{"id":16146,"date":"2020-07-29T11:27:01","date_gmt":"2020-07-29T14:27:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16146"},"modified":"2020-07-29T11:27:04","modified_gmt":"2020-07-29T14:27:04","slug":"habitar-nuestro-espacio-interior","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=16146","title":{"rendered":"Habitar nuestro espacio interior"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/espacio-exterior-espacio-interior.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16147 alignleft\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/espacio-exterior-espacio-interior.jpg\" alt=\"\" width=\"275\" height=\"184\" \/><\/a>\u201cTen\u00edamos que parar, lo sab\u00edamos.<br \/>\nTodos sent\u00edamos que nuestro hacer era demasiado enloquecedor.<br \/>\nTodos nosotros fuera de nosotros mismos.<br \/>\nAgitando cada hora y haci\u00e9ndola producir.<br \/>\nNecesit\u00e1bamos detenernos y no pudimos.<br \/>\nEra necesario que lo hici\u00e9ramos juntos.<br \/>\nReducir la velocidad, pero no pudimos.<br \/>\nNo hab\u00eda fuerza humana que lo pudiese frenar.<br \/>\nY es que este era un deseo t\u00e1cito compartido,<br \/>\ncomo una voluntad inconsciente, quiz\u00e1s, nuestra especie<br \/>\ndesat\u00f3 las cadenas que ten\u00edan blindada<br \/>\nnuestra simiente y abri\u00f3 las fisuras m\u00e1s secretas<br \/>\npara dejarnos entrar.<br \/>\nAhora estamos en casa.<br \/>\nEs portentoso lo que sucede<br \/>\ny hay oro, creo, en este tiempo extra\u00f1o.<br \/>\nQuiz\u00e1s hay dones,<br \/>\npepitas de oro para nosotros, si nos ayudamos.<br \/>\nHay un destino com\u00fan que nos mantiene aqu\u00ed<br \/>\nlo sab\u00edamos, pero no muy bien.<br \/>\nO todos o ninguno.<br \/>\nUn organismo solo. Toda la especie la llevamos dentro nuestro.<br \/>\nDentro nuestro la salvamos.<br \/>\nEn esta cercan\u00eda estamos aqu\u00ed, m\u00e1s atentos creo.<br \/>\nNuestra mano ser\u00e1 m\u00e1s delicada en el hacer de la vida.<br \/>\nAhora sabemos qu\u00e9 triste es estar a un metro de distancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Fragmento de \u201cTen\u00edamos que detenernos\u201d, de Mari\u00e1ngela Gualtieri<\/em><\/p>\n<p>Como nunca, en una \u00e9poca como la nuestra, ha habido tanto miedo: tanto miedo para desear, para so\u00f1ar, para disfrutar con hondura, tanto miedo para vivir la Vida y atrevernos a descubrir de d\u00f3nde venimos, hacia d\u00f3nde vamos y qui\u00e9nes somos de verdad.<br \/>\nEs fundamental descubrir el horizonte, descubrir a d\u00f3nde queremos ir \u2013que es muy distinto a perdernos por senderos no elegidos\u2013.<br \/>\nEs mucha la gente instalada en el miedo; algunos lo padecen y lo viven como si fuera lo normal, pero la gran mayor\u00eda ni siquiera lo advierte porque est\u00e1n atrincherados en r\u00edgidos esquemas defensivos y sus vidas terminan convirti\u00e9ndose en una penosa lucha de poder y de dominio, en todos los niveles de la existencia.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 arquetipo y qu\u00e9 sistema de vida est\u00e1 sojuzgando a nuestra sociedad?<\/p>\n<p><strong>ESTADO DE NECESIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Si prestamos atenci\u00f3n y no jugamos a las escondidas con nosotros mismos, podemos darnos cuenta \u2013aunque nos resulte inc\u00f3modo\u2013 de cu\u00e1ntas cosas fuimos eligiendo a lo largo de nuestra vida por miedo y no porque es lo que de verdad so\u00f1\u00e1bamos o anhel\u00e1bamos; por temor a que suceda algo distinto y desacomode esa fuerza repetitiva de la costumbre que nos ata a lo mismo de siempre; para evitar, una vez m\u00e1s, lo desconocido, creyendo que cambiar o intentar nuevos caminos nos llevar\u00eda a cosas peores.<br \/>\nEstamos inmersos en una estrecha condici\u00f3n de supervivencia que nos sujeta a un estado de necesidad permanente. Cuando se vive en ese estado de necesidad, las condiciones est\u00e1n dadas para manipular y vulnerar la integridad de las personas, en especial, de los m\u00e1s d\u00e9biles.