci\u00f3n de las fuerzas policiales locales.<br \/>\n<strong>Racismo y fuerzas de seguridad<\/strong><br \/>\nEsta muy sint\u00e9tica recorrida por la historia de los Estados Unidos nos muestra una herida abierta que \u2013con todas sus defecciones y problemas\u2013 siempre persistieron en intentar sanar. A partir de la d\u00e9cada del \u201870 del siglo pasado y hasta nuestros d\u00edas, los gobiernos en sus distintos niveles han contemplado infinidad de recursos en pos de una mayor igualdad de oportunidades. Autores como Ronald Dworkin u Owen Fiss, entre much\u00edsimos otros, han justificado de manera robusta la necesidad de contar con acciones afirmativas (<em>affirmative action<\/em>), con el objeto de impulsar la idea de igualdad estructural de oportunidades, mediante el otorgamiento de cupos universitarios, promoci\u00f3n de viviendas y much\u00edsimos otros planes y desarrollos.<br \/>\nPese a todo, hoy los Estados Unidos est\u00e1n en llamas por las mismas razones que hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os. Pareciera que la modificaci\u00f3n de la actuaci\u00f3n de las fuerzas policiales es el desaf\u00edo de la hora. Estructuradas de una manera enormemente descentralizada (en los niveles municipales y estatales), resulta una tarea enorme la coordinaci\u00f3n en la formaci\u00f3n e instrucci\u00f3n de sus miembros. Sistemas de elecci\u00f3n popular de los sheriffs tampoco coadyuvan en la faena. El problema, pues, parece tener la misma ra\u00edz que anta\u00f1o, y es la estructura del Estado federal. La historia nos muestra que cuando el esfuerzo se concentra en aquello que provoca la desigualdad, el Estado en todos sus niveles puede actuar de manera eficaz y coordinada. No obstante, si al inconveniente estructural se le agrega la verba inflamada de su l\u00edder actual, la soluci\u00f3n tardar\u00e1 m\u00e1s tiempo en llegar. Lo que resulta claro, es que no puede ignorarse m\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Diego Botana es abogado, Doctor en Derecho, Master en Leyes y profesor universitario<\/em><\/p>\n<p><em>Notas<\/em><br \/>\nDatos extra\u00eddos de Ellis, Joseph J. \u201cFounding Brothers\u201d, pag. 102, Vintage Books, 2000.<br \/>\nPara una muy completa reconstrucci\u00f3n de la situaci\u00f3n pol\u00edtica y de la Corte Suprema al momento del dictado de este fallo, ver MacGregor Burns, James \u201cPacking the Court\u201d, pag. 49 y ss., The Penguin Press, 2009.<br \/>\nPlessy v. Ferguson, 163 US 537 (1896).<br \/>\nPara una muy completa descripci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre Eisenhower y Warren, v\u00e9ase Simon, James F. \u201cEisenhower vs. Warren \u2013 The battle for civil rights and liberties\u201d, Liveright publishing corporation, 2018.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La muerte de George Floyd en manos de Derek Chauvin, oficial de polic\u00eda de la ciudad de Minneapolis, estado de Minnesota, puso sobre la mesa&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[971,6],"tags":[431,2588,1614,2587],"class_list":["post-16143","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-internacional","category-nota-tapa","tag-constitucion","tag-emancipacion","tag-igualdad","tag-racismo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-4cn","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16143","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16143"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16143\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16155,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16143\/revisions\/16155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16143"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16143"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16143"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}