<br \/>\nSomos educados como s\u00fabditos de una cultura, de una estructura social y, sobre todo, de una pol\u00edtica que, tal como es ejercida en la actualidad, no hace m\u00e1s que fomentar el arquetipo de la v\u00edctima: el de alguien que se siente carente de recursos propios, por lo tanto, inadecuado e incapaz, y cree que no le queda m\u00e1s remedio que vivir sometido a lo que el exterior le pueda ofrecer y con terror a que pueda quitarle lo poco que posee.<br \/>\nEl \u00fanico y verdadero confinamiento es el estado de letargo en el que estamos sumergidos. Hay quienes duermen y no saben que duermen; y hay quienes duermen, pero tienen consciencia de que duermen.<br \/>\nNuestra aut\u00e9ntica condici\u00f3n humana es otra y, tarde o temprano, tendremos que despertar de nuestro letargo y vivir una vida l\u00facida, llena de dones y liberadora.<\/p>\n<p><strong>\u201cCASA TOMADA\u201d*<\/strong><br \/>\nSi miramos las historias de vida de nuestros antepasados y si las comparamos con las nuestras, han sido \u2013en mayor o menor medida\u2013mucho m\u00e1s duras, con menos recursos, con menos oportunidades. Hoy sabemos muchas m\u00e1s cosas; no obstante, pese a la psicologizaci\u00f3n que inunda nuestro tiempo, por la cual tendr\u00edamos que estar m\u00e1s preparados y confiados que en \u00e9pocas antiguas, el malestar, el sufrimiento, la vulnerabilidad, la desorientaci\u00f3n y la confusi\u00f3n siguen dominando nuestra vida.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 la inmensa mayor\u00eda vive en una condici\u00f3n tan estrecha y angustiante, perdidos por los pasillos de un laberinto de mera supervivencia?<br \/>\nEl poder, el que est\u00e1 oculto e invisible, se r\u00ede en las sombras al ver un escenario poblado por una marea de gente aterida, entre los que se mezclan manipuladores y manipulados, invirtiendo los roles alternativamente. Tanto unos como otros, seres humanos empobrecidos, viven en el exilio de s\u00ed mismos.<br \/>\nLa educaci\u00f3n formatea en lugar de formar, no se educa para el mundo interior, all\u00ed donde residen nuestros dones. Crecemos desconectados de nuestro mundo interior, sin verdadero autoconocimiento; peregrinamos sin br\u00fajula y sin saber qui\u00e9nes somos de verdad. Toda la sociedad, cada vez m\u00e1s, nos arrastra a un nivel muy perif\u00e9rico y superficial: se vive de cara al exterior, imitando vidas ajenas y de espaldas a nuestro potencial, que anida en lo m\u00e1s \u00edntimo de nosotros. Consumir y producir es el alfabeto con que escribimos la vida de cada d\u00eda.<br \/>\nComo en el cuento de Cort\u00e1zar, nuestra casa, nuestro espacio sagrado, que es nuestra interioridad, all\u00ed donde florece nuestra identidad primordial, va siendo ocupada por personajes, con los que nosotros mismos nos vestimos para salir a escena. No brillamos con luz propia, somos eclipsados por la luz artificial de autoridades exteriores que no nos representan y que nos exilian de nuestro propio hogar.<br \/>\nEstamos invadidos y condicionados por propagandas externas que son poderosamente planificadas y programadas. Es impactante ver c\u00f3mo nuestras mentes, casi en un estado hipn\u00f3tico, consumen la fabricaci\u00f3n de noticias, que se presentan como \u201cinformaci\u00f3n de la realidad\u201d.<br \/>\nNo llegamos a darnos cuenta c\u00f3mo funcionamos en este planeta \u201cglobalizado\u201d: a medida que crecemos vamos cediendo nuestra presencia; esa presencia que est\u00e1 ligada a nuestra identidad esencial.<br \/>\nUna angustia latente y, las m\u00e1s de las veces, manifiesta, va ti\u00f1endo nuestro d\u00eda a d\u00eda y devorando lo mejor de nosotros y tambi\u00e9n de los otros.<br \/>\nUna de las trampas de lo que llamamos \u201cnormalidad\u201d es vivir exactamente al rev\u00e9s de lo que verdaderamente somos. En lugar de actualizar y desarrollar lo que traemos y somos, cada edad que alcanzamos representa la p\u00e9rdida casi irrecuperable de otra.<br \/>\nMuchos son los que est\u00e1n forzados, en este sistema, a vivir una vida que no es la adecuada para ellos o no la han elegido en absoluto, y transcurren su peque\u00f1a existencia en la lucha o en la resignaci\u00f3n.<br \/>\nEsa alegr\u00eda de vivir fue enterrada, poco a poco, por la adaptaci\u00f3n forzada, la obligaci\u00f3n de cumplir con modelos impuestos y el intento de alcanzar metas que ni siquiera fueron elegidas libremente. Nos hemos acostumbrado a vivir la angustia existencial no como una se\u00f1al de alerta que nos susurra el camino de regreso a nuestro estado natural de bienestar, sino como un estado cr\u00f3nico, habitual y globalmente consensuado, hasta por las ciencias de la salud.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 queda de una existencia en la que no hay frescura y libertad, en la que no hay gozo de compartir nuestros dones y en la que, por miedo, nos vendemos como meras fuerzas productivas?<\/p>\n<p><strong>GIRAR LA MIRADA<\/strong><br \/>\n\u201cTodos nosotros fuera de nosotros mismos\u201d, escribe la poeta.<br \/>\nNo hay que atribuir al azar que cada vez m\u00e1s seres humanos sean forzados a vivir en el exilio de s\u00ed mismos, sofocados por la extrema condici\u00f3n de supervivencia.<br \/>\nNo llegaremos muy lejos si nos empe\u00f1amos en seguir huyendo de la realidad que gira a nuestro alrededor y que llevamos dentro.<br \/>\nLa vida que late en nosotros sigue siendo ese llamado profundo, gracias al cual \u2013antes o despu\u00e9s\u2013, nos invita a retomar nuestra b\u00fasqueda interior, a girar la mirada hacia nuestra realidad m\u00e1s profunda y perenne. Dentro nuestro y nunca fuera de nosotros radica nuestra aut\u00e9ntica potencia y autodeterminaci\u00f3n.<br \/>\nEl despertar de las personas empieza cuando est\u00e1n dispuestas a dejar de ser v\u00edctimas y asumir la responsabilidad del propio crecimiento y desarrollo. Ning\u00fan programa pol\u00edtico y social puede ser fecundo si, adem\u00e1s de proveer un techo y comida, no eleva el nivel de consciencia de las personas.<br \/>\nPero, como sabemos, \u201cun ciego no puede guiar a otro ciego\u201d. La ceguera es propia de un sistema basado en el desprecio por el m\u00e1s d\u00e9bil y la obediencia al poderoso. El miedo y el terror enceguecen tanto al poderoso como al d\u00e9bil.<br \/>\nSi se nos ense\u00f1ara a dar la vuelta y prestar atenci\u00f3n a nuestro espacio interior, a conectar con lo esencial, nos dar\u00edamos cuenta de que todo lo que un ser humano sue\u00f1a y anhela lo lleva consigo. El verdadero crecimiento no es s\u00f3lo hacia afuera, que es lo m\u00e1s ef\u00edmero y pasajero \u2013como la vida misma lo demuestra, una y otra vez, cuando nos desilusionamos, nos hartamos o nos desenga\u00f1amos\u2013, sino hacia lo m\u00e1s hondo de nosotros mismos, all\u00ed donde nuestros dones esperan germinar y manifestarse. Es la manifestaci\u00f3n de esos dones lo que cultiva nuestra libertad y nuestra dignidad de ser.<br \/>\nComo dice un viejo proverbio: \u201cen la vida aprendemos o por discernimiento o por sufrimiento\u201d. Pareciera que, para la mayor\u00eda de todos nosotros, prima el sufrimiento y rara vez nos gu\u00eda la claridad del discernimiento.<br \/>\nCrisis personales o sociales, quiebres internos o externos, dolores y traumas, llegan a nuestra vida cuando se van agotando los viejos y estrechos recursos con los que aprendimos a afrontar la existencia.<br \/>\n\u201cVino nuevo en odres nuevos\u201d implica tener el coraje de dejar lo viejo y abandonarse a lo desconocido.<br \/>\nNuestra alma conoce la sacralidad de la vida y no permitir\u00eda jam\u00e1s tanto sufrimiento gratuito; no vinimos a sufrir sino a manifestar la magnificencia de lo que somos, all\u00ed donde lo somos, en nuestro sagrado espacio interior. Lo verdaderamente traum\u00e1tico, lo que nos hace sufrir, es no poder expresar y manifestar nuestro tesoro interior.<br \/>\nEl exterior s\u00f3lo puede facilitar u obstaculizar con sus innumerables programas y condicionamientos, y por m\u00e1s duras que sean las restricciones o prohibiciones que nos cercenan, nunca podr\u00e1n anular o quitar lo que ya somos en un nivel central y profundo.<br \/>\nLa libertad es nuestro destino y la autonom\u00eda es una conquista propia de nuestro desarrollo personal y social.<\/p>\n<p><strong>MANIFESTAR LOS DONES<\/strong><br \/>\nNo hay nada que d\u00e9 mayor plenitud que la actualizaci\u00f3n de nuestro potencial interior; un potencial de dones que est\u00e1 siempre disponible en ese lugar y ser\u00e1 nuestra capacidad de respuesta la que nos desarrollar\u00e1 y nos permitir\u00e1 descubrir que \u201chay pepitas de oro para nosotros, si nos ayudamos\u201d.<br \/>\nLas personas que se encuentran con su verdadero ser, en su identidad profunda, no les cuesta realizarse, sencillamente se manifiestan.<br \/>\nUno de los mayores problemas es que seguimos aceptando acr\u00edticamente modelos como cuando \u00e9ramos ni\u00f1os y, curiosamente, los modelos que se venden en esta sociedad son siempre de grandiosidad, llenos de un ansia voraz de superioridad \u2013es el lenguaje del poder\u2013. Aceptar la propia unicidad, aquello que nos hace ser \u00fanicos, no tiene que ver con ser m\u00e1s que los otros. La comparaci\u00f3n, ese gesto de mirar constantemente afuera y juzgar, es un camino de ida que nos aleja de nuestras ra\u00edces e impide reconocernos en lo que s\u00ed somos.<br \/>\nSe nos educa en autoridades de todo tipo y g\u00e9nero, siempre mirando hacia afuera y creyendo, ilusoriamente, que la verdad de lo que somos intr\u00ednsecamente tiene que revelarla alguna autoridad de turno. Una semilla de girasol no dice: \u201ctengo que hacer un curso para ser girasol\u201d.<br \/>\nNuestra esencia est\u00e1 hecha s\u00f3lo de cualidades: nuestra capacidad original de amar, de comprender y de actuar, son las que mueven la vida de cada d\u00eda y de cada uno de nosotros. El juego de la existencia es la manifestaci\u00f3n de esas cualidades que laten en lo m\u00e1s \u00edntimo.<br \/>\nNuestros dones naturales son la manifestaci\u00f3n de esas cualidades primordiales. Lo que llamamos limitaciones o defectos son nuestras cualidades esenciales no desarrolladas.<br \/>\nToda nuestra vida es constantemente un proceso de actualizaci\u00f3n de un potencial f\u00edsico, afectivo, mental y espiritual.<br \/>\nEs nuestra capacidad de respuesta, de movilizar lo mejor de nosotros, la que nos desarrolla, y son mis respuestas las que dependen \u00fanicamente de m\u00ed. El exterior, con sus est\u00edmulos, alienta o entorpece el desarrollo de lo que traemos cuando llegamos a este mundo. Nada ni nadie nos puede arrebatar nuestra esencia.<br \/>\nSiempre estamos buscando la plenitud: todos, con mayor o menor consciencia, deseamos vivir y gozar de la Vida; todos, con mayor o menor profundidad, deseamos comprender y amar porque \u00e9sta es nuestra verdadera naturaleza. El problema es que la buscamos en el lugar equivocado, fuera de nosotros mismos; seguimos funcionando bajo un viejo paradigma, basado en la desconexi\u00f3n de nuestra esencia.<br \/>\nSi la primera alfabetizaci\u00f3n se bas\u00f3 exclusivamente en la instrucci\u00f3n meramente t\u00e9cnica y racional; ya est\u00e1 brotando con m\u00e1s fuerza \u2013siempre estuvo presente pero eclipsado por los autoritarismos de turno\u2013 una nueva alfabetizaci\u00f3n que celebra el encuentro con lo esencial. No podemos ser aut\u00e9nticos sin expresar nuestra propia luz interior.<br \/>\nAlg\u00fan d\u00eda alcanzaremos la \u201cmayor\u00eda de edad\u201d y, como seres maduros y evolucionados, dejaremos de mirar s\u00f3lo el afuera, dejaremos de esperar que del exterior nos llegue lo imprescindible y empezaremos a vivir y no tan s\u00f3lo a sobrevivir.<br \/>\nAlcanzar la \u201cmayor\u00eda de edad\u201d es atrevernos a zambullirnos en esta Vida inmensa que nos fue regalada y convertirnos en el centro de nuestra existencia, descubrir la cualidad de ser focos emisores y no s\u00f3lo receptores, pasar de la carencia al descubrimiento de nuestra potencia, de la culpabilidad a la responsabilidad, del reproche y el reclamo eterno al agradecimiento.<\/p>\n<p><em>\u00c1ngela Sannuti es Licenciada en Psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTen\u00edamos que parar, lo sab\u00edamos. Todos sent\u00edamos que nuestro hacer era demasiado enloquecedor. 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